
💥━━prologue!
Ruby no soportaba más a Yaz, Moon y Samantha, ya era suficiente el dolor de la muerte de su padre y ahora debía pretender que le agradaban sus amigas solo para que ella no fuera su siguiente objetivo como lo fue Aisha en el baile de Halloween, las tres siguen reposteando y compartiendo el video de ella comiendo frente a la mesa de snacks como si se tratara de un chiste.
-¡Ruby! ¡Hola! -Miguel, su nuevo vecino, apareció de la nada, lo que la hizo respingar-. Lo siento no quise asustarte.
-No pasa nada, Miguel -sonrió ella, arrepintiéndose por no haberse acercado a él en la escuela esa mañana-. La que debería pedir una disculpa soy yo.
-¿Tu? ¿por qué lo harías? -preguntó Miguel, sin entender a que se refería-. Has sido muy buena conmigo, mi mamá y mi abuela desde que llegamos.
-No te debí ignorar esta mañana en la escuela -explicó ella y evadió su mirada-. Como habrás notado, soy un fraude.
-No, no lo eres -Ruby intentó contener sus ganas de llorar, pero le fue imposible hacerlo cuando Miguel la miró sin entender.
-Claro que lo soy, vivo en Reseda pero pretendo vivir en Encino -explicó mientras ambos tomaban asiento frente a la fuente descompuesta del patio-. Consigo mi ropa en tiendas de segunda mano, que he reparado con mi máquina de coser. No tolero más a mis amigas, y... -Ruby suspiro antes de hacer su siguiente confesión- Mi padre murió hace un par de meses, pero no se lo he dicho a nadie.
Los sollozos de Ruby aumentaron en cuanto Miguel la abrazó, empatizando con su dolor.
-Lo siento tanto Ruby -murmuró mientras la rubia se desahogaba en sus brazos-, Dios nadie debería pasar por esto sola.
-Lo sé, pero mamá siempre está tan ocupada con el trabajo que es como si ella se hubiera ido también -Ruby suspiro y un nudo se hizo en su garganta, calmandose poco a poco-. Debes creer que soy patética...
-Para nada -se apresuró a Decir Miguel y nego con la cabeza-. Todo lo contrario, creo que eres la persona más fuerte que conozco hasta ahora.
-¿Por qué lo creerías así? -preguntó, esta vez curiosa.
-Por que lidiar con tanto debe de ser duro -explicó Miguel-. Y hacerlo sola, puff. No me imagino los nervios de acero que debes tener.
-No tanto -río por primera vez en la noche-. Por lo general lloro muy fácil y soy muy sensible, el otro día lloré por una película para niños.
-Descuida, yo también lloro con big hero 6 -bromeó él, obteniendo otra risa de Ruby-, la muerte de Tadashi es tán triste y más aparte la hija de Callaghan... Es imposible no llorar.
Para ese momento Ruby no podía dejar de reír, después de tanto tiempo Ruby por fin pudo reír de manera auténtica y con alguien que no la juzgaba por el raro sonido que hacía su nariz al intentar obtener más aire.
Miguel no la estaba barriendo con la mirada como lo solía hacer Yaz, Miguel Díaz se reía junto con ella, como lo haría un amigo o hermano.
-No te burlaste del sonido que hago al reír -señaló Ruby, sorprendida.
-¿Por qué lo haría? -cuestionó Miguel-. Es como si me burlara del cabello, o la apariencia física de alguien.
-¡Por favor hagan más hombres como tú! -pidió y alzó los brazos al cielo en broma-. ¿Dónde estuviste todo este tiempo Miguel Díaz?
-En muchos lugares de hecho -ironizó Miguel y Ruby volvió a reír-, no de verdad me mudo bastante.
-Eres increíble, Miguel -Ruby se alegró de cruzarse de nuevo con Miguel, esa pequeña interacción logró alegrar su día.
-Lo sé, me lo dicen bastante -mintió él y le sonrió a Ruby cuando ella volvió a reír-. ¡Ey! ¿Por qué te ríes? ¿no me crees?
-No, claro que te creo -bufo siendo sarcástica-. De hecho, todos me lo dijeron hoy en la escuela.
-Por supuesto, sabía que debía mantener un perfil bajo para no llamar mucho la atención -afirmó, siguiendo su juego-, pero simplemente es parte de mi encanto.
Ambos suspiraron después de otro ataque de risa con la vista fija en el cielo nocturno, del que apenas y brillaban un par de estrellas por la contaminación y smog de la cuidad.
-Gracias por hacer mi noche un poco mejor -agradeció ella y se abrazó a sí misma por la corriente de aire helado que pasó-, nuevamente lamento haberte ignorado hoy.
-No hay problema -musitó Miguel-, pero si sirve de algo... Johnny Lawrence, nuestro vecino abrió un dojo, deberías entrenar karate con nosotros.
Ruby consideró la idea, aunque parte de ella juzgaba al karate como absurdo e innecesario, la otra parte sentía una verdadera curiosidad por aquel deporte, aunque no hiciera mucho ejercicio se mantenía en buena forma por que corría todas las mañanas antes de ir a la escuela pero no le haría mal intentar algo más para despejar su mente.
-Suena interesante -admitió ella-. Lo pensaré después.
-¡Claro! -exclamó Miguel entusiasmado-, será bueno tener otro alumno, por ahora solo somos Aisha y yo...
-¿Aisha es su alumna?
-Si, se unió hace unos días por el video que Yaz y Moon subieron en el baile de Halloween -le explicó Miguel-. Al parecer quiere entrenar para poder enfrentar a sus bullies.
-Wow... -murmuró Ruby alzando
las cejas-. Jamás lo hubiera imaginado.
-Es genial, de hecho -admitió Miguel-. La subestimé la primera vez y me pateó el trasero.
-¿En serio?
-Sip, aun me queda un moretón por eso -río él y alzó su playera para mostrar el moretón que tenía en la cadera-. Tu también deberías intentarlo, te iría bien.
-¿intentar que? ¿Patear tu trasero? -bromeó Ruby, por lo que ambos se sonrieron-. Ahora tengo una motivación para ir.
-No me refería a eso -habló Miguel entre risas-, me refería al karate en general.
-Está bien -cedió ella-, me daré una vuelta por allá mañana.
-¡Perfecto! -exclamó Miguel con una sonrisa de oreja a oreja-. Entonces te veré ahí mañana.
Ruby se sentía verdaderamente cómoda con las clases de Karate, aunque el sensei Lawrence fuera algo "rudo" con sus lecciones, de verdad lo disfrutaba.
Sin embargo, fue una noche que regresaba totalmente empapada cuando se dio cuenta de cómo necesitaria más apoyo de Miguel Díaz y Johnny Lawrence de lo que ellos necesitarían de ella.
Esa noche todo parecía normal en su casa, los trastes sucios qué después lavaría seguían donde los había dejado y su pomeranian dormía pacíficamente sobre el sillón, aunque algo le decía que algo no estaba bien.
-¿Mamá, estas en casa? -preguntó al aire sin obtener respuesta y ella quiso atribuirlo a que su madre podría estar en el trabajo, pero la espinilla de que algo estaba mal seguía ahí.
Entonces se atrevió a mirar dentro de la habitación de su madre, donde todo estaba hecho un caos, pero lo que más le extraño fue como su closet y estantes en los que guardaba su ropa estaban vacíos, al igual que su joyero y su tocador.
Al principio se preocupo por ella, la llamó a su teléfono una infinidad de veces hasta que no pudo contener más sus lágrimas y se tiró al suelo procesando la verdad. Su madre la había abandonado, se fue sin ella para no verla nunca más. Tal cual lo hizo su hermano mayor algunos años atrás y su padre partió a una vida mejor.
Ruby asimiló rápidamente lo que pasaba, estaba completamente sola en la vida.
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