Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

❈•≪05. Comportamiento inaudito≫•❈

Tarareando por lo bajo, el castaño enfocó su mirada en el nublado cielo que se extendía sobre él. Después de dos días de intensas lluvias, las mismas se habían detenido temprano por la mañana.

A causa de eso, el ambiente se había tornado fresco pero no demasiado como para considerarse molesto. Inspirando hondo, sus pulmones se llenaron del aire que los rodeaba en las urbanizaciones de Cheongju. Notando lo ligeramente diferente que era al aire que sus pulmones solían absorber en las afuera del lugar, lo que tenía sentido.

Si bien no habían muchos edificios, los habían muchos más en comparación a la zona donde él vivía.

—¿Qué tanto miras el cielo?— bajando su mirada, HongJoong observó a JongHo a su lado—. ¿Crees que vuelva a llover?

—No lo creo, todavía no estamos en temporada.

Evaluativo, el de hebras rojas frunció su ceño. Fijándose en el manto que se alzaba sobre ellos con atención.

—Puede que tengas razón, aunque de todas formas sucedió lo contrario.— replicó al encogerse de hombros—. De todos modos no es como si pudiéramos hacer algo.

Riéndose, HongJoong concordó con el más joven. Podían no encontrarse en la temporada de lluvias todavía, pero había llovido por casi cuatro días. El clima era un desastre que no podía predecirse de manera completa, nada que hacer con ello.

—¿Deberíamos...?

—Oigan, dejen de perder el tiempo y vayamos a la siguiente tienda.

Mirando por sobre sus hombros, tanto el castaño como el de hebras rojas, fijaron sus respectivas miradas en en San.

—Deberíamos aprovechar que estamos en el centro y recorrer el lugar.— pronunció el más joven, caminando hacia el rubio.

—A mi madre no le gusta que gaste el tiempo en cosas innecesarias.

—Gentilmente te acompañamos, al menos deberíamos de ver algunas tiendas nuevas.— apoyó HongJoong, colocándose al lado izquierdo del alfa.

San resopló con molestia fingida—. No me acompañaron, se ofrecieron a venir cuando me vieron de camino a la parada del transporte.

—Tecnicismos.— descartó el más joven, sacudiendo su mano—. Al menos deberíamos de tomar algo, tengo sed.

—Cuando hicimos una parada en el baño pudiste beber de allí.

—Era agua caliente.

—Agua al final.

Sacudiendo su cabeza, HongJoong se rió por lo bajo.  Aunque se hubieran infiltrado en la asignación de San, nadie allí la estaba pasando particularmente mal. Al contrario. Aunque al rubio le gustara fingir que sí. Era su encanto. Quejarse y resoplar.

Ignorando el parloteo del par, el castaño se encaminó a una pequeña tienda de conveniencia. La cual llamó a su atención por los productos que se exhibían fuera, mayormente frutas. Podría llevarle los arándanos que su madre le encargó de allí.

Pero de los pequeños frutos, su mirada se deslizó hacia una pequeña mesa con inciensos. Sintiéndose curioso, los observó de manera diligente. Tomando uno en particular.

—Veré qué hay dentro.— informó San al pasar por su lado.

Asintiendo, el omega continuó viendo el incienso escogido. Ladeando su rostro, lo llevó hasta su nariz. El aroma no era totalmente natural, se percibía demasiado artificial de hecho. Y lo que debía sentirse a canela con jengibre, resultó en un aroma intenso. Arrugando su nariz, lo alejó.

—San se encontraría arrugando el ceño viéndote hacer eso.

—¿Por qué?— preguntó sin verlo. Hurgando por otro incienso similar.

Canela.

HongJoong se encogió de hombros, aunque su rostro se calentó. No perdiendo el color a pesar de ello.

No es como si su gusto por la canela fuera reciente, su café solía tener agregados de la misma cuando podía comprar un poco. Y eso llevaba siendo desde que tenía quince años. Un gusto que descubrió y no soltó.

Pero ambos allí sabían que el gamma no estaba haciendo alusión a sus gustos alimenticios, sino a su interés por el delta con esencia a canela. El cual no se molestaba en disfrazar.

De todos modos, ¿qué tenía que disfrazar? Estaba curioso por el chico solitario y ya. Como se dijo hace casi cinco días, no se molestaría en etiquetar nada de momento. No quería apresurarse. Sus corazonadas al respecto podían fallar, no siempre acertaban. Eso era una realidad también.

«Este podría ser el caso», pensó cuando se llevó otro incienso a la nariz. Alejándolo poco después.

—Su aroma me relaja, no es tan malo como piensas.— respondió una vez se rindió.

—¿Cómo puedes saber qué pienso al respecto del delta?

Sonriéndole, HongJoong se giró a verlo—. Gracias a eso puedo saberlo: «delta».— repitió en un intento por imitar su tono despectivo—. Tienes una concepción de él sin siquiera conocerlo.

—Tú tampoco lo conoces.— farfulló entre dientes, avergonzado por ser leído tan fácilmente. Aunque fueran amigos, no lo hacía mejor.

—No digo que lo haga, porque no es así. Apenas y lo he visto un par de veces.— musitó sin más, en un tono calmo y neutral—. Pero no asumo que MinGi es de una forma simplemente por su casta.

—¿MinGi?— murmuró con asombro—. ¿Sabes su nombre?

—¿Y qué es lo extraño?, es normal preguntar por el nombre de alguien al presentarte.

—¿Así que ya se presentaron?

—Deberías hacerlo también.— replicó al devolver el último incienso. Ninguno poseía un olor de su agrado—. Para que veas que no es el lobo feroz.

Sintiendo sus mejillas arder, JongHo desvió la mirada—. No necesitas burlarte, ¿sabes?

HongJoong no dijo nada, simplemente palmeó su espalda y continuó viendo alrededor. Cuando San llegó a ellos, les ofreció una botella de agua a ambos. Siendo JongHo quien la cogió primero. No había bromeado cuando dijo tener sed.

Tranquilamente continuaron yendo de tienda en tienda, San aún tenía algunas cosas más que comprar y para cuando finalizaron, se apresuraron de ir a la parada. El transporte estaba por irse, para su suerte lo alcanzaron. Desgraciadamente, estaba más lleno de lo que previeron.

Ahorrándose sus quejidos pasaron entre los cuerpos y se aseguraron un lugar apretado en el fondo. No habían asientos disponibles, por lo que San chasqueó su lengua. Aunque no llevara nada de considerable peso dentro de la bolsa que sostenía, era molesto tener que ir hasta sus casas aparados y apretados en un rincón.

En el peor de los casos, claro. En algún momento del viaje, el transporte iría vaciándose.

Y varios largos minutos después, entre personas que subían y bajaban, la zona que ocupaban se amplió lo suficiente como para que no tuvieron que ir los tres apretados entre sí. Exclamando vigorosamente ante esto, JongHo siguió bebiendo del agua que se negó a compartir mientras observaba por la ventana.

HongJoong se encontró dispuesto a conversar con San, estaba aburrido y el silencio comenzaba a ser asfixiante. Pero repentinamente el transporte se detuvo de manera abrupta y quienes iban de pie, se vieron yéndose en todas direcciones o atajándose de lo primero que pudieran sostenerse. En su caso fue el brazo de JongHo. Sus ropas terminaron mojadas, pero evitó irse de bruces contra San o al suelo mismo.

—Maldición, eso estuvo cerca.

Curiosos por esa desconocida voz cercano a ellos y los movimientos brutos de San, advertidos por la bolsa que aún sostenía, tanto el omega como el gamma alzaron sus miradas en dirección de alfa. Alguien había aterrizado en él.

—Descuida.— musitó el rubio, su voz estando tensa.

Fijándose en el chico sonriente, HongJoong notó que era un alfa también. Uno bastante despreocupado. Más personas bajaron, por lo que el chico se aprovechó de esto para colocarse junto a San. No reparando en la presencia de ellos, sus ojos seguían en quien le quitaba unos insignificantes centímetros.

—¿Sucede algo?

Riéndose, el chico negó—. Te ves algo tenso.

Arrugando su ceño, San dejó de ver al techo para mirar a quien estaba a su lado—. ¿Y eso es divertido, por qué...?

—Nada en particular— respondió al encogerse de hombros—, sólo me tomé el atrevimiento de asumir que estabas nervioso por alguna razón en particular. ¿No tienes amigos?

Sin poder evitarlo, JongHo se rió. Atrayendo la atención del alfa desconocido.

—Aunque parezca lo contrario, tiene bastantes amigos.

—¿Eres uno de ellos?

—No tuvimos muchas opciones.— respondió al señalándose a sí mismo como a un HongJoong que no hacía más que observar la atmósfera.

—¿No te defenderás?

—No me siento especialmente ofendido o atacado— murmuró con mayor tensión en sus palabras—. ¿Podrías alejarte?

—¿Por qué?, ni siquiera estoy demasiado cerca.

Lo que era cierto, habían cuatro pasos entre sus cuerpos aproximadamente. Pero aún así San estaba rígido. La mano que se cerraba entorno a su bolsa estaba cerrada en un puño pálido. Sintiendo la mano de JongHo llamar su atención lo miró, «¿se conocen?» susurró únicamente para él.

Percibiendo lo fuerte que era el aroma de ambos y la tensión acumulada de San, HongJoong dudaba que ese fuera el caso. Pero el rubio tampoco parecía molesto. La frescura de su aroma se había espesado a un punto no muy agradable, siendo él sincero. Pero no había matices de enojo en el mismo. Nada de eso. Incluso su postura era más recta, queriendo sobreponerse por sobre el contrario. Aunque ya hubiera una diferencia minúscula entre ellos.

«¿Qué está pasando?».

A pesar del comportamiento despreocupado del otro alfa, su aroma era realmente perceptible. Lo que ocasionó que su nariz se frunciera, ligeramente disgustado por ello.

JongHo jadeó una exclamación silenciosa y cuando él comprendió lo que el gamma, se tragó su propia exclamación. El alfa de hebras oscuras y cortas estaba midiendo a San.

No era normal que los alfas se midieran* entre sí, esa acción correspondía a los omegas y muy escasamente, a ciertos betas.

—Aún así hay bastante espacio como para que te alejes.

—¿No sería un desperdicio?— cuestionó con lo que parecía duda, sonriendo enormemente cuando obtuvo un quejido bajo de San—. Oh, así que tienes temperamento.— reconoció con aparente diversión, dando un paso más cerca. HongJoong percibió como él y JongHo contenían la respiración, cuestionándose para sus adentros qué pretendía el tipo—. No me estás intimidando, ¿sabes?

San expulsó una gran cantidad de aire por su nariz e imitando a su contraparte, dio un paso hacia éste también.

—¿Acaso buscas problemas?

—¿Me estás diciendo que eres de esos chicos?— farfulló sin vacilo en su voz o en su actitud socarrona—. Porque no luces como uno.

—¿Por qué no vas a meterte con alguien más?

Fingiendo evaluar lo escuchado, el alfa se encogió de hombros, arrimándose unos centímetros más.

—¿Es que tú no quieres meterte conmigo?

HongJoong estaba entrando en pánico, casi al mismo tiempo que JongHo. Aunque éste lo disimulaba bien fingiendo que el escenario en movimiento era más interesante que los dos alfas frente a ellos. Los cuales estaban haciéndose notar con demasiado vigor. Sus aromas destacaban por encima de los otros, y eran varios allí.

—Ni pensarlo.

—Lastimas mis sentimientos. Podría ser divertido.

En el momento que los ojos de San brillaron completamente dorados, el transporte se detuvo y el chico retrocedió varios pasos. Luciendo una media sonrisa en sus labios. La satisfacción bañando su rostro descaradamente.

—No te tortures demasiado pensando en mí, nos vemos.

Antes de que las puertas abiertas se volvieran a cerrar, el chico las cruzó. Yéndose sin siquiera mirar atrás.

—Sa...

—Ahora no.

JongHo se calló tan pronto la voz del rubio resonó en un tono demandante. Ni siquiera los miró y a pesar del desconcierto en ellos, San no hizo amago de hablar. Al contrario, pareciendo extrañamente perturbado, el rubio se encogió en el sitio en el que estaba. Colocándose de cuclillas cubrió su rostro con ambas manos. Su aroma no había disminuido ni un poco.

—¿Deberíamos?

—No creo que sea buena idea.— musitó el castaño en negativa.

Estaban cerca de llegar, de todos modos. Y si bien la posición de San era todo menos segura, molestarlo cuando aún no estaba calmado y sus ganas por romper algo eran demasiado palpables, no era una opción a considerar tampoco.

Incluso cuando se bajaron, los ojos del alfa seguían destellando en un intenso dorado. La inquietud en él era evidente también en sus pasos apresurados, buscando distanciarse de ellos.

—Eso no tuvo sentido alguno, ¿quién era ese loco?— masculló JongHo cuando San desapareció por el camino que llevaba a su casa.

—No tengo idea.

—Pudieron terminar a los golpes.

Las quejas del gamma continuaron, concordando él en algunas. Su cerebro no había terminado de asimilar lo presenciado como para hacer comentarios acertados al respecto. Su mente estaba tan vacía como la de San podía estar.

Aquello había sido inesperado y temerario por parte del alfa desconocido. Aunque seguramente su concepción de diversión distaba de la de ellos. Porque otra explicación a su comportamiento no había.





*La acción de medir entre lobos es básicamente cuando se evalúan entre sí. El ánimo principalmente, o la estabilidad que tienen con sus lobos interiores. De esto se encargan los omegas porque sus feromonas no son tan agresivas para otros lobos en la jerarquía. Y ciertos betas pueden hacerlo también. Consta en librar su aroma de manera intencional pero con una intensidad mayor a la normal, buscando reacciones en la parte ajena. De esa forma pueden saber de qué humor se encuentran o si la armonía con su lobo es sana. De serlo, no reaccionarían. 

Los alfas no pueden llevar a cabo esta función debido a que sus feromonas son más intensas que las de otros lobos y a quienes se mide mayormente, es a otros alfas. Puesto a que, como los deltas, suelen poseer una armonía inestable.

Un alfa midiendo a otro no resultaría bien, sólo agravaría su condición o su estado anímico a causa de sus feromonas.

🌑

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro