
8
Taehyung
Me estiro en la cama y me quedo sentado un tiempo hasta que la vista se me acostumbra a la luz del sol que entra por la ventana de mi cuarto. Estoy incluso más cansado que ayer, por culpa de Jungkook y su estúpido llanto no he pegado un ojo en toda la noche. A eso de las cuatro de la madrugada, cuando la lluvia, el viento y los truenos eran muy potentes, Jungkook entró a mi cuarto y me preguntó si podía dormir conmigo. No hace falta decir que le lancé una almohada para que se fuera y me dejara dormir en paz, lo cual para mi mala suerte, no me dio resultado alguno.
Ahora que he despertado, Jungkook sigue tirado en la alfombra del cuarto, tiene la cabeza apoyada en la almohada que le lancé y está hecho bolita.
— Despiértate. — le hablo, pero la voz me sale tan ronca que apenas yo la reconozco. Me llevo una mano a la garganta evitando asustarme, espero que Jungkook no me haya contagiado alguna extraña enfermedad que se haya pescado por ahí. Me levanto de la cama y el frío me cala los huesos, desearía volver a meterme ahí y estar calentito todo el día, lamentablemente tengo cosas que hacer. Camino hacia Jungkook y toco su espalda con mi pie derecho. — Levántate.
Intento un par de veces hasta que por fin se da la vuelta, con una mueca de dolor en la cara. Pareciera como si le doliera la espalda, no entiendo por qué. Ha estado durmiendo en un parque por quien sabe cuantos años, dormir en una alfombra debería ser distinto.
Jungkook se incorpora hasta llegar a donde estoy.
— Ve a asearte. — agarro la bolsa donde había puesto para tirar la toalla y la esponja y se la lanzo. Él la atrapa torpemente — ya sabes donde está el baño.
Lo dejo solo y alisto las cosas en la cocina para hacerme un buen desayuno, hoy me he levantado con hambre. Sip, producto de mi reciente mal humor.
Suele pasarme.
Preparo la cafetera y mientras espero a que el café se haga, tuesto unos panes. He practicado no dejarlos más de la cuenta, ya que se me queman todo el tiempo. Soy bastante desastroso cocinando, de hecho solo hago las cosas más básicas y sencillas como para no provocar un incendio. Saco los panes tostados y le unto mermelada, el café tardará un buen tiempo, el suficiente para que el pan se enfríe, no me gusta comerlo caliente, sino con más consistencia.
— ¡Tae! — Jungkook me llama al otro lado de la casa, desde el baño del fondo. Resoplo molesto y voy a ver que quiere.
— Estoy ocupado, ¿qué quieres? — me señala las canillas de la ducha. — No me digas que no sabes abrir eso. — yo abro los ojos como platos, estupefacto cuando él niega con la cabeza. Me acerco y de mala gana le abro el agua caliente mezclando un poco con la fría. — Usa este jabón — le señalo uno de color azul — y este shampoo para la cabeza. — lo miro de arriba abajo, se ha quitado la remera solamente, y puedo notar que tiene algunos moretones por la zona de las costillas, supongo que se debe al robo que le hicieron antes de ayer.
— ¿Puedes...? — me tiende la esponja.
— ¿Acaso no te puedes bañar tú? Por lo que veo no tienes cinco años, no hay motivos por los cuales yo tenga que darte un baño. No eres un niño pequeño.
Hace un puchero y yo lo miro mal.
Jimin seguramente diría: "no seas aguafiestas, Taehyung"
¿Y a mi porque me tiene que importar lo que Jimin diga?
— Cuando termines te traeré ropa limpia. — sigo mirándolo mal y le cierro la puerta del baño en la cara. Me apresuro en ir al cuarto y buscar ropa que yo no uso. Si sigo así terminaré por darle toda mi maldita ropa vieja, al fin y al cabo son mis cosas, no debería por qué dárselas.
Mi celular tiene una llamada entrante.
— ¿Acaso vas a estar llamando cada dos por tres? — regaño a Jimin al otro lado del teléfono.
— Cancelaron mi vuelo a Corea. — dice de mala gana. — Y estoy a una cuadra de tu casa, ve a abrir la puerta. — y cuelga.
Genial, ahora viene a darme un sermón. Dejo el celular sobre la cama y me apresuro a sacar otra taza para el café, seguro Jimin querrá un poco. Sirvo café y coloco un poco de crema, a mi me gusta así pero Jimin lo prefiere totalmente amargo, es un asco.
Le dejó la puerta abierta para que cuando llegue pase mientras yo sigo agregando cucharas y cucharillas de azúcar a mi taza de café.
— Hey. — Jimin ha llegado, lo escucho cerrar la puerta con un golpazo. Él me saluda cuando entra a la cocina.
— ¿Por qué te cancelaron el vuelo? — le pregunto extendiendo su taza de café, él la acepta gustosamente.
— Por la tormenta, se suponía que el siguiente vuelo salía a las cinco de la madrugada pero a esa hora seguía lloviendo, luego no tengo idea que sucedió con la aerolínea, porque a todos los que estaban ahí le hicieron un reembolso del dinero y cancelaron los vuelos.
Lo miro extrañado y él me mira con la misma cara.
— ¿Quizás los aviones estaban descompuestos? —sugiero dudoso, pero él levanta lo hombros. — Mmm, siéntate en la mesa, iré a llevarle ropa a Jungkook, ya vuelvo.
Por el rabillo del ojo veo que Jimin sonríe tristemente. No solemos durar mucho tiempo enojados.
Golpeó la puerta del baño pero escucho el agua correr, así que solamente entro.
— ¿Todavía no has terminado? — echo mi cabeza hacia atrás de mala forma. — a ver, dame el shampoo.
Dejo la ropa sobre la tapa del inodoro y me agacho para lavarle la cabeza. Soy un poco bruto pero eso a él parece hacerlo reír.
— Me da cosquillas...— tiene risa de bebé.
Pongo los ojos en blanco y le quito todo el shampoo de la cabeza. Estoy arrodillado a su lado, soy apenas un poco más alto que él.
De repente el chico me mira de costado, con una pequeña sonrisa en la cara.
Caray, estamos bastante cerca y sus ojos celestes me están matando.
— Ah... Tus dedos son suaves. — él se atreve a poner su mano en la mía, la cual se encuentra aún sobre su cabeza — ¡Y me hacen reír!
En serio es un idiota.
— ¡HOLA KOOK! — Jimin grita al otro lado de la puerta del baño y lo veo acercarse por el rabillo del ojo. — Uhh, tenemos aquí a un romántico, ¿Eh? — él me señala con la cabeza la mano de Jungkook sobre la mía, yo al notar eso la quito inmediatamente.
— Hola... —Jungkook saluda.
— Jimin — dice con una sonrisa en la cara — puedes decirme Minnie.
Caray, solo Yoongi lo llama de esa manera.
Ayudo a Jungkook de mala gana a salir de la bañera y lo envuelvo con una toalla. Mi amigo se lo queda viendo y sé lo que estará pensando.
— ¿Kook, te parece si nos acompañas al centro comercial? — ofrece Jimin, yo estoy así de cerca de gritarle que cierre la boca, pero me pisa el pie suavemente para que sea yo quien haga silencio.
— ¿Centro comercial? — pregunta Jungkook mientras lo seco con la toalla, está temblando de frío, así que me apresuro ya que de lo contrario Jimin me regañara. — una vez.. me perdí ahí. — cuenta Jungkook. Le seco la delgadas piernas y todo lo demás. Tiene un buen trasero, debo admitir, solo que esta muy flaco.
— Oh, debes haberlo pasado muy mal, pequeño. — Jimin lo ayuda a ponerle la remera. No comprendo cómo a Jungkook no le molesta estar desnudo en frente de nosotros, es decir, ni siquiera se ruboriza. — pero no te preocupes, Taehyung y yo estaremos contigo, y ¿Adivina qué? ¡Taehyung te hará muchos regalitos!
Abro la boca para protestar y negarme rotundamente a la propuesta, estoy detrás de Jungkook colgando la toalla en su sitio, así que él no puede ver la mueca de horror que estoy haciendo.
Dejo que se ponga la ropa interior y los pantalones deportivos que le he dado. Jimin se retira del baño con una sonrisa morbosa en la cara.
Jungkook se voltea a verme.
— ¿Qué es un regalito? — pregunta sonriendo. — suena bonito. — cuando sonríe más puedo notar que tiene los dientes perfectamente en hilera, pero están un poco sucios, automáticamente me dan ganas de llevarlo al dentista. — ¿Tae?
— Los regalos son... — ¿Cómo le explico? — mmm... Cosas que se dan a alguien para demostrar que los quieres o que les tienes atención.
Sus ojos celestes brillan con la luz fría del baño.
— ¿Tú me quieres entonces? — noto que él primero sonríe con los ojos y después con la boca, sin saber porqué el corazón me da un vuelco. — Minnie dijo que me harías un regalito, ¿Entonces me quieres?
Lo miro con los ojos abiertos pero luego arrugo las cejas.
Jungkook se ve tan... ¿Emocionado?
¿Acaso no se da cuenta que lo trato mal? ¿No se da cuenta que no lo quiero tener en la casa?
Estoy pensando en míl y un cosas cuando de repente siento los brazos de él en mi cuello.
— ¿Esto es como el abrazo que ví ayer? — pregunta cerca de mi oído, pero yo me quedo helado, estático en el lugar, con los brazos colgando al rededor de mi cuerpo — ¡Woah, es muy tibio! — lo siento reírse y hunde la cabeza en mi cuello. Estoy a punto de sacarlo, cuando de repente Jimin aparece en la puerta con una sonrisa en la cara y moviendo la cabeza de un lado a otro me dice que no deje de abrazar a Jungkook.
Bueno, más bien él me está abrazando a mi, porque yo ni siquiera lo estoy tocando.
Este es el primer abrazo que recibo desde hace tres años...
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