Four
Kiara;
Miraba fijamente la vista que se mostraba por el ventanal de mi habitación, se veía la playa boricua y eso me lograba relajar algo, pero aún así no era suficiente. Habían pasado horas desde que desperté, bueno más bien desde que Kamila se llevó a Ginah al kinder. Me había pasado la noche entera despierta, no fui capaz de pegar un ojo luego de haberlo visto después de tantos años. Cuando llegó mi hermana, dispuesta a llevarse a la niña me negué en un principio, tenía miedo de que por alguna misteriosa razón él fuera a ver a la nena. La simple idea de eso me daba pavor, pero luego me mentalicé en que no podía volver a encerrar a mi hija y terminé accediendo.
Desde ese momento me quedé despierta, ni siquiera fui capaz de levantarme a darme un baño. No me apetecía nada, ni comer, ni hablar, nada.
—Kiara —veo a mi hermana ingresar por la puerta y sentarse a mi lado— Hermanita mírame —con todo el pesar del mundo me volteo a verla— ¿Me dirás que te pasa?
—Kamila ahora no, por favor.
—¿Cómo que no Kiara? Desde ayer estas ida —podía sentir su preocupación en su voz— No te dije nada porque sentí que no era el momento, pero ya Kiara, me tienes preocupada.
Me senté en la cama y la miré, suspirando, preparándome mentalmente. Sé que le debía una explicación, ¿pero cómo se lo decía? Ni yo me creía lo que había visto anoche.
Tomé aire reiteradas veces, tratando de calmarme para poder hablar pero me fue imposible, terminé llorando antes de pronunciar la primera palabra.
—Hey no, Kiara, ¿qué pasa? —se sienta más cerca y me abraza de los hombros— Háblame por favor.
—E-es que... yo, yo lo vi Kamila. Era él, de verdad.
—A ver cálmate —me pide— ¿A quién viste?
Respiro hondo, antes de hablar.
—Kim NamJoon...
—¿Qué? —pestañea varias veces y puedo notar como su voz tiembla— ¿Estás segura de eso? —asentí— Piensa bien, a lo mejor fueron los nervios...
—No, no —niego una y otra vez— Era él Kamila, en persona, yo lo vi y no sólo yo. También el personal del hotel lo vio.
—Es que es imposible.
—Yo también lo pensé pero no, es él, es NamJoon —limpié mis lágrimas— Tengo mucho miedo Kamila, él me siguió, sabe donde vivo e incluso sabe donde queda el kinder de Ginah.
—¿Cómo? ¿Él la vio?
—Sí... —me levanto y camino desesperada de un lado a otro— ¿Te das cuenta Kamila? Él puede descubrirlo todo con tan solo respirar al lado de ella.
Paso las manos por mi cabello en señal de frustración y me quedo pegada al ventanal, pensando en cada una de las posibilidades y teorías de lo que puede pasar ahora.
—Y sí ...¿se entera de que Ginah es su hija?
Cada parte de mi cuerpo se sacude por el escalofrío que me recorre al pensar en esa posibilidad. ¿Qué pasaría? No lo sé, pero sería un desastre total.
—No... no él no puede saber eso. Sería una tragedia.
—Kiara —se acerca hacia donde estoy y toma mi hombro— Él jamás le haría daño. No podría atreverse a tanto.
—¿Y cómo sabes eso? ¿Eh? —no puedo evitar hablar con algo de ironía— ¿Acaso no recuerdas la mierda que pasé con él? El acabó conmigo, me destruyó completamente. ¿Qué te hace pensar que no lo haría con la niña?
—Porque es su hija, Kiara. Es una niña, una parte de él.
—Sí, una niña que fue concebida por un abuso. Fue el día que abusó de mi hasta dejarme inconsciente —una lágrima baja por mi mejilla al recordar ese día— Ginah es mi hija, es mía y él jamás se le va a acercar porque no voy a responder si lo hace.
Me sentía tensa, mi mandíbula estaba apretada de tan solo pensar en que él se le puede acercar, que le pueda hacer algo y sobre todo que descubra que es suya.
Sentía una gran mezcla de sentimientos y todos eran mayormente rabia y miedo. Pero de lo único que estaba segura era de que por nada del mundo dejaría que Kim NamJoon se acercara a mi hija.
{...}
Faltaban unas cuadras solamente para llegar al kinder. Ya era hora de recoger a mi niña y agradecía intensamente que mi hermana me haya llevado porque luego del mal rato que había pasado anoche, no me atrevía ni a respirar sola.
—Tranquila Kiara —toma mi mano mientras mantiene su vista fija al frente— Todo estará bien, ¿ok?
Asiento y pego mi cabeza al vidrio de la ventana esperando llegar pronto. Siento que mi corazón amenaza con salirse del pecho cuando veo esa escena que jamás pensé ver. Sentía que me estaba asfixiando con tan solo verlo.
Kim Namjoon, estaba frente a la entrada del kinder, agachado a la altura de mi hija, hablando con ella.
—Para Kamila... ¡Para! —ordeno desesperada.
—¿Qué pasa? Cálmate.
Ni siquiera le respondo, solo bajo echa una furia y el portazo que doy hace que mi pequeña y ese hombre me miren sobre saltados.
—¿¡Qué mierda es esto!? —escupo con ira y mi hija me mira asustada.
—Kiara, no es lo que piensas, cálmate.
—Ginah —llamo a la niña quien me mira con un pequeño astibo de miedo en sus ojos. Me sentía mal de asustar a mi propia hija, pero más temía yo lo que le pudiera hacer él a ella— Ven por favor.
Ella me obedece y cuando está a mi lado la cargo. Siento que Kamila se acerca sigilosamente por detrás y su mano se posa en mi hombro, indicándome que me calme. El enojo que estaba sintiendo amenazaba con hacerme perder la cabeza pero debía mantener la calma por mi hija.
—Kamila —me volteo hacia ella— Vete con la niña al auto, por favor.
Ella no dice nada, solo asiente y toma a mi hija para subirse al auto con ella. Cuando me cercioro de que ambas están encerradas en el auto me volteo a él, quien me mira con la clara intención de querer explicarme lo que pasaba, pero no lo dejé.
—Kiara...
—¡Te lo advertí Kim NamJoon! Te dije que no te acercaras a mi hija o te ibas a arrepentir. ¿Qué mierda es lo que quieres, eh?—trato de superar el miedo que siento por él y me acerco tratando de parecer amenazante— Aléjate de ella Kim, ya hiciste conmigo lo que te dio la gana... pero si le pones una mano encima, acabo contigo.
Me giro sin decir nada y mucho menos lo dejo hablar. Camino hacia el auto, procurando hacer todo lo posible para proteger lo único y más importante en mi vida, que por ironía del destino me lo había dado el hombre que más aborrecía.
Mi hija.
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