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25

—¿Jeonghan?

El rubio dejó de trepar el árbol que daba a la ventana de su habitación en cuanto escuchó la voz de su hermano haciéndose pasó hasta sus tímpanos.

Dirigió la mirada hasta la calle desértica, sin soltar su fuerte agarre al tronco del árbol para no caer, y encontró a Seungcheol bajando de su auto con intriga.

—¿Qué estás haciendo? —indagó el mayor alzando una ceja. —¿Tratabas de huir?

Jeonghan estuvo a punto de reír. ¿Huir? Él apenas estaba llegando a su casa después de pasar un rato en el departamento de Joshua.

—¡No hacía nada!, últimamente me gusta fingir estar en una película de acción.

Seungcheol se rió ante el comentario sarcástico y llegó hasta las raíces del árbol. Abrió sus brazos hacia arriba y Jeonghan bufó, aún así acabó resbalando del tronco con cuidado hasta llegar a los brazos del mayor.

—¿Qué te parece si damos un paseo? —ofreció Seungcheol.

Jeonghan alzó una ceja pero terminó asintiendo en acuerdo.

Volvieron al auto y, después de que Seungcheol asegurara el cinturón del rubio, se dirigieron hasta una cafetería cercana. Cálida y agradable.

Ni siquiera habían notado que cada vez el cielo se obscurecía mas.

—Tenemos que hablar de algo —murmuró Seungcheol mientras acomodaba el poco elaborado peinado de su hermano menor.

Jeonghan se acercó un poco más hacia el tacto del contrario, pero se vio en la necesidad de separarse cuando una agradable chica se acercó a entregarles su orden. Jeonghan pidió una malteada y Seungcheol se dio por bien servido con una taza de café caliente.

—¿De qué cosa? —indagó el rubio dando un largo sorbo a su bebida, saboreando la vainilla derritiéndose en su boca.

—Bueno... —Seungcheol tamborileó sus dedos sobre la mesa de madera, pensando las palabras adecuadas para tocar el tema. —Sabes que nuestros padres no son los mejores del mundo.

Jeonghan casi se ahogó con su bebida, pero recobró la compostura de inmediato. Tosió levemente ante la fija mirada del mayor y suspiró pesadamente.

—Eso no es algo nuevo —aseguró irónico —. Yo no te lo conté pero... pasó algo aquella vez que revolviste el despacho de papá.

Seungcheol alzó una ceja, preocupado, y sintió su corazón retumbar con fuerza dentro de su pecho.

—No sé de qué hablas.

Jeonghan ladeó la cabeza y dio otro trago. —No sigas. No soy tan tonto —aseguró —. Papá me confrontó después de eso, pensó que yo había estado esculcando en sus documentos.

El mayor vaciló, de pronto el café que tomaba parecía quemarlo por dentro.

—¿Te hizo daño?

—Claro que no —dijo Jeonghan —. ¿Cómo podría fingir que somos una familia perfecta así?

—¿Por que no me lo dijiste?

El rubio se alzó de hombros y desvió la mirada. —Dime qué era lo que estabas buscando aquella vez.

—Creo que hay algo extraño entre todo lo que hace. Hay transacciones sin destinatario y sin explicación alguna.

Ah, si. Jeonghan lo recordaba. Había robado uno de los papeles que aquella vez llevaba su hermano y había encontrado cantidades absurdas transferidas a cuentas sin nombres.

—Lo sé —murmuró entonces —. Pero, ¿no nos estamos saliendo del tema?

Seungcheol parpadeó un par de veces antes de responder. —Si, lo siento. Escucha esto, he estado pensando que podemos salir juntos de ahí, ¿me entiendes? —Jeonghan abrió los ojos, algo sorprendido por la repentina declaración del mayor. —Pero tú aún eres menor de edad, y necesito un par de permisos legales para poder conseguir tu completa tutela.

—¿Qué?

—Si esos números sin destinatario son parte de alguna movida sucia, lo descubriré —aseguró entonces —. Y cuando pueda probar lo terrible que nuestra familia es, podremos irnos juntos.

Jeonghan sintió su frecuencia cardíaca incrementar. Una vida lejana a aquellas personas sonaba como un sueño hecho realidad.

—¿Puedo ayudarte? —preguntó entusiasmado.

Una sonrisa ladina se asomó en el rostro de Seungcheol, pero aún así negó suavemente.

—Por ahora trata de mantenerte alejando de los problemas, ¿está bien? Ya hay alguien que me está ayudando.

That's it for today!* —aseguró Joshua mientras cerraba con fuerza el libro que mantuvo abierto toda la clase.

Mingyu se apresuró en tomar la muñeca de Wonwoo y arrastrarlo fuera del aula. Soonyoung sonrió al encontrar con la mirada a Jun y Minghao en la puerta, esperando por él, y no tardó mucho en salir también.

En cambio, Seungkwan suspiró en su pupitre, echándole un vistazo a Jeonghan acomodando las cosas de su mochila.

—Estás tardando mucho —se quejó observando la lentitud de los movimientos del rubio —. ¿Te ayudo a guardar tus cosas?

—No —contestó mientras sonreía—. Puedes adelantarte, Vernon ya te espera en la puerta —dijo a pesar de no saberlo.

Pero el mitad americano siempre esperaba por Seungkwan después de su clase de inglés, y esta vez no era la excepción.

Seungkwan vaciló. No quería dejar a Jeonghan a solas con el profesor, era un terrible idea. Pero después estaba Vernon, con sus ojos acaramelados viéndolo fijamente. Y ciertamente Seungkwan nunca podía resistirse a aquellos ojos ámbar.

Le dio una mirada de advertencia a Jeonghan antes de levantarse de su asiento. —Si no llegas a la cafetería en cinco minutos, vendré yo mismo por ti —advirtió. Observó de reojo el salón vacío y giró una vez más antes de salir del aula —. Adiós, profesor.

Jisoo sonrió cálidamente al menor. —Goodbye.

Seungkwan saludó a Vernon, que esperaba por él cruzado de brazos. Comenzaron a caminar, el mayor llevando a Vernon de la mano, pero casi cayó directo al suelo cuando Soonyoung chocó bruscamente con él.

—¡Lo siento! —se disculpó el mayor.

—¿A dónde vas con tanta prisa? —cuestionó entonces Seungkwan mientras Vernon sobaba su brazo.

Soonyoung rascó su nuca y mordió su labio. —Mamá quiere hablar con el profesor de inglés —explicó —. Entonces debo preguntarle al profesor si puede. Es algo de mis calificaciones —murmuró lo último con pena.

Seungkwan y Vernon desaparecieron pronto, sin juzgar al chico, y Soonyoung pudo llegar hasta el aula que antes ocupaba.

—¿Entonces puedo ir a tu casa hoy?

El chico detuvo su andar e interrumpió su puño que iba directo a tocar la puerta que parecía cerrada del aula al escuchar la voz de Jeonghan.

Miró de soslayo al pasillo, encontrándolo vacío, y alzó una ceja con intriga.

—Sabes que no deberías —escuchó entonces al profesor Jisoo.

Sintió que su estómago se revolvía y culpó a los dulces que Jun le había dado por la mañana.

—¿Entonces no? —aunque la puerta los separara, Soonyoung sabía que el otro rubio estaría haciendo un puchero.

Hannie...

Pegó un poco más su oreja a la puerta cuando los murmullos se callaron de pronto.

Pero la puerta resultó no estar cerrada, sólo emparejada. Terminó cayendo hacia dentro del aula y se apenó cuando encontró a Jeonghan, que se veía rojo, y al profesor Hong.

—¡¿Qué estabas haciendo?! —exigió saber Jeonghan, con las mejillas aún hirviendo.

—¿Qué estabas haciendo tú? —contraatacó Soonyoung, pero su atención recayó en la figura de autoridad y sonrío inocentemente. —Perdón, resbalé.

Jisoo cruzó sus brazos y alzó una ceja mientras se acercaba al menor con algo de duda.

—¿Olvidaste algo aquí?

Soonyoung explicó al profesor su situación, y no tardaron en llegar a un acuerdo para hablar del tema con más calma dentro de un par de días.

Jeonghan acabó saliendo del aula con Soonyoung y ambos caminaron hasta la cafetería en silencio.

—¿Para que querrías ir a la casa del profesor Hong? —rompió la calma Soonyoung.

Jeonghan chasqueó la lengua mientras pensaba en una respuesta coherente. A lo lejos ya los esperaban Minghao y Jun, y Vernon y Seungkwan también se acercaban con calma.

—Asesorías —dijo, pues de cualquier manera era una verdad a medias porque Jeonghan ya no tenía clases particulares —. No le digas nada a los demás, ¿si? —pidió.

El menor desvió la mirada, concentrando su atención en sus zapatillas desgastadas.

—¿Por qué no?

Jeonghan guardó silencio por unos momentos, totalmente inseguro de lo que debía contestar.

—Por favor.

¡Hey! Tardaste más de diez minutos, estaba a punto de regresar al salón por ti —se quejó Seungkwan llegando a su lado, Vernon lo seguía de cerca. Incluso Jun y Minghao escucharon al menor.

Soonyoung decidió no responder a Jeonghan. No podía prometer nada cuando no se consideraba bueno guardando secretos.

—Si me disculpan —comenzó —ahora iré con mis novios a comer algo porque tengo mucha hambre.

Soonyoung estiró los brazos antes de alcanzar los hombros de Jun, quien sonrió ante el tacto, y Minghao.

—¡No soy tu novio! —chilló el menor de los chinos.

—Pero lo serás pronto —aseguró Soonyoung risueño.

Cuando desaparecieron, Jeonghan sintió la mirada acusadora de Seungkwan sobre él.

—¿Qué? —preguntó de manera defensiva, tratando de huir también de la mirada de Vernon.

—Nada —respondió Seungkwan —. Sólo... sabes que no me gusta dejarte solo con el profesor Hong.

Vernon vaciló, no estaba seguro de querer escuchar una discusión de nuevo. Dio un paso hacia atrás, sin que lo notaran. Pero se encontró con la mirada tajante del profesor Jihoon unos metros más atrás de sus amigos.

Entonces Vernon decidió que se quedaría a escuchar por un rato más.

*¡Eso es todo por hoy!

holaaa. últimamente siento que los días pasan mas rápido. aún así, espero que sea una gran semana para todos ¡! ('')

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