Mary odiaba esa tensión que había surgido entre ella y Black. Odiaba llegar a la tienda para recibir esa mirada gélida de su pareja o acostarse a su lado, evitando tocarlo. Odiaba no tener paz en ese espacio, para ella sagrado. Todos sus intentos por remediar las cosas, Black los ignoraba y eso le dolía; aunque también la enojaba. Pese a todo, al lado de él, Mary se sentía a gusto. Tal vez no lo parecía, pero de Black aprendió muchas cosas y le brindaba una suerte de seguridad. No hubiera dicho que era feliz con él, pero si que estaba bien. Sin embargo, esa situación le era demasiado agobiante y si Mary tenía que cortarse el brazo para huir de escenarios como ese; lo haría. Mas no era de tomar decisiones tan apresuradas ni escapar a la primera adversidad, por eso se retiro a pensar un poco.
Estaba viendo un programa de concursos en su celular. Respondiendo las preguntas en voz alta cuando una voz grave, a su costado, se le adelanto.
-El teorema de Pitágoras...
Mary miró a su lado y ahí estaba Bills, inclinado sobre su hombro para ver la pantalla. La muchacha regreso la vista al celular y corroboro la respuesta.
-Tipo listo- murmuró Mary y se puso de pie guardando su teléfono, para retirarse.
-¿Kalika te asusto?-le preguntó Bills, con una sonrisa ladina.
Mary volteo a verlo y tras unos largos segundos contesto:
-No quiero líos. Menos si son infundados.
-¿Infundados? ¿Qué quieres decir?
-Sólo no quiero problemas-
reitero y dio dos pasos para volver al campamento, pero entonces escucho a Bills decir:
-Supongo que tienes suficiente con los que te da ese sujeto ¿No? Es una lastima verte junto a un tipo tan amargado. Te quita ese lado travieso que tienes, Mary.
-Si lo que esta buscando es un pasatiempo o una reafirmación a su golpeada autoestima, no cuente conmigo- le respondió la muchacha. Bills iba a decir algo al respecto, pero ella continuo-
kalika esta prestando atención a otras cosas, lo esta desplazando e imagino que para alguien que gusta de tener la atención puesta en él, eso ha de ser un golpe al ego por debajo del cinturón.
El ánimo que llevaba Bills, cambió inmediatamente y a largos pasos fue hacia ella.
-Te crees muy lista, pero...
-Yo sólo digo lo que veo-lo interrumpió Mary.
-Muy observador de tu parte-murmuró Bills con una mirada y un tono de voz, que obligo a la muchacha a dar unos pasos atrás- A ver chica lista ¿Qué más puedes decir respecto a mí?
-Me tengo que ir- le dijo la muchacha, pero ni un paso logró dar antes de que la mano de Bills, se cerrara sobre su antebrazo para obligarla a caminar tras él.
De nada sirvieron sus intentos por soltarse o sus protestas. El mago la llevó hasta detrás de unos escombros, en la playa, y allí la dejó entre él y esos trozos de muro abandonados.
-Dime ¿Qué más puedes decir respecto a mí?-la presionó.
-¿Por qué..?
-¡Hazlo!
Mary hundió un poco la cabeza entre los hombros y aparto la vista de él.
Tres días pasaron juntos ensayando para la presentación de la fiesta. Tres días en que la visión de Mary, cambió bastante respecto a él, pero eso era todo. No experimentaba por Bills algo en particular, mas esto no le impidió escarbar en Bills de forma innata.
-Esa máscara esta muy bien hecha- dijo al fin- Un tipo prepotente y caprichoso, al que nadie le va a cuestionar sus decisiones o actitudes, así su verdadero yo permanece a salvo y reservado. No lo estoy criticando- señaló al enfrentarse a esos ojos de oro frio y afilado- Después de todo ¿A quién le importa quienes somos en realidad? Todo lo que le importa a la gente, es que cumplamos sus expectativas y dejemos satisfecha su curiosidad. He incluso usar lo que somos en nuestra contra..
Mary tenía miedo si, pero no de que Bills fuera a hacerle daño sino de que la estuviera viendo. Viendo en su interior. Es que mirar a otro otorga un implícito permiso de que hagan lo mismo contigo.
-Tú también te escondes bien, Mary- le dijo después de un rato, cerrando su mano en el cuello de la joven, pero sin fuerza- En el fondo no eres tan diferente a como te muestras. Eres adaptable, abierta y...dulce- agregó volviendo a la actitud de antes y acariciándole el contorno del rostro.
Los dedos de Bills subieron del cuello de Mary a su barbilla, por lo que el rostro de ambos estaba bastante cerca y él no tenía intenciones de apartarse. En un intento de soltarse, la muchacha, ensayo darle un rodillazo en el entrepierna. Maniobra que Bills frustro enrroscando la cola en la extremidad de la chica.
-Uu...Eres ruda también- le comentó con un matiz perfecto entre la astucia y la travesura.
-¡No me molestes!-le grito Mary y aprovechando qué Bills
cambió sus manos de posición y la sujetaba por los brazos, rápidamente, se desprendió de la camiseta que llevaba y corrió hacia el mar, en ese top negro.
Con el ánimo de un gato que tiene su presa entre las patas, Bills la siguió, pero casi le salto encima cuando Mary grito:
-¡Auxilio! ¡Un tipo me esta..!-la exclamación quedo hasta ahí, porque la mano de Bills le cubrió la boca.
-¡¿Qué estas haciendo?! ¡¿Qué crees que pasara si alguien te escucha?!
-Vendran a salvarme de ti- le contesto la muchacha,cuando se quito la mano de Bills de la boca, mientras le rodeaba la cintura con la otra mano.
-¡Yo no haría algo como eso!-le grito casi en el oído.
-¿No? ¿Entonces por qué me retienes contra mi voluntad?- se quejo.
-No te estabas quejando- le dijo de forma traviesa.
-¡Intente escaparme!- le contestó ella, pero no enojada.
-¿Por qué? Creo que sabes que no quiero hacerte daño.
-Tal vez no, pero...
-¡Mary!- la llamo Black y ambos miraron hacia atrás.
El domador había ido a buscar a la muchacha, para terminar con ese lío implícito entre los dos y al llegar a la playa, siguiendo su intuición de donde podía ella estar, la encontró medio abrazada con ese sujeto y desde luego el panorama no le gusto. Con los puños apretados y una expresión que no auguraba nada bueno, Black fue hacia ellos. Mary se apartó de Bills, para ir con el saiyajin que al tenerla al frente, la aparto con brusquedad para ir a enfrentarse al mago, que lo esperaba sin ninguna preocupación.
-¿Qué pretendes?- le cuestionó Black al tomar por la ropa a Bills, algo que a él no le vino en gracia.
Con un movimiento que delato alguna instrucción marcial, el mago se libró del agarre de Black, quien arremetió con un golpe de puño hábilmente eludido. Eso, el domador, no se lo esperó. Menos la patada en el costado que por poco lo mando al suelo. Al alboroto la poca gente que andaba en la playa se aproximo a ver. Mary en cambio se apartó un poco y ni intentó detenerlos. Sabia que Black no la iba a oir y ni hablar de Bills. Además dudaba que llegaran a lastimarse seriamente.
El intercambio de golpes, si así se le puede llamar, duro un par de minutos. Terminó de una forma algo peculiar, ya que en algún momento, Bills puso algo en el bolsillo del pantalón de Black, que extrajo cuando lo derribo de un golpe de puño. Un brasier, una pantaleta y otras tres prendas intimas femeninas; atadas como colgadas de un cordel, saco el mago de entre las ropas de su adversario.
-Vaya ¿Qué clase de mañas tienes? Debería darte vergüenza. Ser expuesto así y delante de tu novia- le dijo el mago, de pie frente a Black, sosteniendo el extremo de ese cordel de ropa interior, mientras se sonreía disfrutando su victoria.
Eso fue un error. Humillar a Black fue una grave equivocación y Mary fue la primera en advertirlo. Es que ese sujeto parecía una fiera endemoniada y herida. Apretó la arena entre sus dedos, mientras oía las risas de la gente que se congregó entorno a ellos. Se puso de pie y esta vez, logró conectar un puñetazo brutal en el costado de la cabeza de Bills,
logrando derribarlo. En seguida le cayó encima con una lluvia de golpes que desconocían la misericordia. La gente sintió el peligro y algunos se apartaron, pero nadie se atrevió a interferir. Fue Bills quien se lo quito de encima, envolviendo su cola en el cuello de Black,logrando aturdirlo lo suficiente, para después arrojarlo a un lado.
Mary fue con Black, pero con cierto temor. Lo ayudo a medio sentarse para que recuperara el aire y mientras Bills se alejaba oyó a Black decirle:
-Esto es culpa tuya. No te lo perdonaré...
La muchacha se aparto de él, con una expresión de consternación.
-Yo no hice nada- le dijo en voz baja, pero clara.
Black no le contesto, pero su mirada asesina basto para que ella terminara por alejarse, con una mezcla de emociones bastante desagradables.
Al anochecer, cuando Black volvió a la tienda, la encontró cerrando esa mochila que usaba para guardar sus cosas. Él se veía algo cansado, ella molesta y sobretodo decidida.
-¿Qué estas haciendo?-le pregunto Black.
-Me voy. Creo que necesitamos un tiempo lejos del otro.
Black se acercó a la muchacha y aparto la mochila de ella.
-Tú no vas a ninguna parte- le dijo a lo que ella respondió con una mirada firme y tranquila- Deshaz esto- le ordeno.
-¿No escuchaste? Dije que me voy. Con o sin mis cosas, pero yo me voy y antes que lo digas... No, no me voy con ese sujeto. Solo estoy harta de esto- le dijo e intentó pasar por el costado de Black, pero este la retuvo por el brazo- Quiero estar sola Black. Suéltame.
Él la miró un rato y después de forma arrogante le dijo:
-Largate, yo jamás te he necesitado.
La soltó y Mary se alejo en silencio. Estaba algo aturdida y las palabras de Black no las sintió a causa de esto. Sólo las escucho. Era tarde y hacia frío, pero no le importo salir así. Mary sólo quería algo de silencio y esa paz que tanto añoraba desde siempre. Al diablo con Black, con Kalika y el cretino de Bills. Sin darse cuenta llego a la tienda-consulta de Dende. El muchacho seguía ahí, por eso entro sin ceremonias. Cuando el joven namekiano le preguntó si necesitaba algo, Mary cerro sus brazos entorno a él, quedándose muy quieta:
-¿Puedo quedarme aquí?-le pregunto en voz baja y cerro los ojos para internarse en sus pensamientos.
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