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dieciséis

NARRADOR OMNISCIENTE. 

—Ya tranquilízate, Lann. —fue la voz de Gracie quien estaba detrás del piano mientras observaba a su amiga dar vueltas por toda la habitación. —Seguramente ella también fue al estudio y se olvido de avisarte.

Alana la miro no muy convencida, tenía su celular pegado a la oreja tratando de localizar a Taylor la cual se suponía que llegaría a almorzar con ellas, eran casi las 6 y no había puesto un pie en el estudio en todo el día lo cual la mantenía preocupada.

—Oh, ya se! Tal vez salio con Selena.
—agregó Abrams. —¿Recuerdas que nos dijo que estaría de paso por la ciudad?

—Le llamaré. —avisó.

Gracie bufó cansada y de puso de pie, ya estaban de salida y pensaban en salir por un café o algo así, pero la desesperación de Alana por saber en donde estaba Taylor las había detenido por ya varios minutos.

La llamada sonó un tono, dos tonos y al número 5 Selena se digno a contestar.

—Hola, Sel. —dijo Alana, tratando de mantener la calma. —¿Sabes dónde está Taylor o haz hablado con ella hoy? No he podido comunicarme en todo el día y estoy un poco preocupada.

Selena hizo una pausa antes de responder, quizá ya teniendo una idea de a donde iba esa situación. —Hola, Alana. Sí, estuve con ella esta mañana, pero tuve que salir por una llamada de trabajo. De hecho, cuando me fui, ella estaba recibiendo a... —se detuvo un momento, recordando la extraña situación. —A tu papá y a otro hombre...

Alana sintió un nudo en el estómago. —¿Mi papá? —preguntó, tratando de ocultar su preocupación. —¿Estas segura?

—Sí, eso parecía. —respondió Selena firme, Alana podía escuchar como a lo lejos gritaban el nombre de Selena lo cual supuso que estaría ocupada. —Taylor parecía un poco nerviosa cuando los vio. ¿Estás segura de que todo está bien, Ally?

—No lo sé. —admitió Alana, sintiendo la preocupación aumentar. —Gracias, Sel. Y perdón por molestarte —se disculpó. —Voy a tratar de llegar a casa lo antes posible.

Colgó la llamada y se volvió hacia Gracie, que la miraba con preocupación. —Mi papá estuvo en casa con Taylor y alguien más —dijo Alana, tratando de procesar la información. —Tengo que irme.

—Está bien, Lann. Ve y asegúrate de que todo esté bien. —respondió Gracie, dándole un abrazo rápido antes de que Alana saliera corriendo del estudio.

En el camino a casa, Alana tenía el corazón latiendo muy rápido y sentía su estómago un nudo que se apretaba cada vez más cuando pensaba en lo que podía haber pasado.

Llego en menos de 5 minutos en un viaje que debió ser de 20, ya se imaginarán a la velocidad en la que iba, y lo peligroso que fue teniendo en cuenta que las calles estaban mojadas y llovía más de lo que podía esperarse.

Bajo rápidamente del auto y se apresuró a subir, casi mandando al carajo que no tenia sombrilla ni ninguna protección. Cuando porfin llegó entró por la puerta principal y se encontró en un silencio inquietante y con todas las luces apagadas, a excepción de una.

Llamó a Taylor pero no recibió respuesta, así que se dirigió al salón y la encontró sentada en el sofá, con una expresión vacía y muy apagada, una pequeña luz estaba prendida a su lado mientras que su cuerpo se encontraba encorvado y débil.

—Amor... —la llamó.

Con el cuerpo tembloroso se acercó a ella y se arrodillo a la altura de sus rodillas en donde descansaban sus brazos.

Taylor levantó la mirada, sus ojos estaban llenos de tristeza y confusión, estaban apagados y el único brillo que tenían era el del reflejo de la luz con las lágrimas que estaba por derramar.

—Taylor... —Alana se terminó de quitar la chaqueta que tenia y se acomodó a su lado luego de tomar su mejilla y acariciarla con suavidad. —¿Qué pasó, cielo?

—No me llames así, Alana. —con la voz cortada, aquella chica rubia alejó la mano de Rolland y se puso de pie.

Pasó sus manos temblorosas por su cabello en un acto desesperado y trató de regular su respiración, creyó que luego de casi 3 horas de estar de pie tratando de analizar todo la harían estar más tranquila, sin embargo terminó siendo todo lo contrario.

—Me mentiste. —exclamó con voz fuerte.

Sus ojos se llenaron de lágrimas otra vez mientras que se esforzaba por mantener la compostura.

—¿Qué? ¿De qué estás hablando?
—preguntó Alana, sintiendo su corazón romperse al ver a Taylor así, bien sabía que era su culpa.

—Tu padre y Oliver estuvieron aquí. —dijo Taylor con una voz temblorosa. —Dijeron que tú y Oliver han estado saliendo desde hace tiempo. E-el dijo que has estado viéndolo seguido, incluso me mostró pruebas.

Alana frunció el ceño, sin poder creer lo que escuchaba. —Eso es ridículo, Taylor. Tú sabes que no hay nada entre Oliver y yo, yo estoy contigo.

Taylor río sin gracia mientras negaba levemente.—¿Cuando dejarás de mentirme? —alzó la voz con frustración, sintiendo una mezcla de ira y dolor. —Alana, si querías mantener en privado nuestra rela- —se detuvo. —Ni siquiera sé si debo etiquetarlo de esa forma, solo...

Suspiró pesadamente. —¿Por que no me lo pediste? Hable con mis padres y con Austin... ¿Alana, te avergüenzo? ¿Te avergüenza que la gente sepa de nosotras?
—su voz se rompió mientras que la miraba rogando por que dijera que no.

—¡No! ¡Por supuesto que no!

—¿Entonces? ¿Por que le dijiste a tu padre que solo somos conocidas... que no había nada entre nosotras?

Alana se mantuvo en silencio, mirando a Taylor con culpabilidad mientras sus lágrimas también comenzaban a deslizarse por sus mejillas.

—Alana solo dime la verdad...

No dijo nada por el siguiente minuto, solo bajo la mirada y comenzó a jugar nerviosamente con sus manos, no pensaba con claridad, no creyó que esto pasaría pronto, ella no estaba lista para hablar.

—No puedo estar contigo, Taylor...

Taylor se quedó helada, sintiendo cómo sus peores miedos y todo lo que siempre pensó que no podía volverse realidad,se volvían realidad. —¿Qué quieres decir con eso? —susurró, su voz apenas audible por el nudo en su garganta.

—No puedo estar contigo. —dijo Alana, su voz quebrándose mientras intentaba encontrar las palabras adecuadas para no herir más a Taylor. —Mi padre, los demás no entienden lo nuestro. No puedo perderlos, Taylor. No puedo perder a mi familia.

—Así que prefieres perderme a mí.
—respondió Taylor, sintiendo cómo su corazón se rompía en pedazos. —Prefieres mantener una mentira antes que enfrentar la verdad con ellos. ¿Eso es lo que tratas de decirme?

—No es así, Tay. —Alana intentó acercarse de nuevo, pero Taylor dio un paso atrás, alejándose de ella. —Te amo, pero...

—¿Pero qué? —Taylor la interrumpió, con los ojos llenos de lágrimas y furia. —¿Pero qué? ¿No soy suficiente para que luches por lo nuestro? ¿Que prefieres seguir viviendo una mentira antes que ser feliz? Eso no es amor, Alana...

—No, no es eso... —Alana sollozó, sus lágrimas cayendo con más fuerza. —Es complicado. No puedo simplemente...

—No, Alana. —Taylor la interrumpió de nuevo, sacudiendo la cabeza con incredulidad. —No es complicado, es muy simple —sentenció. —O estamos juntas y enfrentamos esto, o no estamos juntas. No puedo seguir siendo una segunda opción en tu vida.

Alana se quedó en silencio, incapaz de responder. Sabía que Taylor tenía razón, pero también sabía que no podía enfrentar a su familia y a Oliver de la manera en que Taylor quería.

—Lo siento. —murmuró finalmente, su voz apenas un susurro.

Taylor la miró con una mezcla de tristeza y decepción. —Yo también lo siento, Alana. Pero n-no puedo, no puedo ser tu secreto.

Con esas palabras, Taylor se dio la vuelta y se dirigió hacia la puerta, sintiendo que con cada paso que daba se alejaba más de la mujer que amaba. —Taylor, espera...
—Alana intentó detenerla, pero su voz se quebró en el aire.

—¿Por que me hiciste esto, Lanni? —la rubia se detuvo en el umbral de la puerta, haciendo que Alana la siguiera rápidamente, tomando la oportunidad de poder seguir hablando. —¿Por que no solo me lo dijiste desde el principio?

—No quería herirte, amor... —Alana sollozó, sus ojos suplicantes mientras se acercaba a Taylor con el corazón latiendo a una rapidez increíble, tratando de alcanzar su mano.

Taylor se dio la vuelta y la miró, sus ojos llenos de dolor. —Lo hiciste de todas formas, me heriste más de lo que crees.
—respondió con voz quebrada. —Pensé que me amabas tanto como yo lo hacía, Alana.

—Lo hago, Taylor. Te juro que te amo.

—No lo parece. —Taylor sacudió la cabeza, retrocediendo un paso más hacia la puerta. —Si realmente lo hicieras, me habrías confiado la verdad desde el principio. En lugar de eso, me mentiste, aún sabiendo lo mucho que odio las jodidas mentiras, me dejas creer que podríamos tener un futuro...—sollozó ligeramente.

Alana rompió a llorar, sus lágrimas cayendo libremente por todo su rostro. —Te amo, Taylor. De verdad lo hago, y-yo

—Entonces demuéstramelo. —Swift la miró fijamente, sus ojos llenos de lágrimas.
—Demuéstramelo. Si realmente me amas, lucharás por nosotras.

Alana asintió con la cabeza rápidamente y con seguridad pura en ella, cosa que en otra situación maybe Taylor le creería, sin embargo en esta ya no podía confiar en sus promesas vacías. Se dio la vuelta de nuevo y salió por la puerta, dejando a Alana de pie, rota y sollozando en el umbral.

Cuando Taylor se fue, Alana cayó de rodillas, sus lágrimas empapando el suelo de manera impresionante. Sabía que había cometido un error terrible, uno que podría costarle el amor de su vida.

Taylor caminó bajo la lluvia, con el corazón en la mano y su mente llena de pensamientos confusos. Llamó a la única persona que sabía que podría ayudarla en ese momento.

—Selena... —dijo con voz quebrada cuando su amiga respondió al teléfono. —¿Puedes venir por mí? No sé a dónde ir.

Selena no dudó un segundo, aun cuando detrás de ella se escuchaban las voces que le indicaban que aún seguía en el trababo. —Voy en camino, Tay. Quédate donde estás, te encontraré.

Mientras esperaba, Taylor se refugió bajo un árbol, sus lágrimas mezclándose con la lluvia. Se sentía completamente dolida y traicionada. No podía creer que la persona en quien más confiaba le hubiera ocultado algo tan importante.

No pasó mucho tiempo antes de que el auto de Selena apareciera en la distancia. Taylor se subió rápidamente y cerró la puerta tras ella, sintiendo un ligero alivio al estar con su amiga.

—Tay, ¿qué pasó? —preguntó Selena, preocupada, mientras comenzaba a conducir.

Taylor le contó todo, desde la visita de Donovan y Oliver hasta la confrontación con Alana. Selena la escuchó en silencio, dejando que su amiga se desahogara, y de igual forma evitando decir o hacer algo de lo que pudiera arrepentirse, solo quería mostrarle su apoyo a su rubia favorita.

—Lo siento tanto, Tay... —dijo Selena suavemente cuando Taylor terminó.
—Yo no me imaginaba esto, de verdad lo siento tanto..

Mientras el auto avanzaba por las calles lluviosas, Taylor miró por la ventana todo el camino a casa de Selena, no estaba segura de querer seguir hablando sobre el tema y al parecer Selena lo había entendido a la perfección, por que se mantuvo en silencio hasta que llegaron a su edificio. 

Cuando entraron al apartamento, Selena le ofreció a Taylor una toalla y ropa seca. Taylor aceptó, agradecida por el gesto. Después de bañarse, bajó y se sentó en el sofá, sintiéndose un poco más cómoda pero todavía devastada por los eventos del día.

—¿Quieres algo de comer o beber?
—preguntó Selena suavemente, tratando de distraer a su amiga.

Taylor negó con la cabeza. —No, gracias. Solo... quiero descansar un poco.

En pocas palabras, se sentía muerta.

Decidió ignorar que su estómago rugía con fuerza, no estaba de ánimo como para satisfacer a su cuerpo. Selena asintió y se sentó a su lado, encendiendo la televisión en un volumen bajo para crear un ambiente más relajado. Taylor se recostó en el sofá, sintiendo la fatiga emocional empezar a abrumarla. Cerró los ojos, esperando que el sueño la llevase lejos de sus preocupaciones, aunque fuera por un momento.

[>>>]

Las manos de Alana temblaban con fuerza contra su pecho, estaba tratando de calmar sus respiraciones mientras se miraba al espejo. Era la mañana siguiente y luego de llorar por casi toda la noche gracias a la situación repentina a la que fue sometida, esa mañana tenía que estar lista para una reunión de trabajo en la que le había prometido a su abuelo que asistiría.

Pero sus pensamientos retumbando en toda su cabeza parecían no querer cooperar con aquella acción. Con un último suspiro, Alana se obligó a concentrarse y se preparó para la reunión. Sabía que tenía que mantener la compostura, aunque su corazón estuviera hecho pedazos. Se vistió con cuidado, eligiendo un atuendo apto para la ocasión, que honestamente esperaba le diera la confianza que necesitaba para enfrentar el día, aun cuando no había nada de rastro en ella.

Cuando llegó al campo, las miradas curiosas de sus colegas la hicieron sentir aún más vulnerable. Pero se mantuvo erguida, tratando de proyectar una seguridad que no sentía. Llegó a un lado de su abuelo y comenzó a escuchar lo que los demás tenían que decir, tratando de pasar totalmente desapercibida ahí.

—Gracias por venir, princesa. —le dijo en voz baja aquel hombre mayor. —¿Quieres ir a desayunar luego de esto?

—Sería genial, abuelo. —sonrío.

Todo el tiempo que estuvo ahí evito quitarse los lentes de sol, y la ocasión era perfecta, estaban en el campo donde estaban los viñedos de la familia. Agradeció que ocultaran sus ojos hinchados por el llanto.

A pesar de su esfuerzo por mantenerse atenta, su mente seguía volviendo a la noche anterior y a Taylor. Cada palabra que escuchaba en la reunión parecía distante, como si estuviera en una burbuja y su corazón se rompía cada vez más.

El encuentro con su abuelo en el campo le dio un breve respiro. Sentarse a su lado, escuchar su voz tranquilizadora, y saber que, al menos ahí, había alguien que la apoyaba incondicionalmente, le ofreció un pequeño consuelo.

—Creo que estamos listos para el desayuno entonces. —dijo su abuelo al final de la reunión, poniéndose de pie y ofreciendo su brazo a Alana mientras la observaba con atención.

—Vamos. —respondió ella, agradecida por que aquello había finalizado y no hubo necesidad de que participará en conversaciones bastante extensas.

Mientras caminaban hacia la casa principal, Alana trató de concentrarse en la conversación ligera con su abuelo, pero su mente seguía regresando a Taylor, una y otra vez.

El desayuno transcurría con palabras amables y preguntas interesadas por parte de su abuelo. Alana respondía  automáticamente, su mente siempre en otro lugar, pero al parecer su tristeza era algo que no sabía ocultar del todo.

—¿Estás bien, pequeña? —preguntó Santino

Alana alzó la cabeza y lo pensó en poco. Tomó un largo suspiro y asintió de manera sutil, no quería causar más problemas o preocupaciones a personas que no lo merecían. Su abuelo era una persona mayor, no necesitaba más drama en su pacífica y libre vida.

—Estoy bien, abuelo. Pasé mala noche, es todo. —dijo. —¿Que hay de ti, huh? Siento que no se nada de tu increíble vida desde tu cumpleaños.

El abuelo dio una carcajada larga. —Eso es por que tu no quieres, Ally. Las puertas de mi casa siempre están abiertas para ti en el momento que quieras.

—Lo sé, abuelo. —Alana sonrió, tratando de relajarse un poco. —Prometo que pasaré más tiempo contigo.

Santino la miró con cariño, asintiendo con una sonrisa.—Eso me alegraría mucho, pequeña. —dijo. —Pero si alguna vez necesitas hablar de algo, recuerda que estoy aquí para ti.

Alana sintió un nudo en la garganta, pero lo disimuló con una sonrisa y un sorbo de su café. No quería cargar a su abuelo con sus problemas, aunque sabia que el ya estaba preocupado, la mirada en su rostro lo decía todo.

El desayuno continuó con charlas ligeras y recuerdos familiares, lo cual ayudó a Alana a distraerse un poco de la angustia que sentía por dentro. Después de un rato, se despidió de su abuelo y salió al jardín, buscando un poco de aire fresco.

Miró al cielo, era un día muy soleado y caluroso, nada comparado con el día de ayer, cosa que la puso a pensar tanto, es decir, en como la vida podía cambiar de un momento a otro, igual que el clima. Pensó en cómo había estado todo bien un día y de repente todo se había desmoronado, su mente vagaba entre los recuerdos de los momentos que había pasado con Taylor y el dolor de la noche anterior.

Todo parecía tan borroso ahora.

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N.A: buenos días!!

ya pasó, ya ocurrió, ya sucedió, se anticipó, cumplí mi demanda, y bueno, aquí esta. Yo se que me odian justo ahora, pero digan gracias a que actualizo seguido 🙄🙄

anywayss, tengo varias ideas para lo que puede ocurrir, entonces creo que los próximos capítulos van a seguir siendo como este, medio chipis:((

iguall, como ya es costumbre en mis fics y este no va ser una excepción, habrá un salto del tiempo, no tan largo, pero si les aseguro que de varios mesesitos, entonces esperenlo 🫣🫣

gracias por votar y comentar!!<3

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