❛ hey, it was enchanting to meet you ❜
Cassandra estaba rodeada de bocetos, telas y una mezcla de colores que parecían bailar bajo la luz cálida del estudio, el espacio donde pasaba la mayor parte de su tiempo, era su refugio. El aire estaba lleno del olor pintura y creatividad. Las paredes estaban decoradas con bocetos, patrones de moda y algunos maniquíes dispersos por todo el lugar. El sonido bajo de la música instrumental creaban un ambiente cálido y relajado. Allí, en su pequeño mundo, siempre encontraba algo de paz.
Su ceño arrugado, concentrada en la última colección que había estado diseñando para su nueva línea. El sol de la tarde se colaba por las ventanas altas, creando una atmósfera tranquila, un contraste total con la velocidad y el bullicio del mundo que su familia representaba, mientras Bella, su mejor amiga, hacía el trabajo que siempre hacía cuando estaba cerca de Cassandra: distraerla. Bella estaba sentada en un taburete, balanceándose de un lado a otro, con una taza de café en la mano y una revista de moda abierta, pero claramente sin leerla.
—En serio, Cass, no puedo creer que hayas elegido ese estampado. Es casi como si fuera a salir directamente de una película de los 80 — dijo Bella, mientras le lanzaba una mirada de duda.
Cassandra levantó la vista y, con una sonrisa burlona, levantó una mano.
—No es para tanto, Bella. A veces la gente tiene miedo de lo vintage. Hay algo de arte en lo que hoy llamarían 'anticuado'— soltó una risa — ¿Sabías que el arte no siempre tiene que ser... digerible?
—Digerible, ¿eh? Claro, si con 'digerible' te refieres a algo que me haga vomitar — Bella soltó una risa mientras hacía un gesto exagerado, simulando que se le salía el café de la boca —Escucha, yo te quiero, pero esto parece salido directamente de la pesadilla de alguien que se empaló con una máquina de coser.
—No entiendes de arte, — dijo con una mirada seria, pero en su tono se notaba que estaba bromeando —Es el nuevo minimalismo. Poca gente lo comprende... aún.
—Claro, porque eso es lo que necesitamos en este mundo de Instagram y tendencias rápidas —, respondió, con los ojos en blanco —Tal vez tendrías que ponerle tu apellido a la colección. 'La hija del gran empresario que nos hizo vivir una pesadilla'... ¡Sería un éxito!
La risa de Bella hizo que Cassandra se relajara un poco, siempre sabía cómo sacarle una sonrisa, especialmente cuando las expectativas de su familia sobre ella la aplastaban como una tonelada de ladrillos. La gente aún insistía en asociarla con el famoso linaje de su familia, Bella siempre le recordaba por qué había elegido este camino, que era mucho más que la hija de una dinastía. Era una artista, una visionaria, aunque a veces, de acuerdo con la chica, un poco "excesiva" con sus ideas. Para Cassandra, la moda no era solo una carrera; era una forma de expresarse, algo que nadie, ni siquiera su familia, podría tomarle.
—Lo sé, ya sé, soy un desastre. Pero este desastre es mío, — Cassandra dijo, estirándose en su silla y estirando los músculos — voy a mostrarle a todo el mundo que el minimalismo tiene una versión... bueno, no tan mínima.
—¡Eso es! Hazlo tuyo, — Bella aplaudió con entusiasmo — al menos a ti te pagan por esto. Yo solo me dedico a caminar por una línea recta y después a quejarme de ello.
—Si alguna vez quieres convertirte en crítica de moda, no dudes en pedirme trabajo. Tengo una vacante para una persona que haga sarcasmo profesional — le lanzó una almohada pequeña que había sobre el sofá.
—¿Viste lo que cosmopolitan dijo sobre tus diseños? — Bella habló mientras caminaba en círculos.
Cassandra alzó la vista de su libreta de bocetos para verla.
—Aún no. No me interesa.
—Está chica, Bradshaw, cree que no son lo suficientemente interesantes— se burló, tirando la revista en el cesto de basura a su lado.
—Es válida su opinión — murmuró, volviendo la vista a sus bocetos.
—¿Quien se cree?
—Está bien, Bella. No todos van a amarlos.
Antes de que Bella pudiera responder, el sonido del teléfono interrumpió su charla. Cassandra miró el identificador de llamadas y vio que era su padre. Bella la observó con una ligera mueca de preocupación, sabiendo que las llamadas de su padre rara vez traían buenas noticias. Un nudo instantáneo se formó en su estómago.
—Es él, — murmuró, más para sí misma que para Bella, con un tono que mezclaba resignación y algo de estrés.
—¿Tu padre? ¿Otra vez queriendo que te pongas el traje de 'niña perfecta de la familia'?— Bella levantó una ceja, sabiendo muy bien cómo las conversaciones con el patriarca nunca terminaban bien.
—Probablemente, — suspiró y deslizó el dedo sobre la pantalla del teléfono, preparándose para lo peor —Hola, papá.
—Cassandra, — dijo la voz grave de su padre del otro lado de la línea, como siempre tan autoritaria —necesito verte ahora mismo. Es importante.
Cassandra se levantó de su silla y caminó hacia la ventana, mirando el paisaje como si intentara escapar un poco de lo que ya sabía que venía.
—¿Es algo urgente? Estoy trabajando en la nueva colección... — preguntó, buscando en su mente una excusa para no tener que abandonar su estudio en ese momento.
—Si, es urgente, no lo dejaré para después, — respondió su padre, interrumpiéndola con firmeza —tenemos que hablar sobre un asunto. Te espero en la oficina en una hora.
—Está bien, — cedió, con una ligera molestia en la voz. Colgó el teléfono y volvió a sentarse, mirando a Bella, que la observaba expectante.
—Y bien, ¿qué quiere ahora? ¿Te va a poner a trabajar para la señora de la alta sociedad otra vez? — Bella bromeó, aunque notó que Cassandra estaba tensa.
—No exactamente... Es sobre una carrera de autos este fin de semana, — respondió, frunciendo el ceño —hace unos días me pidió que vaya. Dice que es 'importante para la familia'.
—¿La carrera de autos? ¿En serio? ¿Tú padre va a correr o qué? — abrió los ojos, sorprendida.
—¡No! Está buscando un corredor para patrocinar, o algo así — explicó brevemente — te lo juro, Bella. La gente en la familia parece que ha olvidado que no soy una maldita fotógrafa de alta sociedad, o una 'embajadora' de algo que ni siquiera sé qué es — Cassandra dijo, frunciendo el ceño, mientras se pasaba una mano por el cabello.
—Bien, un paso atrás, — levantó las manos en señal de rendición — pero escúchame, esto puede ser una oportunidad, ¿eh? ¿No has visto este tipo de carreras? ¡Es un mundo completamente distinto! Tal vez hasta puedas encontrar inspiración, o algo.
—No es una idea tan loca, la verdad. Podría sacar algo interesante de ahí, pero... — la miro, un poco más relajada.
—Lo que sea, Cass, te vas a divertir.— Bella habló, guiñándole un ojo —Aunque sea por la historia ridícula que vas a contar después. Y si no, bueno, ¡por lo menos las carreras son emocionantes! De todos modos, sabes que si necesitas que alguien te saque de un lugar incómodo, soy tu chica.
Cassandra soltó una risa a pesar de sí misma.
—Tal vez no sea tan mala idea. Solo espero que no me pida que haga una colección de camisetas con el logo.
—¡Por favor, no lo hagas! Eso sería el fin de tu carrera, — exclamó, riendo a carcajadas —pero hablando en serio, Cass, ve a la carrera, haz lo que tengas que hacer. Y si te encuentras con alguien guapo, ¡no dudes en llamarme!
—¿A qué te refieres con 'alguien guapo'? ¿Estás insinuando algo? — levantó una ceja.
—No sé, — se encogió de hombros con una sonrisa traviesa —¿Quién sabe? Tal vez haya alguna piloto impresionante por ahí. Y si no, seguro que hay un grupo de mecánicos a tu disposición.
—¡Bella! —Cassandra no pudo evitar reír a carcajadas, dejándose llevar por la ligereza del momento.
A veces, solo necesitaba una conversación absurda con su mejor amiga para olvidarse de lo que el mundo esperaba de ella. Intercambió una mirada rápida con Bella antes de levantarse y salir del estudio con una ligera exhalación. Sabía que una vez que entrara en la oficina de su padre, no podría salir hasta que todo estuviera aclarado.
Caminó por los pasillos del edificio con pasos firmes, aunque su mente seguía dando vueltas a lo que acababa de pasar con Bella. Esa mezcla de expectativas, frustración y, para ser sincera, confusión sobre la carrera la tenía algo desconcertada. ¿Por qué su padre insistía tanto en que asistiera? No entendía cuál era el vínculo entre ella y ese mundo de motores rugiendo y multitudes aplaudiendo.
El pasillo hacia la oficina de su padre estaba impecablemente decorado, con cuadros que mostraban los logros y premios de la familia, algunos de los cuales Cassandra sentía que no eran suyos, sino de generaciones anteriores. Como siempre, las paredes parecían mirarla con el peso de las expectativas de su familia, las que siempre intentaba evadir pero que, inevitablemente, la alcanzaban.
Cuando llegó a la puerta de la oficina, dudó por un momento. ¿Qué le diría ahora? No quería ser solo la hija obediente que se presentaba cuando se le llamaba. ¿Por qué no podía hacer algo por sí misma, por una vez?
Suspiró y tocó la puerta.
—Entra, — dijo la voz profunda de su padre desde el interior.
Cassandra abrió la puerta, y como siempre, fue recibida por ese aire frío y formal que caracterizaba a su padre, con el rostro serio y una copa de whisky en la mano. Él estaba sentado tras su escritorio, revisando unos papeles. Levantó la vista, no sin antes ajustar sus gafas con el gesto de siempre, como si todo fuera parte de un procedimiento que ya conocía de memoria. Se veía cansado, como si las responsabilidades de la familia pesaran más que nunca sobre sus hombros.
—Cassie, —dijo con una ligera sonrisa que, para ser sincera, no parecía del todo genuina —Qué bueno que llegaste. Siéntate.
No tardó en tomar asiento frente a él. Sabía lo que eso significaba. Había algo que le quería decir, algo que probablemente ella no quería escuchar.
—¿Qué pasa, papá? —preguntó, intentando sonar más tranquila de lo que realmente estaba. Su intuición le decía que lo que venía a continuación no sería algo fácil de digerir.
—Es sobre la carrera de este fin de semana, —comenzó su padre, sin rodeos, como siempre. —necesito que vayas. Es una oportunidad para la familia. Hay gente importante allí, y necesitamos que estés presente.
—¿Perdón? ¿Ir a una carrera de autos? No entiendo... ¿por qué? No soy parte de ese mundo — Cassandra frunció el ceño.
—Lo sé, — respondió él con un tono que ya no dejaba lugar a discusión — pero esto podría ser una excelente oportunidad para ti. Esta carrera en particular... podría servir como plataforma para el próximo paso en tu carrera.
—¿Mi carrera? ¡Papá, literalmente hago ropa! —casi no pudo creer lo que estaba escuchando. —¿Qué tiene que ver una carrera de autos con mi trabajo?
Su padre suspiró, como si estuviera cansado de tener que explicarle lo que ya consideraba obvio.
—Es sencillo, Cassandra. Las grandes figuras del automovilismo también son marcas.
>>Ellos son íconos de la cultura pop. Y, como sabes, la moda está conectada con todo esto. No solo con los desfiles o las alfombras rojas. Las marcas de autos, los patrocinadores, todo eso tiene una influencia. Quiero que estés allí, para que observes y aprendas, para que veas cómo las grandes marcas de deportes se conectan con la moda.
Cassandra se quedó en silencio por un momento, digiriendo las palabras de su padre. No le gustaba admitirlo, pero algo en su argumento tenía sentido. Sin embargo, no podía sacudirse la sensación de que su padre no veía más allá de las oportunidades comerciales. La idea de ir a la carrera no le emocionaba, pero ¿y si, de alguna manera, podía sacar algo útil de todo eso?
—Entonces, ¿qué esperas que haga allí? —preguntó, tratando de que su voz sonara más neutra de lo que realmente sentía — ¿Ir a hacer conexiones con patrocinadores de autos?
—Exacto, — dijo su padre, sin perder el hilo de su razonamiento — ambas industrias están más conectadas de lo que crees. Y más allá de todo esto, me gustaría que estuvieras allí para representar a la familia. No puedes seguir escondiéndote detrás de tu estudio. Es hora de hacer tu parte en el negocio familiar — su padre la observó con dureza, esperando que aceptara sin objeción.
Cassandra respiró profundamente, sintiendo cómo la presión aumentaba. No le gustaba la idea, pero algo en su interior sabía que, si no iba, su padre lo tomaría como una falta de interés, como una negativa a seguir lo que él consideraba su destino. Un destino que no se alineaba con su pasión por la moda.
—¿Por qué no vas tú? ¿Por que ni va Sam? —preguntó en voz baja, su mirada fija en el escritorio —Tú eres quien dirige todo esto. Yo no pertenezco a ese mundo.
Su padre la miró fijamente, sin una sonrisa en el rostro.
—No puedo ir yo. Y sabes que Sam no está disponible en este momento. Tú lo harás. Y cuando estés allí, asegúrate de hacerlo bien. Este es un paso más en lo que esperas de ti misma.
—¿Y si no me interesa? ¿Y si no quiero ser parte de eso? ¿Entonces es válido que Sam siga sus planes pero yo no? — cuestionó, aunque ya sabía que su respuesta no sería suficiente para detenerlo.
Su padre la miró fijamente, con los ojos fríos, pero sin el tono autoritario que ella esperaba.
—Cassandra, esta es una oportunidad que no quiero que dejes pasar. Sé que no entiendes completamente el porqué, pero confía en mí. A veces, el camino hacia el éxito no es directo.
El silencio entre ellos se hizo pesado. Sabía que no podría seguir resistiéndose, al menos no por completo. ¿Cómo podría negarse a algo tan importante para su padre? Finalmente, suspiró y se levantó de la silla.
—Está bien, — dijo con voz suave, casi resignada —Voy a ir. Pero no prometo que me guste.
Su padre sonrió levemente, satisfecho con su respuesta.
—Eso es todo lo que te pido. Solo asegúrate de estar allí, y haz lo que sabes hacer. Sé que puedes aprovechar la situación.
El peso de sus palabras quedó en el aire, y Cassandra sintió la presión al instante. No podía rechazar la solicitud, pero tampoco podía entender cómo su familia la veía solo como una pieza más en un tablero de ajedrez, sin tomar en cuenta su verdadero deseo de ser reconocida por su arte.
Mientras se dirigía a la puerta, Cassandra no podía evitar sentir una mezcla de incertidumbre y frustración. ¿Qué haría allí? ¿Cómo podría encontrar un propósito en ese mundo ajeno? De alguna manera, se sentía atrapada entre lo que esperaba su familia y lo que realmente deseaba hacer.
Cassandra salió de la oficina de su padre con el peso de la conversación aún recayendo sobre sus hombros. Bella la estaba esperando afuera, la mirada llena de preguntas. Sin embargo decidió seguirla en silencio. Mientras caminaban por el pasillo, sintió que su mente comenzaba a nublarse. Había aceptado ir a la carrera, aunque con poco entusiasmo. No entendía qué esperaban que sacara de esa experiencia, ni cómo podría encajar en un mundo tan ajeno a ella. La industria del automovilismo y la moda parecían dos mundos completamente distintos, y, sin embargo, allí estaba, atrapada en medio de ambos.
—Entonces, ¿qué tal la charla con papá? ¿Te pidió que fueras a la luna o solo a la carrera de autos? — Bella bromeó, reconociendo rápidamente el tono serio de Cassandra.
—Peor. Me pidió que fuera a la carrera por él — dijo Cassandra, aún procesando lo que acababa de suceder —es una de esas cosas de la familia. Me dijo que debería ir a aprender algo sobre cómo la moda se conecta con ese mundo y, bla, bla, bla...
—¿De verdad? ¿A ti, Cassandra, que odias el ruido de los motores? ¿Te mandaron a una carrera de autos? — levantó una ceja, claramente divertida.
— ¡Sí! Y lo peor es que "acepté" ir. No pude decir que no — la miró de reojo, su rostro más serio de lo normal — si no lo hago, me va a bombardear con que no estoy comprometida con la familia y todo ese rollo. Es... tan típico de él.
Bell asintió, poniéndose seria por un segundo, aunque la sonrisa juguetona no la dejaba.
—Entiendo, ¿realmente estás "enojada" por ir a la carrera o... solo estás buscando una excusa para no tener que ponerle el trasero a los asientos duros del estadio?
Cassandra lanzó un pequeño grito de frustración, pero no pudo evitar soltar una risita.
—¡Es que todo me suena tan absurdo! No entiendo cómo una carrera de autos tiene algo que ver con mi trabajo. ¿Qué esperan que haga allí? ¿Conocer a patrocinadores de autos?
—Aveces eres un poco... dramática — soltó una carcajada — solo diviértete, conoce a alguien.
Cassandra se quedó en silencio. A pesar de su falta de entusiasmo por el evento, la idea de una figura tan famosa en ese entorno empezaba a tomar forma en su mente. Quizás no era una mala idea... al menos en términos profesionales. Aunque la idea de socializar con figuras del automovilismo no la convencía del todo.
—Creo que por ahora solo quiero olvidarme de todo esto por un rato,— dijo, cambiando de tema — ¿Qué te parece si dejamos todo esto de lado y simplemente salimos?
—Eso suena mucho mejor. Pero solo si tú invitas esta noche— sonrió ampliamente.
—Bella, cariño, siempre lo hago — respondió, aliviada de poder desconectar por un rato de la presión — Vamos a hacer algo divertido, lo que sea.
Las dos se levantaron y decidieron salir del estudio. Bella sugirió ir a un pequeño cafe que siempre visitaban después de una sesión de trabajo. Un lugar tranquilo, lleno de pequeños detalles artísticos y una atmósfera acogedora, perfecto para charlar sin que las preocupaciones del día las alcanzaran.
Mientras caminaban, Bella se acercó, poniéndole una mano en el hombro.
—¿Estás segura de que quieres ir? Siempre puedo hacer algo para evitarlo.
Cassandra miró a su amiga, vacilando por un momento.
—No tengo otra opción. Pero no tengo que quedarme ahí todo el tiempo, ¿verdad? Tal vez encuentre algo interesante.
— ¡Eso es lo que me gusta oír! — sonrió — A lo mejor hasta encuentras algo que te inspire... y quién sabe, tal vez termines conociendo a alguien interesante.
Cassandra soltó una risa, aunque todavía estaba insegura. No tenía ni idea de lo que le esperaba, pero al menos podría ser un paso hacia algo diferente, algo que ella decidiera.
Al llegar al café, pidieron lo que siempre elegían: un par de lattes con galletas, y se sentaron en la esquina más apartada, donde el bullicio de la gente no llegaba. En ese momento, Cassandra se sintió por fin en paz. Las conversaciones giraban sobre cosas ligeras: los últimos desfiles, un par de chismes sobre algunos diseñadores locales, y hasta bromas sobre sus fracasos culinarios.
—¿Sabes qué? Tal vez la carrera no sea tan mala, — admitió Cassandra después de un rato —Al menos será algo diferente. Algo para... observar y aprender.
Bella la miró, levantando una ceja.
—¿Vas a decir que estás emocionada por todo esto? Porque me parecería raro.
Cassandra se encogió de hombros, una sonrisa en sus labios.
—No, no emocionada. Pero tal vez pueda sacar algo útil de todo esto. Y si todo sale mal, al menos tendré una buena historia que contar.
—A eso me refiero — se rio, levantando su taza de café en un brindis —¿Y si te digo que puedes conocer a Taylor Swift allí? Digo, no es una mala idea...
Bella levantó una ceja y se cruzó de brazos, mostrando una sonrisa de complicidad.
Cassandra frunció el ceño, incrédula.
—¿Taylor Swift? No creo que ella vaya a estar ahí — frunció el ceño, incrédula — ella es famosa, pero no tanto.
Bella se inclinó hacia ella con un aire misterioso.
—¿Sabías que Taylor es una de las figuras más importantes en el mundo de las carreras ahora? — se inclinó hacia ella, con un aire misterioso —Todo el mundo la ama en este momento . ¡Y si vas, puede que termines con un diseño inspirado por ella en tu próxima colección! O tenerla como amiga.
—Taylor Swift en mi mundo de diseño... parece un sueño raro — soltó una risa nerviosa — pero, no sé, Bella, el simple hecho de pensar que podría terminar hablando con ella en medio de todo ese caos me pone nerviosa.
Bella se apoyó en la mesa, sonriendo con malicia.
—Ay, por favor, como si tú te pusieras nerviosa por algo. En todo caso, deberías pensar en las oportunidades que pueden surgir. Eso podría ser el gran salto que tu carrera necesita.
Cassandra se quedó en silencio por un momento, mirando el suelo mientras pensaba en las palabras de Bella.
—Sí, es cierto. Lo único que me molesta es que Robert me presiona tanto para que haga todo esto por él. No sé si es por él o por lo que yo quiero para mí.
Bella suspiró, entendiendo lo que estaba detrás de esas palabras.
—Los padres tienen expectativas. Y, aunque a veces no lo entienden. La clave es saber cómo hacer las cosas a tu manera. Si vas, no tienes que seguir al pie de la letra, solo hazlo a tu manera.
—Supongo que lo intentaré, — dijo Cassandra, finalmente sintiendo que la conversación con Bella le había dado un poco más de perspectiva —A veces creo que ni siquiera sé lo que quiero. Solo que... estar siempre bajo la sombra de mi apellido es agotador..
—Te entiendo, en serio. Yo también vengo de una familia que tiene una visión muy clara de lo que se espera de mí — la miró con compasión— y te juro que, a veces, me siento como si fuera una marioneta
Cassandra sonrió, agradecida por sus palabras.
—Gracias, Bells. Realmente no sé qué haría sin ti.
—¡Nada! ¡Seguirías atrapada en la carrera de NASCAR sin sentido y sin la menor idea de cómo sobrevivirla! — Bella exclamó, provocando que ambas se echaran a reír.
En ese momento, Cassandra se sintió por fin un poco más ligera. Bella siempre había tenido la habilidad de hacer que las cosas parecieran menos abrumadoras.
—¿Y sabes qué? Tal vez, solo tal vez, me lo pase bien, — dijo Cassandra, dándole un sorbo a su café —Al final del día, todo depende de cómo lo mire, ¿no?
Bella asintió, levantando su taza en un brindis, nuevamente.
—Exacto. Y si todo falla, siempre podemos ir a un bar y reírnos de todo después. Eso también es un buen plan
Ambas se rieron mientras se acomodaban en sus asientos, disfrutando del momento. La tarde seguía y, por primera vez en todo el día, Cassandra sintió que estaba lista para enfrentar lo que viniera.
Cassandra habia llegado temprano, aún con la mente revuelta por el encuentro con su padre, pero al menos la emoción de estar allí la distraía. El lugar estaba lleno de gente: fanáticos con camisetas de sus pilotos favoritos, vendedores ofreciendo souvenirs, y una multitud de luces brillando por todos lados.
Estaba en el área VIP, rodeada de invitados importantes, muchos de ellos contactados por su padre, pero Cassandra no podía concentrarse en las conversaciones sobre negocios ni en el bullicio alrededor. Su mirada se mantenía fija en la pista. En el gran evento que, aunque no la emocionaba, la estaba envolviendo cada vez más.
El rugido de los motores resonaba en el aire caliente del circuito, Taylor estaba allí, junto a su equipo de apoyo, con un traje de piloto perfectamente ajustado, el casco en la mano, riendo y hablando con sus amigos, preparándose para una de las carreras más importantes. Había algo inconfundible en ella: su actitud relajada, su energía contagiosa. Cada curva, cada aceleración, era una prueba de su determinación. No solo quería ganar esa carrera, sino demostrar que ella era la mejor en un deporte dominado históricamente por hombres.
Cassandra observaba el bullicio de la pista, se encontraba en un mundo que no le era ajeno: el lujo, las miradas curiosas y las expectativas. Sin embargo, hoy no estaba allí por el glamour ni por las conversaciones de alto perfil. Hoy, su mente y sus ojos estaban completamente enfocados en la mujer que ocupaba el centro de atención en la pista: Taylor Swift.
Cassandra había oído hablar de Taylor desde hacía tiempo. No solo por su talento en Nascar, sino por su habilidad para romper barreras, para sobresalir en un mundo donde pocas mujeres llegaban tan lejos. Pero lo que realmente captó su interés fue algo que había sentido la primera vez que vio a Taylor en acción: una conexión, una fascinación inexplicable que iba más allá de la admiración profesional.
Esa conexión que, en este preciso momento, la hacía mirar a través del cristal de la suite, deseando poder hablar con ella, conocerla en un nivel más profundo. Después de todo, Cassandra sabía lo que era estar atrapada en un apellido, una herencia que no siempre se podía dejar atrás.
A veces, como Taylor en la pista, solo había una forma de romper las cadenas: ser la mejor.
Las luces del circuito brillaban intensamente mientras el sonido de los coches giraba en el aire. El corazón de Cassandra latía más rápido. Taylor estaba tan cerca, y sin embargo, tan lejos. La distancia entre sus mundos parecía infinita. Sin embargo, en ese momento, Cassandra decidió que haría todo lo posible por acercarse a esa piloto, por conocer a la mujer que, como ella, estaba dispuesta a desafiar las expectativas.
La carrera comenzó. Los coches rugieron en la pista, pero para Cassandra, el verdadero desafío comenzaba ahora, no en la velocidad de los autos, sino en el riesgo de acercarse a alguien tan enigmática como Taylor Swift.
Sin querer, se encontró observando a Taylor desde su lugar, su corazón palpitando un poco más rápido de lo que esperaba. Aunque no era una fanática de las carreras, no podía evitar admirar la pasión y el coraje que veía en los ojos de la mujer. Había algo en su postura, algo tan seguro, tan fuerte, que era imposible no sentirse atraída por esa energía.
"Este no es un deporte cualquiera" pensó. A medida que las luces se apagaban, una extraña mezcla de nervios y fascinación se apoderó de ella. No solo por la magnitud del evento, sino por la mujer que estaba a punto de lanzarse a la pista, compitiendo con la pasión y destreza.
El sonido de los autos rugiendo por la pista la sacó de sus pensamientos, llenando el aire de una vibrante mezcla de adrenalina y concentración. Taylor había comenzado la carrera, se encontró en su lugar de siempre, detrás del volante de su coche número 13, su cabello rubio recogido en una coleta alta y sus ojos fijos en la pista denotaban la experiencia que había adquirido a lo largo de los años.
Y Cassandra se encontró, casi sin querer, concentrada en cada movimiento, observando la forma en que ella manejaba, esquivando a otros competidores con una destreza que sorprendía incluso a los más fanáticos. No era solo un espectáculo de velocidad; era como ver a una artista en su propio escenario, moviéndose con gracia y determinación entre las curvas del circuito.
Había algo hipnotizante en la forma en que Taylor se movía en ese universo. Era audaz, segura, feroz. Mientras el coche de Taylor tomaba las curvas con una destreza envidiable, Cassandra se sintió como si estuviera observando no solo a una corredora, sino a alguien que, sin quererlo, desafiaba las expectativas, igual que ella.
—¿La ves? — la voz de Bella, que había llegado al evento para acompañarla, la hizo volver al presente. Bella estaba de pie junto a ella, mirando la pista con una sonrisa de complicidad — Es increíble, ¿verdad?
— Nunca pensé que algo así me sorprendería tanto, pero sí. Es... impresionante — asintió, aún sin dejar de mirar la pista.
A lo lejos, los autos seguían compitiendo a gran velocidad, pero Cass solo podía ver a Taylor, con su cabello recogido bajo el casco, su mirada fija en el horizonte, controlando cada giro y aceleración con una habilidad que dejaba sin aliento. Taylor estaba jugando en otro nivel, y Cassandra, por primera vez desde que llegó, sentía una chispa de admiración genuina por ella.
La carrera había terminado y el bullicio del circuito comenzó a desvanecerse. Las luces brillaban con fuerza sobre el asfalto mientras los asistentes se dispersaban entre risas y aplausos. Taylor había cruzado la meta en primer lugar, pero, a pesar de la victoria, algo en el aire de la pista la mantenía pensativa. Había algo diferente hoy, algo más allá de la adrenalina de la carrera.
Taylor, salió del auto, sudorosa pero con una sonrisa en el rostro. La multitud la ovacionaba, al igual que otros competidores, fue recibida con aplausos y vítores. Cassandra observó cómo se quitaba el casco y sonreía, visiblemente emocionada por su desempeño. Se acercó a su equipo de apoyo, quienes la felicitaron y la rodearon con abrazos.
—Ahora o nunca, Cass. ¡Vamos a buscarla! — Bella la empujó ligeramente, como si fuera una señal para que dejara de pensarlo tanto y se atreviera a acercarse.
Estaba nerviosa, pero el deseo de conocer a Taylor, de hablar con ella después de haberla visto competir tan intensamente, era demasiado fuerte como para dejarlo pasar.
Ambas se dirigieron hacia la zona de celebración post-carrera, donde los competidores y sus equipos se reunían. Cassandra, aunque trató de mantenerse tranquila, no podía dejar de sentir mariposas en el estómago. Cuando finalmente vio a Taylor en la distancia, conversando con su equipo, Bella la empujó suavemente hacia adelante.
—¡Allí está! Solo ve y salúdala. No te preocupes, es solo una persona más, y ha demostrado ser súper amable con los fans.
Cassandra respiró hondo y, con una mezcla de nervios y determinación, caminó hacia donde se encontraba Taylor. Sin embargo sus pasos confiados fueron detenidos cuando un grupo de señores la saludaron, envolviéndola en una conversación. Observaba a Taylor mientras conversaba con una pequeña multitud. Su postura era confiada, como siempre, pero había una suavidad en sus movimientos que la hacía destacar entre el resto. No era solo la fama ni el talento lo que la atraía, sino algo más personal, una sensación que Cassandra no podía negar. Lo último que esperaba era que sus ojos se cruzaran, pero lo hicieron. Y cuando eso sucedió, no pudo evitar sonreír.
Taylor por su parte, con la adrenalina aún corriendo por sus venas, se dirigió a los vestuarios, su casco colgado de una mano y su mirada fija en el suelo. El ambiente estaba lleno de gente celebrando, pero a Taylor no le importaba. Sabía lo que tenía que hacer: tomar una ducha, salir del circuito y volver a su rutina. Sin embargo, algo la detuvo. Su mirada se encontró con un par de ojos brillantes que la observaban desde la distancia. Con su distintiva elegancia, estaba allí, rodeada de gente, pero había algo en su postura que parecía indicarle que no estaba interesada en las conversaciones sobre moda o negocios. No, sus ojos no se apartaban de Taylor, observándola con una mezcla de fascinación y respeto.
Taylor, curiosa, hizo un gesto con la cabeza a los organizadores para que la dejaran pasar hacia la zona. Aunque el ambiente estaba lleno de gente que quería felicitarla, ella solo tenía ojos para la diseñadora. No había una razón clara para la atracción instantánea, pero estaba ahí. Quizás el magnetismo de Cassandra, o quizás simplemente porque había algo en su mirada que hacía que Taylor quisiera saber más. Fue como si el tiempo se detuviera por un segundo. Cassandra levantó una mano ligeramente, como si fuera un saludo casual, pero lo que realmente había dicho era mucho más que eso: "Te estoy observando."
Taylor sonrió de manera divertida, casi como si la respuesta fuera inevitable. Su paso se volvió más seguro mientras se acercaba a la suite VIP donde Cassandra estaba, una sonrisa traviesa en su rostro. No pudo evitar sentirse un poco más nerviosa de lo usual, como si de alguna forma su atención fuera diferente a la de todos los demás.
—Creo que hemos jugado al 'mirarnos en silencio' por suficiente tiempo, ¿no? — dijo Taylor, sonriendo de forma relajada.
Cassandra soltó una risa suave, sus ojos brillando con un toque de diversión.
—No te preocupes, no era nada personal, — bromeó —no puedo evitarlo. ¿Quién podría resistirse a mirar a una campeona tan deslumbrante?
—¿Deslumbrante? Eso es una forma sutil de decir que estoy cubierta de sudor y aceite de motor, — bromeó, jugando con la correa de su casco mientras se acercaba un poco más.
—Solo estaba observando cómo alguien tan concentrada en la pista puede parecer tan... tranquila fuera de ella.
—Bueno, digamos que soy buena en mantener las apariencias, — contestó Taylor, sin perder su tono divertido — Aunque no sé si mi cabello lo refleja en este momento, — agregó, tocándose el cabello despeinado, divertido con el caos que la carrera le había dejado.
—Es un estilo... rudo y auténtico. Me gusta, — respondió, disfrutando de la ligera ironía en sus palabras.
No era lo que esperaba de una conversación con Taylor Swift, pero esa era la chispa que le había llamado la atención.Se hizo un pequeño silencio entre ellas, no incómodo, pero sí cargado de una curiosidad que ambas intentaban disfrazar. Cassandra dio un paso hacia un rincón más tranquilo, invitando a Taylor a seguirla con un simple gesto de su mano.
—¿Te gustaría un trago? Creo que ambos merecemos relajarnos un poco después de todo este ajetreo, — sugirió Cassandra, mientras Taylor la seguía, curiosa pero con una sonrisa amable.
—Suena perfecto, — dijo, sin dejar de sonreír, disfrutando de la idea de desconectar de todo el ajetreo por unos minutos — solo no me hagas hablar de neumáticos o tiempos de vuelta, ¿eh?
Cassandra levantó una ceja, divertida.
—No te preocupes, no soy de esas. A mí me interesa mucho más saber qué es lo que hace que una persona como tú decida competir al más alto nivel.
— ¿Y eso te intriga? — Taylor preguntó, sorprendida, mientras Cassandra se acomodaba en la pequeña mesa que habían encontrado. El ambiente ahora era más relajado, menos tenso.
—Un poco, —admitió, mientras sus ojos brillaban con algo de complicidad —pero no solo por lo que haces en la pista. Quiero saber, qué hay detrás de esa necesidad de demostrar siempre algo.
Taylor la miró durante un segundo, sorprendida por lo directa que era Cassandra, pero en lugar de sentirse incómoda, la idea de abrirse un poco más a alguien que no conocía la hizo sentir un poco más relajada.
—Creo que todo se reduce a lo que siempre me han dicho: si no eres la mejor, no eres nada, —respondió, con una risa ligera, como si se estuviera quitando un peso de encima —pero, si te soy honesta, no sé si eso es lo que realmente quiero. A veces pienso que hay algo más que la victoria, solo que no he tenido tiempo para descubrir qué es.
Cassandra, impresionada por su sinceridad, asintió lentamente.
—Eso suena a algo que valdría la pena explorar, —dijo suavemente, dejando que el silencio se llenara de una atmósfera más tranquila y menos urgente.
—Tengo un poco de mal olor, lo siento — sus mejillas estaban rosas, su voz avergonzada.
—No me quejo, — respondió con una mirada traviesa —pero estoy segura de que lo que más me atrae no es el sudor, sino lo que estás dispuesta a hacer por ganar.
Taylor arqueó una ceja, sorprendida pero intrigada.
—¿Ah, sí? ¿Y qué es lo que crees que haría por ganar?.
Cassandra dio un paso más cerca, su voz bajando un poco, como si compartiera un secreto.
—Tal vez algo... un poco arriesgado. No todo se trata de carreras, ¿verdad?
Taylor rió, claramente entretenida, mientras dejaba que la conversación tomara un giro más juguetón.
—¿Arriesgado? Eso suena interesante... aunque no estoy segura de ser tan arriesgada fuera de la pista.
La noche había caído y las luces del circuito brillaban con la misma intensidad que al principio, pero el ambiente en la zona VIP era más tranquilo. La música suave se mezclaba con el murmullo de conversaciones en las mesas cercanas, pero para Taylor y Cassandra, el mundo alrededor parecía haberse reducido a su pequeña burbuja.
Habían pasado el último par de horas hablando de todo, desde la vida fuera de las carreras hasta las pasiones ocultas, pero sin tocar jamás el tema profesional. Era como si, por un momento, pudieran ser simplemente dos personas, sin expectativas ni presiones.
—Entonces, ¿realmente te atreverías a unirte a una carrera de bicicletas? — Cassandra bromeó, tomando un sorbo de su copa de vino mientras observaba a Taylor, que se encogía de hombros con una sonrisa.
—Lo consideraría... si tuviera un equipo de apoyo, claro, — respondió, divertida —no sé si estoy lista para renunciar a los autos rápidos tan fácilmente.
Ambas rieron y compartieron una mirada cómplice, la tensión de la competencia y el estrés de la carrera ya se habían desvanecido. En su lugar, estaba esa chispa de curiosidad que ninguna de las dos quería reconocer por completo. Había algo natural en la forma en que se entendían, como si las palabras no fueran necesarias para entender lo que realmente querían decirse.
—De todas formas, — continuó Cassandra, con un tono más suave, —si alguna vez decides salir de tu zona de confort y probar algo completamente diferente, déjame saber. Tal vez podamos hacerlo juntas.
Taylor, al escuchar eso, dejó caer el vaso de su bebida sobre la mesa, ligeramente sorprendida por la invitación tan espontánea.
—¿Juntas, eh? — repitió, una sonrisa ladeada jugando en sus labios. —¿Qué tienes en mente?
—Quizás... una cena sin cronómetros, sin carreras, solo algo sencillo, — sugirió, con una mirada más profunda —nada planeado, solo un momento para relajarnos y ver qué sucede.
Taylor la miró por un momento, el brillo en sus ojos reflejando algo más que solo la diversión. Había algo genuino en las palabras de Cassandra, algo que la hacía sentir un poco más vulnerable.
—Me parece una oferta tentadora, — respondió finalmente, sin apartar la mirada.
—Bueno, — sonrió con suavidad, levantándose de su asiento y alisándose el vestido, —no querría presionarte. Pero la invitación sigue en pie, sin fecha límite.
Taylor también se puso de pie, estirándose ligeramente, sintiendo la tensión en su cuerpo después de un día tan largo.
—Lo tendré en cuenta, — dijo, acercándose un poco más a Cassandra— y no te preocupes, no soy de las que se escapan cuando algo me interesa.
Cassandra levantó una ceja, como si pensara que había algo más en esas palabras, pero no quiso presionar.
—Entonces, supongo que es una despedida por ahora, — dijo con una sonrisa, sintiendo que el momento de la noche había llegado a su fin.
—Sí, — afirmó, una leve tristeza en su voz que no era tan obvia, pero lo suficiente como para que Cassandra la percibiera — pero no será la última vez que nos veamos.
—Eso espero, — respondió, mientras extendía su mano, un gesto sencillo pero cargado de una promesa no verbal — cuídate, Taylor. Y disfruta del resto de la noche. Te lo has ganado.
Taylor miró su mano por un momento antes de estrecharla suavemente, el contacto entre ellas dejando una pequeña chispa de calor.
—Lo haré, — respondió, su tono un poco más suave — y gracias... por la compañía.
Ambas se quedaron un momento ahí, sus miradas se encontraron una última vez, y aunque era una despedida, había algo en el aire que sugería que este no era un adiós definitivo. Había una promesa tácita de que sus caminos se cruzarían nuevamente, quizás en otro escenario, quizás en otro contexto, pero definitivamente en un lugar donde las cosas entre ellas no serían tan sencillas de dejar atrás.
Con una última sonrisa, Taylor comenzó a caminar hacia la salida. Al volverse por un segundo, vio a Cassandra aún de pie, observándola. Con una leve inclinación de cabeza, Taylor se despidió sin palabras, sabiendo que el final de esa noche solo era un principio, uno que podría cambiar todo lo que conocían sobre sí mismas. Había algo en la mirada de Cassandra que la había intrigado. Algo más allá de la superficie.
it's me, hi
ya cayeron 🫦 después de meses decidí publicar el primer cap bc me quedé sin inspiración a la mitad, espero les guste idk voten
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