27
—¿Qué me darán para mi cumpleaños? —indagó Jeonghan con un tono ligeramente juguetón.
Seungkwan alzó una ceja y dio un sorbo a su jugo. Después miró de soslayo a Minghao tomándose una selfie.
—Puedo pedirle a mi mamá que me ayude a hornear galletas —respondió el menor.
Minghao guardó su celular en su bolsillo antes de contestar también.
—Yo puedo seguir siendo tu amigo. Tómalo o déjalo.
Jeonghan sonrió para ambos, de pronto sintiéndose afortunado de tenerlos. Continuaron su camino hasta el aula de inglés y Minghao se despidió de ellos antes de dedicarle una mirada amenazadora a Soonyoung, que también entraba al salón.
—Hola —saludó Soonyoung entusiasmado hacia Seungkwan —. Y hola —repitió esta vez para Jeonghan, en un tono tan acusatorio que el chico terminó por encogerse un poco en su lugar.
—Reunión de emergencia —aseguró la voz de Wonwoo apareciendo de la nada.
—¿Reunión de emergencia? —cuestionó entonces Seungkwan.
Wonwoo asintió. Tomó la muñeca del menor y la de Jeonghan antes de llevarlos consigo fuera del aula sin dejarlos siquiera reprochar.
—La clase está por comenzar —advirtió Joshua, quien apenas se dirigía a su clase de inglés, en cuanto visualizó a los tres menores.
—Uhm... estamos acompañando a Seungkwan a la enfermería —se excusó Wonwoo —. Le pisaron el pie y le duele mucho.
—Pero no me duele nada —aseguró Seungkwan con una ceja alzada, observando también de reojo la intriga de Jeonghan.
Wonwoo se apresuró a pisar su pie y Seungkwan lloriqueó de inmediato. —Ahora si te duele —murmuró.
Jisoo dudó por un momento. Decidió por fin fingir no haber visto a sus alumnos escapar de su clase y sencillamente continuó su camino.
—Adiós, profesor —tonteó Jeonghan al mayor antes de ser arrastrado una vez más por Wonwoo.
El más alto los guió a uno de los jardines. Obligó a ambos a sentarse sobre el pasto y pronto los encaró.
—No puede ser una reunión de emergencia, falta Hao —declaró Seungkwan cruzando los brazos y girando el rostro hacia otro lado.
—Minghao está por ahí ocupado con Junhui, luego se puede enterar —aseguró Wonwoo, impaciente de que el castaño tratara de aplicarle la ley del hielo una vez más —. Jeonghan, dile que no puede seguir enojado por siempre.
Jeonghan vaciló. No pudo ni contestar cando Seungkwan se adelantó a hablar.
—No estoy enojado.
—¡Entonces aclaremos todo! Ni siquiera recuerdo porqué nos dejamos de hablar —admitió Wonwoo, y a esas alturas Jeonghan sentía que sólo era el mal tercio.
—Porque casi matas a Hansol... bueno, quizá sobre-reaccioné un poco. ¡Pero aún así!
—Ugh. No era mi intención. Tengo mejores formas de molestarlo que tratar de asesinarlo.
Jeonghan no pudo evitar soltar una risilla que no pasó desapercibida para ninguno.
—Deberíamos dejar de hablar de él, mejor —sugirió el rubio, porque aunque el chico mixto le agradaba, las cosas terminaban saliendo mal cuando su nombre, el de Seungkwan y Wonwoo se juntaban en una oración.
—No. La reunión de emergencia se trata de él —contradijo Wonwoo.
—Si es para reiterarnos que no te agrada, mejor ni empieces.
Wonwoo rodó lo ojos y acomodó sus lentes antes de contestarle a Seungkwan.
—Es importante.
Jeonghan suspiró, lo único que quería era que las clases por fin terminaran para regresar a casa de Joshua una vez más. Se moría de ganas por decirle al mayor que su cumpleaños sería el día siguiente. Lo único que Jeonghan ansiaba desde que Seungcheol recordó que no podía salir de su casa por ser menor de edad, era crecer.
—Creo que está actuando sospechoso. Es decir, ¿no creen que últimamente parece muy cercano al profesor Lee?
Jeonghan recordó la última vez que vio al profesor de piano, este hablaba con Hansol en los pasillos. Pensándolo mejor, quizá era un poco sospechoso. Pero Vernon no tenía motivos para actuar así, era incluso absurdo pensarlo.
—Si usas esa lógica claro que resulta sospechoso —murmuró Seungkwan —. En ese caso yo igual actúo sospechoso, ¿no? También estoy cerca del profesor Jihoon.
—Pero tú estás en el coro. Esa es tu excusa —objetó el azabache.
Seungkwan tragó en seco, quedándose rápidamente sin excusas para defender a Hansol.
—Quizá sólo quiere entrar al coro —interrumpió Jeonghan —. Yo que sé. Mientras el profesor esté ocupado con Vernon y no trate de hablarme de nuevo yo estoy bien.
El menor se revolvió en su lugar, incómodo ante la mención del tema.
Seungkwan había conocido a Jeonghan en el peor momento que el rubio tuvo; cuando los pasillos de la escuela estaban atiborrados de los rumores de Yoon Jeonghan y su (absurdo) enamoramiento con el profesor Lee Jihoon; justo cuando el rubio le acababa de romper el brazo a un chico de su curso.
Seungkwan consideró pertinente convertirse en su amigo porque, como descubrió después, Jeonghan en realidad solo quería sentirse querido por alguien.
—¿Venimos solamente a hablar de eso? —cambió de tema entonces.
Jeonghan se alzó de hombros y Wonwoo los miró a ambos con fastidio. No podía creer que después de haberles advertido, ellos lo continuarán ignorando. Pero Wonwoo no iba a rogarles hacerle caso, claro que no.
—Olvídenlo, entonces. —Los miró duramente una última vez antes de desaparecer de su vista.
Joshua no se consideraba una mala persona, pero tampoco creía que era una buena. Realmente no sabía cómo cavilar respecto a la clase de persona en la que se había convertido desde que había conocido a Yoon Jeonghan.
Joshua escuchó al chico tararear una canción que desconocía cuando apenas iba entrando a su departamento. Jamás había escuchado a Jeonghan cantar, pero escuchándolo así, su voz sonaba tan serena y ligera que deseó no interrumpirlo jamás. Pero lo hizo.
—Debes de dejar de entrar y salir por las ventanas. Te lastimarás —reprendió mientras terminaba de entrar a su piso.
Jeonghan estaba sobre la alfombra de la sala, recostado boca arriba, observando el techo con atención.
—Me gusta. Se siente como quebrantar la ley.
Joshua no evitó reír ante el comentario. —Estoy bastante seguro de que invadir propiedad privada es sinónimo de quebrantar la ley.
El menor se levantó por fin, acercándose con sigilo al castaño. Señaló sus labios abultados, exigiendo un beso que Joshua no le negó.
—Hoy fue un día agotador —comenzó en cuanto el adulto liberó sus labios —. Pasé por la guardería a ver a Dino. Cada vez es más bonito —mencionó emocionado —. Ah, pero pasaba porque estabas con el prefecto y pensé que tardarías menos en salir y como mi hermano me advirtió que no me recogería quería esperarte. ¡Pero era mucho tiempo!, y yo sólo quería tomar una siesta.
Joshua miró su reloj para leer la hora. Era demasiado tarde como para que Jeonghan siguiera ahí, y aún así no deseaba que el menor lo dejara.
—¿Una siesta en mi alfombra? —bromeó ligeramente y Jeonghan desvió la mirada.
—En mi mente sonaba cómodo —aseguró.
—¿Por qué Seungkwan, Wonwoo y tú se saltaron mi clase hoy? —indagó de pronto, arrastrando al rubio a su lado en los cojines del sofá.
Jeonghan parpadeo lento, buscando una respuesta de manera cautelosa, y sonrió cuando la consiguió.
—¡Preparaban una sorpresa para mi! ¡Mi cumpleaños es mañana! —exclamó, levantándose de su asiento y dando un par de vueltas por la habitación, aunque definitivamente no preparaban una sorpresa para él.
Jeonghan era tan diferente ahora, cuando estaban ambos solos, que Joshua deseó conservarlo para él por siempre.
Pero no podía pensar eso. Jeonghan seguía siendo su alumno, y un menor de edad, recordó. Era como si cada vez que veía esos ojos celestes se olvidara de sus propios principios.
—¿Tendrás una fiesta? —preguntó después de un momento más.
Jeonghan ladeó la cabeza, desconcertado. —Una sorpresa —aclaró.
—No es una sorpresa si ya te la dijeron.
El menor ladeó la cabeza. —Es verdad. Me hace falta dormir para que mis neuronas funcionen.
Las comisuras de los labios de Joshua se alzaron y Jeonghan también sonrió en correspondencia, entendiendo el permiso implícito que este le estaba dando.
Corrió hasta la habitación y se lanzó a la cama, enrollándose entre las cálidas sábanas y deleitándose con el aroma intensificado de Joshua que se encerraba en los muros.
Joshua vaciló un poco antes de entrar a la habitación detrás del rubio. —¿Te quedarás esta noche?
Jeonghan asintió con entusiasmo, olvidando que alguna vez sintió pena de estar en ese mismo lugar preguntando si podía quedarse una sola noche.
El castaño se sentó a su lado sobre el borde de la cama y el rubio se medio-incorporó de inmediato, gateando sobre la cama hasta quedar a un lado de Joshua.
Observó el perfil del mayor por momentos. Admiró sus brillantes ojos y sus finos labios que deseó besar una vez más. Y así lo hizo.
Acercó su rostro al contrario y el adulto no tardó en entender la indirecta. El rubio no pensaba en nada mientras subía al regazo de Joshua, perdiéndose en su amargo sabor a café.
En cambio, Jeonghan sabía a caramelos. Jeonghan siempre sabía a caramelos.
Joshua no se consideraba fanático los dulces; pero luego estaba Jeonghan, dejando que saboreara por completo cada rincón de él que fácilmente podría empalagar a cualquier persona.
Por reflejo los brazos del rubio se enredaron tras la nuca de Joshua, y el mayor afianzó el agarre en la cintura del menor.
Jeonghan enrojeció violentamente cuando sintió el bulto debajo de él y Joshua tosió incómodo. Resbaló sus manos hasta las caderas del menor y trató de alejarlo, pero el rubio se opuso y se mantuvo firme sobre él, impidiendo que se separaran.
—No —exigió, o quizá rogó Jeonghan, con la cara aún teñida en completo carmesí.
—Hannie... —advirtió entonces Joshua en un murmuro, pero aquello le pareció más una súplica que un aviso al menor. —No podemos hacer esto. No sabes lo que estás haciendo.
—Si lo sé. —Jeonghan flaqueó ligeramente en sus palabras, pero lo encubrió tan bien que ni siquiera Joshua pudo notarlo. —Lo sé.
me quedé sin capítulos jajsjsj
normalmente actualizo lo que tengo escrito previamente, pero ahora tendré que hacerlo sobre la marcha. lamento si me atraso un poco (˚ ˃̣̣̥⌓˂̣̣̥ )
entre otras cosas, ¿vieron caratland? ♡
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