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32 ¡!

Shua :
Necesito verte por un segundo. ¿Saliste ya de la escuela?
06:36 pm

Jeonghan dejó de caminar al leer el mensaje. Observó a lo lejos a Mingyu sosteniendo dos conos de helado y lo saludó con un ligero movimiento de cabeza, a lo que el moreno respondió  con una sonrisa antes de seguir su camino.

acabo de salir
estoy dos cuadras delante
06:38 pm

Shua :
Espera ahí. Pasaré por ti.
06:39 pm

El rubio hizo caso. Esperó menos de cinco minutos antes de que el auto de Joshua parara frente a él. Sonrió cuando la puerta del copiloto se abrió y no pudo evitar besar la mejilla del mayor con cariño, aún un tanto avergonzado de sus tontas acciones hace un par de días.

—¿Seungcheol está en casa? —indagó.

Jeoghan se asomó por la ventana, sintiendo algunas gotitas que comenzaban a caer de las nubes sobre su piel, antes de contestar.

—No lo sé. Últimamente está muy ocupado con... eso.

Joshua asintió. Continuó manejando hasta llegar a un par de cuadras del hogar del rubio, en uno de los callejones desolados. Cuando estacionó, Jeonghan lo miró confundido.

—Pensé que, no sé. No creí que me traerías a casa —admitió mientras desabrochaba su cinturón de seguridad.

El castaño tamborileo sus dedos sobre el volante, a pesar de ya no estar en movimiento seguía apresándolo con fuerza. Miró por el retrovisor el portafolio en la parte trasera del auto y suspiró de manera pesada.

—Quisiera conversar con tu hermano, pero no estoy seguro de que él esté dispuesto a hablar conmigo.

Jeonghan se revolvió sobre el asiento para quedar encarando al mayor.

—¿Por qué?

Joshua decidió guardarse la respuesta para sí mismo. Por fin soltó el volante y se giró para ver al menor. Jeonghan ladeaba la cabeza, confundido. Su cabello rubio parecía destellar junto a los apenas visibles rayos de sol que se colaban por las ventanas y sus mejillas estaban ligeramente teñidas de carmín.

—Tengo algo que los puede ayudar —declaró entonces —. Pero justo ahora no estoy seguro de que lo mejor sea que Seungcheol lo tenga, lo que menos quiero es ponerlo en peligro. Tengo suficientes pruebas como para comenzar una investigación de tus padres —admitió.

—¿Pruebas? —El aliento de Jeonghan se cortó por un momento, como si repentinamente se hubiera quedado sin oxígeno.

Joshua asintió. —Las entregaré a la fiscalía. Probablemente el asunto termine en un tribunal, no estoy muy seguro —admitió con pena.

Jeonghan juntó sus cejas, ignorando que ahora la lluvia había parecido empeorar. —No entiendo. ¿Por qué me lo dices todo a mi?

—Porque aunque dudo que tu hermano me permita hablar con él, necesito que sepa lo que haré. Tampoco estoy tan seguro de que sea buena idea que alguien nos encuentre juntos, Hannie —murmuró Joshua acariciando con sus dedos el dorso de la mano izquierda del rubio.

Jeonghan miró al hombre con una cara indescifrable. —Lo dices como si no nos fuéramos a ver jamás.

—Escucha, creo que... Creo que deberíamos dejar esto, ¿está bien? —mencionó quedito mientras su mano vagaba libremente por la mejilla del menor.

Jeonghan apresó la mano contraria antes de que siguiera recorriendo su piel.

—No...

—Jeonghan, esto no puede seguir ocurriendo —aseguró Joshua, mirándolo con pena.

—Si puede —contradijo, apegándose al asiento del mayor.

—Eres mi alumno, prácticamente te llevo diez años y sigues siendo menor de edad... esto está mal en todos los aspectos.

—Pero me gusta, tanto —debatió Jeonghan, sonando cada vez más desesperado por convencerlo.

Joshua deseó decirle que no porque algo le gustara significaba que fuera correcto, sin embargo, otras palabras fueron las que escaparon de sus labios. —¿Así como te gustaba el profesor Jihoon?

Jeonghan vaciló y se alejó del toque del mayor. —No me gustaba —mintió un poco, ignorando la manera en la que el mayor descubrió aquello —. Pero me atraía la idea de que le gustara mi voz, porque nada de mi jamás le gustaba a nadie.

—A más personas les gustaría tu voz si te animaras a mostrárselas.

El rubio miró a los ojos contrarios, encontrando más que enojo, tristeza.

—Solamente quiero que tú la escuches —aseguró entonces, tomando valor y acercándose al rostro de Joshua, tanto que sus alientos se mezclaron.

—Jeonghan, para.

—Por favor. Sólo una vez más —suplicó.

Joshua se reprendió de nuevo por ser tan débil ante Yoon Jeonghan. Se limitó a suspirar y mover su asiento hacia atrás.

El rubio formó una sonrisa ladeada mientras se movía de asiento hasta quedar sentado en el regazo de Joshua.

—Sólo esta vez —dijo antes de seguir el trayecto de la boca del menor hasta la suya.

Obligó al menor a ladear su cabeza, sujetando su mandíbula con la mano que no sostenía su cadera, e inclinándola levemente.

La boca de Joshua sabía a café amargo, y también a cigarrillo. Al menos aquello era lo que creía Jeonghan, porque él jamás había fumado en su vida.

¿Joshua fumaba?

De pronto se dio cuenta de que en realidad no conocía nada del hombre mientras que él le había ofrecido toda su vida en bandeja de plata.

—¿Estás bien? —interrumpió en sus pensamientos. —Podemos detenernos si quieres. —Lo miró con una mirada tierna y cariñosa, y Jeonghan se odió por sucumbir tan fácilmente ante sus deseos.

—Estoy bien.

El mayor asintió, gimiendo quedito cuando rubio comenzó a frotarse contra él.

Joshua sujetó la nuca del menor para evitar que continuara moviéndose, con un poco más de fuerza de la necesaria, y después pasó sus dedos sobre los sedosos mechones rubios para jalarlos, logrando inclinar al menor hacia atrás.

—Lámelos —demandó entonces, acercando tres de sus dedos a la boca del rubio.

Jeonghan acató la orden casi de inmediato. Su corazón martilleaba tan fuerte que casi le dolía y las ventanas del auto comenzaban a empañarse con lentitud gracias a la tormenta.

Definitivamente fue conveniente haber estacionado en un callejón desolado.

Joshua logró que el menor se alzara un poco y se deshizo de las prendas inferiores con rapidez.

Lo besó con fuerza, entrelazado sus lenguas húmedas, y su mano se dirigió hasta los pliegues alrededor del agujero de Jeonghan, complaciéndose con el jadeo que soltó cuando uno de sus dedos entró.

Lo único que Joshua podía esperar ahora era no lastimarlo.

Mordió el labio de Jeonghan cuando introdujo el segundo dedo y comenzó a moverlos tratando de expandirlo.

—¿Te duele? —indagó con cautela, dudoso de la respuesta.

Jeonghan negó, empalándose él mismo contra los dedos que ahora habían aumentado a tres.

Joshua sonrió, satisfecho con aquella respuesta, y sacó sus dedos húmedos de la entrada del chico. Jeonghan suspiró, entre molesto y aliviado por la sensación.

El castaño alzó una vez más a Jeonghan y bajó su ropa hasta medio muslo, miró al rubio una vez más solamente para encontrarse con lágrimas de placer. Jeonghan tomó la incitativa, se sostuvo de los hombros frente a él y bajó con cuidado y lentitud hasta envolver todo el miembro de Joshua hasta la base.

Ah. —Gimió una vez más por lo profundo que llegaba.

Joshua acarició su cintura desnuda, esperando a que Jeonghan decidiera marcar su propio ritmo y rogando porque fuera rápido

Pronto ambos se volvieron un desastre de gemidos, jadeos y murmullos.

Al final Joshua agradeció siempre llevar un paquete de pañuelos en la guantera, limpió al rubio y también se limpió él mismo.

Mantuvieron el silencio prolongado, que después de un rato fue quebrado por las palabras más lastimosas que Joshua escuchó en su vida.

Te amo —susurró Jeonghan de vuelta en su propio asiento, con las mejillas rojas y los ojos vidriosos alejados de su profesor.

Yo también te amo —declaró el castaño.

—No quiero que esto termine. —Jeonghan observó el techo del auto mientras trataba de detener sus lágrimas.

—Lo sé. —Joshua comenzó a acariciar su suave cabello rubio, sin querer alejarse jamás. —Lo siento.

calculo q le quedan como dos o tres capítulos más a la historia y por fin termina. estoy muy feliz por eso

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