09
Tan pronto como Minghao abandonó en el salón de inglés a sus amigos, camino a paso rápido hasta llegar a la biblioteca.
El lugar se encontraba tan silencioso como siempre y Minghao simplemente pasó por completo de la bibliotecaria para recorrer con suavidad uno a uno los pasillos del lugar. A través de un espacio que quedaba libre sobre una de las estanterías se encontró con el apacible rostro de Wen Junhui, a quien buscaba.
—¿Por qué sigues leyendo ese libro si ya sabes coreano? —Indagó refiriéndose al desgastado libro de jergas coreanas que leía el primer día que lo encontró.
—Porque nunca está de más aprender palabras nuevas de un idioma —explicó —, sin contar que Soonyoung y yo debemos de tener una buena coartada por si el prefecto pregunta sobre los avances de nuestras tutorías.
Eso tiene más sentido, o al menos es lo que piensa Minghao en el momento.
—Quiero unirme a sus sesiones —dijo de repente.
Jun dejó el libro en su lugar y dió la vuelta al pasillo para llegar hasta quedar a un lado del menor; cuando lo tuvo de frente alzó una de sus cejas con sospecha.
—¿Qué?
Minghao se alzó de hombros.
—Yo también quiero saltarme clases.
—A primera instancia no te veías como alguien irresponsable —mencionó Jun —. De cualquier modo, ¿no sería sospechoso que llevara dos tutores?
—Para nada. Y si lo es, siempre puedo fingir haber olvidado cómo comunicarme en coreano.
A diferencia de Soonyoung, los ojos de Junhui eran grandes; su cabello de un tono que Minghao aún no podía descifrar, lo tenia catalogado como un marrón tirando ligeramente a cobrizo.
Wen Junhui era apuesto, eso era seguro, si no lo hubiera sido probablemente Minghao no se hubiera molestado en acercarse a él en primer lugar.
—Cuando te encontré por primera vez fue aquí mismo, pero no te había visto en la escuela nunca antes de eso. Me hubiera gustado conocerte antes —admitió Minghao después de que ambos hubieran acordado que el chico se había convertido en el nuevo tutor de Jun.
—Será porque soy de intercambio —dijo —. Y que soy de tercero.
A Minghao no le agradaban los alumnos de tercero, se la vivían metiéndose con Jeonghan y creyéndose la gran cosa, esparciendo rumores por la escuela que nadie se atrevía a acallar.
Minghao hizo una mueca.
—¿Y por qué solo te juntas con Soonyoung si él es de segundo?
—¿De qué hablas? También puedo comenzar a pasar tiempo contigo. —Jun formó una sonrisa ladina, después se alzó de hombros poniéndose serio. —No lo sé, supongo que porque él fue el único que me habló cuando llegué aquí. Me aseguró que debía ir en mi grupo pero que reprobó un año.
A Minghao le pareció bastante razonable, entonces se limitó a asintir con entendimiento. Kwon Soonyoung también le causaba un poco de intriga.
Jeonghan pensó que pudo haber escrito solamente un garabato y aún así Joshua no lo habría notado, pues en cuanto le entregó la circular al hombre este solamente la arrugó dentro de su portafolio y le sonrió.
—¿A dónde estamos yendo? —Preguntó Jeonghan en cuanto sintió el viento golpear contra su rostro apenas puso pie fuera de la escuela.
—¿Al menos leíste la circular?
—Sí —mintió —. Pero no decía un lugar específico. De cualquier manera, esto de salir con un alumno parece algo inapropiado, profesor.
El hombre dejó de caminar por un segundo y se giró a encarar al chico rubio, que lo veía expectante.
—Llámame Joshua —advirtió. A Jeonghan le comenzaba a agradar fastidiar al profesor así, le parecía divertido ver cómo este se irritaba al no llamarlo por su nombre —. Y simplemente estamos yendo a la esquina, nada que esté lejos.
El chico paseó sus ojos hasta el lugar mencionado encontrándose con una guardería colorida. Negó ante el mal chiste del profesor.
—¿Cuidaremos bebés? —Peguntó con sarcasmo.
Cuando Joshua no respondió comenzó a dudar de si en realidad se trataba de una broma.
—¿Por qué?, ¿no te agradan los bebés?
—No —mintió Jeonghan por segunda vez en el día, el menor ni siquiera había tratado con bebés en su vida, aún así dudaba que él tuviera algún tipo de habilidad hacia los infantes.
Una chica con cabello azul —algo extravagante para el gusto de Jeonghan— y bonita los recibió en la entrada, se presentó como Ryujin y saludó alegremente a su profesor. Jeonghan no pudo evitar sentir un ligero desagrado al verlos siendo tan cercanos.
Ryujin los guió hasta uno de los salones del fondo, Jeonghan supuso que se trataba del salón de los niños más grandes, pues consiguió escuchar balbuceos y alguna que otra palabra bien formada en cuanto entraron.
Joshua se dirigió de inmediato al frente del lugar dejando su saco sobre el escritorio y haciéndole un dobladillo a las mangas de su camisa blanca dejando poco a la imaginación.
Antes de que Jeonghan pudiera seguirlo se encontró con un bulto babeante pegado a su pierna derecha. Se trataba de un chiquillo de cabellera obscura con ojitos tan bonitos que no parecían más que dos pequeñas ranuras. El bebé lo miraba expectante y Jeonghan no se resistió a tomarlo entre sus brazos con algo de temor. El niño balbuceó divertido mientras Jeonghan lo arrullaba manteniéndolo cerca.
—Veo que conociste a Chan —dijo Ryujin acercándose a paso lento. El bebé hizo un puchero en cuanto escuchó su nombre y miró con súplica al rubio —. Oh, lo siento. Dino —corrigió, explicando que el pequeño se había auto-proclamado de esa manera.
Dino pareció feliz ante la enmienda de la chica y balbuceó algo ininteligible para Jeonghan.
Pronto Joshua llegó a su lado con una sonrisa extendida por todo su rostro.
—Creí que no te gustaban los niños —se burló.
Jeonghan desvió la vista, concentrándose en cómo el pequeño arremetió contra los bloques de construcción en cuanto lo dejó en el piso.
—Me gusta Dino —aseguró sentándose en el piso alfombrado, a su lado, haciendo caso omiso a los demás infantes de la habitación.
Joshua se recargó en una de las paredes cruzando sus brazos sobre su pecho, vigilando cada rincón del salón a detalle. A veces pasaba por aquella guardería prometiendo regresar a Chan sano y salvo a Seokmin después de un día largo y agotador, pero jamás se había ofrecido voluntariamente a cuidar a los niños. Ni siquiera sabía si estaba permitido hacer eso, pero en aquel lugar todos podían hacer excepciones a lo que Seokmin quisiera.
—Es el sobrino del prefecto Seokmin —le dijo cuando el bebé pidió ser alzado en los brazos de Joshua como si lo conociera de toda la vida —. A veces me encargo de él.
—No sabía que fueran cercanos —admitió el chico mirando directamente a los ojos de su profesor.
—Nos conocemos de hace un tiempo. Fue él quién me comentó de la vacante en la escuela.
Jeonghan hizo un ruido de entendimiento y básicamente arrebató a Dino de los brazos del mayor para tenerlo entre los propios de nueva cuenta.
—Quiero quedármelo —soltó Jeonghan cuando Dino atrapó su dedo índice entre sus pequeñas manitas, sonriendo en el acto.
Joshua se mantuvo atento ante la tierna escena. Jeonghan era un chico lindo, su cabello era tan rubio que casi llegaba a las tonalidades blancas, sus ojos eran, por mucho, del azul más bello que había visto en su vida y a pesar de su actitud, el chico le parecía adorable la mitad del tiempo.
—No puedes quedarte un bebé que no es tuyo —aseguró Joshua.
Jeonghan hizo un puchero manteniéndose concentrado en cómo Dino balbuceaba y sus mejillas se sonrojaban con ligereza.
—¿Tus padres se molestarán si te llevo a casa?
Jeonghan echó un vistazo al salón vacío, sin niños y con las luces apagadas incluso parecía tenebroso.
—Realmente no creo que les importe —dijo sin pensar, y al ver la expresión del mayor en cuanto dijo eso se arrepintió al momento.
Ryujin los acompañó hasta la salida. Dentro del edificio quedaba poco personal y todos y cada uno de ellos se despidieron de Joshua y el bebé.
La chica desapareció en cuanto estuvieron fuera del lugar y Jeonghan quedó solo junto a su profesor, quien cargaba con cuidado a Dino. Se preguntó por qué Seokmin no recogía al niño pero decidió no cuestionarlo.
—Bueno, entonces me gustaría llevarte a tu casa. Es tarde y me quedaría con el pendiente si un alumno está solo a estas horas —explicó.
—¿Y Dino? —Preguntó después de haber aceptado silenciosamente la propuesta.
—Iremos a dejarlo con Seokmin antes de irnos. Últimamente trabaja hasta tarde en la escuela.
Dicho y hecho, se aseguraron de que Dino quedara bajo el cuidado del prefecto antes de subir al auto de Joshua; bueno, en realidad solamente Joshua había sido quien había entregado al bebé. Jeonghan dudó si subir en el asiento del copiloto o en los asientos traseros, pero el mayor le aseguró que no había inconveniente en que se sentara a su lado.
Jeonghan no tardó en darle su dirección al profesor, ni siquiera cuestionó un poco si debía hacerlo o no. Aseguró que no vivía nada lejos.
Joshua alzó una ceja en cuanto estuvieron frente a la casa de su alumno. Bien, sabía que la familia del chico parecía tener dinero por el historial del que le había advertido Seokmin, pero jamás hubiera imaginado que tuvieran tanto como para permitirse una casa de tal magnitud.
—Es una linda casa —admitió y el menor lo miró con desavenencia.
—Como sea —dijo —. Espero poder volver a ver a Dino —admitió Jeonghan saliendo del auto sin dejar que el mayor lo despidiera. Caminó lo más rápido que pudo al interior de la casa y fingió que no había observado a su hermano espiándolo por una de las ventanas de la casa.
Holaa ♡
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