3. Rojo Carmesi
-Dedicado al Chico de los Poemas-
Louis podía asegurar que su corazón se había salteado un latido. O varios, a decir verdad.
El chico del cementerio, cuyo nombre aun desconocía, se encontraba allí, frente a él. Aquel chico que pensó que jamás volvería a ver, ahora se encontraba ante sus ojos, diciéndole que había pensado en él. Louis también podía asegurar que su cara estaba pintada de un fuerte rojo, adornando sus regordetas mejillas y dándole un aspecto muy parecido al de un tomate. Louis aseguraba que cualquiera que lo viera en ese momento, podría decir que estaba sufriendo un colapso. Aunque... ¿Quién no lo tendría con semejante hombre frente a sus ojos?
Delgado y alto, con un rostro fino y delicado, la mandíbula bien marcada, prácticamente trazada a mano. Sus labios gruesos y rosados, apenas carnosos y con sus dientes blancos y perfilados. Tenía un cabello largo un poco más abajo de los hombros. Su piel era aterciopelada y bronceada a simple vista, aunque Louis podía jurar que estaba más pálido que de costumbre. Finalmente, tatuajes adornaban todo su cuerpo, o al menos lo que era visible, mientras que una perforación en la nariz y una secuela de perforación en el labio terminaban de darle el aspecto de chico malo. Louis podía jurar que había sido sacado de una revista de Calvin Klein.
Aunque... Tal vez fue cuando Louis lo miro mejor, el momento en el que la magia se fue.
Aquel verde, aquel hermoso verde que adornaba los ojos del chico más alto, ahora parecía prácticamente no existir. Sus ojos no portaban aquel brillo que había cautivado al ojizarco apenas poso su vista en ellos. Sus ojos estaban ligeramente rojos, con grandes ojeras opacándolos. Pero cuando Louis vio su mirada, aquel verde mirar, supo que el chico de bellos ojos verdes, tal vez no era tan perfecto como pensaba, y que tal vez estaba igual de roto que él. Pálido, ojeras, ojos rojos, Si, Louis conocía la sensación mejor que nadie.
Pero Louis era estúpido, muy estúpido.
Louis realmente no quiso, realmente no quiso que su mirada se dirigiera hacia las muñecas del más alto. Louis realmente no quiso buscar algún indicio de heridas, Louis realmente no quería confirmar que aquel lindo chico, era uno que se flagelaba a sí mismo. El castaño sabía que no se sorprendería si las encontraba, tal vez hasta rodaría sus ojos si las veía. Un chico en el cementerio, solo, con más ojeras que ojos, ¿Acaso se encontraba en una triste película adolescente o qué?
"¿Qué buscas?" – La búsqueda del ojizarco se vio interrumpida, también su respiración, pero eso era algo que el ojiverde no debía saber. Louis también recordó que aún no había mencionado palabra alguna, Louis también quiso golpearse a sí mismo. –"¿No quieres decirme otra de esas cosas interesantes que nadie sabe y que por eso a nadie le importa? Salvo a mí, por supuesto"
Y Louis no debería, pero lo dijo.
"¿Sabías que en Júpiter y Saturno la lluvia está hecha de diamantes?" – Louis lo dijo casi temblando, absurdamente temeroso de que aquel chico rizado lo golpeara o algo por el estilo, cuando en realidad no tenía motivos. Y si, Louis esperaba una burla, un golpe, o alguna cosa sin sentido que estallara en su rostro. Pero fue otra cosa lo estallo ante sus ojos.
Hoyuelos. Fueron Hoyuelos.
Louis no sabía cómo no los había visto la primera vez, Louis no entendía porque no se había grabado aquella imagen en su mente por el resto de su vida. Louis tampoco entendía porque no se encontraba sacándole una foto a tan hermosa sonrisa en aquel preciso momento. Louis no entendía muchas cosas, pero sabía que aquellos hoyuelos, eran la cosa más hermosa que alguna vez haya visto en la tierra. Hasta podía jurar que ver esos hoyuelos era lo que le daba sentido a su vida. ¿Louis estaba loco? Definitivamente.
Pero Louis seguía siendo estúpido, muy estúpido.
- "¿Por qué siempre estás solo?" – Louis era hermoso por naturaleza, la cosa más pura alguna vez creada por los dioses, y era capaz de robar el brillo de las mismas estrellas. Pero había un detalle. Louis era tan tonto como bello. Louis también empezaba a considerar enterrarse a si mismo junto con su abuelo, así tal vez no tendría que soportar la mirada burlesca y confundida del más alto.
- "¿Siempre? ¿Acaso me espías Serendipity?" - ¿Por qué el cuerpo de Louis parecía congelarse? ¿Por qué su corazón golpeaba furiosamente contra su pecho? ¿Por qué Louis quería sonreír ante unas simple palabras dichas por un completo desconocido? ¿Por qué Louis había quedado hechizado por aquel bello mirar?
- "N-no"
- "¿Y ahora eres tartamudo?" – Louis frunció el ceño, mirándolo sin miedo por primera vez en lo que transcurrieron esos largos minutos. ¿Era normal que Louis hubiera pasado del sentimiento de amor al de odio en menos de un segundo?
A Louis realmente no le importo, estaba molesto, y Louis no pensaba mucho cuando estaba molesto. Así que no fue una sorpresa cuando sus ojos se dirigieron de nuevo a las muñecas del chico del cementerio. Quemaduras, cicatrices, pellizcos, Louis solo quería un indicio. ¿De qué? Ni siquiera él lo sabía, solo quería saber si existían aquellas estelas de marcas de un pasado triste en la piel del chico de verde mirar.
Y Louis realmente no se sorprendió mucho cuando las encontró.
Eran pequeñas, fácilmente confundibles con un rasguño de un felino. Pero no para Louis. Porque la marca era más profunda, siempre lo era. Porque la cicatrices no se desvanecían o se tornaban de aquel color rojo carmesí de desvanecimiento, siempre estaban allí, como una eterna marca que te acompañaría cada día de tu vida. Louis quería entender porque el chico de rizos no se había hecho un tatuaje en alguna de ellas (porque si, eran varias). Las cicatrices no eran algo para presumir, no eran algo de lo que uno se sintiera orgulloso. Tal vez por eso Louis siempre eligió hacérselas debajo de los muslos.
Y Louis lo odio, Louis lo odio más que a nada
Simplemente se puso de pie, ignorando olímpicamente al chico del cementerio que lo observaba confundida mente. Louis quería gritarle que dejara de hacerlo. Louis quería gritarle muchas cosas. En el momento en que quedo de pie, fue cuando se dio cuenta de la diferencia de estatura entre ellos dos, el rizado podría descansar su mentón en su cabeza si así lo deseara. Louis también quiso gritarle por ello. ¿Era algo justo? No, y Louis se sentía un idiota por odiar a alguien que solo había cruzado dos palabras con él. Louis también se sintió la peor persona del mundo cuando lo dejo solo.
Louis trato lo más posible de ignorar la mirada herida del chico del cementerio. Louis también trato de evitar ir a abrazarlo. Louis también trato de evitar ver como aquel escaso brillo de los verdes ojos que le llegaron a encantar, desaparecía por completo.
-"Y el es lindo, es alto, de cabello rizado, y cuando sonríe se le forman hoyuelos justo aquí" – toco con sus dedos los costados de los labios de Zayn quien lo veía expectante – "Y lo aleje, lo aleje porque soy un idiota"
El suspiro de Zayn se escucho en cada pequeño rincón del cuarto de Louis – "Ven aquí Lou" – Fue el momento en el que el pelinegro tuvo al castaño entre sus brazos, en que este se puso a llorar, aferrándose a su camiseta con su manito como si fuera su único soporte. Tal vez así era.
Zayn lo conocía, lo conocía mejor que su propia madre. Sabia cuando Louis estaba enojado, triste y feliz. Sabia cuando necesitaba un abrazo, y sabia cuando lo único que quería hacer era golpear a alguien para desahogarse. Y Zayn sabia que Louis se había enamorado, y que tal vez aquello era demasiado para su pequeño cuerpo.
A Louis no se le daba muy bien expresar sus emociones, jamás lo hizo para ser francos. Era hijo único, sin hermanos o primos de su misma edad. Rodeado de adultos. No quería causar problemas, nunca quería y jamás lo hizo. Por esa razón siempre se guardaba todo lo malo, desde las malas calificaciones hasta los encierros en los baños de la escuela por parte de sus compañeros abusivos. Y a Louis eso se le daba muy bien, casi siendo uno de sus superpoderes.
Hasta que explotaba.
Zayn recordaba la primera vez que Louis había colapsado en sus brazos. Zayn recordaba estar bromeando con Ed sobre un chico gordito que habían visto en los pasillos de la universidad. Zayn recordaba la cara de pánico de Louis cuando terminaron de hablar, y también recordaba como sus manos se aferraron a su estómago, bajando la cabeza sin emitir palabra alguna. Fue cuando Zayn le pregunto si se encontraba bien cuando Louis se largo a llorar, sin motivo alguno. Temblando e hipando como si se tratara de un bebe, ganando miradas confundidas de las personas en el pasillo. Zayn también recordaba como lo había cargado en sus brazos para sostenerlo, y como lo había arrullado como si se tratara de un bebe, el cual se aferraba a el con su cabeza en su pecho soltando jadeos.
Zayn llego a la conclusión que Louis le tenia tanto miedo al mundo, que había llegado a evitarlo.
-"Tal vez si eres un idiota" – comenzó a acariciar su cabello suavemente, escuchando como el llanto contrario disminuía poco a poco – "El no te conoce, no tienes porque tenerle miedo a lo que piense de ti"
-"N-No es eso"
Zayn volvió a suspirar –"Se que no" – Un pequeño silencio se hizo presente en la habitación, en donde Zayn se ocupaba de buscar las palabras correctas en su cabeza y en donde Louis trazaba figuras imaginarias en las manos del más alto – "Lo odias porque te recordó a ti" – Louis paro de dibujar, mirando rápidamente al azabache – "Siempre odiaste cuando las personas perfectas dicen que son feas o simplemente no se quieren" – Zayn rio al escuchar el bajo "como tú" del ojizarco – "Y este chico, es alguien a quien tu consideras perfecto, y te molesto que se haya parecido a ti justamente en ese punto, que se lastimara cuando no tenia razón"
-"¿Eres brujo o una mierda de esas?" – El de ojos miel volvió a reír, soltando al más bajo que se volvió a acomodar correctamente en la cama – "Sabes exactamente como me siento y solo te he dicho dos palabras"
-"Practico magia negra" – Zayn tomo la mano del castaño con la suya, jugando con sus dedos mientras lo miraba a los ojos – "¿Me prometes que le pedirás disculpas al chico ese y le hablaras como una persona medianamente normal?"
-"Lo prometo"
-"¿Sabías que los gatos por naturaleza no maúllan?. Solo lo hacen los domésticos por imitar a los humanos con los que conviven"
Louis quería volver a llorar.
Aun no entendía porque le había hecho una promesa de semejante magnitud al torpe de Zayn. Tampoco entendía porque se había preocupado tanto en cumplirla. Y tampoco entendía porque ahora se encontraba frente al chico de ojos verdes (porque Louis se dio cuenta que decirle el chico del cementerio era muy antiestético) diciéndole un tonto dato sobre gatos cuando ni siquiera tenia uno.
Lo único que Louis entendió fue la mirada confundida del chico mas alto, y como sus ojos se encontraban débiles y sin brillo.
Louis no había realizado un gran esfuerzo en encontrarlo, solo llego al cementerio y lo vio sentado en la misma banca de siempre, con su pelo recogido en un moño mal hecho y con sus manos adheridas a un libro. Dudo mucho en si acercársele o no, hasta que las palabras de Zayn retumbando en sus oídos fueron suficiente para tenerlo frente del chico perfecto no tan perfecto, sin tener nada planeado mas que aquel terrible dato sobre gatos.
-"Oye, escucha, yo... lo siento, por lo de la otra vez" – Comenzó a decir cuando el rizado lo ignoro olímpicamente, volviendo la mirada a su libro – "Tal vez a ti no te importe, y quede como la personas más estúpida de la tierra, pero de verdad no quise actuar como la vez pasada, no sé qué me paso" – Sonrió internamente al ver que la atención del rizado estaba de vuelta en el –"¿Podrías, tal vez, perdonarme?"
El chico de ojos verdes, suspiro, se levanto y encaro a Louis. Verde conectándose con azul.
Louis trago grueso, perdiéndose en las esmeraldas que adornaban la cara del mas alto. Louis también se mordió el labio para resistir el impulso de apartar aquellos tiernos rizos que caían libremente por la cara del chico, dándole un aspecto sexy y tierno a la vez. Y Louis también omitió con todas sus fuerzas el impulso de besar aquellos gruesos labios. El castaño no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rojo carmesí ante sus pensamientos, y tampoco pudo evitar el sentimiento de alivio que lleno su pecho cuando escucho la risa del chico de rizos, y como sus ojos volvían a la vida. Recuperando su brillo.
-"Un ángel, tenias que enviarme un maldito ángel"
Capítulo dedicado a: ElOsoSabroso
Primer comentario con parte favorita para dedicación🏵️
Realmente espero que les haya gustado este capítulo. Si es así háganmelo saber mediante votos y comentarios. Cualquier idea o sugerencia es bienvenida.
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