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OO3

Sana y Lisa se mantuvieron abrazadas durante unos buenos cinco minutos, al separarse, Sana le besó la cabeza. Lágrimas cayeron de mi rostro y el de ella al ver cómo crecía la sonrisa de Lisa ante la ternura de su otra madre.

— Eres tan hermosa, Lisa.

— Tienes los mismos ojos que yo, mami. Y tienes esto —Apunta al pico de cabello en su frente— igual que yo.

Se aleja de su nueva madre, va hacia Kazuha, y le toma la mano.

— Zuha, ella es mi nueva mami. Su nombre es... —Su ceño se frunce, incapaz de identificarla—. ¿Cómo te llamas, mami? —Le susurra en su oreja, aunque todas logramos escucharla.

— Momo. —Responde en el mismo tono.

— Kazuha, ella es mi nueva mami, Momo. —Anuncia con orgullo— Ella es Kazuha —le dice a su madre, apuntando a la pequeña niña—, у es mi mejor amiga.

Momo sonríe. Solo sonríe. Sus ojos no han dejado de mirar a Lisa. La mira con demasiada ternura y amor. La mira como la miro yo. Como una madre lo haría.

-— Ma, ¿puedo tener dos mamás? —Escucho que le habla Kazuha a Mina, causando que todas estallemos en risas, interrumpiendo mis pensamientos.

— No, cariño, ¿porque adivina qué? Tú tienes un papá. Y ese es justo el hombre que iremos a ver. Nos vamos a ir a divertir con tu papi y dejaremos a Lisa aquí con la tía Sana y con Momo. —Le explica Mina.

— ¿Momo se va a quedar aquí? -—Pregunta Lisa con un gruñido.

— ¡Sí, mi mami se queda aquí conmigo!

Momo me mira por primera vez desde que Lisa y ella se vieron. Cariño y amor evidentes en su rostro una vez más. Saber que las hice felices a ella y a Lisa con esta reunión, se siente increíble. La felicidad de Momo y de nuestra hija es todo lo que importa.

Son casi las 5 en punto cuando Mima finalmente saca a Kazuha de la casa; protestando porque quería quedarse con Momo, diciendo: "puedo ver a papi cualquier día", a lo que Lisa respondió: "¡sí, y ahora podemos ver a Momo todos los días, también!". Después de ver a Kazuha con su padre muchas veces, Lisa estaba siendo muy persistente para que todas se fueran y ella pudiera pasar tiempo con Momo.

— ¿Lisa tiene que ir a la escuela mañana? —Me pregunta Momo mientras nuestra hija corre a su habitación, probablemente para traer todo lo que tiene, esperando que Momo juegue a algo con ella. Pero la verdad es que Momo haría cualquier cosa que Lisa quiera; jugar con cualquier juguete que le alcanzara haría a ambas igualmente felices.

— Si —Normalmente yo estaría feliz con eso porque podría ir a trabajar tranquilamente, pero ella va a pelear si eso significa que no puede estar contigo.

Momo me ofrece esa risa aniñada otra vez y yo no puedo evitar sentirme orgullosa al saber que yo se la provoqué.

Ella realmente se ve hermosa cuando se ríe.

— Ah, qué pena. Y la tarde ya se nos fue. ¿Estaría mejor entonces quedarnos aquí que salir y hacer algo?

— Sí, probablemente. Pero solo tiene que ir a la escuela una semana más y luego tendrá dos semanas de vacaciones. Si querías hacer planes, entonces las vacaciones son el momento perfecto. —Resolví— Esta noche puedo hacer la cena y luego tú y Lisa pueden pasar tiempo juntas.

— Me gustaría pasar tiempo contigo también —un sonrojo aparece en mis mejillas— pero eso estaría bien. Me ofrecería a cocinarles la cena, pero no quiero envenenar a mi hija el primer día de conocerla.

Lisa llegó cargando una caja llena con sus juguetes favoritos, equipo para pintar y juegos de mesa, intensificando la risa entre Momo y yo luego de su último comentario. Nuestra hija arrastró la caja hasta donde Momo estaba sentada, todavía en el piso. No creo que ella hubiera notado que aún no se había levantado.

Una vez que Lisa empezó a sacar juguetes, yo me la pasé caminando de la cocina a la sala, preparando la cena, pero queriendo estar con ellas al mismo tiempo. Después de ver la emoción de Momo al descubrir un juego de Jenga entre todos los juguetes, Lisa no quiso jugar a nada más. Desde ya se nota que Lisa quiere hacer todo lo que Lauren haga. Si Momo toma un sorbo del jugo que le preparé, Lisa hace lo mismo. Si Momo muestra interés en uno de sus juguetes, ese se convierte en el nuevo favorito de Lisa. Así que no fue una sorpresa para mí que se unieran para burlarse de mis bajas habilidades con el Jenga.

Aunque me la paso cuidando a tres niñas (Mina y Kazuha siendo dos de ellas), tengo muy poca paciencia, además de poca habilidad en un juego de coordinación, algo que ambas chicas encontraron particularmente gracioso. Perdí las dos primeras rondas y la victoria de ellas, pues formaron un equipo, no fue nada marginal. En el tercer y cuarto juego de nuestro "el mejor de cinco", Lisa se estaba riendo y sonriendo mucho para concentrarse y tiró todos los bloques. A pesar de su risa, dijo "perdón" a Momo cada vez por perder el juego, ganándose unas cosquillas por parte de la mujer como castigo.

Después de las cosquillas, Lisa aún estaba muy hiperactiva para concentrarse e iba a causar que perdieran otra vez. Los bloques ya se estaban tambaleando, pero con mi nueva habilidad para jugar (adquirida por el hecho de que estaba a esto de ganar), sabía que podía salir bien del siguiente movimiento. Momo había estirado las piernas poniendo una a cada lado de la torre de Jenga, acomodándose para que Lisa se sentara contra su pecho. En el momento en que yo estaba por poner el bloque en la cima, Momo disimuladamente golpeó la base con su pie, lanzando la torre al suelo.

Estuve a punto de enfadarme con ella porque soy muy mala perdedora, pero al sacar mi cara de entre mis manos, la vi levantar a nuestra hija en señal de triunfo. Ambas riendo y sonriendo, llamándose "ganadora" la una a la otra. En ese momento no me pudo importar menos el haber perdido un juego en el que finalmente era buena jugando. Solo quería ver esa imagen una y otra vez. La de mis chicas felices.

Tuve que arruinar su pequeña fiesta en la sala y decirles que la cena estaba lista. Momo cargó a nuestra hija hasta la cocina en su espalda, como a un monito. La sentó en su silla para niños y me ayudó a preparar la mesa y a servir. Dijo que no era selectiva con la comida, que si algo es comestible, lo probaría. Algo que Lisa heredó.

Durante la cena, no se me ocurrió que solo había conocido a esta mujer durante un día. Se sentía como si la conociera desde hace mucho. Tal vez porque Lisa se parece mucho a ella, ya estoy acostumbrada a tener a alguien con su personalidad en mi vida. Lo único que pensé fue que todo parecía muy normal.

Mina y yo raramente conseguíamos comer así con las niñas considerando el patrón de nuestros turnos en la cafetería. Tampoco he tenido novia desde que nació Lisa. Pero ahora estoy aquí sentada con una mujer hermosa e inteligente y nuestra bebé y nada podría hacer esta situación más perfecta. Habíamos jugado en familia. Estamos comiendo en familia. La manera en que fluye la conversación en la mesa, las tiernas miradas que atestiguo entre mi hija y Momo, lo hace ver todo tan real. Es como si en realidad tuviera mi propia familia.

Cuando Momo le preguntó a Lisa por la escuela, sus ojos no abandonaron a nuestra hija, y la sonrisa no faltó en su rostro. El cariño que Momo le demostraba era increíble. Yo no pude haber escogido a alguien mejor con quién tener a mi bebé.

Tan pronto terminó la cena, Lisa quiso arrastrar a Momo de vuelta a la sala para pintar con ella, lo que originó el primer dilema de Momo como parte de esta familia. Ella quería ir a pintar con su hija, eso era obvio, pero no quería dejarme a mí sola el trabajo de lavar todos los platos. El puchero de la pequeña tampoco la estaba ayudando mucho.

— Qué tal esto, Lisa y yo vamos a lavar los platos —la pequeña gruñó, como supuse que lo haría— y limpiar la cocina. —Apuntó una falsa mirada estricta a nuestra hija cuando se quejó una vez, calmándola— Para que tú puedas hacer lo que quieras, Sana. Escoger una película, tomar una ducha...

— ¿Insinúas que huelo mal? —Cuestiono levantando las cejas, entretenida.

— ¿Qué? No, no. Por supuesto que no. No quise decir...

— Sshh, Momo. —Me burlo de su balbuceo— Una ducha estaría perfecto ahora mismo. Iré a hacer eso, ¡y espero que esta cocina no tenga ni una mancha cuando termine! —Anuncio, apuntando a las chicas. Ellas rompen a reír otra vez y yo me apresuro al baño.

Después de una ducha rápida y un cambio de ropa, regreso a la sala y encuentro a Momo y Lisa pintando con sus nuevas acuarelas. Lentamente camino hacia la cocina para inspeccionarla, manteniendo contacto con el par de orbes esmeralda que me observan... hasta que Lisa estalla en risas y Momo y yo salimos de nuestro trance.

Llega muy rápido la hora de decirle a Lisa que debe tomar un baño y parar de pintar con Momo. Y definitivamente sus sollozos llegan aún más rápido. Repite que no quiere dejar a Momo y que quiere seguir pintando, lo que obviamente me hace sentir como una terrible madre por tener que alejarla de la mujer que ha estado queriendo conocer durante tanto tiempo.

— Hey, Lisa, dijiste que no tienes que ir a dormir hasta las 8pm. ¿Por qué no vas y tomas ese baño que necesitas desesperadamente, porque aceptémoslo, tienes cierto olorcillo —susurra la última parte en el oído de Lisa, las esquinas de mi boca levantándose con gracia— y cuando termines, vemos una película, tu mamá, tú, y yo? —Propone Momo.

— ¿Y luego tú me metes a la cama?

Momo de nuevo luce bastante afectada al escucharla decir eso, pero se las arregla para esconder la tristeza en sus ojos para responderle a nuestra hija:— Sí, luego yo te llevo a la cama. ¿Qué te parece?

Lisa ni siquiera responde. Da un salto y me toma de la mano para llevarme al baño.

Vamos, mamá, quiero darme prisa para regresar y estar con mami.

...

— Lisa, ¿qué piensas de Momo? —Pregunto tentativamente, aunque la respuesta es obvia.

Acabo de ponerla en la bañera, está jugando con las burbujas mientras yo la lavo, notando que tiene comida en su cara y sus manos y pintura en sus brazos.

— ¡La amo! —Exclama con un salpicón en el agua, riendo cuando cae toda sobre mí— Ella es tan graciosa, mamá. Es divertida como tú, pero más graciosa que tú. —Se ríe más alto ahora cuando abro mi boca con incredulidad— Digo, tú eres graciosa por accidente, ella es graciosa por propósito.

— A propósito, bebé.

— Sí, ella es graciosa a propósito. Como cuando tiró el jenga en tu turno.

— ¡¿Tú también lo viste?! —Pregunto casi gritando, haciendo que mi pequeña se ría más.

— Amo a mami, pero estoy triste por su dibujo. —Hace un puchero y yo comienzo a lavarle el cabello.

— ¿Qué dibujo, bebé?

— El dibujo en que decidiste sentarte. —Sus labios sonríen ligeramente, a pesar de la obvia tristeza en su voz.

Levanto mi trasero y agarro la pintura. Momo debió hacerla mientras yo me estaba duchando. Aunque probablemente lo hizo en 5 minutos, estaba muy bien hecho, otro talento que le pasó a nuestra hija. Me tomó un momento entender por qué Lisa estaba tan triste por el diseño, pero lo vi. En el dibujo, hay dos personas, una madre y su hija. La hija claramente es Lisa con los ojos miel y la madre que asumo que es Momo. Van caminando por un parque y Momo además les dibujó un sol y un pequeño picnic. Pero Momo pintó a la mujer con el mismo vestido floral que yo estaba usando antes, los ojos café en lugar de verdes. Momo me dibujó a mí y no a ella misma.

— Lisa, ¿estás triste porque me dibujó a mí y no a ella? ¿O estás triste porque no nos dibujó a ambas?

Que mi hija agachara la cabeza con tristeza y no la levantara en su defensa, respondió mi pregunta.

— Le preguntaré más tarde si tú quieres. Ahora vamos a sacarte de la bañera para que puedas ver la película con Momo —Eso le saca una sonrisa. Odio verla triste— Eres aún más hermosa cuando sonríes, Lisa. —Le digo.

— Qué extraño. —Responde Lisa, meneando la cabeza— Eso fue lo que dijo mami sobre ti cuando estabas cocinando.

Ella regresa corriendo a la sala donde Momo la espera, después de haberse puesto la ropa interior que le traje al baño y su toalla de Tiger con gorrito.

Momo dijo que soy hermosa. Estas mariposas en mi estómago definitivamente ya no se irán.

Resulta que mientras le daba el baño a Lisa, Momo se entretuvo decorando los bloques de Jenga con dibujos florales y tribales.

Ahora estamos en el sofá, mirando Tarzán. Mi favorita que también es la favorita de Momo entre las películas de Disney. Ambas sabíamos de esta similitud porque Momo me lo preguntó más temprano en la cafetería. Aparentemente era importante para ella saberlo. Y no la juzgo, sí que es una pregunta importante. Casi desconozco a Mina cuando dijo que Cenicienta es su favorita y me quise arrancar el cabello cuando Frozen se convirtió en la favorita de Lisa y Kazuha, pero eso cambió rápidamente después de que les mostrara La Bella y la Bestia. Ya no me soportaba más la maldita Frozen.

Una vez que la mejor parte de Tarzán terminó, cuando él estaba creciendo, el cansancio le ganó la batalla a Lisa. Ella quería mantenerse despierta hasta que terminara toda la película para pasar más tiempo con Momo, pero no aguantó y cayó con su cabeza en mis piernas y sus pies sobre las de Momo. Ligeros ronquidos llenando el espacio entre Momo y yo.

Cuando decidimos que Lisa estaba profundamente dormida y lo mejor era llevarla a la cama, Momo se ofreció a cargarla. La miré ponerla suavemente en la cama, sabiendo que la suya era la del lado rosado del cuarto porque Lisa dijo antes que ese era su color favorito. Se las arregló para tirar del cobertor de la cama con una mano mientras sostenía a Lisa con la otra. No luché contra la sonrisa que tuve al mirar a Momo besar la frente de nuestra hija, susurrándole un "buenas noches".

— Buenas noches, ángel. —Le susurré yo, besándola en el mismo lugar donde Momo lo había hecho.

Me giro y veo a Momo mirándonos de pie contra el marco de la puerta, con una lágrima deslizándose por su pómulo. Imitando lo que Lisa había hecho en la tarde, gentilmente poso mi mano en su rostro, limpiando la lágrima antes de envolver mis brazos alrededor de su cuerpo. Ella inmediatamente me devuelve el gesto y nos encontramos en un suave, pero apretado abrazo; mi cabeza descanso en su clavícula y la suya sobre la mía.

Cuando siento la tela de su camisa mojándose por mis lágrimas, me alejo de ella, para protesta de mi corazón. Nos sonreímos, un evidente sonrojo en las mejillas de ambas, y ella me guía hacia la sala con su mano entrelazada con la mía, como lo hice yo cuando la guié hasta la puerta de mi apartamento.

Reviso mi celular por primera vez desde esta tarde y veo que Mina me envió un texto diciendo que ella y Kazuha se quedan a dormir en casa de Jeongyeon y Nayeon, para que Momo y yo estemos con Lisa. Sé que probablemente no quería quedarse allá porque aunque Jeongyeon y Nayeon son muy lindas, su hija no lo es tanto y no se lleva muy bien con Kazuha.

Momo se ofreció a marcharse tan pronto como dejamos a Lisa en su cama, pero la verdad es que yo no quería que se fuera aún. Decidimos mirar el resto de Tarzán juntas antes de buscar en los otros canales otra cosa para ver. Yo había sacado una botella de vino, que en realidad es de Mina, del refrigerador y Momo sirvió una copa para cada una, insistiendo en que solo bebería esa, pues tenía que conducir.

— ¡Ooh, esa! —Exclamó Momo, señalando la película que apareció en uno de los tantos canales— Es brillante. ¿La has visto?

— ¿Gothika? No, nunca. ¿Quieres verla?

— Solo si tú quieres. Es algo sorpresiva y jodida, pero es genial. —Explicó.

— Sí, no me llevo muy bien con las películas de miedo. —Digo, escondiendo mi sonrojo tras la copa de vino.

— Aww, Sana. —Arrulló, picando un lado de mi estómago— En realidad no asusta mucho. Y es de Halle Berry. Es casi obligado verla.

— Ugh, bien. —Momo se ríe suavemente de mi puchero, pero desvía su concentración a la película— Oh, Dios, y acaba de empezar. —Lloriqueo cuando los créditos de apertura empiezan a salir, provocando su risa aniñada una vez más.

Afortunadamente, Momo no es del tipo de persona que se molesta si hablas durante una película. Lisa y Mina son así. A veces me dedican miradas matadoras si trato de empezar una conversación con ellas durante una buena película, otras veces solo me ignoran.

— ¿Trabajas en un colegio aquí en Nueva York, cierto? No te pregunté cuando estábamos en la cafetería. —Cuestiono luego de un rato de estar hablando. Tristeza se apodera de su rostro y yo me arrepiento de haber preguntado eso.

— Erm, no. Ya no. Empecé a trabajar ahí hace unos cuatro años y me encantaba. Luego hace un par de meses, uno de los estudiantes descubrió mi intersexualidad y el "rumor" se esparció como fuego. Una vez más estaba sufriendo bullying por colegiales aunque yo fuera mayor que ellos, lo que hizo la humillación mucho peor. No pude soportarlo y solo me fui.

— Lo siento tanto, Momo.

— Hey, está bien. —Se ríe— ¡No eres tú la que me hacía bullying!

Una cosa que odio de esto es que Momo haya sufrido bullying y que suene como que la han molestado mucho. Pero la otra cosa que odio es que ella se ría. Que se ría como si no fuera importante, como si estuviera acostumbrada.

— Eso no lo justifica. —Tomo su mano, acariciando su pulgar con el mío— ¿Dónde trabajas ahora?

— Soy escritora. Bueno, trato de serlo. Por el momento soy columnista para Fox News. A veces sobre celebridades, a veces sobre programas de TV o moda. Entretenimiento, básicamente. Pero eso no es lo que quiero hacer. Quiero escribir sobre política y movimientos sociales, tú sabes, cosas importantes.

— ¿Como Kate Hudson en "How To Lose A Guy In 10 Days"?

— Exactamente. —Ríe.

La conversación se detiene poco después, ambas concentrándonos en la película. El personaje de Halle Berry se acaba de escapar del asilo y ahora estoy tan enganchada a la pantalla como Lauren. He estado rellenando mi vaso de vino durante toda la película y justo cuando Momo me lo llena otra vez, nos damos cuenta de que no queda mucho y lo echa todo en mi copa.

— ¿Estás tratando de emborracharme, Hirai? —Molesto. La bebida dándome confianza.

— No soñaría con hacerlo. —La mujer me guiña y se ríe. Se sonroja con su propio gesto.

Después de algunos momentos de miedo en la película, mis manos no dejan de cubrir mis ojos. Momo lo nota y se ríe de mí, tomando mis manos gentilmente con las suyas y poniéndolas en su regazo. Antes de que pueda cuestionarla, lleva un brazo alrededor de mi cintura, la otra cruza mi regazo para sostener mi muslo y prácticamente me levanta para acomodarme entre sus piernas dobladas y el respaldar del sofá.

Después de reírse un poco de mi confusión, ella no dice nada más, solo vuelve a ver la película, dejándome con mis pensamientos. No me había dado cuenta hasta nuestro abrazo fuera del cuarto de Lisa de lo mucho que quería que me tocara. Aún inocentemente. Solo quiero estar cerca de ella. La manera en que gentilmente sostuvo mis manos y tocó mi muslo aún con fuerza levantándome en sus brazos hizo que las mariposas en mi estómago se intensificaran y el golpeteo de mi corazón en mi pecho empeorara.

— Me sorprende que no saltaras con esa parte, Sana. Me dice, riendo otra vez.

No había estado mirando la pantalla. Estaba pensando. Sobre ella. Sobre ella y Lisa. Sobre nosotras tres.

— Oye, Momo...

—¿Mhm? —Me da su atención.

— ¿Por qué no te pintaste a ti en el dibujo? —Pregunto por ambas lo que Lisa quería saber.

— No sabía cómo te sentirías con eso.

— ¿Qué quieres decir? —Me giro para poder ver su cara completamente.

— Hoy ha pasado tanto y he amado cada minuto. Estoy tan feliz con ustedes dos que a pesar de habernos conocidos hoy, me hubiera encantando añadirme a mí misma en la pintura, pero no quería que tú pensaras que me estaba imponiendo en tu situación. Soy básicamente una extraña para ambas, pero estando aquí hoy, me hizo sentir parte de algo. Parte de una familia. Pero no sé cómo te sientes tú. —Explicó.

— Momo, mira. Lo que veo es que a Lisa le agradas. Jodidamente. Y ella no es la única... A Kazuha parece que también. —Digo con un guiño— Pero en serio, me encantó el día de hoy y estoy de acuerdo, se siente como si tú fueras parte de mi familia. Nuestra familia. No estoy diciendo que tienes que ser una madre para ella de inmediato, pero tú no te irás. —Sostengo sus manos—. Lisa y yo te queremos como parte de esta familia.

No ha habido ningún momento en que Momo y yo hablemos de nuestra situación sin llorar. Y esta vez no es diferente.

— Ahora quiero que pongas tu trasero en ese piso y termines la pintura incluyéndote a ti, por favor. No es un retrato familiar sin ti en el.

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