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🔹️EPÍLOGO

Seis meses después.

Jungkook se despertó con Taehyung desnudo en sus brazos, medio cubriéndolo, y sonrió. Había llegado tan lejos, su chico plátano. Aún tenía pánico a veces cuando se despertaba en medio de la noche y le sentía cerca de él, pero cada vez era menos frecuente. Recientemente, había comenzado a buscar su cuerpo cuando estaba dormido. Solía ser Jeon quien lo buscaba, pero ahora el castaño ansiaba el contacto tanto como él.

Dios, Taehyung era tan hermoso. Incluso con los ojos cerrados, sus ojos eran —o eso creía Jungkook porque amaba todo— su parte favorita de él. Aunque también tenía que decir que su trasero era bastante hermoso y perfecto y esponjosito y... y bueno lo amaba demasiado.

Su conjetura era que lo follaba tal vez tres de cada cuatro veces, pero de vez en cuando, el castaño se ponía de este humor agresivo y le follaba hasta la mierda. El día anterior, fue porque él estaba celebrando, y tenía toda esa energía de la que necesitaba deshacerse. Jungkook se ofreció voluntariamente como un objeto para su estado de ánimo. Digamos que había sido mutuamente satisfactorio y dejémoslo así. Su trasero aún notaba un poco de su... entusiasmo.

Se inclinó y besó suavemente los labios de su novio. Taehyung dejó escapar un pequeño gemido tranquilo, y luego sus hermosos ojos parpadearon y se abrieron. Una lenta sonrisa se extendió por su rostro cuando le vio.

—Hola, Kookie —dijo, su voz espesa por el sueño.

Todavía había adrenalina cuando le llamaba así. Jungkook había tenido que esforzarse para lograr que su chico plátano confiara y se abriera con él, pero había valido totalmente la pena.

—Buen día, bebé —le dijo y lo besó de nuevo, sólo porque quería.

—¿Es hora? —preguntó.

—Nah. Te desperté un poco temprano.

Su sonrisa se ensanchó—. ¿Estás de humor para un poco más de celebración?

—No si involucra mi trasero, bebé. Esa fue una seria embestida que hiciste —el menor se veía positivamente satisfecho, y el rubio sonrió—. Sintiéndonos bien con nosotros mismos, ¿verdad?

Su sonrisa se transformó en otra cosa, algo mucho más profundo—. Sí, lo estoy. Me siento realmente bien. Por primera vez puedo recordar, que estoy feliz.

La expresión en el rostro de Taehyung hizo que a Jungkook le dieran ganas de llorar de gratitud.

—No tienes idea de lo feliz que me hace eso, bebé —dijo.

Se miraron el uno al otro con probablemente idénticas sonrisas tontas en sus caras antes de que el castaño agarrara la cabeza de su novio y le diera un beso sólido en los labios.

—Está bien, basta con la mierda cursi. ¿Qué tal una mamada de celebración por despertarme?

Jungkook arrastró una mano desde el pecho del castaño hacia abajo y buscó su polla, que estaba dura como una roca—. Pareces muy despierto para mí.

Kim parpadeó, haciendo un puchero—. ¿Por favor? ¿Porque soy súper inteligente e increíble?

Lo era, sin duda. Se iba a graduar hoy, obteniendo el título por el que había trabajado tanto. Y Jungkook no podría estar más orgulloso de él.

Este año que pasó, no había sido fácil para Taehyung. Su relación requería de que él aprendiera mucho y se confrontara con un pasado que nunca se había dado cuenta de que tenía. Y conocer a su madre y a sus hermanas tampoco fue un paseo por el parque. Aún no eran cercanos, pero estaban en contacto, y él lo estaba intentando. Eso era todo lo que cualquiera podía pedir después de lo que pasó, y Jeon no creí que Sullie siquiera hubiera esperado tanto.

—Eres súper inteligente e increíble, pero no estoy seguro de cómo se relaciona eso con una mamada —le dijo.

—Hombre, es una mamada. Trabaja conmigo aquí.

Ambos se rieron de esas palabras familiares. Sería imposible para él olvidar cómo conoció a su chico plátano. Jungkook siguió sonriendo hasta que lo tomó, porque a pesar de lo que algunas personas pensaban, no se podía sonreír con una polla en la boca. Les retaba a que lo intentasen.

Se fue por lo rápido y sucio, y Taehyung se estaba corriendo en su garganta en menos de tres minutos. No se había olvidado de sus habilidades, aparentemente.

—Mmmm —suspiró—. Eres muy bueno en eso.

El rubio se arrastró hacia arriba y Taehyung le dio un beso descuidado, lamiendo su boca por los últimos restos de su liberación. Cuando terminó, acunó la mejilla de su novio.

—Te amo.

El corazón de Jeon saltó, como siempre lo hacía cuando su bebé decía esas palabras. Todavía eran raras, y por lo tanto eran tan valiosas para él.

—También te amo. Mi chico plátano.

El castaño le miró como si estuviera esperando algo, y Jungkook arrugó su nariz.

—¿Vas a preguntar o planeabas esperar hasta esta noche? —dijo Taehyung con una misteriosa sonrisa.

—¿Preguntar qué?

Su sonrisa se agrandó—. Pedirme que me mude contigo.

La boca del mayor se abrió—. ¿Cómo...?

Gentilmente sacudió su cabeza—. ¿De verdad pensaste que no me daría cuenta de lo astuto que has estado al animarme a traer más ropa? ¿Mis libros de estudio? Amor, me hiciste instalar mi PlayStation aquí porque me dijiste que tu televisión era mucho más grande, y sería más divertido para mí jugar aquí. Casi todas mis cosas están aquí, excepto por mis muebles y mis cosas de cocina, que de todos modos no uso.

Oh, mierda. Aparentemente, no había sido tan sigiloso y sutil como esperaba. Se aclaró la garganta—. ¿Cómo sabías que hoy quería preguntarte?

—Vi una factura de tu compañía de seguros. Me has agregado a tu seguro de arrendatario, a partir de hoy. Eres tan malditamente bueno en cosas como esa, por cierto. Debajo de esa estrella porno salvaje late el corazón de un hombre fiable, bebé.

Jungkook suspiró, admitiendo la derrota. La buena noticia era que Taehyung no parecía enojado. Más como, expectante, de hecho. Como si todavía quisiera que dijera las palabras reales. Y luego Jeon se dio cuenta. Lo quería. Necesitaba que dijera las palabras porque no creería que era real hasta que le escuchara decirlo.

Respiró profundamente—. Te amo, Tae. Demasiado. Y me encantaría que te mudes conmigo. Quiero ir a dormir cada noche contigo en mis brazos, sabiendo que estarás allí mañana y pasado mañana. Quiero pasar todas las mañanas levantándome así. Quiero amarte lo mejor que pueda, si me lo permites.

El rubio se quedó sin aliento, y todo ese tiempo, el menor le había estado mirando con una expresión suave.

—¿Me estás pidiendo que me mude o me estás pidiendo algo más? Porque eso sonó bastante romántico para mí, un poco exagerado para una solicitud de mudanza, realmente. Más como una propuesta.

El corazón de Jungkook se detuvo. Simplemente se detuvo. El castaño no estaba enojado, y tampoco asustado, pero había algo en sus ojos que nunca había visto antes. Algo suave y amoroso y... confiado.

—¿Te estaba pidiendo que te mudes conmigo? —preguntó, su voz apenas audible.

Taehyung le besó suavemente en los labios.

—Sí.

The end.

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