Parte 11➟ Lo dulce era peligroso
Recomendación: Leer el capítulo escuchando la siguiente canción solo para sentirse dentro del contexto.
Yoongi sostuvo al mayor encima del escritorio mientras sus manos comenzaban a colarse por debajo de su camisa.
Fue entonces que una oleada de recuerdos le invadió. Sonrió en medio del beso que los labios del menor le cautivaba. Incluso desde el principio, cuando sólo quería acercarse porque se sentía tremendamente atraído hacia él... Cada recuerdo hacía eco en su cabeza.
"— ...Señor Min, me alegra saber que disfruta tanto de trabajar —Ahí estaba de nuevo, ese tonito sarcástico. —Pero no se olvide que necesito el reporte de la reunión de hoy..."
Jimin tomó del saco del otro para comenzar a retirarlo lentamente. Sus labios fueron hasta su cuello y sonrió cuando Yoongi soltó un gruñido en su oreja. Sabía cómo tomar su debilidad en el mejor momento.
"—(...) ¿Sabes...? —Jimin comenzó luego de darle un trago a su bebida, girando el vaso en círculos para que el espeso sabor de la bebida no se concentrara en un solo lugar. —¿Sabes qué marca es la camisa que llevo puesta...?"
Las frías manos del rubio desabrocharon los botones de su camisa uno a uno, con delicadeza. Con simpleza. Un detalle muy notorio de Yoongi. Leves besos en su mejilla, frente, cuello y comisura de labios acompañaban la acción. Cruzó su mirada con la suya, y en ese momento le ayudó a deslizar la prenda por sus hombros dándole la posibilidad de que sus labios volvieran a su cuello para realizar un leve recorrido con su saliva.
"—... Nadie va a entrar a menos que yo se lo permita, Yoongi. Y no tengo pensado dejar que nadie entre ahora... —su respiración comenzó a vacilar cuando las caricias con el dedo pulgar empezaron a hacerse circulares alrededor del tatuaje. ¿Cómo es que esto le estaba poniendo caliente...?"
Jimin no tardó ni un segundo en tirar todas las cosas que tenía en el escritorio tales como papeles, carpetas, libretas y lapiceros al suelo para poder quedar completamente en este. La madera relucía por no tener nada más que al mayor encima, el cual volvía a unir sus labios con el otro mientras Yoongi comenzaba a desabrochar lentamente sus pantalones.
"—... Debes estar completamente orgulloso en tu mente, ¿Verdad, Min? Tu jefe. El imbécil de tu jefe de rodillas ante ti. ¿Es un logro, no...?"
Fue el menor quien promiscuamente llevó su pulgar a su boca para que él chupase. Jimin sostuvo su muñeca y comenzó a succionar este para luego envolver la punta del pulgar con su lengua, logrando que la polla de Yoongi palpitara en sus pantalones. Sintió una corriente eléctrica logrando que su pene se hiciera tan duro como una roca, y lo único en lo que pensaba era si en realidad su dedo pulgar fuese su miembro.
"—Señor Park... —la voz de Yoongi salió en un pequeño gruñido cuando sintió la succión de los labios del otro. Estaba casi seguro de que dejaría una marca. —Mnhgg, J-Jimin... —no se jactó de tomar el trasero del mayor en sus manos y darle un fuerte apretujón cuando comenzaba a sentir su boca pasar por el lóbulo de su oreja, sumado a la pesada respiración de este. Las cosas comenzaban a parecerle bastantes difíciles..."
Jimin logró sostenerse con ambas manos en el frío material de madera cuando el menor comenzaba a bajarle los pantalones con dificultad. Arqueó su columna y espalda sintiendo el aire chocar contra su erección directa. La punta se encontraba ya con algo de líquido cuando Yoongi llevó el mismo dedo que había puesto en su boca para comenzar a esparcir el líquido de la ranura por toda la cabeza y glande de este. Sus quejidos sonaron a un canto celestial que le dieron paso a que pudiese llevar un ritmo más acelerado a la hora de utilizar la yema de sus dedos. —Cariño... —la gloria no se comparaba a lo bendecido que aquélla palabra había significado para Yoongi.
"—... En su tatuaje, señor Park. Me voy a correr en su maldito tatuaje..."
Su mente dejó de razonar cuando oyó el sonido del menor desabrochando su cinturón, casi como si la libertad tuviese sonido así fuese. —Me traes jodidamente loco, Yoongi. Nunca podré dejar de repetirlo.
Él no respondió. No quería hacerlo porque temía ceder completamente y ser, sin ser equivoco, un maldito esclavo de Park Jimin solo por oírle hablar.
"—Está bien, está bien. Acepto. —se limpió una lágrima de risa. —Sólo que... Fue muy gracioso el haberte visto tan nervioso por hacerlo. Eres el primer hombre en mi vida que se veía tan nervioso por invitarme a salir..."
¿Encontraría a alguien que sea así de sensual algún día? No quería pensar negativamente en el futuro, pero las mañanas en las que despertaba con Jimin a su lado, y los rayos de sol acariciando su rostro junto a los mechones de cabello rebeldes castaño que se desparramaban por su frente. Su ronca voz, sus besos... Todo le hacía creer que no habría dos iguales.
Comenzó a acariciar su erección una vez que la sacó de sus pantalones. No podía esperar. El vaivén le hacía pensar en lo mucho que necesitaba el calor de Jimin, necesitaba sentirse así de cómodo solo como él sabía hacerlo. Necesitaba al otro para sentirse por fin completo.
"—Lo es. Y lo será cada vez que permita tocar su piel, señor Park..."
—No tengo... —Yoongi buscó en sus bolsillo desesperado por el profiláctico. No podía creer que fuese tan torpe incluso en ese momento.
—No importa. Hazlo ya.
—P-Pero, señor Park-
—Es una orden. Por favor, ahora.
Yoongi tragó duro. Tendría que dilatar mucho más a Jimin, nunca lo había hecho sin condón y le estaba poniendo los jodidos nervios de punta.
"... Ahora se daba cuenta que también era su vida. Y si decidía progresar para él tendría que dejar algunas cosas. Porque era jodidamente idílico pensar que Jimin dejaría de ser Jefe en su empresa para irse con él..."
—M-Mierda... —gruñó Jimin cuando era la punta rosada de Yoongi el que le estaba invadiendo, y no sus delgados dedos como hace minutos atrás. La sensación de pieles directas le estaba dando cosquillas en la punta del pie. Sus manos fueron a los codos del menor y los apretó con sus uñas. Le estaba quemando como un carajo. Yoongi era quien se sentía tremendamente cautivado, las paredes del mayor comenzaban a envolver su polla de una forma extrañamente íntima. (Si entienden el sarcasmo que hay en ello).
—Señor Park, mnhhgg. —decidió ir más profundo ahogando un gemido cuando su calor abarcó dos centímetros más. —M-Me detendré si-
—Más, más —suplicó solo cuando sintió un pequeño cosquilleo. El dolor comenzaba a ser soportable mientras sus paredes envolvían su miembro.
"—... Me da miedo saber que si me voy no encontraré a nadie como usted. Nadie que me haga sentir como la hace usted.
—Nadie me hará hacerte sentir como tú lo hiciste..."
Cuando sus labios volvieron a unirse Yoongi salió de su interior con la intención de volver a entrar. Sus lenguas se enredaron luego de una lenta pausa para retomar fuerzas. —Yoongi... —Jimin susurró en un suspiro cuando este había vuelto a estar dentro. Entonces se había abrazado a su cintura, envolviendo sus dos piernas alrededor de esta, sintiendo ser llenado por completo. —Yoongi... Por favor.
—Me encanta verlo suplicar. —confesó cuando el sudor hacía que su flequillo se pegara en su frente por la presión que estaba ejerciendo. Quería comenzar a moverse. —Encima de su escritorio, con sus piernas abiertas, solo por mí. Para mí. —volvió a besarlo con ímpetu. Ahora no encontraba otra razón más que ese sentimiento que todo su pecho sentía para confesar lo siguiente: era un estúpido realmente enganchado. Loco de amor por Park Jimin.
—Hazlo. Hazlo —su voz agitada no hizo más que lograr que Yoongi se reincorporara para tomarlo de su cintura y volver a salir de su interior por dos segundos para volver a entrar. Lo hizo una vez, entrando más profundo y con más fuerza. Al salir y volver a repetir la acción su cuerpo se contrajo por lo bueno que se había sentido. Sus músculos estaban tiesos a la hora de dárselo cada que lo hacía. Y así con las siguientes veces en las que eso ocurrió.
Jimin se posó con sus manos en la madera, añarandola con la intención de poder sostenerse en la plana superficie, sabiendo de antemano que sería malditamente imposible. Necesitaba sostenerse de algo, pues la velocidad y fuerza que el menor había tomado para embestirlo le hacían ser de gelatina, con el miedo de caerse en cualquier momento.
—Así, Dios. Es tan jodidamente bueno, Yoongi. Hazlo más rápido. Aquí. En mi oficina, donde todo comenzó. Donde siempre quise que me follaras —confesó entre suspiros y jadeos a causa del placer. —Desde el primer momento que te vi...
Yoongi sintió un eco ensordecedor cuando su estocada fue más profundo. Su punta parecía haber tocado un pedazo de gloria. Se había arqueado con la cabeza hacia atrás por sentirse tan a gusto. El anillo de su longitud estaba siendo exprimido por Jimin.
—Carajo... —había dejado de ser gentil, las pocas fuerzas que le quedaban estaban siendo implementadas en dárselo todo al mayor. —Me está apretando y exprimiendo tan bien. Por Dios...
—Por favor. Quiero que acabes dentro mío.
—Está siendo preparada para usted. Voy a llenarlo... Voy a.... Jesús.
—Yoongi... —le suplicó cuando las estocadas le estaban dando en un punto donde se sintió terriblemente sensible. Cerró los ojos con la intención de contenerse a no gritar. Pero era imposible. Estaba encontrando ese punto que le derretía y le haría venirse a chorros.
—No soporto, necesito hacerlo. Yo... —la velocidad en sus caderas demandaban lo mucho que necesitaba liberarse en su interior. La aumentó tanto como sus energías se lo permitiesen. —Me voy a venir, maldita sea...
Jimin tomó su propia erección y se concentró en la mirada del otro. —Mírame a los ojos, Yoongi. C-Carajo... Mírame a los ojos mientras te vienes en mi interior y yo me corro. Mírame...
Este no lo soportó, sintió la presión en la base de su polla cuando la última estocada se sintió como la llave a la puerta del paraíso. —¡Maldita sea, señor Park! ¡Sí, sí, sí! —su semilla acabó dentro suyo mientras intentaba seguir con las estocadas aunque su cuerpo estaba jodidamente liberándolo todo.
—Joder —gruñó terminando de masturbarse cuando sintió el líquido en su abdomen y salir disparado hacia el abdomen de Yoongi. —Dios santo...
El menor dejó de implementar fuerza en sus estocadas cuando no resistió y siquiera su propia respiración estaba en condiciones.
Minutos de algo parecido a la tranquilidad transcurrieron entre los dos. Ninguno necesitaba decir nada, estaban más concentrados en acariciar sus pieles de forma pacífica, con parsimonia. Ya no era rudo, ni violento. Sólo un pequeño momento para ellos dos, en donde no cabían ni las palabras ni el sexo, sino algo más profundo: la conexión sentimental que los unía desde el momento que admitieron lo adictivo que había sido entrar en este peligroso juego.
Un juego que parecía dulce al principio... Pero que resultó ser peligroso también.
—Voy a extrañar esto... —Jimin confesó cuando estaba recostado en el hombro del otro. Llevó sus manos para acariciar sus brazos en sincronía con el sonido del segundero del reloj de pared. —Muchísimo.
—No estoy seguro de querer irme, señor Park.
Jimin soltó una risilla de sarcasmo. —No seas tonto, chico. ¿Qué es lo que te impediría cumplir algo como la propuesta que te hicieron?
—Yo... —Ahora mismo se sentía algo cohibido el confesar que estaba pensando en rechazar la propuesta sólo por él. —No quiero dejarle... —La risa del otro se agravó un poco más al oírlo. —¿Q-Qué es tan gracioso? —su pregunta había sido seria a comparación de la temblorosa voz que la expresó.
—El que estés pensando en no ir solo por esto.
—¿E-Esto?
—Yoongi... —este acarició su mejilla— No es nada constructivo que tus decisiones estén ligadas a otras personas. Cuando es tiempo de crecer entendemos que a veces no vamos a tener todo lo que queremos, es una ley de vida. —la mirada del menor estaba concentrada en sus acciones, por lo que Jimin lo tomó del mentón para que sus ojos clavados en los del otro— ¿No me ves a mí? ¿No ves lo que sucedió? Sólo estaba atraído a ti como a nadie y por un estúpido juego fue que comencé a caer por ti. Pero lograste... Lograste que cayera definitivamente por ti. Ahora es momento de que te acuerdes de ello con una sonrisa y sigas adelante... Es momento de que seas un jodido grano en el culo para todos aquellos que no crean en ti. Es momento de que te conviertas en alguien grande. Aún sabiendo de que seguiré aquí. Así como yo lo haré cuando tú estés allí.
Esas palabras le estaban tomando por toda su columna vertebral, casi como si no las mereciese. Es que Jimin utilizaba ese tono de voz que le daban ganas de besarle y gritarle que se quedaría. Yoongi se sentía tan niñato pensando solo en sus emociones y sentimientos pero Jimin pensaba tan... Racional, diría. Entendía que jamás tendría la mentalidad que el otro, o al menos que le faltaba mucho para llegar a ella.
—Jamás podría olvidarme de usted.
Jimin le sonrió. Sabía que el joven aún tenía tanto potencial como experiencias por las que atravesar, así que no diría algo al respecto. Pero él sabía también que los deseos de uno no siempre iban de acuerdo con las decisiones y planes de la vida.
—Estoy orgulloso de ti... —le recordó besándolo lentamente. Quería hacerle saber todo lo que sentía por él sin que fuese demasiado tarde.
—Señor Park —siguió el beso, tomándose el tiempo de succionar su labio inferior con mucha paz. —Aún tengo una semana...
—Una semana... —enredó sus brazos en su cuello. —¿Sabes las cosas que pueden pasar en una semana?
Yoongi lo besó rápidamente. —Hay que averiguarlo.
Definitivamente.
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Dedicated to; myah950 ; astrid_ramz ; Aliciadanny5294 ♡
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Espero que les esté gustando, y que no me estén odiando. Muchas gracias por darle bola al fic, ya sea votando, comentando, o simplemente leyendo. Aprecio muchísimo que se tomen el tiempo de leerlo. Gracias♡
Les dejo un fmv yoonmin soft porque ya fue suficiente contenido +18(?)
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