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Capítulo 11

La semana que siguió fue de lo peor. Mi abuela le dio la noticia a todos, después de mí y los días siguientes que vinieron, la salud de mi abuela comenzó a mermar demasiado. La idas y venidas al doctor eran demasiado constantes, pero ayer todo cambio, mi abuela le había pedido a su médico morir en casa, en el mismo lugar en que murió el amor de su vida. El doctor junto con su equipo, instalaron el equipo médico que mi abuelita iba a necesitar en casa.

Simplemente me negaba a apartarme de ella, me mantuve a su lado ayudándola en lo que podía e intentando hacerla sentir más cómoda. Si Erick tenía mi corazón ganado, esa semana se lo gano con más fuerza. Él estuvo a mi lado todo ese tiempo, me ayudaba con mi abuelita en lo que pudiera, me consolaba en esos momentos en los que sentía que no podía. Él era quien me mantenía fuerte, me sujetaba cuando sentía que me iba a caer y cuando mi mundo se desmoronaba a pedazos él me prestaba su mundo, un lugar donde pudiera estar a salvo.

Mi abuelita esta mañana no había despertado bien, mis padres le hablaron al doctor para que viniera a revisarla. Toda mi familia estaba afuera de la habitación esperando lo que el medico tenía que decirnos. Cuando el doctor salió fui la primera en abalanzarme con preguntas.

— ¿Qué es lo que pasa doctor? ¿Estará bien?

Sentí que mi corazón se aplastaba con cada segundo que pasaba y yo no sabía que iba a pasarle a mi abuela. Erick se acercó a mí y acarició mis hombros para ayudarme a tranquilizarme.

—Está en sus últimos minutos de vida.

Sentí que me tambalee y si no hubiera sido por Erick me hubiera caído. Me giré para abrazarlo por el cuello y comencé a llorar desconsoladamente, él simplemente acaricio mi espalda de arriba hacia abajo en un intento por consolarme.

— ¿Ella ya lo sabe? —pregunto mi madre.

—Sí y... quiere hablar con la señorita y con el joven.

Me giré rápidamente para ver al doctor. ¿Estaba hablando de Erick y de mí? El medico asintió con la cabeza y señalo con la misma la puerta de mi abuela. Voltee a ver a Erick sintiéndome algo insegura, su mano buscó la mía y al encontrarla entrelazo nuestros dedos. Él me dio una mirada como preguntándome que si estaba lista, lo único que hice fue asentir con la cabeza.

Erick y yo entramos a la habitación de mi abuela, me encantaba como olía siempre aquel lugar, era una mezcla de manzana con canela e incluso aún conservaba el aroma de mi abuelo, menta fresca. Sentí que los ojos se me llenaron de lágrimas, pero luche por apartarlas. Miré a mi abuela y apreté la mano de Erick, estaba iba a ser nuestra despedida, pero no estaba segura de estar lista. ¿Alguna vez alguien está listo para decirle adiós a un ser querido? Yo creo que uno nunca está listo y siempre te quedarás con ganas de haberle dicho algo. Mi abuelita abrió los ojos y nos sonrió de manera cansada, palmeo el colchón de su cama invitándome a sentar ahí. Me senté y Erick se quedó a mi lado sin soltar mi mano, con mi otra mano tome la de mi abuelita y dejé un beso en sus dedos.

—Ne-necesito decirles algo importan-te—mi abuela hablaba de manera pausada y su voz estaba ligeramente ronca.

—Dinos, abuelita—con mi pulgar acaricie el dorso de su mano.

—No cometas los-los errores de tu madre, Avery—negué varias veces con la cabeza para darle a entender que no los iba a cometer—. Nunca te dejes manipular por tu padre, nunc-nunca renuncies a tus sueños, haz lo-lo que más te apasiona—la mirada de mi abuelita fue hasta Erick—. Me-me alegra haber vivido para verlos juntos—ambos se sonrieron mutuamente—. Muchacho, me si-siempre me recordaste a Craigin. Nunca cambies y pro-prométeme que cuidaras de Avery.

—Se lo prometo, señora.

—Me-me hubiera encantado vivir tanto como para verlos casarse, pero al menos sé que están juntos. Avery, tal-tal vez no te has dado cuenta, pero Katherine está cambiando, ayúdala, no la dejes sola, guíala y también ayuda a Oliver. La-la familia siempre debe estar unida—mi abuela tosió demasiado y cuando su ataque de tos se detuvo continuo hablando—. Cuando los veo a ti y a Erick juntos es como si nos viera a tu abuelo y a mí. Avery...—la voz de mi abuelita se iba haciendo débil a cada momento—te amo.

—También te amo.

Las lágrimas resbalaban por mis mejillas y sentía como goteaban por mi barbilla.

—Se tu misma estés donde estés, aunque sea difícil, aun que te rechacen, se tú misma. Por qué siempre habrá alguien que te va a amar y te aceptará como eres. Vive sin miedo a pensar en lo que dirán los demás. Eres mi mayor orgullo. Me alegro de que mi hija te haya criado bien. Te amo.

Mi abuela suspiró y cerró los ojos no sin antes regalarme una sonrisa. En la maquina los latidos de su corazón se escuchaban cada vez más lentos.

— ¿Abuelita? —Le llamé, pero ella no reaccionó— ¿Abuelita? —La máquina marco cuando su corazón se detuvo— ¡No, no! ¡Abuelita! ¡Doctor!

El medico entro con rapidez a la habitación y comenzó a revisar a mi abuelita. Mi mirada no se apartó de ella y esperaba verla abrir de nuevo sus ojos, pero eso no paso.

—Lo siento—murmuró el doctor—. Ella ha fallecido.

— ¡No! —Erick me sostuvo en sus brazos y me aferré a él deshaciéndome en lágrimas.

No hay palabras para describir lo horrible y lo doloroso que es perder a un ser querido. Ni siquiera el cuerpo sabe cómo procesar el dolor, porque no importa que tanto llores por aquel ser que perdiste y que nunca vas a volver a ver tu cuerpo duele hasta el alma misma duele. Lo que me sorprendía es que Erick podía sentir mi dolor, pero a él intentaba ser fuerte por mí.

El funeral de mi abuela fue igual que el de mi abuelo hace años atrás.Algo sencillo en la casa de mis abuelos. La familia Reed nos acompañaba enestos momentos tan difíciles. Estaba demasiado agradecida de que ellosaparecieran en nuestra vida, de alguna manera ellos habían cambiado nuestravida. Erick me ayudó a cantar can't takemy eyes of you de Frank Sinatra, era la canción de mis abuelos, así queesta era mi forma de decirles adiós a ambos. Aunque siempre los iba a llevar enel corazón. 

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