
Capítulo 57
Hyunjin estaba comiendo una manzana en la cocina mientras dibujaba un poco sobre un cuaderno. Admitía que estaba muy aburrido y ese castigo se le hacía interminable, pero era el precio por haber sido un idiota, aunque el no le prestara atención o ni se diera cuenta.
Mientras dibujaba unas flores con lápices de colores, Jackson apareció por allí.
—¿Y esa cara?— preguntó divertido mientras veía al menor con el ceño fruncido.
—Esto es taaaaan aburrido...— dijo con un tono amargado. Wang rió apenas.
—¿Siguen castigados?
—Si, y aun me faltan dos semanas mas...— bufó.
Wang sacó su botella de agua de la heladera mientras negaba con la cabeza. Dio un trago y se apoyó en la mesa viendo el dibujo de Hyunjin.
—No sabía que dibujabas tan bien...— mencionó viendo como el menor trazaba los lápices de colores sobre el papel.
—Yo tampoco. Solo lo hago para no estudiar.— le dijo sincero sin quitar su vista del dibujo.
Unos segundos luego, Wang recibió una llamada y se fue al patio a atender. Hwang por otro lado dejó los lápices y el cuaderno en la mesa, tiró la manzana a la basura y se fue al living donde su madre y hermana aparecían por la puerta con unas bolsas del mercado.
—Jinnie, ayuda a tu hermana con las cosas.— le pidió Sejeong a su hijo mientras hacía fuerza para llevar las bolsas.
Hyunjin tomó dos dejando a Yeji con una.— ¿Por qué debo ayudarla? Ella puede sola.
—Porque yo te lo digo. Ayúdala.— concluyó la madre. Ambos hermanos se hicieron una mueca y se sacaron la lengua.
Llegaron a la cocina y empezaron a separar las cosas. Los productos de limpieza que irían al cuarto de limpieza por un lado, los del baño por otro, los de la cocina, entre otros. Entre los hermanos empezaron a llevar los productos y guardarlos donde correspondían ordenadamente. Luego de unos cuantos minutos estaban abajo merendando.
—Bien...— suspiró Sejeong terminando de ordenar la alacena.— Jackson me habló hace un momento, por esta semana yo los llevaré al colegio.
—¿Qué pasó?— preguntó Yeji un tanto curiosa.
—Algo familiar, no me lo explicó.— terminó por decir. Se reincorporó en su lugar y volvió a hablar.— Algo que si quiero que hagan mañana es que se disculpen con los niños que ustedes acosaron.
Los chicos resoplaron un tanto molestos, ella no perdía oportunidad de recordarles lo que debían hacer. Sejeong les cantó un leve shhh para volver a hablar.
—Tengo que corroborar que se hayan disculpado. Se que me han mentido con tantas cosas ustedes dos...— señaló con su dedo índice a ambos.
—Mamá, ya sabemos que debemos disculparnos. No hace falta que nos lo digas a cada segundo.— dijo Hyunjin con un tono cansado, rodando sus ojos.
—Si hace falta.— dijo directa y seria.— Vayan a terminar con sus cosas.
Sejeong salió de la cocina y se fue a su escritorio a hacer sus cosas del trabajo. Ambos hermanos seguían allí sentados tomando leche con chocolate y unas galletas. Había algo de silencio, luego de ese día donde Yeji le contó a sus padres lo que sentía no volvieron a hablarse, había pasado tiempo. Se hacían muecas y gestos pero no cruzaban palabra alguna.
Al terminar de merendar, cada uno siguió con su rumbo. Ambos a sus respectivos cuartos a terminar con sus tareas y de paso estudiar para los exámenes finales, aun seguían castigados sin sus teléfonos por lo que la convivencia se les hacía una tarea muy difícil, incómoda y tensa.
♡
Lia ya había terminado su día con Changbin y ahora se iba a la casa de Chaeryeong. La menor le había dicho a su madre de llevar a su amiga a cenar para que se conocieran, algo que era un poco chocante porque no podían presentarse como novias aun.
Choi llegó a su casa, tocó el timbre y Chaeryeong fue quien atendió segundos después.
—Hola linda.— sonrió la chica haciendo una reverencia.
—Hola...— miró a ambos lados corroborando que nadie las viera y besó sus labios.— Ya llegaste al fin.— volvió a besarla y corrió sus cabellos.— Estás hermosa.
—Gracias...— sonrió formando medialunas con sus ojos.— Tu también lo estás.
Le abrió la puerta y Lia entró, se quitó sus zapatos y se colocó unas sandalias para estar adentro. Ellas fueron al living junto Chaeyeon quien estaba mirando una película en inglés para practicar su pronunciación.
—Buenas noches, unnie.— le hizo una reverencia a su mayor.
—Oh Lia, hola.— pausó la película y saludó amable a la "amiga" de su hermana.
—Está estudiando. Mamá y Seungmin están comprando algunas cosas. ¿Vamos a mi cuarto?— preguntó fingiendo inocencia. Choi asintió.
Ambas subieron al cuarto de Lee y allí se encerraron, empezando una sesión de besos sin tener miedo de mostrar afecto ni tener que esconderse de nadie.
—Me alegra que hayas venido.— sonrió sentándose en la cama.— Seguro a mamá le caerás bien.
—Eso espero, me da un poco de miedo a decir verdad.— se puso tímida.
Ambas empezaron a hablar un poco de su día, que hicieron y como les iba. Lia le contó que pronto sería tía y Chaeryeong que en unos días tenía una muestra de baile tradicional. Así siguieron hablando hasta que la madre de Lee llegó.
Bajaron las escaleras y la menor presentó a su mayor.
—Mamá...— le llamó. Su madre prestó total atención sonriendo.— Ella es Lia.
—Buenas noches.— sonrió haciendo una reverencia.— Muchas gracias por invitarme.
—Buenas noches Lia.— devolvió el saludo sin dejar de sonreir.— Me alegra que hayas venido.
Seungmin apareció en la sala arrastrando el carrito de compras junto a una bolsa de tela que se le rompieron las tiras. Al ver a su noona frente a él se sorprendió.
—¡Noona! ¿Qué haces aquí?— preguntó feliz de verla.
—Yo la invité.— le sacó la lengua. Su hermano imitó su gesto. Choi solo rió ante la escena.
—Discúlpalos Lia, siempre son así.— dijo Minyoung volviendo a la cocina.
—No se preocupe, mis hermanos y yo también somos así.— rió sin separar sus labios.
A los cuantos minutos, Minyoung terminó de cocinar y empezaron a poner la mesa. Ahn quedó encantada de que Lia fuera tan amable de ayudar y colaborar, las amigas de Chaeyeon no eran así, al igual que Dahyun. Ellas solo se iban al cuarto y se quedaban hasta que esté todo preparado, siendo Seungmin el que debía ayudar a su mamá siempre.
Pusieron los platos y cubiertos, la comida sobre la mesa y se sentaron a comer. Lia probó la comida y quedó fascinada.
—Esto es muy bueno.— dijo con agradado comiendo unas papas.
—Te lo agradezco mucho.— sonrió la madre.— Sabes Lia, me fascina que seas amiga de Chaer. Eres la primera en decir que cocino bien.— dijo divertida. Choi rió con ella mientras se ponía tímida.— Además, eres amable y estudiosa. Ella me cuenta mucho sobre ti.
—Mamá, ya basta...— le pidió Chaeryeong. Lia la miró con cariño mientras la menor se ponía nerviosa y sonreía.
Siguieron hablando otro poco más. Minyoung le preguntaba que iba a estudiar luego de la secundaria, si tenía pareja y cosas así. Aunque ella le respondiera con total naturalidad, se sentía incómoda. Todo iba bien, hablaban muy bien y ella ya era más que aceptada allí. Lo único malo era que tenía que mentir y tener un máximo cuidado de no hablar de más o ser muy obvia.
Cuando Minyoung le decía "amiga" eso la hacía sentir incómoda. Ella no era amiga de Chaeryeong, era su novia. Moría por mostrarle al mundo cuanto la amaba, poder besarse en público con ella, salir tomadas de la mano y ser su pareja sin tener que estar escondidas. Pero no vamos a mentir, tenía miedo. Ella era abierta en ese tema, sus conocidos y personas cercanas sabían que era lesbiana, pero no podía salir y mostrarse ante otros como si nada. Se sentía oprimida y como si todos se tiraran arriba de ella por decir que le gustaba. Y no solo eso, ahora estaba frente a la madre de su novia, una mujer que, aunque sea psicóloga y terapeuta, seguía siendo fiel a su pensamiento cerrado y no veía con buenos ojos la homosexualidad.
Por el momento se ocultarían. Esto sería hasta que Chaeryeong se atreva a decirle a su madre lo que sentía y hacerle entender que no era nada malo amar a alguien del mismo sexo.
Sería hasta ese punto o al menos hasta donde aguanten.
Al terminar de comer, ambas fueron a su cuarto. Chaeyeon se iría a la sala donde su madre tenía su psicólogo a terminar de estudiar tranquila. El único que se encontraba allí abajo era Seungmin.
Minyoung había lavado los platos y ahora estaba sirviendo un poco de helado. Seungmin estaba con su teléfono intentando comunicarse con Yuna mientras le hacía compañía a su madre.
—Minnie, algún día deberías invitar a Jeongin aquí.
El sonido del teléfono cayéndose sobre la mesa la sobresaltó. Seungmin abrió sus ojos enormemente y se puso nervioso.
—¡¿Él aquí?!
—¿Por qué no?— preguntó arqueando una ceja.
—Es que...— se quedó pensando que decir. Al final solo negó.— ¡No!
Minyoung vio extrañada a su hijo. Era raro que no lo invitara, es decir, era su mejor amigo de la infancia ¿Y la única vez que fue a su casa fue a los siete años por una fiesta de cumpleaños?
Los Lee no eran de llevar invitados a su casa, todo cambió cuando las chicas crecieron y empezaron a llevar a sus amigas a estudiar, y en el caso de Chaeryeong, simular estudiar. No era nada personal, solo una costumbre que llevaban desde siempre.
Seungmin tomó su teléfono y se fue de la cocina rápidamente dejando a su madre un tanto confundida. Subió a la segunda planta y se estaba yendo a su cuarto.
De no ser por la conversación de su hermana con su amiga, él hubiera seguido de largo. La puerta semiabierta lo dejó curioso y se quedó parado viendo la escena.
—Tranquila... hablaré con ella y le haré entender lo nuestro.— le corrió el cabello y besó fugazmente sus labios.
Seungmin puso sus manos en su boca. No estaba en contra de ellas por amarse, sino que se había sorprendido demasiado al ver a su hermana besar a una mujer. Si su madre las viera, enloquecería.
Volvió a caminar a su cuarto rápidamente y se quedó viendo el suelo mientras sus pensamientos chocaban uno contrs otro. Finalmente pudo llegar a pensar en un tema en específico. ¿Por qué a el le daba miedo llevar a Jeongin a su casa? No era nada malo. Tal vez solo se sentía incómodo, tal vez no era eso. El no quería llevarlo allá sin razón alguna.
Al salir de su casa era totalmente diferente a lo que era allí, tal vez a eso se debía. Llevar a Jeongin a su casa implicaba mostrarse diferente a lo que solían hacer en sentido de jugar o hablar y debía procurar que su gran amigo llegara a ser alguien "decente", como diría su madre, para agradarle a ella.
No le malentiendan, él adoraba a Bang, pero solo sentía que por alguna razón no debía ir a su casa. Al menos no en ese tiempo. Pero como gran persona se lo prometió y tarde o temprano lo debía hacer.
Ahora solo tenía en mente la imagen de su hermana besando a otra chica. Es decir ¿Cuando mierda pasó? Hace un par de años atrás casi tuvo algo con Hyunjin, él jugó con ella lastimándola, como gran idiota que era, y ahora ¿estaba con una chica? Y no cualquier chica, era Choi Lia, la estudiante más amada y respetada del colegio.
Todo se había tornado diferente y extraño allí.
A la hora, el padre de Lia pasó a buscarla y su hermana salió a despedirla. Choi se despidió de toda la familia agradeciéndoles por todo y se fue al auto. Cuando se fue, Chaeryeong sonrió y cerró la puerta. Vio a Seungmin detrás de ella y lo miró con una ceja levantada. El menor tenía sus brazos cruzados.
—¿Y a ti que te pasa?— preguntó en modo de pelea.
El menor solo la vio serio y se giró sobre sus talones para ir a su cuarto sin decir palabra alguna. La chica hizo una expresión indicando confusión.
Así, la cena con Lia había concluido. De la manera más extraña por parte de los hermanos y con una gran buena impresión por parte de la madre.
♡
un capitulo de relleno muy aburrido para compensar el vacio.
voy a intentar actualizar mas seguido y con algo mas entretenido.
gracias por leer <3
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