
Mateo
Ocho meses, era básicamente nada, Jonah y Daniel, en el piso de la habitación de Mateo, viendo el gran trabajo que había hecho, simulando el cielo que habían recreado con pintura. Su cachorro estaba dormido, había costado más dormirlo ese día, ese día había sido cansado por varias razones.
Primero, habían visitado varias guarderías, algo que ninguno de los dos realmente quería, pero después de muchas platicas habían decidido que era la mejor decisión. Segundo, Mateo no había sido de gran ayuda ese día como lo era usualmente, había llorado desde el momento al que entraban a las varias guarderías que visitaron ese día y tercero, pero no por último, el mismo cachorro había sido un ángel desde el momento donde entraron al edificio donde vivían.
- No entiendo- susurró Daniel dándose media vuelta para poder ver el rostro de Jonah.
- Creo que sabe que pasa- Daniel sonrió cansado- Es muy listo, sabe cual es su hogar y sabe que no lo dejaríamos en un lugar donde lloró desde el primer momento-
- Es un manipulador, ese adorable desgraciado con un perfecto aroma a bebé y miel, nos conoce tan bien- Jonah rió, la cabeza de Daniel cayendo sobre su pecho.
- Claro que si- empezó a pasear su mano por la espalda de su alfa, sintiendo los músculos relajarse al pasar de su mano.
- ¿Qué haremos?-
- El plan b cariño, dejaré mi trabajo y lo cuidaré-
- Ese no es el plan b- Jonah suspiró- El plan b es que tu trabajes medio turno y yo trabaje otro medio turno, así ambos podemos salir de la selva de Mateo y respirar junto a otros adultos-
- Mi cachorro me agrada más que otros adultos- Daniel rió suavemente escondiendo su rostro en el cuello de Jonah- Piensa en las ventajas Dan, haré la comida siempre, te haré papas más seguido y pasaremos más tiempo con Mateo, es lo importante, es más probable que tu tengas más tiempo libre en tu trabajo que si yo sigo trabajando-
- ¿Estarás bien aquí?- Jonah asintió, ahora Daniel lo veía- No mientas eh-
- Todo estará perfecto cariño- Daniel sonrió- Y tal vez pueda volver a trabajar en unos años-
- Cuando nos deshagamos de él mandándole al preescolar-
- Exacto amor-
Ambos rieron, bromeaban sobre ello aunque ninguno realmente buscaba eso, querían no deber alejarse de su cachorro por ningún motivo.
Jonah se despertó a las ocho, Daniel aún seguía en cama completamente dormido, Jonah sonrió antes de cubrir bien a Daniel con las mantas. Después se levantó de la cama y comenzó a caminar hacia la habitación de su cachorro.
- Espero hayas dormido bien después de los dramas que nos armaste ayer- dijo mientras cambiaba a su cachorro, el pequeño rió- Eres malvado para ser tan pequeño-
Entonces Mateo empezó a decir todas estas sílabas sin sentido, era algo que hacía últimamente, Daniel se había emocionado por eso la primera vez que pasó repitiendo que su cachorro estaba hablando, Jonah decidió no romper su felicidad diciendo que en realidad no era nada. Jonah pretendía que entendía por completo lo que Mateo decía, asintiendo su cabeza y a veces frunciendo el ceño cuando el tono usado por su cachorro demostraba que era algo que no le agradaba.
A veces Mateo soltaba estos pequeños grititos cuando Daniel empezaba a hablar con Jonah sobre algún problema o inconveniente en el trabajo. Mateo lograba quedarse dormido rápidamente durante el día para tomar sus siestas cuando sus padres leían cualquier libro en voz alta mientras lo cargaban por el departamento.
Jonah le había dado un par de galletas en forma de pececitos mientras preparaba algo para que su cachorro realmente desayunara.
- Es un bebé, no necesita que le prepares un desayuno perfecto, pica algo de fruta y será feliz- Daniel entró a la cocina, después se acercó a Jonah quien hacía waffles y besó a su alfa- Buenos días-
- Hola amor- Daniel rió antes de caminar hacia su cachorro, quien estaba sentado en su sillita especial. Lo sacó de ahí y lo cargó.
- ¿Papá no te ha dado de comer?- Jonah dejó caer su cabeza y miró el techo, antes de reír un poco- Lo sé cariño, pero es lo que pagamos por vivir con un chef-
- Sigue así y dejaré de darte de comer Daniel-
Entonces Daniel abrió sus ojos demasiado y sonrió, haciendo reír a su cachorro, ambos alfas sonrieron y compartieron una mirada. Minutos después Jonah sirvió la comida en los platos, era algo divertido para él servir tres waffles en el plato de Daniel y solo dos tiras en el plato de su cachorro.
Jonah era feliz viendo a Daniel hacer reír a Mateo, era la forma en que la sonrisa de su cachorro hacía que cerrara sus ojos y su risa era tan dulce. Y poniendo atención a Daniel, realmente Jonah no podría describirlo en pocas palabras, era tan hermoso y perfecto, era todo lo que Jonah había imaginado que Daniel sería mientras crecían.
El pelirrojo entre Daniel y Mateo era básicamente el mismo en ese momento, amaba la forma en la que ambos eran tan parecidos en cuanto a cómo se veían físicamente, curiosamente, había una foto de Daniel cuando tenía un año, enmarcada y colgada en la sala, una foto que la última vez que Autumn fue a visitarlos pensó que el de la foto era Mateo y no Daniel.
Y era demasiado pronto, demasiado, para decir que Mateo era una mezcla de sus personalidades, pero era lo único que ambos pensaban en ciertos momentos cuando el pequeño reía mientras veía el cielo, después fruncia el ceño al ver a Daniel comer papas mientras él tenía un pedazo de fresa. No era justo, simplemente era eso. Reía al ver a Jonah lastimarse en algo, tal como Daniel siempre lo hacía y parecía prestar total atención a lo que Daniel decía, tal como Jonah lo hacía.
Era algo obvio, pasaba la mayoría de tiempo con ellos, también había aprendido a gruñir, la abuela de Daniel los había hecho salir a tener una cita cuando por dos días seguidos vio a su nieto usar la misma camisa y a Jonah comer cereal de la caja. Así que la abuela de Daniel cuidó a Mateo por todo un día para que Daniel y Jonah descansaran un poco, ahí Mateo aprendió a gruñir de una forma adorable.
- ¿Quieres caminar, ah?- Daniel sostenía a Mateo quien trataba de levantarse del piso- No me conviene que camines cariño, hy eres demasiado veloz gateando-
- No lo dejes caer-
- ¿Quién crees que soy?- Jonah alzó ambas cejas y Daniel bufo- Camina bebé, camina para que le des una patada a papá-
Jonah rió mientras guardaba ropa en el closet, Daniel se levantó del piso dejando que Mateo gateara por su cuenta y se puso entre Jonah y los estantes del mueble.
- ¿Qué es esto?-
- Te amo- Jonah rodó los ojos- Vamos dilo-
- Tu cachorro podría estar comiéndose el crayón que dejaste en el piso-
- Joe- este señaló a Mateo que de hecho ya había tomado el crayón- Bien, pero hablaremos después de esto-
En la noche, cuando Mateo ya estaba dormido, Daniel fue a la cocina donde Jonah estaba limpiando un poco, sonrió, Jonah siempre limpiaba la cocina, probablemente era el lugar más limpio de la casa, podrían comer del piso y nada pasaría.
Aclaró su fragante llamando la atención de su alfa, quien le sonrió levemente. Entonces Daniel se sentó en la encimera de la isla, a un lado del lavader.
- ¿Todo bien?-
- Entiendo- Daniel frunció el ceño, realmente le alegra a que Jonah entendiera, pero lo confundía no saber que era lo que su alfa entendía.
- Contexto-
- Yo también tengo miedo- entonces entendió todo, por que desde el momento en que Mateo llegó a su vida el alfa de Daniel vivía con miedo, eso era algo que preocupaba a Jonah, pero en las últimas semanas lo había entendido- Es un mundo cruel allá afuera-
- Lo sé-
- Y lo enviaremos creyendo lo que nosotros creemos, pero los demás no piensan eso Dan y no quiero que esté sólo y no seamos capaces de protegerlo de los demás, por que no quiero que pase por lo que tu pasate y no quiero que pase por lo yo pasé, los niños son crueles, no quiero eso para él-
- Yo tampoco quiero eso, pero si pasa, sabremos que hacer y no lo dejaremos solo Joe, jamás lo dejaremos sólo-
- Es... solo lo quiero meter en una cajita y no dejar que nadie lo lastime- Daniel se bajó de donde estaba y se acercó a Jonah, poniendo sus manos en las mejillas de su alfa.
- Estará bien, nuestro cachorro estará bien cielo, nos encargaremos de ello-
- Okay-
- ¿Quieres ir al nido corazón?-
Jonah asintió antes de esconder su rostro en la curva del cuello de Daniel, tratando de relajarse y respirar con calma, mientras Daniel lo cargaba y llevaba al nido. Su alfa lo cuidó esa noche y también a su cachorro.
♧♧
Holaa
Gracias por leer amores
K.
♡☆
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