11
Seungkwan decidió saltarse la clase que le tocaba. Sabía que seguramente Soonyoung había hecho lo mismo y planeaba encontrarlo para pasar el rato a su lado.
Su cometido se logró más rápido de lo que esperaba y encontró a aquel chico pálido y rubio sentado a mitad del patio, se sorprendió de ver a Junhui y a Minghao a sus costados.
—Creí que nunca te saltabas clases —expresó observando a Minghao.
El chino lo chitó y lo arrastró a su lado. —No me estoy saltando clases, estoy en una tutoría —aclaró.
Junhui y Soonyoung alzaron sus pulgares apoyando a Minghao.
—Pero tú ya hablas coreano —replicó confundido, observando los libros de gramática coreana y los diccionarios chino-coreano que estaban frente a ellos.
—No son tutorías para mi.
El menor ladeó la cabeza. —Pero Jun ya habla coreano.
—Pero eso los prefectos no lo saben —interrumpió Soonyoung.
Cuando Seungkwan recogió uno de los libros de texto y lo hojeó, Jun decidió aclararle un punto.
—Temo informarte que tener a tres tutores sería definitivamente sospechoso. Pero si quieres pasar tiempo a mi lado no me estoy oponiendo —Junhui le guiñó un ojo juguetón y el chico se rió ante tal acción.
Minghao le dio un codazo al otro chino y miró a Soonyoung con reproche, como si le pidiera contener a su amigo.
—¿Qué haces tú fuera de clases? —Le preguntó por fin Minghao en cuanto Jun y Soonyoung se inmersarom en su propia conversación carente de sentido.
—Buscaba a Soonyoung, pero encontrarte a ti es aún mejor. Tienes que escuchar esto. —Porque la discreción no estaba incluida en el vocabulario que manejaba Boo Seungkwan. Minghao alzó una ceja, expectante. —Creo que Jeonghan se está metiendo en un lío.
—Jeonghan siempre está metido en problemas. Tendrás que ser más específico.
Seungkwan suspiró con pesadez.
—Aparentemente ahora salir a cuidar niños con el profesor de inglés es un castigo.
Minghao se mantuvo en silencio. Cuando tuvo que falsificar la firma que había pedido el rubio claramente había leído la circular. Se trataba de una presente por la que pedían el permiso del tutor de Jeonghan para hacer algún tipo de actividad extracurricular.
—Quizá le haría bien salir de su zona de confort —mencionó, pero aquello pareció más una pregunta que una afirmación.
—Sabes que nada bueno sale de sumar a Jeonghan y a un maestro —argumentó Seungkwan.
Minghao miró el piso y pensó. Quizá Seungkwan solo exageraba.
—¿Por qué Dino es tan bonito? —cuestionó Jeonghan mientras mecía con delicadeza al pequeño bebé.
—Sus padres debieron hacerlo con mucho amor —bromeó Joshua arrastrando una de las sillas de colores hasta el costado de su alumno.
Jeonghan meditó aquello por un segundo. —¿Dónde están?, es decir, ¿sus padres dónde están? ¿Por qué el prefecto lo cuida?
—Tuvieron un accidente automovilístico —explicó Jisoo después de un incómodo silencio.
Jeonghan miró el piso, de pronto las juntas del suelo parecían la cosa más interesante que alguna vez hubiera visto.
—Quizá no debí preguntar.
El adulto trató de calmarlo con un movimiento leve en sus hombros, aunque fuera un tema delicado. Prefería no hablar de la vida privada de Seokmin. —A veces cosas así suceden, Hannie.
Hannie... Seungkwan lo solía llamar así algunas veces y realmente nunca le importó; su hermano lo hizo en algún momento de igual manera, cuando ambos eran tan pequeños que Jeonghan no pasaba los días pensando que sus padres no lo querían ya que tenía un hermano mayor que se encargaba de llenar el vacío.
Hannie. Le gustaba como sonaba cuando Joshua lo decía. Lo pronunciaba tan suave que podría pasar desapercibido como no más que un suspiro.
—Hannie —balbuceó Dino después de escuchar al mayor, concentrando toda la atención de Jeonghan en un solo momento.
—¿Qué?
Jisoo podría haber jurado que vio cómo los ojos azules del menor brillaron por un momento.
—No puedo creerlo. Seokmin lleva meses tratando de que diga su nombre, en cambio llegas tú y en dos días balbucea el tuyo —Joshua se rió y no pudo evitar revolver los rubios cabellos del menor —. Impresionante.
El tiempo pasó rápido y cuando Jeonghan lo notó el ocaso se apoderaba de todo el cielo.
—Hoy no tenemos que quedarnos tan tarde. Podemos irnos ahora —aseguró Jisoo y el rubio reafirmó el agarre que tenía sobre las manitas de Dino, el bebé no se había separado de su lado en todo el rato y llevaban jugando un par de horas.
—No quiero irme —puchereó.
Joshua se burló discretamente del mohín. Ryujin había estado yendo y viniendo por todo el salón tratando de calmar a los niños el día entero, pues parecía uno de esos momentos donde todos parecían disgustados y eso se convertía en una reacción en cadena. Joshua también había tratado de ayudar con la tarea, y de todos ellos aquel que no hizo ningún escándalo había sido Chan, el más pequeño, por el mero hecho de estar junto a Jeonghan.
—Ayer no debimos irnos tan tarde. Mi responsabilidad como tu profesor es cuidarte, y mantenerte fuera de la escuela por tanto tiempo resulta algo inadecuado.
—Está bien. Supongo que me gusta pasar tiempo con usted. Y con Dino —aclaró. Jeonghan soltó a Chan por primera vez para enfocarse en la expresión de sorpresa de Joshua —. ¿Vamos a regresar mañana?
—Toda esta semana —aseguró.
Cinco minutos después estaban afuera del vívido edificio. Antes de despedirse el estómago de Jeonghan rugió y sintió sus mejillas calentarse ante la atenta mirada del mayor.
—¿Quieres que pasemos a comer algo? —ofreció, a pesar de saber que no debía retener a su alumno por más tiempo.
—Sí —contestó de manera precipitada. Algo de Joshua parecía pedirle a gritos quedarse a su lado, y Jeonghan sinceramente no pensaba deshacerse a aquella invitación.
Terminaron unas pocas cuadras más alejados, en una rústica y pequeña cafetería con servicio intermitente. Un chico poco más grande que Jeonghan los guió a una de las mesas y se encargó de acomodarles sus respectivos servicios y entregarles una carta a cada uno.
—Pide lo que quieras. No tardaré —se excusó Joshua poniéndose de pie y dejando su teléfono a un costado de su servicio. Después simplemente desapareció.
Jeonghan pasó sus dedos por la pantalla táctil del dispositivo antes de que esta volviera a ser negra. Quizá estaba yendo muy lejos. Con Jihoon ni siquiera se le pasó por la cabeza hacer algo así. Pero ahí estaba, el celular del hombre sobre la mesa y desbloqueado, invitándolo a husmear su número.
Miró en todas direcciones asegurándose de que nadie lo observara, como si estuviera por cometer un delito. Entró a los contactos y se agendó a sí mismo, después copió el número de contacto de Joshua y lo registró en su propio celular.
Para cuando Jisoo regresó, Jeonghan ya había hecho los pedidos. Le sonrió y, con gusto, este le devolvió la sonrisa.
Buenos días/tardes ^^
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