
05 ✵ EL FUEGO DE MUSPELLHEIM
CAPÍTULO 05
EL FUEGO DE MUSPELLHEIM
—¡Lo encontró! ¡Lo encontró!
Thor venía corriendo sin ninguna elegancia, con largas zancadas que cubrían la distancia que los separaba mucho más rápido de lo que Lyrian hubiese podido hacerlo. Derrapó frente a ella y sopló el mechón de pelo que caía sobre su rostro. Sus ojos brillaban de emoción.
—¿Quién encontró qué? —preguntó la reina con calma, levantando la vista de su bordado. Lyrian le dirigió una mirada de "Cierra tu bocota" a su hermano, y se levantó de un salto.
—Loki encontró el anillo que perdí anteayer. Lo estuvo buscando todo este tiempo por mí —dijo a su madre.
—¿Ah? No me dijiste nada de eso.
—Me olvidé —contestó Lyrian con naturalidad—. ¿Puedo ir con Thor?
—Ve —dijo su mamá, sonriéndole—. Pero no te olvides de tu lección de la tarde.
Lyrian ya había salido disparada detrás de Thor antes de que la reina hubiese siquiera terminado de hablar. Su hermano acortó sus pasos lo suficiente como para que ella pudiera mantenerle el ritmo, y la llevó hacia el estudio de Loki esquivando a los sirvientes y guardias en zigzag por los pasillos. Una vez que entraron cerraron bien la puerta, y Lyrian se acercó hasta el escritorio donde el príncipe estaba sentado frente a un libraco que debía pesar más que Lyrian misma.
—Es esto. Ha estado aquí todo este tiempo —dijo Loki en cuanto la princesa se puso a su lado, y apoyó el índice en la página que tenía abierta, bajo una ilustración.
—Tienes que estar bromeando, yo no voy a tocar esa cosa —soltó Lyrian, negando vigorosamente con la cabeza—. ¿Cómo le vas a explicar a mamá por qué entré en combustión espontánea y me transformé en cenizas?
—¿Qué? —dijo Thor, un poco más atrás. Loki se giró a verlo sobre su hombro.
—Es la Llama Eterna. La que está en la Cámara de Odín. Es fuego de Muspellheim y la única forma de despertar a Surtur... Y revelar la esencia de cualquier gigante de fuego.
—¿Pero y si no soy hija de un gigante de Muspellheim? —exclamó Lyrian, su voz una octava más alta de lo normal por la histeria. ¡Tan cerca y a la vez tan lejos de la verdad!— ¿Qué pasa si soy solo una Ásynja normal, hija de Odín y Frigga, con un simple poder sobre el fuego y el calor?
La sala quedó en silencio un momento, mientras los tres asimilaban la situación. Lyrian no se había dado cuenta de que estaba apretando los puños hasta que le empezaron a doler las palmas por tener las uñas clavadas en ellas. Se obligó a relajar las manos y se cruzó de brazos. Al final Loki soltó un suspiro.
—La otra opción es ir a preguntarle a nuestros padres —dijo, pero todos sabían que eso no era factible. ¿Cómo harían?
—Hola, mamá —parodió Lyrian, con voz afectada—, creo que soy hija de un gigante de Muspellheim. ¿Es verdad? ¿Cómo sucedió? Y de paso, ¿cómo es que Loki es un Jötunn?
—Hm —dijo Loki por toda respuesta, aceptando lo ridículo que sonaría decir algo así—. Pues es eso o tocar la Llama Eterna. No veo muchas otras opciones. Si quieres viajamos a Muspellheim, pero nos consumiríamos hasta el hueso antes de cruzar las fronteras —gruñó.
Parecía molesto por la reacción de Lyrian, y ella hizo un puchero con los labios.
—Es que creí que sería más fácil. Como tú con el Cofre.
—Bueno, pero no lo es —espetó Loki, y cerró el libro con un golpe seco—. Mejor haz de cuenta que nunca se te ocurrió esta idea, y vive feliz como una diosa de verdad en lugar de descubrir que te mintieron toda tu vida y que en realidad eres un monstruo.
Lyrian quiso contestar algo pero no sabía qué, y Loki pasó como un vendaval por su lado, empujó a Thor con el hombro y desapareció por la puerta sin que nadie lo detuviese. Los ojos de la princesa se llenaron de lágrimas de frustración y rabia, y se marchó pisando fuerte y dejando a Thor atrás. Una parte de ella esperaba encontrar a Loki en el camino, pero no fue así, y llegó a su propia alcoba sin cruzárselo. Sólo después de un buen llanto volvió a donde estaba su madre a tiempo para la lección vespertina de magia, con el rostro fresco y los ojos secos. No pudo concentrarse mucho durante la clase, pero su madre o no se dio cuenta o no dijo nada.
✕ ✕ ✕
No podía dormir, estaba despierta como si la adrenalina corriese por sus venas. No podía dejar de darle vueltas al tema de la Llama Eterna. ¿Valía la pena? ¿Y qué si tenía sangre de Muspellheim? ¿Valía la pena morir por una suposición? ¿Estaba segura de que no era una diosa común y corriente?
Incapaz de conciliar el sueño tras casi cuatro horas de intentarlo, con la luna que se había ido hacía rato del cielo nocturno y el silencio reinando en el palacio, Lyrian bajó los pies de la cama y los metió en sus zapatos de piel. No sabía a dónde iba. Probablemente a la biblioteca a pasar el tiempo con alguna epopeya heroica hasta que el sol del amanecer entrase por las ventanas y tuviese que correr presurosa a su alcoba para que no la descubrieran.
Recorrió los pasillos, arrebujada en su bata de cama y posando los pies ligeros para no hacer ruido. Estaba en el ala de los dormitorios reales, y el suyo era el de la punta así que pasó por enfrente del de Thor, y luego el de Loki. Se detuvo un momento frente a la puerta de este último y contempló la madera pensativa. Seguramente él sí estaba dormido. Hacía muchísimo que no la llamaba a causa de un mal sueño. De hecho, no recordaba que la hubiese llamado desde que ella había tenido la pesadilla por primera vez, hacía ya tres meses. Por fin podía dormir tranquilo.
Por mera curiosidad empujó la puerta, que se abrió silenciosa sobre sus goznes. Le costó un poco, pero logró crear una estrella de luz entre sus dedos para iluminar su entorno con un suave brillo dorado, y se acercó a la cama. Loki dormía totalmente destapado, su piel perlada de sudor. Lyrian levantó una mano y midió la temperatura del aire. Ella casi que podía decir que tenía frío. Estiró el brazo para tocar la frente de Loki, y en cuanto sus dedos rozaron la piel de su hermano sintió como si un agujero se abriera bajo sus pies. Todo se volvió oscuridad por un instante mientras sentía que caía, y logró vislumbrar un lugar lleno de niebla y un cuerpo tendido en el suelo antes de retirar la mano con tanta fuerza que trastabilló.
Volvió a la realidad de golpe. Loki seguía dormido, pero una lágrima resbalaba lentamente por su mejilla. Tal vez era sudor. Su respiración se había vuelto agitada, y giraba la cabeza con ligeros movimientos espasmódicos, como si algo le molestase. Lyrian se estremeció y lo agarró del hombro para despertarlo con una sacudida. Loki abrió los ojos de golpe y se incorporó tan rápido que a Lyrian no le dio tiempo de retroceder.
Tenía a su hermano encima y una daga en su garganta incluso antes de que pudiese emitir palabra. Se largó a llorar, y recién ahí los ojos de Loki enfocaron y pareció darse cuenta de dónde estaba realmente. Con un gesto horrorizado en su rostro, se movió hacia un lado y tiró su arma al suelo, donde hizo un ruido sordo sobre la alfombra.
—Por todos los dioses, Ann, ¿estás bien? —preguntó con tono tembloroso, levantando ambas manos a la altura de su pecho en son de paz. Lyrian se abrazó a sí misma, hecha una bola en el suelo.
—¿Qué te pasó? —preguntó aún llorosa. Tenía miedo, pero estaba preocupada por él al mismo tiempo. La razón de su insomnio había desaparecido totalmente de su cabeza.
—No sé —contestó Loki, pasándose las manos por la cara violentamente como si quisiera borrarse las facciones a fuerza de fricción—. Estaba soñando y me despertaste tan de pronto que mi instinto actuó solo. Creo que pensé que me estaban atacando.
—¿Qué soñabas? —preguntó Lyrian, aunque temía saber la respuesta.
—Es sólo una pesadilla que tengo hace tiempo.
—¿Qué pasa en esa pesadilla?
—Nada, no te preocupes —dijo Loki, poniéndose de pie y sentándose en el borde de su cama—. ¿Qué haces aquí, de todos modos? ¿Por qué no estás durmiendo?
Qué rápido era para cambiar de tema.
—Estaba pensando en la Llama Eterna —contestó Lyrian al fin. Le había tomado un momento recordarlo, luego de lo sucedido recién.
—No le des más vueltas, boba. Olvídalo. No vale la pena. No quiero que te mueras por una mera suposición. Cuando seas grande, le podrás preguntar a mamá o a papá. Supongo que ahí no te negarán la verdad. Ni a ti, ni a mí.
—Ni a Thor, el troll —agregó Lyrian, sin poder resistirse. Loki esbozó una sonrisa divertida y ladeó la cabeza.
—Ni a Thor, el troll —concedió—. Ya, vete a dormir. En la mañana seguiré leyendo a ver si encuentro una forma menos peligrosa de resolver tu duda.
—¿Por qué no me llamaste si tenías una pesadilla? —preguntó Lyrian, incorporándose y haciendo que la luz entre sus dedos se volviese un poco más fuerte.
Su hermano se encogió de hombros.
—No quería molestarte después de lo de hoy. Fui un poco brusco. Vete a dormir, dentro de poco amanecerá y andarás mañana muerta de sueño.
Lyrian no estaba convencida con esa respuesta, ni creía que esa fuese la única vez que él había tenido una pesadilla y no la había llamado. ¿Qué estaba pasando entre ellos dos? ¿Por qué sentía que estaba perdiendo todo? Pero no rechistó y se marchó luego de dejar un beso en la mejilla de su hermano, que él correspondió. El sudor y las lágrimas le habían dejado la piel salada.
Volvió a su alcoba, olvidando la biblioteca por esa noche. En cuanto se acostó pensó que tendría la pesadilla, pero su noche fue tranquila. Al despertar con el sol, fresca como una lechuga, se dio cuenta de ello. Con una sensación cálida y al mismo tiempo dolorosa en su pecho, supuso que el beso de buenas noches de Loki debía haber estado cargado con el encantamiento de paz que ella tanto necesitaba. Tal vez no estaba perdiendo todo tanto como pensaba.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro