Capítulo 5
Uno de mis libros favoritos es: Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Justo ahora me viene a la mente un fragmento de dicha historia:
— ¿Y nunca se deja cegar por los prejuicios?
—Espero que no.
—Quienes jamás cambian de opinión tienen que estar muy seguros de juzgar correctamente al principio.
Me puedo jactar que normalmente suelo prejuzgar demasiado bien a las personas. Increíblemente a algunas personas con solo verlas se perfectamente como son, pero he de admitir que con Erick... creo que me he equivocado. No es como que me hubiera enamorado de él, para nada, solo llevo dos días conociéndolo, pero he descubierto que en realidad es un chico agradable y divertido.
Habíamos terminado de desayunar, ambos estábamos sentados en la manta hablando y riendo sobre algún mal chiste que Erick había dicho. Por un momento ambos nos quedamos callados con una sonrisa en los labios. Él me miraba a los ojos, debía admitir que me estaba gustando ver aquel ceño relajado, podía ver sus ojos con mejor claridad y eran... hermosos. Ah maldición, estaba poniendo su mirada de galán y yo había caído. Tonta, tonta.
—Estás haciendo eso de los ojos, de nuevo.
Intente que sonará de mal humor, pero cuando lo escuche salir de mis labios mi tono fue dulce.
— ¿Qué cosa? ¿Esto?
Erick hizo viscos con los ojos y yo comencé a reír.
— ¿Sabes? No eres demasiado bueno contando chistes.
— ¿Ah no? —Alzó una de sus pobladas cejas— ¿entonces por qué no dejabas de reírte de mis chistes?
—No me estaba riendo de tus chistes, me estaba riendo de ti.
Le saque la lengua y él rio mientras negaba con la cabeza.
—Que madura.
Simplemente puse los ojos en blanco. La verdad es que de los dos, él era el más inmaduro, pero Erick lograba sacar esa niña que aún había en mí y que creía haber perdido. El bajó la mirada para ver su reloj.
—Bueno, ya es hora. Podemos entrar al agua.
Sin decir más, se levantó del mantel y con agilidad se quitó la camisa que traía, parpadee varias veces intentando apartar mi mirada de aquellos pectorales. Él caminó con dirección a una gran roca cerca del lago, mis ojos no hicieron más que seguir aquellos pectorales. ¡Avery reacciona! Cerré los ojos y sacudí la cabeza varias veces. ¿Me había quedado con la boca abierta?
Cuando abrí los ojos de nuevo, vi como Erick se quitaba los pantalones, quedando solo en un par de shorts para nada. Se lanzó un clavado desde aquella roca y emergió del agua a los pocos segundos. Su cabello rubio se veía más oscuro al estar mojado, con sus dedos peinó su cabello hacía atrás, apartando lo mechones que goteaban en su cara. ¿Por qué rayos lo seguía viendo? Aparte mi mirada y la concentre en los cuadros rojos y blancos de la manta.
— ¡Vamos, Avery! —me grito Erick y voltee a verlo de nuevo— ¡El agua esta deliciosa!
Me mordí el labio inferior sintiéndome insegura. ¿De verdad tenía que quitarme toda la ropa? No suelo ser una chica insegura, pero él tenía el cuerpo de un modelo ¿y yo? Bueno, usualmente era mi hermana la que elegían para modelar en las revistas. Soy bonita, pero mi cuerpo (según las revistas de moda) no lo era tanto. Aquello nunca me había hecho sentir insegura... hasta ahora.
— ¡Anda, Avery! ¡Mueve tu trasero o te meteré así como estas!
Lo fulminé con la mirada. Aquella no era mi mejor ropa, ni mi ropa favorita, pero una de las sensaciones que más odiaba en el mundo era: andar con la ropa mojada. Me era casi tan desagradable como tocar los restos de comida que se mojaban en los platos sucios. Hice una mueca de disgusto de solo recordarlo.
— ¡Voy a contar hasta tres! ¡Si no vienes, voy por ti! ¡Uno!
Me levante molesta y me crucé de brazos
— ¡Deja de contar! ¡Ya voy! —Comencé a quitarme la blusa—Que infantil—dije entre dientes.
— ¡Te escuche!
— ¡Qué bueno!
Hice una bola con mi blusa y la dejé tirada en la manta, me quite los shorts. Erick comenzó a silbar y me sonroje demasiado. Disfrace mi vergüenza con molestia.
—Deja de hacer eso o no entro.
—Tú te lo pierdes.
Me guiño un ojo y yo fruncí los labios. Suspiré pesadamente, simplemente no iba a poder cambiarlo. Me aleje un par de metros del lago y después corrí con todas mis fueras, al estar casi cerca de la orilla me lancé dentro del agua. Me estremecí al sentir lo fría que estaba el agua. Salí a la superficie y comencé a tiritar de frío.
— ¡Esta helada!
Me abracé a mí misma y mis dientes comenzaron a castañear por el frío. Erick venía nadando hacía mí y reía al verme temblar de frío.
—Oh vamos, esta demasiada agradable.
—Me dará hipotermia.
Él me lanzó agua con su mano.
—No seas tan exagerada, Avery. Además, estamos en pleno verano. Ven—tomo mi mano para hacerme nadar con él—si te mueves entraras en calor.
Comencé a nadar con Erick, después se le ocurrió hacer unas carreras. De esa manera entre más rápido en calor y el agua me pareció más agradable. Cuando al fin deje de temblar comenzamos a nadar de manera tranquila.
Aquel lugar era como un paraíso, el agua era cristalina, el arrullo de la cascada era como mágico. Me puse a flotar y cerré los ojos dejándome llevar. Escuchaba la cascada, la suave brisa veraniega, el trinar de las aves. No estoy segura de cuánto tiempo pasó, pero nunca en mi vida me había sentido tan relajada. Sentí como Erick acarició mi mano, aquel simple roce me hizo estremecer y mi corazón se aceleró. Aquella sensación fuera tan desconocida para mí. ¿Qué me pasaba? Abrí los ojos y dejé de flotar para poder verlo de frente. Creí que me iba a decir algo, pero simplemente ambos nos mirábamos a los ojos. Ni siquiera sentí la necesidad de decirle algo, solo me permití sumergirme en su mirada. Sentía como por debajo del agua, la piel de mi brazo se erizaba al sentir como su dedo pulgar trazaba círculos imaginarios. Por un momento cerré los ojos y de pronto lo sentí aun más cerca de mí, su aliento estaba chocando con el mío y nuestras narices rosaban. Abrí los ojos de golpe. Oh no, él iba a besarme.
— ¡No! —Puse mis manos en su pecho y lo aleje de mi—No, no y no.
— ¿Qué pasa?
Erick me miró confundido.
—No quiero besarte.
Él me regalo una de sus perfectas y estúpidas sonrisas.
— ¿Por qué no? ¿A caso tienes novio?
—No, pero yo no sé si tú tienes novia.
—No tengo.
Sonrió triunfante y yo puse los ojos en blanco. ¿Cómo podía pasar de ser tan divertido y agradable a ser completamente irritante y fastidioso en menos de dos segundos?
—Aun así. Nunca voy a besarte.
—Nunca digas de esa agua no he de beber
Me guiño el ojo.
—En serio que te encantan los dichos.
—Por algo los hicieron.
A lo lejos ambos alcanzamos a ver que él sol comenzaba a ocultarse y el cielo se pintaba de un hermoso naranja.
—Será mejor que nos salgamos.
Erick salió primero del lago y después me ofreció su mano para ayudarme a salir. Después de cambiarnos creí que iríamos de regreso a casa, pero él se sentó en la manta de nuevo y comenzó a sacar emparedados de la cesta. Mientras él preparaba todo yo tomé mi guitarra y me puse a afinarla un poco.
—Esta genial tu guitarra.
—Gracias. —Miré mi guitarra mientras comenzaba a rasgar las cuerdas—Mi abuelo me la hizo, es mi primera guitarra y de hecho es la única que tengo. Él me enseñó todo lo que se.
¿Por qué le estaba contando todo aquello a Erick? Eso era demasiado personal y bueno, solo tengo dos días conociéndolo como para contarle algo tan personal, sobre todo si es de mi abuelo. ¿Qué te pasa Avery?
—No he conocido a tu abuelo.
—Él murió.
Intente parecer que no importaba, me encogí de hombros y seguí afinando la guitarra.
—Oh. Lo siento—No dije nada y comencé a rasgar la guitarra en busca de alguna melodía— ¿Escribes canciones?
—Intentos de canciones—reí solo un poco.
— ¿Podría escucharlas?
¿Qué? No. Definitivamente no. Si hablar de mi abuelo era personal, dejarlo escuchar mis canciones era súper personal y muy profundo. Eso era un rotundo NO.
—Aún no están terminadas—Mentí.
—Bien, entonces cantemos una que nos sepamos.
— ¿Sabes cantar?
Aparté mi mirada de la guitarra y lo miré mientras alzaba una ceja.
—Te sorprenderás de lo bien que canto.
—Si tú lo dices.
—Vamos, pruébame.
—Bien.
Miré mi guitarra y rasgue las cuerdas mientras mis dedos hacían los acordes. Toque diferentes acordes mientras intentaba recordar alguna canción, simplemente comencé a cantar esperando que él se la supiera y se uniera a mí. El rasgueo de la guitarra fue más rápido y con ritmo.
—Feeling my way through the darkness. Guided by a beating heart. I can't tell where the journey will end but I know where to start. They tell me I'm too young to understand. They say I am caught up in a dream. Well life will pass me by if I don't open up my eyes. Well that's fine by me. So wake me up when it's all over. When I'm wiser and I'm older. All this time I was finding myself, and I didn't know I was lost.
Creí que Erick no se la sabía y estaba por cambiar de canción cuando él se me unió.
—So wake me up when it's all over. When I'm wiser and I'm older. All this time I was finding myself, and I didn't know I was lost.
Ambos continuamos cantando Wake meup de Avicii. La verdad es que él si sabía cantar bastante bien y nosdivertimos por un par de horas más. La verdad es que este primer día saliendocon Erick había sido bastante divertido. Me temó que lo más seguro es queterminaré perdiendo la apuesta.
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