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04

Seungcheol no acompañó a su hermano al día siguiente. Estaba aplicándole algo parecido a la ley del hielo hasta que el menor se dignara a dialogar con él. Parecía un método poco convencional, pero a aquellas alturas el mayor estaba dispuesto a lo que sea.

Jeonghan terminó por llegar tarde al primer periodo de clases. Estaba lo suficientemente mimado por su hermano como para no tener que haber ido solo a su escuela nunca, motivo por el cuál terminó perdiéndose unas tres veces y tropezó con una piedra cinco metros antes de la entrada. De su rodilla brotaba un delgado hilo de sangre que solamente parecía empeorar su aspecto desaliñado.

Con rapidez —pero con la suficiente calma— caminó por los desiertos pasillos con la intención de llegar a la enfermería. Cuando divisó al prefecto Seokmin salir de su oficina decidió esconderse, no buscaba más líos con aquel hombre por llegar tarde. Entró a la habitación que le resultaba más cercana, la sala de maestros.

Jisoo revisaba la planificación de su clase de inglés cuando el pequeño rubio apareció en la sala. Lee Seokmin se había asegurado de darle al profesor una lista detallada de los chicos problemas que podría encontrarse en sus clases, donde Wonwoo destacaba a la cabecera. El prefecto también le había pedido un pequeño favor al maestro. Un favor con respecto a la persona que justo ahora tenía delante de él y que no estaba seguro de poder cumplir; porque si Yoon Jeonghan no se sinceraba con nadie que conociera, quizá lo haría con alguien que no conociera.

—Jeonghan —saludó examinándolo desde su asiento. Notó la mancha de sangre expandiéndose y su respiración lo suficientemente agitada como para alcanzar a escuchar a metro y medio de distancia.

—Profesor, buenos días —contestó el rubio sorprendido de haber encontrado al adulto.

—Puedes llamarme...

—Joshua —interrumpió —. Lo sé, lo lamento. —El mayor se preguntó porque se disculpaba pero decidió no cuestionarlo mucho.

—¿Necesitas ayuda?

Jeonghan echó un rápido vistazo a su rodilla raspada. No se veía mal, pero la sangre parecía aparentar otra cosa. Lo pensó un momento, si el prefecto lo veía junto al maestro no podría reprenderlo una vez más.

Asintió sin muchas ganas. —Iba a la enfermería.

Joshua no hizo preguntas sobre cómo había llegado al salón de maestros entonces y simplemente se levantó de su asiento.

—Puedes dejar tu mochila aquí, puedes pasar a recogerla después —dijo. Jeonghan dejó que esta resbalara sobre sus hombros hasta que la escuchó azotar contra el piso.

El más alto se aseguró de afirmar su agarre a la cadera de Jeonghan para darle estabilidad mientras recorrían el camino hasta la enfermería escolar. El menor se aferraba al hombro de su maestro. A pesar de la diferencia de edad, la altura no era tan distante. Solo lo suficiente.

Jeonghan se adelantó unos pasos cuando encontraron la puerta del lugar, entró primero y al encontrarla vacía dudó sobre si debía sentarse en la silla, en la camilla o simplemente quedarse parado. Joshua alcanzó a mirar a Seokmin sonreírle por el rabillo del ojo antes de entrar a la enfermería.

—Parece que no hay nadie —obvio —. Deberías subir a la camilla, ¿te ayudo? —Jeonghan negó y de un salto subió al lugar indicado dejando salir un quejido cuando su rodilla rozó la superficie acolchonada. —Bueno, no soy un experto en primeros auxilios, pero soy bastante bueno tratando a las personas —bromeó Joshua y Jeonghan se preguntó si se suponía que debía reír también.

El mayor no tardó en acercar un par de torundas, alcohol y una bandita. Jeonghan hizo una mueca ante el olor del antiséptico.

Joshua limpió la zona herida con especial cuidado, que Jeonghan no mostrara signos de dolor era compensado por los temblores cada que pasaba la torunda sobre la herida. Luego de unos minutos pegó la bandita a conciencia.

—Si necesitas algo más no dudes en acudir a mi —dijo.

—Gracias —fue lo único que respondió Jeonghan.

I'll see you later!* —escuchó exclamar a su profesor antes de salir de aquel lugar.

En la hora del almuerzo Seungkwan casi corrió a la mesa de sus amigos, Wonwoo y Minghao, pues su amigo mayor aún no aparecía por ningún lugar. Llevaba dos intrusos con él: Kwon Soonyoung, de la clase de inglés, y Wen Junhui, el chico de intercambio.

Minghao hizo un lugar a su lado para los nuevos amigos de Seungkwan y Wonwoo hizo una mueca, él no necesitaba conocer a nadie más, le bastaba y le sobraba con los tres amigos que ya tenía.

—¡Son mis nuevos amigos! —explicó mordiendo su hamburguesa el menor de todos.

Minghao observó con cautela como Jun dudaba en pedir o no una de las papas fritas que Seungkwan estaba dejando de lado, desde que se habían sentado Soonyoung había parecido olvidar la presencia de su amigo de intercambio. Terminó por tomar una de las frituras él mismo y la dejó sobre el plato de ramen que estaba frente a Junhui.

Por su parte, Wonwoo notó cómo Kwon Soonyoung era una versión igual de parlanchina y tonta que Boo. Decidió que estar enojado con Seungkwan era suficiente por ese día y aprovechó el momento en el que Mingyu pasó a su lado con una bandeja para seguirlo. Porque para Jeon era más fácil auto-invitarse a la mesa de Kim, que quedarse en su propia mesa. Wonwoo escapaba de las situaciones incómodas metiéndose en otras situaciones incómodas.

Jeonghan apareció en la mesa un rato después, no llevaba mochila y su normalmente impecablemente uniforme estaba completamente arrugado, sin mencionar que su cabello se veía enmarañado.

—La maestra de Lengua te puso falta —dijo Seungkwan.

—Obviamente lo hizo —replicó Minghao sin despegar la vista del chico de su misma nacionalidad —. Es lo que pasa cuando no vas a una clase.

—No me gusta Lengua —mencionó de la nada Soonyoung, robándole una mordida a la hamburguesa de su amigo menor.

—Creo que el prefecto trama algo —ignoró Jeonghan a sus amigos sentándose a un lado de Minghao —. Hace un rato el profesor de inglés me acompañó a la enfermería y estoy seguro de que vi al prefecto espiando.

Ni Junhui ni Minghao parecieron prestar atención, pues habían comenzado una conversación que nadie aparte de ellos entendía. Minghao consideraba que conocer a Jun era una buena oportunidad para poder seguir hablando chino de manera natural, se preguntó si el chico llevaría alguna clase de tutorías para mejorar su coreano.

—El prefecto Seokmin siempre trama algo —dijo Seungkwan alejándose del chico pálido que no paraba de robar su comida.

—Él es raro. Pero me agrada —Soonyoung siguió al menor hasta que sin notarlo, ambos acabaron fuera de la cafetería.

Jeonghan hizo un mohín cuando se dio cuenta de lo abandonado que había quedado porque, aunque lo quisiera, prefería dejar a Minghao desenvolverse con alguien nuevo que obligarlo a incluirlo.

Cuando observó al profesor de piano salir tan rápido de la cafetería como había entrado, lo siguió sin pensarlo.

*¡Te veré después!

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