17
Seungkwan se encontró con Vernon mientras este salía del salón del coro. Se preguntó qué hacía su amigo en aquella sala si ni siquiera recordaba que le interesara dicha actividad.
—Hola —saludó el mitad amercano, pasando su brazo por los hombros del más bajo.
Seungkwan respiró hondo antes de contestar. Llevaba todo el día alterado, Jeonghan no había dado señal alguna de vida aún y no le respondió ninguno de los mensajes que le dejó esa mañana. Debía ser un pésimo amigo por dejarlo hacer cosas imprudentes, sin decir que Seungcheol había confiado ciegamente en él cuando le aseguró que Jeonghan y él estarían en la escuela a primera el próximo día.
—Hola. ¿Has visto a Jeonghan?
Vernon negó. El rubio no llevaba ni una sola clase con él.
—¿Por qué lo preguntas?
El profesor Jihoon salió del mismo salón del coro del que había salido su amigo y le dirigió una rápida mirada a Seungkwan a modo de saludo antes de seguir su camino.
Boo se alzó de hombros, fingiendo desinterés.
—Nada más.
Seungcheol definitivamente lo iba a matar. Probablemente no volvería a dejar que Jeonghan se juntara con él por ser una mala influencia o algo así.
Caminaron juntos hasta llegar a la cafetería de la escuela y terminaron sentados en la mesa que ocupaban también Mingyu y Wonwoo.
—¿Han visto a Jeonghan? —insistió Seungkwan viendo cómo desagrado el emparedado que le ofrecía el mayor de ellos. Realmente no tenía apetito. Su mente estaba demasiado ocupada tratando de buscar una solución a un problema que no sabía cómo resolver.
—¿Por qué no lo quieres? ¿Te sientes bien? —indagó Wonwoo alarmado, ignorando la pregunta.
—Solo voy en inglés con él —Mingyu se revolvió en su asiento buscando cambiar de posición —, y cancelaron la clase. Entonces no.
—¿Cancelaron la clase? —Seungkwan alzó una ceja, confundido. No sabía que no tendrían su última clase. —No tengo hambre —contestó a Wonwoo.
El mayor hizo una mueca. Últimamente Seungkwan se apartaba de él aunque habían acordado resolver sus diferencias. Cómo siempre, culpaba a Vernon de su situación.
—Ten —le dijo al menor pasándole el emparedado de mala gana con la esperanza de que lo guardara para Seungkwan.
El estómago de Hansol rugió al ver el aperitivo entres sus manos.
—Eso escuché decir al prefecto esta mañana en la sala de maestros. ¡No estaba espiando! —aclaró Mingyu incluso antes de que lo culparan —, pero estoy seguro de que hablaba con el profesor Hong por llamada. Por algún motivo tenía el altavoz.
Seungkwan tragó en seco al escuchar aquello. ¿Y si el profesor le había hecho algo a su amigo? Se sintió terrible al no saber si debía contarlo a alguien.
Realmente era un pésimo amigo y los nervios no dejaban de carcomerlo desde adentro.
Desvió la mirada del más alto para posarla sobre Vernon, quien estaba a punto de morder aquel sándwich de maní que Wonwoo le había ofrecido minutos antes. Tardó en reaccionar pero aún así logró impedir que llevara el alimento a su boca dándole un manotazo.
El emparedado fue a dar al piso y el golpe llamó la atención de Mingyu y Wonwoo.
—¡Hey! —se quejó.
—¿Qué te pasa? —Seungkwan gruñó a Wonwoo, liberando por fin el estrés que llevaba consigo.
—¿Qué? —el mencionado lo miró sin entender. Por inercia Mingyu se adelantó a Wonwoo un poco.
—¿Por qué le diste eso? —continuó el menor sin siquiera dejar a Vernon interrumpirlo.
—Se lo di para ti, ¿qué tiene de malo? —rebatió.
Vernon jaló a Seungkwan por la parte trasera de su camisa. No había notado en qué momento se habían puesto de pie.
—¡Mentira, tiene maní! Se lo diste porque no te agrada, ¿no es así?
Los otros tres lo miraron confundidos. Era una verdad que Boo Seungkwan era una persona melodramática, pero que haya estallado de la nada los puso alerta en cuestión de segundos.
—¡Seungkwan! —Vernon por fin calmó a su amigo sosteniéndolo por ambos brazos y poniéndose frente a él. —Fue mi culpa, no sabía que tenía maní.
—¿Maní? —preguntó Mingyu aún situado delante de Wonwoo.
—Soy alérgico —aclaró Vernon.
—Siempre pensé que el idiota de los dos era yo, pero terminaste siéndolo tú —espetó Jeon a su mejor amigo antes de darle una mala mirada a todos los que se habían juntando al rededor de la disputa. Salió de la cafetería. Mingyu mordió su labio y siguió sus pasos.
Seungkwan frunció sus cejas, completamente abatido.
—¿Y ustedes qué ven? —escupió y pronto la masa de alumnos se dispersó.
Se dejó caer de nuevo sobre la silla en la que se encontraba antes y miró a Vernon haciendo un puchero.
—No sé que me pasa hoy —admitió escondiendo su rostro en sus palmas.
El menor suspiro y se sentó a su lado. Acaricio su espalda y terminó por abrazarlo.
—¡Wonwoo!, ¡espérame!
Mingyu hizo uso de sus largas piernas para llegar al costado del mayor antes de que desapareciera de su vista entre la maleza del área verde dentro del instituto a la que lo había seguido.
—¿Qué fue lo qué pasó ahí? —preguntó cuando llegó a su lado.
—¡Seungkwan fue lo que pasó! —exclamó molesto dejándose caer bajo la sombra de uno de los árboles.
—Quiero decir, ¿por qué Seungkwan actuó así?
Wonwoo alzó sus hombros, a esas alturas ya no le importaba.
—Da igual.
—¿Por qué te gusta Seungkwan? —preguntó de pronto, como si aquel repentino ataque de ira del menor fuera motivo para cuestionar los sentimientos de su amigo.
El mayor miró con recelo a Mingyu. —¿Quién dijo que me gusta? —se defendió.
Mingyu pateó parte de la tierra a su alrededor mientras pensaba que decir.
—Bueno... cada que miras a Vernon pareces querer enterrarlo bajo tierra.
Wonwoo hizo un puchero sin darse cuenta y el más alto sonrió ante tan tierna acción. Jeon parecía intimidar a todos, pero definitivamente Mingyu estaba dispuesto a quedarse a su lado.
—Seungkwan es mi mejor amigo... —suspiró —Supongo que es bonito. ¡Y Vernon no lo es!, de verdad no sé qué le ve. ¿Hablar inglés? ¡Yo también puedo hacer eso!
La risa tenue de Mingyu volvió a resonar en el ambiente.
—¿Desde cuándo también se te da el inglés?
Wonwoo pensó en levantarse con el único objetivo de darle un codazo a su amigo, pero antes de incorporarse el peso de Mingyu le cayó encima.
—¿Qué haces?, quítate. No me dejas respirar —alegó con las mejillas rosadas por la cercanía.
—Wonwoo... sal conmigo. —Los colmillos de Mingyu se asomaron con ligereza cuando sonrió al notar la cara de vergüenza que tenía su mayor. Rodó sobre el pasto para quedar a un lado de Wonwoo, con su vista dirigida a las nubes del cielo. —Creo que me gustas desde la primera vez que dijiste mi nombre —admitió sin pena, y en un intento por escuchar al mayor corresponderle agregó: —Puedo hacer que no pienses en él.
Mingyu se preocupó cuando después de minutos siguió sin recibir alguna clase de respuesta o incluso un reproche. Wonwoo seguía a su lado, su antebrazo cubriendo sus ojos y si volteaba podía ver su pecho subir y bajar.
—Está bien —contestó con duda —. Salgamos.
Uhhh... olvidé actualizar ayer.
Lo sientoo
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