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1. Cuatro de Julio

Las vacaciones de verano estaban casi llegando a su fin, el lago de Sunnybrook Falls seguía cristalino, el sol brillaba en lo alto y las compañías seguían haciéndose millonarias al vender helados en los días calurosos, pero siendo honestos ¿a quién le importan las grandes compañías? No, nuestro objeto de interés es Kim TaeHyung ¿Cierto?

Bueno ¡sorpresa!, a TaeHyung no le había estado yendo tan bien como a las compañías multimillonarias, quizás si se hubiera dedicado a la industria del helado la historia sería diferente.

Pero la meta de TaeHyung para el final del verano era olvidar el sueño que había tenido con JungKook, eso y terminar los 500 ejercicios de álgebra de la señora Wallace; lo importante era lo primero, ya podría pagarle a NamJoon para que le pasara los doscientos que aún no había hecho.

Los días desde su sueño habían transcurrido con normalidad, sin embargo, era incapaz de dejar de recordar con detalle todo lo que sucedió y lo peor era que seguía sin entender el por qué no podía olvidarlo como había hecho con sus demás sueños a lo largo de su vida.

Aquel día viernes estaba listo para ir a suplir a la novia de HoSeok, HyeJin, en su trabajo de medio tiempo en la heladería de su padre; honestamente no lo disfrutaba mucho, pero claramente siempre disfrutaba del dinero así que estaba dispuesto a hacerlo, además si estaba trabajando tendría menos tiempo para pensar en JungKook y sus tontas caricias.

—¿Estás segura que a tu padre no le importa? — preguntó el rubio acomodándose el uniforme, haciendo una mueca cuando se miró en el espejo.

—Mientras se vendan helados y le entregue las cuentas no le importa en realidad quien atienda— respondió la pelinegra encogiéndose de hombros —Además te ves lindo— ahogó una risita cuando miró el atuendo.

—Si, por supuesto.

El sarcasmo era evidente en la voz de TaeHyung, pero a HyeJin no pudo importarle menos, sabía que él no podría enojarse con ella, aunque quisiera; en ese momento de verdad quiso haber llevado su cámara fotográfica, seguramente YoonGi pagaría muy buen dinero por una foto vergonzosa de TaeHyung con aquel traje de marinero en rojo y azul.

—Conoces el lugar y lo que se tiene que hacer— dijo HyeJin mirando a su alrededor —Si quieres puedes prepararte algo y la hora de comida es la una, intentaré estar aquí antes de eso de todas formas.

—De acuerdo, disfruten su cita — le regaló una sonrisa que HyeJin devolvió de inmediato.

Antes de irse, la chica se acercó a TaeHyung para dejar un sonoro beso en su mejilla que lo hizo enrojecer; HyeJin era una persona bastante cariñosa y Tae no estaba acostumbrado a eso porque claramente nadie se acercaba a él con intenciones románticas. Al menos sabía que el Jeon JungKook de sus sueños parecía adorarlo.

Sacudió la cabeza, no tenía que pensar en eso. No debía.

Cambió el rumbo de sus pensamientos una vez que estuvo detrás de la barra, pensó en otro de los hombres que tenía su absoluto interés, aunque no por las mismas razones. Hacía un año, su profesora de Literatura había conseguido un permiso para hacer una dinámica de integración con otras escuelas del estado; les habían conseguido amigos por correspondencia y a TaeHyung le había tocado trabajar con un chiquillo de una escuela en uno de los pueblos que estaban a un par de horas del suyo, su nombre era Park JiMin.

Habían congeniado bastante bien pues tenían gustos similares, como que ambos amaban a ABBA y les encantaba el cono cubierto de chocolate de Dairy Queen, quizás podía no parecer mucho, pero para dos adolescentes se sentía como haber conocido a su alma gemela a través del papel y la tinta. Durante el último año se habían enviado cartas sin parar de todo lo que hacían y cosas que les interesaban, creando una amistad bastante sólida.

Hasta donde TaeHyung sabía, su JiMin estaba en un campamento de verano en California, por lo que ni siquiera podía llamarlo para contarle de lo que lo tenía tan acongojado. Ah... Ya iba otra vez a pensar en JungKook.

—Un helado de chocolate— aquella voz hizo que TaeHyung frunciera el ceño y saliera de su ensoñación.

Su hermana lo miraba desde el otro lado de la barra, impaciente.

—¿Qué haces tú aquí? — preguntó completamente confundido —¿No se suponía que irías a estudiar casa de alguien?

—No creíste eso ¿Verdad? El verano ya casi acaba— la mueca de MinJi hizo que TaeHyung soltara una risita

—Aún tienes que mejorar tu nota en matemáticas— le recordó el rubio haciéndola rodar los ojos —¿Te parece que te consiga a NamJoon como tutor?

—Eso suena bien en realidad— murmuró —Por ahora solo quiero mi helado, resolveremos mi problema con los números al volver a la escuela.

—Bien.

TaeHyung asintió suavemente con una sonrisa, abriendo la nevera para servir la orden de MinJi.

—Un dólar con veinticinco— pidió una vez se la entregó, la castaña frunció el ceño —¿Qué?

—Paga por mí.

—¡MinJi! — la chiquilla rio estruendosamente y terminó por pagar por su helado —Vuelve temprano a casa ¿De acuerdo?

—Si, capitán— se dio la media vuelta y luego se detuvo —¡Por cierto! Un chico fue a buscarte esta mañana a casa

—¿Un chico? ¿Quién?

—Jeon JungKook. Dijo que tenía algo para ti.

La sangre de TaeHyung se heló ¿Había escuchado bien? ¿O es que acaso estaba tan distraído por ese tema que había empezado a tener alucinaciones auditivas?

—¿JungKook? — MinJi asintió —¿Para qué me buscaba?

—Dijo que quería darte algo, pero como no estabas en casa dijo que te buscaría después— se encogió de hombros, comiendo su helado

—De acuerdo, gracias.

MinJi salió finalmente de la heladería, dejando a TaeHyung muy confundido; en primer lugar, porque no sabía que JungKook ya había llegado al pueblo de sus vacaciones, en segundo porque no entendía para qué podría buscarlo ¿Darle algo? ¿A qué se refería?

Definitivamente el plan de no pensar en nada relacionado a JungKook se acababa de ir por el retrete, durante las horas posteriores se la pasó haciendo teorías de las posibles respuestas a su dilema; para empeorar la situación no podía parar de recordar la situación de sus sueños, reviviéndola como si fuera su secuencia de fotos favorita.

TaeHyung no sabe si fue una bendición o una maldición, pero apenas media hora antes de la hora de la comida por la puerta de la heladería se apareció una chica de hermoso cabello castaño y encantadora sonrisa; él la conocía bien, era Im NaYeon, la capitana del equipo de porristas de la preparatoria. Detrás de ella, Cha EunWoo, el capitán del equipo de béisbol.

Si ellos estaban ahí, lo más probable era que...

Sus pensamientos quedaron en blanco cuando lo vio entrar, su corazón comenzó a acelerarse y quiso saltar al otro lado de la barra e irse corriendo a su casa, quizás podría convencer a sus padres de mudarse a otro país ¡Incluso podrían regresar a Corea! Su padre estaría muy contento de volver a su país.

—¡Tae! — le saludó NaYeon con efusividad —No sabía que trabajabas aquí.

Puedes hacer esto se dijo a sí mismo, intentando por todos los medios no establecer contacto visual con él; era fácil, solamente tenía que ignorarlo y centrarse en NaYeon y EunWoo.

—No lo hago— mencionó algo avergonzado —Estoy cubriendo a HyeJin.

—Ya veo— asintió la chica y luego sonrió —¿Puedes darme tres helados de vainilla?

TaeHyung asintió y comenzó a preparar todo ante la atenta mirada de los tres chicos, EunWoo le miraba con diversión y Tae negó con la cabeza, mirándolo con los ojos entrecerrados.

—¿Es por el traje de marinero? — preguntó de la nada, JungKook y NaYeon lo miraron extrañados, pero EunWoo soltó una carcajada y asintió con la cabeza —Políticas de la empresa.

—Pues es bastante ridículo, si me lo preguntas— se encogió de hombros mientras TaeHyung servía los helados.

El rubio rodó los ojos y negó con la cabeza, sonriendo ampliamente pues estaba más que de acuerdo con él.

—Yo creo que es divertido.

Tenía que hablar y arruinar la fachada perfecta de TaeHyung, había mantenido la calma hasta ese preciso momento. Su voz era exactamente como en su sueño y aquello le hizo estremecer. Si él no hubiera hablado no habría tenido que mirarlo, pero lo hizo y ahora estaba más nervioso que antes.

JungKook estaba igual o más guapo que antes de salir de vacaciones; se veía más bronceado, seguramente había ido a la playa, en realidad aquello solamente lo hacía ver aún más atractivo, el hecho de que fuera en su jersey del equipo volvía todo más difícil para Tae quien solamente fue capaz de responderle con una sonrisa fugaz.

—Tres helados de vainilla— murmuró extendiendo los conos hacia cada uno de ellos, prestando especial atención en la manera en que los dedos de JungKook rozaron los suyos de manera involuntaria —Tres con setenta y cinco.

EunWoo y NaYeon miraron a JungKook y este tardó un poco en reaccionar, pero cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando simplemente rodó los ojos y sacó de su chaqueta un billete de cinco dólares para pagarle a TaeHyung. Nuevamente los dedos del futbolista rozaron sin querer la piel de la palma de su mano y, aunque para Jeon había pasado desapercibido, a TaeHyung le había acelerado el corazón.

Para cuando tuvo que darle el cambio decidió que era mejor dejarlo sobre la barra.

Los otros dos chicos se despidieron de TaeHyung con un gesto de su mano que él respondió efusivamente, mientras JungKook levantaba las monedas preguntándose por qué TaeHyung las había dejado ahí.

Antes de que se fuera, la curiosidad se apoderó de Tae y se atrevió a llamar su atención.

—Oye JungKook— le llamó en cuanto se dio la vuelta, el pelinegro se detuvo de inmediato y se giró, mirándolo con aquellos ojos brillantes que TaeHyung encontró, por primera vez, preciosos.

—¿Sí? — le preguntó al ver que no hablaba.

El rubio se aclaró la garganta y recobró la compostura antes de sacudir su cabeza ligeramente.

—Mi hermana me dijo que habías pasado por mi casa esta mañana.

—¡Carajo, si! Perdón, lo olvidé por completo— no había necesidad alguna de que se acercara más, pero aun así decidió apoyarse sobre la barra —El señor García dijo que dejaste tu libro de lengua en el salón el último día de clases, como salí de vacaciones olvidé dártelo, sabía que era importante para resolver los ejercicios.

De todo lo que JungKook dijo, TaeHyung solamente entendió la mitad o mucho menos que eso. Es decir, sabía que hablaba de un libro ¿No? Eso ya era decir mucho.

—Ah es eso— comentó el rubio, JungKook asintió.

—¿Irás al festejo del cuatro de julio mañana? Tal vez pueda entregártelo ahí.

¿Entregarle que cosa? Si, sabía que hablaba de un libro, pero ¿por qué debía dárselo? Definitivamente se había perdido bastante en la conversación ¿Por qué sus ojos eran tan brillantes? Aquella era seguramente la razón por la que no había prestado ni una pizca de atención.

—Si, estaré ahí.

—¡Perfecto! Entonces te veré y te lo entregaré— le sonrió —¿Te parece si nos vemos en la entrada?

TaeHyung asintió suavemente y le sonrió, JungKook entonces levantó la mano para despedirse y salió del establecimiento.

¿Aquello en verdad acababa de suceder? ¿Qué acababa de suceder? TaeHyung estaba muy confundido pues no tenía ni idea de lo que había ocurrido, solo sabía que vería a JungKook al día siguiente cuando su objetivo para ese verano era estar lo más alejado posible de él.

Suspiró pesadamente y negó con la cabeza, definitivamente su plan no pintaba muy bien.

La celebración del cuatro de julio era algo que los estadounidenses se tomaban muy en serio, Sunnybrook Falls no era la excepción y pese a que la mayoría de sus habitantes no habían siquiera nacido en el país, una buena fiesta siempre era bien recibida y celebrada de manera apropiada. Los pocos nativos que vivían ahí se habían encargado de transmitir la tradición a las personas que se fueron integrando por lo que ahora todos celebraban con igual entusiasmo.

Lo más destacable del festejo era la feria que se situaba en el centro del pueblo. Desde temprano en la mañana, las calles se llenaban de coloridos puestos de comida, juegos mecánicos y actividades para toda la familia. El aroma tentador de palomitas de maíz recién hechas y algodón de azúcar flotaba en el aire, mientras que el sonido de la música y las risas llenaba cada rincón, pero no era hasta la noche que la feria cobraba verdadera vida.

Los padres de TaeHyung solían participar activamente en la feria pues veían esta como una oportunidad para celebrar la libertad y la unión así que su padre ponía un puesto de sus ya famosas banderillas que encantaban a la mayoría.

—¿Irás con tus amigos hoy? — preguntó el hombre mientras acomodaba las cosas para comenzar a prepararse

TaeHyung asintió suavemente, abanicándose con uno de los folletos de la feria para intentar aminorar el calor del verano; su playera sin mangas y el short que llevaba puestos parecían no ayudar en nada así que debía buscar una solución.

—YoonGi vendrá por mí para ir a los juegos y luego a ver los fuegos artificiales, supongo que nos encontraremos con los demás.

—¿No se presentará esta vez? — preguntó con curiosidad

—Si, pero lo hará antes de los fuegos artificiales, el año pasado no pudimos verlos bien porque estábamos viéndolo tocar así que este año pidió un horario diferente— explicó.

Su padre estaba tan interesado en la carrera musical de YoonGi que incluso le parecía tierno, el hombre de verdad se esforzaba en ser una figura paterna para el chico pues sabía que este no tenía una.

—Eso suena bien— asintió —Asegúrate de no llegar tarde a casa ¿De acuerdo? Sabes lo preocupada que se pone tu mamá.

—No lo haré.

La tarde pasó tranquilamente, conforme el sol comenzaba a caer la gente comenzaba a llenar el lugar y la fila para obtener una banderilla se hacía cada vez más larga, afortunadamente el padre de TaeHyung siempre encontraba personas que pudieran ayudarle por lo que la eficiencia no se veía afectada.

Tae miró su reloj, era casi la hora en que se encontraría con sus amigos así que se quitó el mandil que había usado durante la mayor parte de su turno atendiendo el puesto.

—¿Ya te vas? — preguntó su madre y él asintió —Cámbiate la playera ¿De acuerdo? Estás todo sudado.

—¡Mamá! — le reprochó con una mueca —Traje un cambio de ropa de todas formas— murmuró tomando su mochila.

—Te veré más tarde, cariño, por favor no pierdas de vista a tu hermana ¿Quieres?

—Por supuesto, los veré después.

Sin esperar mayor respuesta el rubio salió corriendo hacia los baños para cambiarse de ropa y al salir pudo divisar a su mejor amigo abriéndose paso entre la gente para llegar al puesto de banderillas. Era fácil reconocer a YoonGi pues era la única persona vestida enteramente de negro en un mar de rojo, blanco y azul.

—¡YoonGi! — exclamó levantando su mano, agradeciendo haber usado un buen desodorante —¡Por aquí!

El chico caminó hasta él con una sonrisa enorme; la primera impresión que las personas solían tener de YoonGi era que se trataba de un chico antipático y fastidioso, sin embargo, disfrutaba de ese tipo de celebraciones tanto como cualquiera y en especial le gustaba tener compañía.

—Hola— saludó sin perder su sonrisa —¿Tienes los boletos para los juegos mecánicos?

—Claro que los tengo ¿por quién me tomas? — hizo una mueca de fingida ofensa que provocó que YoonGi rodara los ojos.

—El plan es el siguiente: iremos a participar en los juegos de azar antes de que HoSeok y HyeJin lleguen, cuando lo hagan iremos a los autos chocones, luego vendrán NamJoon y Areum entonces iremos al barco pirata y al fun slide, dejaremos el Gravitron justo en medio, así tendremos tiempo de comer algo más si vomitamos.

TaeHyung dejó escapar una risita y asintió.

—Mientras estamos en el Gravitron tú puedes...

—Oh, aprovecharé ese tiempo para buscar a JungKook.

El rostro de YoonGi se llenó de confusión y de inmediato levantó las cejas de manera insinuante, recordando el sueño que TaeHyung había tenido sobre el presidente de la clase unas semanas antes.

—¿Vas a confesarle tu amor? — TaeHyung hizo una mueca y le dio un ligero empujón, causando de YoonGi riera por lo bajo

—No se trata de eso— se quejó —Ayer dijo que tenía que entregarme algo... un libro o algo así.

—¿Algo así?

—No le puse mucha atención ¿De acuerdo? Estaba nervioso y me perdí un momento así que en realidad no sé de qué se trata— dijo encogiéndose de hombros, intentando esconder el hecho de que se encontraba realmente avergonzado por ello —Pero le dije que lo vería hoy aquí en la feria.

—Entonces tienes una cita con Jeon JungKook

—¡Por supuesto que no! — exclamó escandalizado —No es una cita, simplemente va a darme un libro— rodó los ojos ante la actitud de su amigo

—Como sea ¿Cómo llevas el tema de tu sueño erótico? — preguntó mientras ambos comenzaban a caminar por la feria

—Eres asqueroso, YoonGi, ya te dije que no fue un sueño erótico.

—Hubo besos y se te puso la piel de gallina, para mi cuenta como uno.

—Lo llevo bastante bien, para tu información. Ya te dije que es algo pasajero, probablemente lo olvide para el final del verano.

Usen un resaltador y marquen la palabra ingenuo en nuestra lista de adjetivos para describir a Kim TaeHyung, él realmente estaba seguro que podría superar lo que fuera que estuviera pasando en su interior respecto a JungKook ¿Acaso el no estuvo en la heladería? ¿No vio lo que ustedes y yo vimos? El pobre estaba temblando y ni siquiera fue capaz de entender lo que Jeon decía.

Aunque aquella explicación sonaba más como autoconvencimiento, le bastó a YoonGi para no hacer más preguntas al respecto, de todas formas, él no era tan ingenuo como para creer aquel cuento aun si su mejor amigo se lo aseguraba.

Mientras exploraban la feria, TaeHyung intentó distraerse de aquel tema, ayudó mucho que YoonGi no siquiera presionándolo al respecto, no quería pensar demasiado en ello pues entonces se pondría nervioso y lo que se suponía debía ser un simple encuentro con JungKook podría convertirse en una experiencia incomoda y no estaba dispuesto a hacer que eso pasara.

YoonGi y HyeJin las chocaron al bajar de los autos chocones, por su parte TaeHyung y HoSeok los miraban de manera reprobatoria.

—No entiendo por qué nunca puedo hacer equipo con HyeJin— preguntó HoSeok haciendo una mueca.

—Eso es porque ella ha sido mi equipo desde que estábamos en el jardín de niños— mencionó YoonGi —Los novios van y vienen, pero la persona que te ayudó a llenar un dibujo con bolas de papel crepé se queda contigo para siempre.

TaeHyung soltó una carcajada ante la lógica de YoonGi y asintió.

—Descuida, ya ganaremos el próximo año— le alentó Tae, dándole un par de palmadas en la espalda.

—Nada de eso, la competencia de Go-Karts regresa al pueblo este año y no pienso dejarlo ganar.

Tae rodó los ojos ¿Cuándo sus amigos se habían vuelto tan competitivos? Era difícil tener que pertenecer a uno de los dos equipos así que con frecuencia se encontraba turnándose para apoyarlos.

—¡Oigan! — la voz de NamJoon se hizo presente y los cuatro chicos se giraron para verlo —Estaba buscándolos.

—¿Dónde está Areum? — preguntó YoonGi al verlo llegar solo —¿No se supone que pasarías a recogerla?

—¡Lo hice! La pobre tiene fiebre alta, al parecer algo le cayó mal así que no podrá venir.

—Es una pena, ella realmente quería ver los fuegos artificiales— murmuró HyeJin haciendo una mueca de disconformidad

—Lo sé— dijo NamJoon —Por cierto, en el camino aquí me enteré que están reparando el barco pirata.

—¿Qué? ¡No! — exclamó YoonGi seriamente abatido, era claro que era uno de sus atracciones favoritas.

Al mismo tiempo HoSeok soltó un suspiro aliviado que fue notado por todos, pero nadie dijo nada para no arruinar la mentira; en realidad nunca le había gustado subir al barco pirata, pero lo hacía de todos modos porque a YoonGi parecía encantarle así que prefería mantener la sonrisa en el rostro de su amigo.

—Podemos ir al Gravitron primero— sugirió HyeJin —Luego volvemos al barco y si no está listo aún podemos aprovechar para comer algo.

Todos estuvieron de acuerdo y una vez que estuvieron en la fila, TaeHyung logró separarse de ellos sin decirles realmente a donde iba, no quería ponerse más nervioso de lo que ya estaba al recibir burlas por parte de sus amigos, seguro les contaría una vez se encontrara con JungKook, pero no antes.

Había demasiada gente como para encontrarlo solamente caminando así que simplemente se dirigió a uno de los puestos en donde sabía podría encontrarlo, o al menos un indicio de él.

EunWoo y NaYeon eran los encargados de realizar la cabina de los besos ese año, a parecer de TaeHyung era una de las actividades más frívolas de la historia, pagar un dólar por darle un beso a un total desconocido solamente por encontrarlo mínimamente atractivo le producía un escalofrío; al menos el dinero recaudado se usaría para beneficiar al refugio de animales del pueblo, detrás de todo existía un buen propósito, pero eso no quitaba que siguiera encontrándolo muy raro.

—¿Quieres un beso por un dólar? — le preguntó NaYeon con su radiante sonrisa una vez que estuvo al frente de la línea.

—Te daré el dólar, pero no es necesario el beso— le dejó saber, la chica se encogió de hombros y tomó el dólar que Tae le ofrecía —Me preguntaba si sabías donde estaba JungKook, quedé de encontrarme con él hoy.

—¿JungKook? — pareció pensarlo un momento —Dijo que iría a comprar más boletos, se fue hace un par de minutos así que debe seguir en la fila.

TaeHyung asintió comprendiendo y luego se retiró no sin antes agradecerle a la chica; sin pensarlo demasiado se dirigió a la pequeña oficina en donde vendían los boletos, encontrándose con JungKook casi de inmediato, era difícil no reconocerlo cuando usaba alguna prenda del equipo de la escuela la mayor parte del tiempo.

Aquel día se trataba de una gorra con el logo de la secundaria al frente, TaeHyung se preguntaba de donde sacaba todo eso.

Se acercó a él lentamente, intentando actuar lo más normal posible, si su nerviosismo llegaba a traicionarle no se perdonaría nunca el quedar como un idiota frente al presidente de la clase, lo saludó con un gesto de su mano y una enorme sonrisa fingida, misma que JungKook respondió con una igual de grande pero genuina.

—Pensaba buscarte en un rato— le saludó —¿Cómo estás?

No le gustaba que fuera tan atento, en realidad antes no parecía importarle si JungKook era o no amable, pero ahora quería volver a verlo como una persona normal y no como el cariñoso protagonista de sus sueños ¿No podía comportarse como un imbécil?

—Estoy muy bien ¿Y tú? ¿Qué tal las vacaciones?

Eran un poco raros, todos los estereotipos típicos de la época no parecían encajar en Sunnybrook Falls, o al menos no con la generación de TaeHyung; sé que ustedes han visto mucho de esta época, la gente estaba muy dividida, incluso en el ámbito escolar muchos individuos eran rechazados por diferentes motivos (muchos de ellos estúpidos, si me lo preguntan) Sin embargo no era el caso en la escuela secundaria y muchos actuaban confundidos por esto.

Si la vida en este pueblo fuera una película de Hollywood, TaeHyung y JungKook nunca hubieran cruzado palabra, JungKook incluso sería un idiota descerebrado que no podría aspirar a ser el presidente de la clase ni en un millón de años, seguramente serían víctima y victimario pues TaeHyung se la pasaba con la nariz metida entre los libros.

—Divertidas— asintió, dando un paso al frente en la fila —California es genial.

—Me alegra— lo decía en serio, aunque sonara como toda una charla por compromiso.

—¡Me acordé de ti en las vacaciones, por cierto!

¿CÓMO DIJO?

—¿Cómo? ¿De mí? — preguntó mirándolo como si se hubiera vuelto loco, el pelinegro simplemente asintió suavemente —¿Por qué?

—Bueno, paramos en una tienda junto a una gasolinera y había una sección de stickers así que me recordaron a ti.

Eso en realidad tenía mucho sentido, todos sabían que TaeHyung amaba los stickers, su casillero estaba lleno de ellos así que no era sorpresa que lo recordaran al verlos.

Tae soltó el aire que no sabía que estaba conteniendo ¿Por qué se había puesto así de nervioso? No era la gran cosa, muchas veces había mantenido charlas con JungKook ¿Qué había de diferente?

—Genial— exclamó por lo bajo tratando de ocultar su nerviosismo —Así que... Sobre ese libro.

En verdad quería interactuar lo menos posible con él, de esa forma no tendría que estar hecho un manojo de nervios tratando de evitar la mirada de JungKook.

—Ah... Vas a creer que soy un idiota— dijo el pelinegro con un deje de arrepentimiento —Dejé el libro en mi mochila en uno de los casilleros de la feria y la llave la tiene papá, ellos llegaran para los fuegos artificiales así que puedo dártela una vez que acabe el festival.

Las cosas nunca podían salir de acuerdo al plan para TaeHyung.

—Claro no te preocupes... Te buscaré entonces y...

JungKook dio otro paso al frente, sin darse cuenta era su turno en la fila de los boletos así que le hizo una señal a TaeHyung para que esperara, una vez compró los boletos nuevamente se giró para prestarle atención.

—Te decía que si quieres puedo buscarte después y...

—¿Tienes algo que hacer ahora mismo? — preguntó interrumpiéndolo por segunda vez —La verdad es que los chicos están muy ocupados con la cabina de besos y yo quería ir a la presentación, pero no quería ir solo ¿Podría ir contigo?

Quería decirle que no, porque, de nuevo, mientras menos tiempo pasara con JungKook menos tiempo pasaría pensando en aquel tema, pero ¿Cómo podría decirle que no? TaeHyung no era el tipo de persona que abandona a otros y no empezaría a serlo en ese momento.

—Claro, pero no estoy seguro si encontraremos a los chicos— mencionó, paseando su mirada por el lugar —Debieron salir del Gravitron hace algunos minutos así que ya deben estar ahí.

—Ya los encontraremos.

JungKook era ajeno al nerviosismo de TaeHyung, todo el lío que había en su cabeza no representaba nada para el pelinegro pues para él no era algo del otro mundo estar compartiendo el tiempo con TaeHyung, si bien no lo hacían con bastante frecuencia era común que intercambiaran algunas palabras, después de todo eran compañeros de clase.

Caminaron en silencio hasta el escenario que estaba dispuesto para los artistas locales que se presentarían esa tarde, Tae intentó buscar a sus amigos entre la gente que ya comenzaba a aglomerarse alrededor; sin embargo, no tuvo éxito, se preguntaba seriamente donde se habrían metido y por qué no lo habían ido a buscar luego de salir del juego.

Esos traidores.

—Nos perdimos los mejores lugares— murmuró haciendo una mueca de decepción en cuanto vio el lugar abarrotado.

—Por supuesto que no— dijo JungKook y luego lo tomó de la muñeca, prácticamente arrastrándolo con él, poniéndole los nervios de punta —Intenta no perderte entre la gente.

Para TaeHyung era difícil seguirle el ritmo pues al mismo tiempo intentaba calmar los latidos erráticos de su corazón y la manera en que su mirada parecía desviarse cada segundo a la mano de JungKook que envolvía con facilidad su delgado brazo.

El pelinegro se había colado con éxito entre la gente sin que nadie protestara, TaeHyung pensó que si tuviera un poco más de músculo quizás podría hacer lo mismo.

Cuando casi llegaron al frente se encontraron un grupo de chicas que Tae reconoció como las chicas populares de primer año y no bastó nada más que una simple sonrisa encantadora de parte de Jeon para que se hicieran a un lado y los dejaran acomodarse.

—Si te juntas conmigo siempre obtendrás los mejores lugares— dijo presumiendo a modo de broma

—¿Sí? ¿Acaso ser el presidente de la clase te da tantos derechos? — respondió para molestarlo, JungKook simplemente le guiñó un ojo que Tae respondió con una mueca de desagrado que usó inteligentemente para ocultar el hecho de que su corazón pareció saltarse un latido.

Cuando YoonGi salió al escenario las personas aplaudieron estruendosamente, incluso TaeHyung parecía tan emocionado que uno no pensaría que había visto al chico ensayar la misma canción durante toda una semana.

La presentación fue un éxito, YoonGi logró una vez más cautivar a su audiencia, él sabía bien que hacer y que no hacer para mantener contento al público, en verdad era un artista y muchos sabían que simplemente era cuestión de tiempo para que alguien descubriera todo el talento que tenía.

—¿Cómo estuvo? — preguntó cuando se encontró con ambos, acomodando su guitarra en su espalda, sonriéndoles con timidez

—Increíble— aseguró el rubio emocionado —Fue genial, Yoonie.

—No esperé que vinieras— dijo YoonGi secándose el sudor de la frente, dirigiendo su mirada específicamente hacia JungKook

—Sabes que no me lo perdería.

Ellos habían sido amigos desde la escuela primaria, mientras crecieron fueron alejándose poco a poco debido a que, al madurar ya no parecían estar de acuerdo en todo, pero aun se hablaban bien y se apoyaban en los proyectos del otro y de vez en cuando se encontraban en el arcade para disputar el titulo de mejor jugador de Donkey Kong.

—¿Vendrás con nosotros a ver los fuegos artificiales?

—No sé, no quisiera incomodarlos— mencionó JungKook —Sé que es una tradición de amigos.

—No seas tonto— se quejó Min —Siempre tenemos espacio para alguien más ¿No es así, Tae?

El rubio supo reconocer el ligero codazo que su amigo le dio y evitó a toda costa seguirle el juego, él tenía las cosas bajo control y sus amigos no tenían por que enterarse de que su cabeza estaba hecha un enjambre de pensamientos confusos.

—Claro— asintió con una sonrisa sincera

—¿Qué están haciendo? — la voz de HyeJin llamó su atención, la chica caminaba entre el montón de gente, abriéndose paso como podía, recibiendo algunos insultos en el proceso —Debemos irnos ya o perderemos nuestro lugar.

Parecía demasiado ansiosa, pero los tres chicos atendieron a sus palabras de inmediato, prácticamente corriendo entre la gente.

El lugar al que HyeJin se refería era en una de las colinas más altas del lugar, al que les tomaba cerca de quince minutos a pie subir, afortunadamente la minivan de YoonGi estaba en condiciones optimas para subirlos hasta allá.

Todos los chicos se montaron en el que HyeJin llamaba cariñosamente el "viejo cacharro" y subieron la colina sin ningún contratiempo, una vez llegaron todos comenzaron a acomodar algunos cojines y mantas en la parte trasera de la camioneta, HoSeok incluso había llevado algo de comida para disfrutar del espectáculo.

—Este es un buen lugar— declaró JungKook mirando al frente la manera en que su pueblo se extendía frente a sus ojos, el cielo ya estaba oscuro pero las luces de la feria iluminaban con fuerza el paisaje.

—Lo es— coincidió TaeHyung pasando a su lado antes de recostarse en la esquina del interior de la van.

JungKook sonrió y sin pensarlo mucho más se tiró junto a TaeHyung de manera descuidada, haciéndolo fruncir el ceño, el pelinegro pensó que quizás lo había molestado, pero aun si hubiera querido cambiar de lugar ya no era posible pues los puestos fueron ocupándose uno a uno hasta que todos tuvieron uno asignado para el resto de la noche.

—Invades mi espacio personal, Jeon— se quejó TaeHyung, JungKook se sintió un poco como un intruso, pero la tensión se disipó cuando la mano del rubio se pasó frente a su rostro —¿Galleta? Si no tomas esta no obtendrás otra, se acaban rápido.

JungKook sonrió y lo miró asintiendo, aliviado de no haberlo molestado.

—¿De qué es?

—Arándanos y chocolate blanco.

Era la galleta más deliciosa que JungKook hubiera probado en su vida, tampoco era como que hubiera probado muchas pues debía seguir una dieta estricta por el equipo de futbol, pero estaba seguro que era una de las mejores del mundo. Estaba a punto de preguntar de donde eran cuando un gritó de emoción le robó las palabras.

—¡Están comenzando!

Todos desviaron la mirada hacia el cielo estrellado, el rojo, azul y blanco comenzó a llenar el negro del firmamento bajo la curiosa mirada de los chicos. Ninguno de ellos, a excepción de NamJoon, era especial fanático de la historia americana siendo que la mayoría de sus familias habían vivido un contexto totalmente diferente, sin embargo, había algo en celebrar aquella fiesta que los hacía sentir extrañamente regocijados.

—Feliz cuatro de julio— murmuró YoonGi mientras le pasaba a cada uno una lata de Dr. Pepper —Quisiera que fueran cervezas, pero nos matarían.

Durante todo el espectáculo todos se mantuvieron en silencio, simplemente admirando las brillantes luces que por minutos parecían cegarlos.

TaeHyung giró su mirada, encontrándose con el rostro de JungKook fascinado por los fuegos artificiales, la manera en que sus ojos parecían brillar incluso más que toda la pirotecnia le pareció increíble y no pudo evitar aquella extraña sensación en su estómago.

No entendía por qué se sentía así, solamente había sido un sueño, definitivamente no tenía motivo alguno para ponerse nervioso ante la presencia de JungKook. Nuevamente se repitió que se desharía de aquellas extrañas sensaciones una vez terminara el verano, simplemente tenía que evitarlo a toda costa y recordarse que nada de eso tenía sentido.

TaeHyung no lo sabía, y JungKook no estaba ni cerca de averiguarlo, pero esa noche del cuatro de julio de 1986 cambiaría sus vidas para siempre.

Nuevamente se habían quedado solos, cosa que TaeHyung no agradecía en lo absoluto, sin embargo, no faltaba mucho para que la noche se acabara así que el pensamiento de que finalmente podría comenzar a evitarlo lo tenía bastante tranquilo, como si fuera una promesa que el universo le había hecho.

JungKook abrió el casillero y sacó su mochila, de donde luego sacó el pesado libro de lengua.

«Con que de eso se trataba» pensó TaeHyung resolviendo aquel misterio.

—Muchas gracias por traérmelo— dijo con sinceridad tomándolo entre sus manos —No sabía que lo había olvidado.

—Lamento mucho haber tardado tanto— se disculpó algo apenado —De hecho, resolví las paginas que el señor García dejó de tarea.

TaeHyung frunció el ceño de inmediato, mirándolo como si se hubiera vuelto loco ¿Acaso había escuchado bien? ¿Por qué había hecho eso?

—¿Hiciste qué?

—Bueno, es que tardé tanto en traerlo que me sentí culpable, tenemos más tareas que solo esa así que pensé que te arruinaría lo que resta del verano y decidí responderlas por ti para que no tuvieras que hacerlo.

Aquello conmovió a TaeHyung hasta la medula, no entendía como aquel chico podía ser así de cuidadoso; entendía que era el presidente de la clase, pero constantemente estaba atribuyéndose responsabilidades que no le correspondían, el que hubiera hecho su tarea de lengua simplemente porque había tardado demasiado en llevarle el libro era una prueba clara de ello.

¡Era culpa de TaeHyung! Él había olvidado el libro, él había sido descuidado ¿por qué JungKook se sentía con la obligación de hacerlo?

—JungKook no debiste hacer eso— le reprochó, más preocupado que enojado —Te lo compensaré ¿De acuerdo? Cuando necesites una tarea dímelo y la haré por ti

—No es necesario, Tae, yo...

El rubio negó firmemente con la cabeza haciéndole callar de inmediato.

—Lo haré— dijo convencido y a JungKook no le quedó de otra más que asentir sonriendo ligeramente.

El sonido de la bocina de un auto los alertó a ambos, era el padre de JungKook que pasaba a buscarlo luego de la feria.

—Debo irme— dijo el pelinegro —La pasé muy bien hoy con ustedes, ojalá salgamos más seguido.

—Seguro...

Un par de palmadas en la espalda fue todo lo que JungKook le dio como despedida antes de subirse de un salto al auto convertible de su padre. Antes del sueño aquello habría sido suficiente para él, pero ahora estaba deseando que el contacto hubiese durado un poco más, al menos unos segundos...

Negó con la cabeza, alejando aquellos pensamientos, quizás deberíamos agregar "Obstinado" a la lista de características ¿Alguien las está anotando? Les sugeriría que tomaran un papel más grande porque seguro añadiremos unas cuantas cosas mas a lo largo de esta historia.

Cuando TaeHyung llegó a casa inmediatamente se dirigió a su habitación, el cansancio estaba venciéndolo así que se tiró a la cama, pero una vez que su cabeza tocó su almohada no pudo evitar pensar en el gesto tan amable que JungKook había tenido con él, se preguntaba por qué era tan amable.

Insistía en que, si fuera un idiota, olvidar la situación sería mucho más fácil.

Se cubrió el rostro con una almohada, ahogando un gritito; había un montón de razones para olvidarse de todo eso y simplemente dejarlo pasar, incluso quiso levantarse y escribirla, pero quería dejar de pensar en todo así que solo esperó a quedarse dormido.

Pero cuando uno tiene la cabeza llena de pensamientos que corren a toda velocidad es imposible detenerlos aun cuando se está durmiendo, de hecho, estos se manifiestan como una continuación de las cosas que uno vive en el día a día.

Y el caso de TaeHyung no fue diferente. Aquella noche del cuatro de julio, TaeHyung soñó con JungKook por segunda vez.

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