Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

La aventura de un pastor


El día en que las tropas de los reinos, Ishtar y Athalia, llegaron al valle ubicado en el sur de sus fronteras, ambos bandos levantaron sus respectivos campamentos a unos dos kilómetros el uno del otro.

Dentro de ambos bandos los primeros destacamentos en tomar acción fueron los de reconocimiento. Lucius un joven de 20 años que se encontraba agotado por la extenuante marcha, fue obligado a caminar al frente de sus compañeros debido a su raza oscura. Discriminación que le molestaba, pero ante la cual no podía hacer nada. Él no tenía formación como soldado y para colmo, ni siquiera debía de estar en medio de esta guerra.

Lucius pertenecía a una tribu de pastores nómadas que viajaban entre los dos reinos. Gracias a su astucia y ávida mente era uno de los pocos seleccionados para manejar las transacciones con los grupos externos de la tribu. Solo él y su primo Baruk contaban con esta noble distinción en su tribu.

Un día cuando se encontraban pasando por un valle, que servía como frontera entre los reinos de Athalia e Ishtar, uno de los pocos carneros que tenían salió corriendo y se separó de la manada. De haber sido una oveja nadie en la tribu se habría alertado, la vigilarían desde lejos y esperarían a que se reagrupara con los demás animales por si sola. Sin embargo, uno de los pocos carneros sementales podía llegar a equivaler varias veces su peso en oro. Sin mencionar la dificultad que acarrearía reemplazarlo.

Debido a la importancia del carnero, Niru el hermano menor de Lucius se separó de la tribu para traerlo de vuelta, antes de que el animal sufriera un accidente.

Durante el breve periodo de búsqueda, que no duro más de una hora, Niru encontró al carnero e increíblemente realizó un descubrimiento asombroso: un diamante multicolor del tamaño de un caballo.

Al contarle a su familia, la tribu se vio envuelta en un dilema. El diamante de seguro era muy valioso y de poder venderlo se volverían ricos, pero su inmenso tamaño hacia que su extracción y movilización se convirtieran en tareas imposibles para la tribu. Sin mencionar que tampoco podrían proteger el valioso diamante de encontrarse con ladrones.

Luego de una intensa discusión, la tribu decidió que la mejor ruta de acción era venderle la información a los reinos que colindaban en el valle. Para esta preciada misión Lucius y Baruk fueron los candidatos perfectos debido a su habilidad de negociación. Uno le vendería la información a Athalia y el otro a Ishtar, de esta manera conseguirían el doble de beneficios.

A la mañana siguiente Lucius salió hacia Athalia, a paso ligero y sin mucho equipaje. El viaje de ida y vuelta solo le tomaría dos días. Su tribu lo esperaría en las montañas que no controlaban los reinos.

Una vez llegó a la capital de Athalia Lucius soltó un suspiro. Las enormes edificaciones de piedra y uno que otro artefacto mágico mostraban la abismal diferencia entre la vida rural y la urbana.

Cuando por fin salió de su asombro, Lucius se dirigió al fabuloso castillo que se alzaba hasta las nubes en medio de la ciudad. Apenas llego, pidió una reunión con el primer ministro; ya que un plebeyo como él no tenía ni el poder ni el estatus para siquiera solicitar una audiencia con el rey.

Después de esperar por más de dos horas y con la ayuda de algunas palabras aduladoras hacia el secretario del primer ministro, por fin pudo iniciar la negociación para vender la valiosa información del enorme diamante multicolor.

Después de pasar por unas pruebas mágicas para corroborar su historia el primer ministro por fin cedió y le entregó una abundante remuneración monetaria. Lucius al recibir las monedas de oro sonrió de oreja a oreja y sin gastar más tiempo decidió retornar con su tribu.

Sin embargo, el joven pastor jamás imagino todo lo que desencadeno la noticia sobre el diamante.

No había salido Lucius del castillo y los reyes de Athalia e Ishtar ya se encontraban discutiendo por medio de una teleconferencia mágica. Era tal el valor del diamante multicolor que ambas naciones se declararon la guerra de inmediato, temiendo que al distraerse con negociaciones la otra nación utilizara algún truco para hacerse con el diamante.

Si Lucius hubiese sido un mago en vez de un pastor habría arriesgado su vida para quedarse con el diamante multicolor y habría hecho todo lo posible para que la noticia no saliera a la luz del día.

Pero él solo era un pastor; por lo que jamás imaginó que, al devolverse luego de cumplir con su trabajo, unos caballeros de Athalia lo reclutarían en contra de su voluntad para una guerra de último momento.

Una cosa llevó a la otra y en la tarde del día siguiente volvía a las tierras donde su tribu había pastoreado su rebaño, ahora como un soldado.

Debido a su supuesto conocimiento del área, ya que se enteraron que él era pastor de esta zona, fue asignado a un destacamento con la misión de vigilar el diamante durante la duración de la guerra.

Para su sorpresa y la de sus compañeros, pronto se encontraron con un grupo de reconocimiento de Ishtar. Al parecer su general no era el único paranoico que pensaba que sus enemigos intentarían robar el diamante mientras el ejército se encontraba distraído.

Los capitanes de ambos bandos desenfundaron sus espadas sin decir nada. Sus soldados les siguieron y pronto comenzó una escaramuza sangrienta.

Lucius se abalanzó con su espada contra su enemigo más cercano. Quién también al verlo atacó con todas sus fuerzas. De inmediato la falta de experiencia de ambos se hizo notar y lo que era una batalla entre soldados se convirtió en, lo que parecía, una riña de cantina.

Lucius y su enemigo pronto se vieron separados de sus compañeros al estar concentrados en su propia pelea. Con el cambio de terreno Lucius encontró una ventaja y aprovechando su malicia logró hacer que su contrincante tropezara.

¡Clang! el casco de su enemigo salió volando cuando su cuerpo cayó al suelo.

Lucius preparó su espada para darle la estocada final, pero sus ojos se abrieron de sobremanera al ver el rostro de su enemigo.

—¿Baruk? — preguntó extrañado, —¿Lucius? — respondió el otro.

Los dos primos se miraron extrañados de lo que acababa de suceder. La espada de Lucius cayó al suelo, sus manos temblaban de solo imaginar lo que estuvo a punto de hacer. El destino les había jugado una broma bastante pesada, ambos habían corrido la misma suerte, pero en distintos reinos. Y ahora reunidos podrían escapar mientras los demás peleaban.

Esta guerra no tenía nada que ver con ellos, o eso pensaban mientras corrían bajo el cobijo de la noche.

---------------------------------

Este fue el cuento final que realice bajo los parámetros que me dieron.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro