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Parte 2

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1er. Mes
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Las cosas habían salido muy bien, en la primera consulta con el médico, nos indicó que efectivamente, estaba embarazado y nos advirtió de las típicas molestias del proceso. Nunca advirtió lo horrible que sería, sinceramente había sido el mes más agotador de mi vida.

Yoongi ha estado detrás de mi todo el tiempo, gruñendo en frustración por no poder hacer algo para calmar mi dolor; incluso hay veces que es tan sofocante. Como el día que me había levantado en la madrugada para ir directo al baño y vomitar la mitad de mi cena. Él no me sintió a su lado y supo el por qué.

- ¿Mi amor, necesitas algo? ¿Agua, una pastilla, toallas? - dijo apresurado, entrando al baño.

Yo negué y tomé su mano confortable.

- S-solo abrázame ¿si? - dije despacito.
Él se agachó y me puso entre sus piernas, mientras tarareaba una canción haciéndome dormir.

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-¿Tienes que ir a trabajar, Jimin? ¿En serio? -dijo él detrás de mi.

Había estado vomitando casi toda la madrugada; llorando en el pecho de mi alfa cada cierto tiempo cuando los escalofríos me aturdían. Pero a pesar de eso, también tenía otras responsabilidades, aparte de que ya me sentía mejor.

-Si, Yoongi, hoy tengo que aplicar un exámen de deletreo - expliqué mientras metía mi desayuno en la lonchera y tomaba mi mochila. Rápidamente mi esposo tomó mi bolso y se lo puso en el hombro.

- No puedes cargar mucho peso, le hará daño al bebé; vamos te acompaño al auto - dijo tomando mi mano. Rodé los ojos pero le seguí hasta el coche. Abrió la puerta y me dejó entrar. Acomodó mi asiento, checó el retrovisor y cuando trató de ponerme el cinturón le di un manotazo y una mala mirada.

- ¡Yo puedo solo! Solo tengo un mes de embarazo, Yoongi - dije fastidiado. Él solo me dió una mirada triste y cerró la puerta.

- Bien, haz lo que quieras - me dijo cortante. Me quedé dentro del coche respirando agitadamente, vi como el entraba a la casa sin siquiera despedirse de mi. Rápidamente me salí del auto, toqué el timbre y esperé; cuando mi esposo abrió la puerta, me tiré encima de él y lo abracé fuertemente.

-N-no, no te molestes, por favor - dije y él me abrazó suavemente besando mi cabeza.

- Ven, vamos, tienes que ir al trabajo - dijo dándome una sonrisa conciliadora.

Ahora si me dejé poner el cinturón.

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2do. Mes
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- Yoongi no estoy enfermo, no necesito que me sujetes para bajar las escaleras - dije rodando los ojos pero aun así dejándolo ayudarme.

- Te recuerdo que me dijiste que te sentías mareado últimamente, no me voy a arriesgar que pises mal y caigas - dijo frunciendo el ceño.

Ya en el último escalón, me sujetó de la cintura para cargarme, deja dime a la altura de su rostro.

Reí y me sujeté de sus hombros, besó mi mejilla para luego yo acariciar su cabello.

- Gracias - susurré sobre sus labios y él sonrió como un niño cuando hace algo bien.

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- Necesito una decoradora de interiores para la habitación del bebé, que bueno que la casa tiene una habitación extra, ¿no crees? - dije mirándolo.

- Uhm... digamos que ya me he adelantado - dijo mirando sus pies.
Fruncí el ceño para luego sonreír al ver a Jihyo entrar.

- ¡Oh por dios! - dije abrazándola.

- Con cuidado, Jimin - susurró Yoongi, lo que me hizo girar los ojos.

- Necesitaré muchas manos para el trabajo, asi que serás de gran ayuda, Jimin - dijo ella sonriendo.

- Nada de ayuda, él no puede hacer muchos esfuerzos, ponle a hacer algo que esté fuera del olor de pintura y que necesite agacharse - dijo Yoongi con el ceño fruncido. Jihyo rodó los ojos y me guiñó un ojo.

- Claro, hermanito - dijo con inocencia y el otro sonrió con autosuficiencia retirándose de la habitación.

- Alfas, no puedes vivir con ellos y sin ellos - yo reí ante su comentario.

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3er. Mes
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- Mira mis pechos, están hinchados - dije llorando en el espejo - me duelen - pataleé - para mañana quiero que consigamos algo para que deje de doler - lloriqueó pataleando - también crema humectante para mis masajes recomendados y... ¿Yoongi?

Me giré hacia Yoongi quien estaba acostado en nuestra cama. Él me miraba serio.

- ¡Di algo! - le grité. Últimamente todo me tenía sensible.

- Como quieres que diga algo cuando andas solo en tus lindas bragas - dijo él con voz ronca.

Dejé de llorar y me sonrojé. Le dí una sonrisa tímida y cotoneandome me acerqué a él para luego sentarme sobre sus muslos.

- ¿Te gustan? - dije tomando el elástico de la pieza azul - las compré para ti.

Él me tomó de la cintura y me hizo quedar abajo de él.

- Me encantan - dijo tocando y deslizando su mano por mis muslos.

- Son tu color favorito, ¿no quieres verlas de cerca? - dije alzando mis caderas, sacándole un gemido ronco.

- ¿Y si me dejas verlas tiradas en el piso? - gruñó en mi oído.

Yo hice como que lo pensaba para luego deslizar lentamente las bragas por mis piernas y ponerlas enfrente de él.

- Ahí las tienes, sexy chico - dije y él las aventó a otro lado, para besarme vorazmente.

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El día en el trabajo había terminado me dirigí hacia la sala de maestros, pero el inconfundible olor de Yoongi me hizo ir directo a donde provenía, la dirección.

- Hola, Hani; uhm... ¿mi esposo se encuentra aquí? - dije rezando porque esté confundido.

- Oh sí, el señor Min lleva mucho tiempo platicando con la directora - dijo ella ajena a cualquier cosa.

Yo en mi interior contaba hasta diez, tratando de pensar en cualquier motivo por el que estaba ahí metido.

- Pasaré a saludar, entonces - dije con una sonrisa forzada.

Entré y miré a la anciana directora platicando con mi alfa de lo más cómodos.

- Pero aqui está, el pequeño Jimin; pasa hijo - dijo la señora.

Yoongi solo me sonrió tímidamente mientras tomaba un asiento a su lado.

- Uhm.. ¿qué haces aquí, Yoongi? - dije confundido.

- Bueno, verás Jimin - empezó la directora - tú alfa a venido a pedirme de favor especial un chequeo rápido de las instalaciones del lugar para hacer más seguro tu instancia en la escuela - explicó - y tratar de darte una "atención más cómoda aquí" - terminó con una ceja alzada.

Me sonroje violentamente por la vergüenza y le di una rápida mirada a Yoongi quien me sonrió enormemente pero al ver mi cara de enojo, se fue desvaneciendo.

- Solo quiero que los lugares donde estén tú y mi bebé sean completamente seguros, no podría dejar que estés, sin ánimo de ofender - miro a la mujer - en un lugar donde te puedas herir.

Respiré profundamente y enlacé mis manos.

- Estoy muy agradecido con tu accesibilidad, HyeJin - dije y la mujer me sonrió - pero creo que es parte de mi trabajo, de todos modos gracias por recibir a mi alfa, pero no será necesario.

- P-pero, Minnie - corté con la mirada a Yoongi y sonreí tranquilamente.

- Bueno, nos pasamos a retirar, tengo mucha hambre y me imagino que usted tiene cosas más importantes que hacer - tomé de la mano a Yoongi y salimos del lugar.

Ya en el pasillo trataba de no gritarle a Yoongi por el vergonzoso momento que habíamos pasado.

- ¿Minnie? - dijo Yoongi dudoso.

- Ningún Minnie, Min Yoongi, en la casa me vas a escuchar - declaré y él tragó audiblemente.

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4to. Mes
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Habíamos salido del consultorio del médico, felices por saber que nuestro bebé sería un hermoso varón.
Caminábamos de la mano, sonriendo y pensando en posibles nombres para nuestro hijo. Mi esposo había ido por el auto mientras yo lo esperaba en la puerta, el caminar mucho me podía fatigar y como últimamente mi ritmo cardíaco aumentó, era peligroso según mi hermoso alfa.

A lado de mi pasó un chico quien me guiñó un ojo y se pasó la lengua por los labios, fruncí el ceño y estuve a punto de decirle una que otra grosería cuando vi como el hombre era interceptado por mi alfa contra la pared.

- ¿Cómo te atreves, a mirarle el trasero a mi omega? - le gruñó Yoongi - ¿acaso no ves que está embarazado? ¿Acaso no ves que ya está marcado y que tiene pareja?

El chico negó, estaba muy asustado, se notaba que era un beta. Yo solo seguía estático en mi lugar.

- No vuelvas a olerlo y menos a mirarlo, ¿me oíste? Él es mío, él lleva a mi cachorro, es MI omega y dentro suyo está MI hijo, así que vete de aquí antes de que te parta el cuello en dos - y sin mas lo soltó dejando que corriera.

Yoongi se arregló el cabello y la gabardina antes de girarse como si nada y tomar mi mano para abrirme la puerta y dejarme entrar a la camioneta. Ya adentro, mi alfa me dió una sonrisa y besó el dorso de mi mano.

- Cuando lleguemos a casa, un baile sensual te espera - dije aún en shock por el show que acababa de presenciar.

Me había dejado demasiado caliente.
Los ojos de Yoongi se oscurecieron y me besó lentamente.

- No puedo esperar - dijo para luego arrancar el coche.

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5to. Mes
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- ¡No, Yoongi! Aunque quieras no dejaré mi trabajo - dije molesto y aporreando la puerta de la casa.

Tenía problemas de mareos últimamente, asi que por eso mismo hoy en plena clase casi me desmayo, asustando a mis alumnos. Él llegó rápidamente a la primaria sin necesidad que nadie le llamara, al sentir una preocupación en el pecho, cuando estuvo ahí asustó a más de uno de mis compañeros al entrar sin permiso buscando a su omega y a su cachorro. No pasó mucho tiempo antes de que sintiera el olor de mi alfa y gimiera en necesidad.

Después de eso, Yoongi insistió en visitar al médico por cualquier cosa, a lo cual este mismo nos dijo que era normal, pero que necesitaba UN POCO de reposo. En camino a casa, Yoongi me dijo que debería dejar el trabajo mientras estuviera embarazado, a lo cual me negué rotundamente y así empezó un pleito del por qué sí debería. El alfa entró a casa y me siguió a hasta el cuarto.

- Piénsalo, Jimin, es peligroso, no vamos a esperar a que un día de verdad te desmayes - dijo mientras sacaba mi pijama del armario - mi amor, por favor, cede por una vez en tu vida, si es por el dinero, sabes que no nos hará falta - pidió y lo seguí ignorando - ¡Jimin! - me gritó con su voz alfa.

Mi omega chilló asustado, y yo dejé caer todo lo que tenía en las manos y me tapé lo oídos.

- ¿P-por qué hiciste eso? - pregunté. Yoongi trató de acercarse cuidadosamente pero me alejé con miedo.

- Minnie, amor no quise... - dijo arrepentido. Él jamás había hecho eso conmigo.

- N-no puedo creer que hayas hecho eso - dije sollozando - prometiste que no lo harías.

Mi alfa se veía desorientado, sus ojos desesperados buscando alguna forma de solucionarlo.

- M-Minnie, sabes que j-jamás lo habría echo consciente, estaba enojado, n-no me hacías caso, fue por instinto - dijo temblando y extendiendo una mano a mi.

Lo miré atentamente por un momento y despacio me acerqué a él para esconder mi cara en su cuello. Por irónico que sea su olor me tranquilizaba.

- Perdón - susurró con la voz temblorosa.

Asentí y me abracé mas a él. En un momento a otro, sentí un movimiento en mi estómago, puse una mano en mi estómago y esperé hasta que sentí de nuevo ese movimiento, miré a Yoongi con los ojos muy abiertos.

- ¿Estás bien? ¿Qué pasó? - preguntó preocupado, yo me quedé quieto y lo volví a sentir - ¿Jimin?

Tomé su mano y la llevé hacia donde había sentido antes la patadita, cuando la sintió, abrió los ojos y luego me miró para soltar una gran carcajada. Se puso se rodillas y alzó mi playera.

- ¡Hola, mi amor! Ya por fin decidiste dar señales de que estás aquí - dijo emocionado, yo solo acaricie su cabello - te amo demasiado, cariño - dijo besando esa parte y sintiendo otra patadita. Se paró y con cuidado me alzó y me giró para besarme y esconder su cara en mi cuello.

- Te amo, mi vida; perdóname - dijo con cara de arrepentimiento.

- Te amo demasiado, Yoonie; por favor, no lo vuelvas a hacer - dije y él asintió convencido.

Nos la pasamos hasta tarde tratando de que vuelva a patear el bebé.

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6to. Mes
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- No puedo creer que después de todo te salieras con la tuya, Minnie - dijo Jungkook manejando el pequeño auto de Jimin.

Desde hace dos días su esposo y él llegaron al acuerdo de que iría a trabajar medio turno y ya no manejaría, por lo que comisionó a Jungkook de su chófer.

- Digamos que usé mis encantos - dijo recordando cuando Yoongi se dió cuenta de la manchas que aparecían en su camiseta a causa de los indicios de leche materna, y que terminó con el alfa jugando con sus pezones hinchados.

- No quiero saber - dijo con fingido asco.

Cuando llegaron a la escuela Jungkook sacó la lista que Yoongi le dió.

- A ver - dijo desdoblando la lista - Comida, papel higiénico, snacks, pantuflas, cargador de ayuda, masajeador, teléfono, mochila, y lo mas importante - dijo y se acercó a Jimin dándole un beso en la frente - el beso de despedida.

Jimin rió y con cuidado bajó de la camioneta. Jungkook miró que el castaño entrara a la escuela para llamarle al pelinegro.

- Bambi ha entrado al bosque, repito Bambi entró al bosque - dijo.

- ¿O sea, que Minnie ya está en la escuela? - dijo el Alfa confundido.

Jungkook rodó los ojos.

- Si, idiota - contestó.

- ¿Llevó todo lo de la lista? - dijo acordándose de lo olvidadizo que ahora era su esposo.

- Todito, en su mochila - rió Jungkook.

- Muchas gracias, Kook - dijo Yoongi.

- Sí, sí - dijo y arrancó la camioneta directo al trabajo de su alfa.

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7to. Mes
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El aire acondicionado de la casa estaba en el máximo, según Jimin hacía un calor infernal.

Yoongi lloraba por lo alto que llegaría la cuenta de luz, y Jimin por lo mucho que le dolía la espalda.

Ahora mismo se encontraba en la silla masajeadora con las piernas en alto cubiertas de algo tibio para la hinchazón. Su alfa se encargaba de masajear las piernas con calambres y sus pies hinchados. Ahora mismo el pelinegro había salido en una misión.

- Yoongi - lloriqueo el castaño al ver entrar a su esposo por la puerta.

- Si, sí - dijo sacando todo lo que habia en la bolsa de compras - aquí tienes tu helado de frambuesa, la salsa inglesa, y las salchichas con queso - dijo pasándole cada cosa.

La cara de Jimin se iluminó como un árbol de navidad y abrió el bote de helado para echarle salsa inglesa y con la salchicha sacar un poco directo a su boca. Gimió en gusto y sacó otro tanto más.

Yoongi solo lo veía con cara de asco, tomó lo restante de las bolsas para dirigirse a la cocina, no sin antes darle otra mirada a su esposo para ver que era cierto que comía aquello tan asqueroso.

Desde hace un mes que empezaron los verdaderos antojos de Jimin. El alfa se volvía loco sobre todo en las madrugadas cuando tenía que salir a buscar lo que su lindo omega quería o si no éste se volvería un mar de llantos.

- Gracias - dijo entre bocados.

- Claro - dijo el alfa, aún extrañado.

- ¿Quieres? - preguntó el ojimiel con ojitos ilusionados.

- Uhm... No, amor; come tú solito - dijo con una sonrisa fingida. Jimin solo se encogió de hombros y siguió comiendo.

- Te amo - dijo con un sonrisa llena de comida.

Yoongi le envió un beso volador y entró a la cocina.

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8vo. Mes
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Yoongi llegó a la casa muy cansado, sonrió al encontrarse con su omega en la sala, pero eso no duró mucho al ver que éste lloraba. Rápidamente se acercó y lo envolvió en un abrazo.

- Mi amor, ¿qué pasa? ¿Te duele algo? - dijo preocupado.

El ojimiel hizo un puchero de querer seguir llorando y se paró tomando de la mano a su alfa para dirigirse al espejo. Alzó su camisa y le dejó ver su pancita.

- ¿Lo ves? - dijo con la voz amortiguada.

Yoongi miró su pancita, la cual estaba sumamente hinchada y con una protuberancia donde era su ombligo, sonrío enternecido y abrazó a su esposo por la espalda.

- Es hermoso, tú lo eres - dijo besando su mejilla. Yoongi no se esperaba que su omega se largara a llorar.

- Estrías - dijo señalando en su pancita las marcas coloradas - ayer me empezaron a salir y hoy habían más; estoy horrible y gordo, ya no me vas a querer - dijo llorando a cántaros frente al espejo.

Yoongi trató de no reír, ante lo loco que habia sido el hecho de que Jimin no se había quejado de su peso hasta hoy. Pensó que se había librado de ese detalle tan tonto.

- Mi amor, ¿quién te dijo eso? Yo te amo mas cada día - dijo besando su cabello.

- J-Jiwoo, la flaca esa que está enamorada de ti - dijo con un puchero girándose para recibir un beso y Yoongi gruñó en molestia. Odiaba a esa tipa, siempre hacia sentir mal a su esposo.

- Esa flaca sin chiste, no se compara con mi esposo; tú eres sexy, tierno, guapo y tú tienes algo que ella ni en sueños tendrá - dijo a la defensiva.

-¿ A ti? - pregunto limpiándose los ojos.

- También, ¿pero sabes que tienes que ella no? - Jimin negó - tu tienes un gran trasero - contestó.

Jimin se rió fuertemente y se giró para abrazar a su alfa.

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- Entonces esperamos a que llegue o lo quieres hacer a tu manera - dijo la directora de la escuela donde trabajaba su omega.

- No, creo que esperaré a que ella llegue - dije entrelazando mis manos en mi regazo.

Al poco tiempo un golpe en la puerta se escucho.

- ¿Me mando a llamar, señora? - dijo la chica asomándose, pero al verme entró completamente emocionada.

- ¿Y-Yoongi? ¿qué haces aqui? - dijo ella.

- El señor Min vino en plan de visita amistosa para platicar contigo - dijo la directora, parándose y yendo hacia la puerta - los dejo solos.

Vi como la chica se acomodaba el escote y me sonreía.

- ¿Y para qué soy buena, señor Min? - dijo ella.

- Creo que para nada, querida Jiwoo - dijo él levantándose - ofendiste a mi omega, MI esposo, y no es lo peor, te metiste con su físico, si sabes lo que te conviene deja en paz a Jimin y no te acerques a él - gruñó con enojo.

- C-claro, Yoongi - dijo ella.

- Señor Min para ti - dijo caminando hacia la puerta.

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9no. Mes
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Era el baby shower del bebé de los Min y las mamás de ambos chicos habían planeado una gran fiesta.
Jimin se sentía muy agotado de su condición, se le hacia muy difícil respirar y caminar. Yoongi se estaba volviendo loco, estaba en todas partes ayudándolo y evitando cualquier signo de malestar de su esposo. Siempre tratando de que su olor no flaqueará a tristeza o dolor.

- ¡Minnie! - gritaron sus hermanitos gemelos corriendo hacia él.

Yoongi abrió enormemente los ojos y rápidamente sujetó a ambos niños de la cintura cuando se iban a tirar sobre su chico.

- No, niños con cuidado - dijo acercando a ambos para que le den un besito en la mejilla a su hermano y una en su pancita. Jimin rodó los ojos y en un descuido del pelinegro les hizo señas a los niños para que se sentaran a su lado.

- ¡Pero mira que grande estás muchacho! - dijo una señora, amiga de la mamá de Jimin - ya debes ir pensando en como bajar esos kilos.

El omega tragó grueso y bajó la mirada, Yoongi gruñó a la señora y ésta asustada se fue.

- Yoongi - advirtió Jimin avergonzado.

- ¿Qué? ¡Te había ofendido! Nadie hace eso a mi esposo - dijo molesto.

Jimin le hizo señas para que se acerque, rápidamente le dio un golpe en la cabeza y luego lo besó lentamente sacándole una sonrisa.

- Amo cuando eres un sopreprotector - le susurró juntando sus narices.

- Solo por tí, precioso - le dijo.

Los regalos llegaron poco a poco y una orgullosa Jihyo por fin los dejó entrar a la habitación del bebé (la cual por orden de Yoongi, hasta el final la vería su esposo). Jimin lloró al ver lo hermosa que era y abrazó a su alfa; comió mucho pastel, incluso se comió el pedazo de Yoongi y de su mamá.

Ya en la noche cuando ambos estaban acostados, el omega sentía mucho dolor en su parte baja, y se retorcía entre los brazos de su alfa.

- Yoongi - dijo respirando con dificultad - amor, despierta.

El pelinegro se quejó y jaló más hacia sí al pequeño.

- Dormir - murmuró enterrando su cara en el cabello del omega, definitivamente el alfa tenía el sueño pesado. Jimin se desesperaba cada vez más asi que cuando se logró salir del lugar, empujó a su esposo con fuerza.

- ¿Qué? ¿Qué pasó? - dijo levantándose de golpe.

- Ya es hora - dijo apoyando las manos en su espalda.

Yoongi abrió los ojos y asintió. Torpemente se levantó y tomó la pañalera.

- B-bien hay que ir al auto y subir y llegar y nacer - dijo rápidamente, pasándose ambas manos por el rostro tratando de despertar completamente.

Jimin rió con dificultad y tomó su mano.

- Tranquilo, toma las llaves, ya tengo la pañalera - dijo. El pelinegro asintió y su omega le acarició el rostro.

- Vamos a conocer a nuestro pequeño - dijo con lágrimas de emoción en lo ojos. El pelinegro sonrió y besó su sien.

- Prometo que los protegeré con mi vida, Jimin; a partir de hoy, daré todo por ustedes - prometió.

-Te amor, mi amor, ya es hora - tomé la mano de mi esposo y con cuidado salimos rumbo al hospital.

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