Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

͟͟͞͞➳ 12

La inmensa fortaleza de Hyunjae le permitía alojo a cada uno de ellos por separado. Ya era hora para que la diosa de la luna y el dios de los sueños empiecen con su trabajo.

YoungHoon tenía un mal presentimiento, sentía que algo iba a salir mal en cualquier momento. Lo que más le preocupaba era la chica rubia, su estado cada vez iba de mal en peor, podía ver como sus labios tomaban el color de su piel y su musculatura no le ayudaba en el movimiento. Para nadie era un secreto que sufría con eso, ella aparentaba estar bien, pero YoungHoon la veía llorar cada noche.

En su mano llevaba un candelabro con dos velas con la cera corrida. Su intuición le había obligado a echar una mirada por los pasillos y así asegurarse de que todo estuviera bien. Todo parecía estar en completo orden, cada quien permanecía en su habitación. Se detuvo en seco al pasar por la de Sol. Posó su mano en el seguro de la puerta, entraría si no fuera por el hecho de que no quería ser imprudente. Dispuesto a seguir vigilando, YoungHoon retira su mano de la puerta y giro su cuerpo en dirección hacia el pasillo oscuro. Pero nuevamente se detiene, esta vez al escuchar un ruido de varias cosas rodar y chocar contra el piso. No lo duda ni por un instante más y abre la puerta de aquella habitación.

YunHo se encontraba sobre la gran alfombra roja que decoraba el piso, desde la distancia se podía notar la brecha que tenía en su brazo y el rastro de sangre que se escapaba por su cabeza.

Sol por otro lado, no era capáz de moverse, pero en sus ojos se notaba el pánico que tenía.

- ¿Qué pasó? ¿Estás bien? - Cuestiona el pelinegro diriendose a la rubia. Esta le intentaba decir algo con sus ojos, un mensaje que el mayor no podía entender.

Todo era muy confuso para él. ¿Por qué no hablaba? ¿Le había pasado lo mismo que a su hermano mayor?. La pregunta era ¿Quié es el responsable de esto?

La respiración de la chica aumenta, y nuevamente quiere comunicar algo, sus ojos se desvían a algo detrás de él. En medio de la confusión logra comprender el mensaje y gira su cabeza para saber que era.

- Tú de nuevo.

Se trataba de la figura femenina que había visto aquella noche, era la responsable del mal estado de la chica humana. YoungHoon la reconoció al instante; cabello oscuro, labios rojos, ojos grandes, sonrisa perversa. Estaba más que claro que era Alma.

A pesar de lo escalofriantemente hermosa que podía llegar a ser aquella diosa, a YoungHoon no le agradaba del todo, comenzando por el hecho de que ella salía de las sombras y él del brillo. Eran polos opuestos.

Actua lo más rápido posible y decide tomar las muñecas de la pelinegra para luego lanzarse sobre ella, provocando que golpeara su cabeza contra el piso. YoungHoon había quedado arriba ella, por lo que podía ver con claridad su rostro. Esperaba que se quejara del dolor o algo parecido, sin embargo, esta solo mantuvo su peculiar sonrisa de villana.

- Soy la única diosa muerta, no puedo sentir dolor - pronuncia la chica - Y por si no lo sabías: la mitad de mi cuerpo es casi esqueleto.

YoungHoon observó los brazos de Alma, en uno de ellos su mano ya no estaba, solo se podían ver huesos unidos. Solo unos segundos bastó para darse cuenta que la mano de la chica la tenía entre la de él mismo. Pero para cuando él volviera a defenderse, la menor ya le había dando una bofetada, acción que provocó que YoungHoon bajara de su cuerpo.

- ¡Ah! ¿Pero qué mierda eres? - cuestiona él llevando su mano a su mandíbula y checando que no tuviera rastros de sangre.

Mientras tanto, Alma se acercaba lentamente a Sol. Ella sólo la visitaría para ver su salud y cuanto había mejorado como persona, así sería más valiosa para Juyeon.

- ¡Aléjate de ella! - Exclama YoungHoon. Se levanta rápidamente y sujeta el cabello de su enemiga y jala con fuerza.

Nuevamente inician con un enfrentamiento, ambos se golpean con lo que tengan más cerca, y claro, también hacen uso de sus poderes: oscuridad y brillo.

YoungHoon solía decir que si la luz es tan fuerte, no dejará que la sombra haga presencia.

Eso es lo que haría, combatiría la oscuridad con suficiente brillo.

Una voz demasiado familiar se hizo presente.
- ¿YoungHoon? - pronuncia la figura "misteriosa"

Al girar solo pudo divisar un puño acercándose a su rostro, quedando en un profundo sueño.


¿Nuevamente  interrumpiendo los sueños? — Cuestiona una voz en el viento, el cual llevaba como nombre Sombra. Porque así se manifestaba, como una sombra que solo Juyeon y Alma podían ver. Nadie sabe su origen, siquiera ellos mismos. Solo apareció de la nada.

Juyeon, el cual tenía el cristal del sur en su cetro, miraba un punto fijo de la habitación. Intentaba concentrarse.

Me he aburrido de aquello, los humanos son tan patéticos; viven para morir, y tratan de huir de los problemas como si pudieran escapar de ellos  ¿cual es el punto? — Responde cerrando sus ojos.

— ¿Entonces por qué te empeñas tanto en tenerlos aquí? — Cuestiona la voz en el viento.

No confundas. Las personas que pisan el infierno es porque perdieron la humanidad hace mucho tiempo. O simplemente están malditos — Responde Juyeon con una sonrisa perversa. Estaba deseoso por probar un ser lleno de maldad.

Su lengua recorren sus labios y en sus ojos aparece un brillo.

Interesante — se dice para si mismo —  ¿Entonces qué se supone que estabas haciendo.

"¿No se cansa de preguntar?" Pensó Juyeon.

Experimentando con esta belleza, descubrí que puedo controlar la mente de algunos humanos, y no me refiero a algo tan insignificante como sus sueños, sino algo más — comenta el Dios del inframundo manteniendo aquella sonrisa que a muchos le eran escalofriantes.

No importa que hagas con esa roca, sin la otra no puedes salir de aquí.

Ya lo sé, ¡mierda! No tienes que repetirlo. Pero eso ya está en proceso.

— ¿Ah, sí? Pues tú querida chica está muerta — susurra la voz en el oído de Juyeon.

Él sólo quedó mirando todo el lugar de una forma pensativa.  Todo le estaba saliendo mal, su plan tomó un rumbo no deseado. Lo único que le quedaba era enviar a Alma.

No, no era tan fácil.

Lo distinguía a la hechicera de Alma, es que la primera era muy buena en las armas y en el combate cuerpo a cuerpo. Cabe destacar la destreza y agilidad que tenía para salir de los problemas. Nadie más que ella sabía perfectamente cómo robar los cristales, qué hacer y qué no hacer.

— ¿No dirás nada?

— ¿Te puedes callar? — dice Juyeon enojado.

Aquella noticia le cayó como agua fría.
Por un momento pensó que era una broma, pero después le creyó, tenía mucha lógica, y no mentiría con algo como eso, si Jueyon consiguiera el otro cristal, él también sería libre.

Jajajaja ¿Qué pasa mi Dios? ¿Se encuentra entre la espada y la pared? Le recuerdo que aún queda alguien — articula Sombra — Ese Dios del viento ¿no crees?

Eres un fastidio total, pero tienes buenas ideas. Tampoco te creas mucho, ya lo había pensado hace mucho

Si, claro — Musita de manera sarcástica el hombre sin cuerpo — ¿Entonces qué harás?

Simple, lo asesi... — Juyeon detuvo su oración al escuchar un ruido — Ya, sal de allí — dice indignado.

La diosa de la oscuridad sale de uno de los muros del lugar. Algo que él odiara aparte de los errore, era el hecho de que husmearan en sus conversaciones.  Veía como su contraria no hacía contacto visual con él ¿le temía?

Eres tan desobediente ¿que te he dicho sobre escuchar mis conversaciones? ¿Debería castigarte? — sugiere Juyeon.

Aunque Alma era una diosa muy poderosa, Juyeon le exigía muchas cosas, hasta el punto de haberla castigado una vez en todo su trayecto.

Si quiere, señor, yo puedo hacerlo — dice el la voz en el viento mientras enredaba su oscura sombra en la de la chica, justo en sus caderas. Acción que provocó que la diosa curvara su labio inferior en forma de asco.

Por otro lado, la sonrisa de Juyeon había regresado.  Él sabía lo pervertido que llegaba a ser su amigo, y también el hecho de que a ella no le gustaba las insinuaciones.

Disculpe, mi señor. No pude evitarlo. Pero... ¿no le molesta que la bruja muriera? ¿Acaso no la quería? — cuestiona la dama.

Esa niña solo fue mi instrumento, me sirvió como mis ojos en el mundo humano. Si murió significa que sigue aquí ¿no es así?

Así es. Se encuentra recibiendo su castigo en estos momentos.

— ¿Algo más que me quieras decir?

Le he traído al dios de la belleza y con él, un nuevo aliado.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro