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5. Culebrón.

Buscaron por dónde creyeron que lo iban a encontrar.

Eso se resumía a tiendas de ropa, cines, pastelerías...

Osea. Medio mundo mágico. Y no era precisamente pequeño.

Por tanto, decidieron separarse. Hechizaron a Tsuna para que dijera solo «regreso» y llegara fácilmente a la posición donde estaba alguno de los tres por si llegaba a perderse o estar en peligro.

El problema era que Giotto no daba señales de vida, y eso tenía muy preocupado a cierto rubio.

Enma había sugerido usar el buen olfato de Tsunayoshi, con eso de que era un león y... Pues eso, el castaño se ofendió bastante.

—No soy un perro.

—Eres un animal carnívoro.

—¡Eso no viene al caso!

—Pero es lo que eres.

—Tú eres un fantasma. ¿Y quién te dice algo?

—Pero podrías servirnos.

—¡No soy un perro, joder!

Y así fue como el castaño se fue indignado por su cuenta a buscar a Giotto.

—Según el rubio, este niño con complejo de diva debe estar en tiendas...

—Eh, tú —un brazo le agarró cuando tomó una camisa—. Esa camisa es mía.

Frunció el ceño y miró al chico rubio con incredulidad.

—¿Pone tu nombre en algún lado?

—No, pero yo la vi antes.

—Yo la cogí antes.

No tenía caso, pero no pensaba ceder ante ese presuntuoso.

—Nada, dame.

—Que no, qué te lo has creído.

—¡Oye, dame eso! —tiró de la camisa y Tsuna estaba flipando—. ¡¿Acaso no sabes quién soy yo?!

—Bueno, no eres mi madre.

El rubio lo miró indignadísimo, ¡¿cómo se atrevía?!

—¡¿Pero qué dices, mocoso?! ¡Respeta que soy más joven que tú!

Eso era una mentira, pero de las grandes.

—¿Más joven? Tío, tienes unos veinte. Yo tengo dieciséis.

—¿Cómo te atreves? ¡Dame la camisa y discúlpate ahora mismo!

—¿De qué vas, anormal?

—¿Te atreves a insultar al futuro rey? ¿De qué cueva has salido?

—¿Tú un rey? Ya, y yo soy de Narnia.

—¡Eres un insolente!

—Ese es mi segundo nombre, sí —bufo con ironía—. Viejo, tienes que darme la camisa.

—¡No! ¡Es mía!

—¡Por Dios, que me la regreses!

—¡Que no!

Luego de mucho forcejeo, la camisa cedió. Decidió que podía ser de ambos y se rompió.

El castaño y el rubio palidecieron, compartieron una mirada y antes de que alguien les atrapase huyeron juntos.

—¿Cansado... viejo? —jadeó Tsuna.

—Más... quisieras —replicó, recuperando el aire perdido—. Un futuro rey tan hermoso como yo huyendo. Qué drama.

—Tu autoestima como que está por las nubes, ¿no?

—Obviamente. Soy más bello que nadie. ¿Qué quieres? ¿Qué me deprima?

—No, si ya...

—¡Cuidado!

Tsuna observó atónito como el rubio aquel le saltaba encima y una barra de hierro se clavaba en donde antes estaban, estaba demasiado sorprendido.

—¿Qué ha...?

—Kufufufu~, venga, Ave-kun, no te enojes tanto —vieron pasar volando un hada... Un hada medio rarita—. Sólo iba de paso, niño~.

—De paso un carajo, ¿qué mierda hacías tomándome fotos?

Y ahí, un azabache igualito a Alaude.

Tanto Tsuna como Giotto lo miraron fijamente.

—¿Alaude...?

El azabache se giró al sentir sus miradas.

—¡Te has teñido! ¡Yo te quería rubio! —exclamó Giotto—. Ah, no, espera. Estoy enfadado contigo. ¡Eres un imbécil! ¡Has tardado mucho en encontrarme, idiota!

El azabache le miraba como si tuviera tres cabezas.

El pelo piña no estuvo muy a gusto con la cercanía del rubio, que zarandeaba al azabache cual saco.

Tsuna se preguntó de qué conocía ese rubio presuntuoso con aspiraciones a rey a Alaude.

Aunque pensándolo bien, ese chico se parecía pero era más joven.

—¿Quién eres?

Los ojos del vampiro se fijaron en él y hubo un destello de reconocimiento que Sawada no comprendió.

—Hibari Kyōya —el rubio lo soltó al escuchar eso—. ¿Tú?

La molestia del hada creció, ¿por qué estaba siendo tan amable? ¡No era justo!

—Sawada Tsunay...

—¡No eres Alaude, impostor!

—Yo nunca dije que lo fuera.

—¡Eres muy pareci...! Oh, Dios. ¿Eres su hijo? ¡Cómo me haya engañado te juro que lo mato!

Tsuna presintió que iba muy en serio.

—Sabes que Alaude tiene novio, ¿verdad?

—¿Eres tú...? ¡Maldito desgraciado, te voy a matar!

Y le cogió del cuello.

—¡No soy su novio, joder! ¡Tiene otro!

—¡No te creo!

—¡Es rubio! ¡Y presumido! ¡No soy yo!

Giotto hizo una mueca y le soltó.

—Como sea el Cavallone, lo mato.

El tal Hibari se olvidó totalmente de el hada piña y miró interesado la discusión.

No había que ser listo para saber qué sucedía, pero le entretenía bastante.

—No sé quién sea Cavallone —se encogió de hombros—. Pero parece muy enamorado.

—¡Ese maldito! ¡Voy a matarlo!

—¿En serio?

—¡Sí!

«Si lo mata no tendré que soportarlo...»

—¡Sé donde está! —exclamó emocionado—. ¿Te llevo con él?

—¡Sí! ¡Voy a cárgarmelo!

Y sus dientes se convirtieron en filosos colmillos de tigre.

—Eh, espera, alondra —detuvo el camino Mukuro—. ¿Tú cómo sabes dónde está Cavallone?

—Porque lo acoso, ¿no te digo? —bufó—. Vive al lado de mi casa, joder. Tú vives en frente, si no lo recuerdas no es mi problema. Quita, tengo que librarme de él.

A Mukuro no le pareció mal plan. Menos rivales.

—¡Eh! ¡Esperadme!

Tsuna corrió hacia ellos.

—¿Y ahora qué?

Giotto miró con molestia al castaño, Hibari sólo estaba curioso por el sentimiento de familiaridad que le transmitía.

—Bueno... Yo... —bajó la cabeza avergonzado, tomando el brazo del rubio para que no se fuera—. No sé dónde estoy, si no regreso...

El tigre y el león sintieron un tirón y Giotto se agarró de Kyōya asustado.

Los tres desaparecieron y la piña chasqueó la lengua.

Acababan de secuestrar a su alondra en sus narices.

Cuando reaparecieron, lo hicieron frente a Alaude...

Quien estaba preguntando a Dino Cavallone si había visto a Giotto en el mismo momento en el que este se materializó frente a ellos.

—¡Mira, ahí...!

Dino tropezó con sus propios pies y cayó sobre Alaude, quien paró su caída...

Y Giotto se puso muy celoso.

Una diva enfadada nunca da para nada bueno.

Hibari y Tsuna intercambiaron una mirada, sonrieron.

Sawada se vengaría por lo del día anterior.

—¡No puede ser, Alaude-san! —exclamó un dramático castaño—. ¡Es usted un infiel!

El aludido miró incrédulo al león al momento en que Giotto tomaba a Dino del cuello de la camisa con brusquedad.

—¡Par de infieles! ¡Son unos hijos de puta! —tiró a Cavallone lejos de su pareja y empezó a temblar—. Yo... Yo... ¡Los odio! ¡Ahora entiendo porque siempre tardas en encontrarme!

—Giotto no es lo que...

—¡No te atrevas a decirme que no es lo que parece! —exclamó—. ¡Búscate algo más original!

—Cálmate, Gio...

—¿Que me calme? ¡Estoy la mar de calmado!

Sus garras empezaron a aparecer y su piel empezaba a cubrirse de pelo dorado.

—Giotto, te vas a convertir.

—¡Mejor! ¡Así te desgarro mejor!

Sawada codeó al azabache junto a él sin apartar la mirada de ellos, Hibari le miró.

—¿Ese es el tal Giotto?

—Aparentemente.

—Vaya... Es peor de lo que pensé.

Giotto miró hacia ellos y tomó a Tsuna y Kyōya del brazo.

—¿Sabes qué? Mejor no —le frunció el ceño—. ¡Nos vamos!

—Gio...

—¿A dónde, Giotto-san?

—¡De regreso con Reborn!

—¿Reborn? ¿Regreso?

Y ahí estaba la astucia del tigre, nuevamente desaparecieron y Alaude suspiró.

—¡Reborn!

El azabache suspiró al oír la chillona voz de su alumno rubio, y volteó para mirarle.

El tigre corrió hasta abrazarlo.

—Hasta que apareces.

—¡Reborn! ¡Alaude me ha engañado!

—¿Cómo? ¿Con quién?

—¡Con Dino! ¡Yo pensaba que ese iba detrás del fantasma pero...! —sollozó—. ¡Me ha roto el corazón!

—Yo te dije que no te enamorases. Debiste hacerme caso.

Tsuna miró impasible la escena, cruzado de brazos.

El azabache a su lado decidió mantenerse con esa manada de herbívoros, tenían pinta de ser problemáticos.

—Entonces, Tsunayoshi —preguntó en lo que el rey y el rubio montaban su escena—. ¿Eso no te molesta?

—¿A mí? ¿Por qué debería molestarme? —bufó con la mandíbula tensa—. Siempre he sabido que Reborn es un idiota.

Estaba celoso.

Kyōya se preguntó qué debería hacer, fue entonces cuando el monarca reparó en ellos y no le gustó para nada la manera en que ese vampiro miraba al león.

—Tú —le espetó al vampiro, quien le miró con una ceja arqueada—. ¿Quién eres?

—Soy Hibari Kyoya.

—Ya. ¿Qué demonios pintas aquí?

—Pinta mucho —defendió el castaño.

—¿En qué?

A Tsuna no se le ocurría, así que recurrió a lo primero que su celosa mente se le ocurrió.

Agarró el brazo del vampiro y espetó:

—Es mi novio. ¿Algún problema?

Ambos azabaches miraron incrédulos al chico, Reborn se veía realmente molesto y Giotto aprovechó que su infiel novio había aparecido para ponerse cómodo.

—¿Palomitas?

—No te perdonaré por dulces —le miró mal—. Quiero refresco de uva y mantequilla en las palomitas.

Alaude suspiró siguiendo las órdenes de su rubio hizo aparecer aquello.

El rey del mundo mágico dio un paso hacia la supuesta pareja.

—No mientas.

—No lo hago.

—Ya, acabas de llegar, ¿me lo explicas?

—¿Amor a primera vista?

—Sí, no te lo crees ni tú.

—¿Quieres que lo bese o qué?

—Oye... —Hibari no tenía ni voz ni voto.

—No lo harás.

—¿Qué no? Ya te digo yo que sí.

—Oye —había que intentar.

—Ver para creer.

—¿Me estás retando?

—Oy...

—¿Retarte? Sólo digo lo que pienso, no eres capaz.

—¡Que sí!

—No.

—O...

—¿Quieres que lo demuestre?

Cogió al azabache vampiro y lo bajó del cuello de la camisa hasta su altura, ante su incrédula mirada azulada.

Iba a hacerlo...

Hasta que un tridente se interpuso entre sus rostros.

—¿Qué coño crees que haces con mi acosa... digo, alondra?

Reborn sonrió complacido, Tsuna bufó y Kyōya frunció el ceño.

Mukuro era rápido en rastrear a Hibari.

—Ibas a decir acosado.

—¿Yo? ¿Cuándo?

—Sabes que ibas a decirlo.

—¡No, que va!

—¿Qué demonios haces aquí?

—Es que... Supuse que estarías matándolos a todos —frunció el ceño y lo miró mal—. Y sin embargo estás aquí, dejándote besar por un animal cualquiera.

—¡Eh, no soy un animal! —se indignó el castaño.

—Esa cola dice lo contrario.

Tsuna movió su cola muy digno.

—Por lo menos no soy una piña acosadora, al parecer.

—¿Cola? ¿Fanta? —preguntó Alaude a Giotto.

—Nestea.

—Caprichoso. ¿Fantasma?

—Cola está bien, gracias.

Reborn les miró mal y notó que Enma se había unido a ellos.

Mukuro miró indignado a Tsuna y el castaño bufo.

Hibari no entendía qué estaba pasando, pero sabía que era problemático.

—Pues para que lo sepas que yo conozco más a la alondra que tú, novio falso.

—¿Nov... Novio falso? —le miró incrédulo—. ¡Retráctate! ¡Lo conoces porque lo acosas!

—¡Al menos no miento sobre nuestra situación sentimental!

—¡Porque no existe!

Mukuro le miró dolido.

—¡Alondra-kun! —le abrazó—. ¡Dile algo a este imbécil que se cree que puede opinar de nuestra relación!

—Eres mi amigo de infancia. Algo que me estoy planteando después de tu acoso.

—¡Lo hago porque te quiero!

—Lo haces porque estás enfermo.

—¿Lo veis? El cine gratis es mejor que uno pagado.

El rubio y el pelirrojo asintieron, Reborn sólo rodó los ojos tomando el café que su aprendiz le ofrecía.

—No está tan mal.

Tsuna miró con burla al hada y el vampiro volvió a sentir alguna clase de familiaridad con él, en serio. ¿De qué se conocían?

—Te dije que estabas mal, piña —sonrió victorioso—. ¿Ves como no hay relación sentimental entre ustedes?

—¡Cállate! ¡Por lo menos nosotros tenemos hist...!

—Me estás gritando en el oído —bufo quitándoselo de encima—. Además, realmente creo que sí tenemos historia el herbívoro y yo.

Aquella afirmación sorprendió a todos... Incluso a Tsuna, Mukuro hizo una rápida revisión a todas sus memorias sobre el azabache y no encontró nada... Sólo había un periodo en que no supo nada de él...

Oh, Dios.

—¿De qué...?

—¿Es ese chico? —cuestionó incrédulo—. Hibari, ¿ese es el chico por el que decidiste proteger al prójimo?

Kyōya miró atónito a Mukuro, ¿de qué diablos hablaba? No tenía complejo de súper héroe.

—Espera que ahora sí que hay culebrón —dijo Enma, divertido.

—Menudo cuarteto se están montando —dijo Giotto, tomando de su refresco.

—¿Qué dices, piña loca acosadora?

—¡Él fue! ¡Entonces es verdad! ¡Tenéis una relación!

—¿Qué...?

—¡Déjalo, yo te quiero más de lo que este animal te querría algún día!

—Herbí...

—¡No pienso desperdiciar horas de trabajo! ¡Yo te quiero de verdad!

—Que te cal...

—¡Este es un maldito intruso! ¡No dejaré que arruine nuestro amor!

Mukuro estaba... Muy en su mundo.

°=°

Tsuna... Amo a Mukuro, no sé.

Traiciono al fandom, mi nueva otp es 6918 y... ES CULPA DE ALE.

JAJAJA ¿les soy honesta? La faceta acosadora de la piña nació de una historia que le estaba escribiendo a Ale :')

Palabras de Alecchi: ¡Salut, lectores!

Am... ¡Les quiero! Etto... ¡Kuroko no Basket es hermoso! Shippeo Kagami x Kuroko ¿Ok? #NoCQDecir

Am... ¡Diamond no ace es LARGO LARGO! 75 caps Una temporada pls.

Esto... ¿Merecemos comentario/voto? ¿Disparo? ¿Tartita?

¡Au revoir! Nos leeremos pronto~.

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