
I
#Kiriasuweek2020
Mi estrella fugaz eres tú.
Día 1, miércoles 30 de septiembre.
...
— Papá.
— ¿Sí, Yui?
— ¿Cuándo regresará mamá?
El azabache que hasta hace unas horas estaba profundamente dormido, se concentró en ponerle toda la atención a su hija. Asuna, su esposa dentro de ese juego, salió unas horas atrás a buscar cosas que según dijo necesitaría esa noche, Kirito al saber que su esposa no corría riesgo dejó que fuera sola.
— No debe tardar mucho. — el azabache se levantó de un brinco de su cama y alzó a su hija en brazos. — ¿Qué tal si jugamos un poco para pasar el rato?
— ¿Jugar? — preguntó Yui.
— Supongo que no sabes mucho de eso...
— No importa, quiero intentarlo.
Kirito sonrió ante el comentario de su hija.
Apenas pocos días atrás la encontraron en el bosque, sola y sin energía, cuando ella se desmayó Kirito de inmediato la llevó hasta su casa junto con Asuna. La niña se reconoció a sí misma como Yui, y proclamó a Kirito y Asuna sus padres.
— No sé de muchos juegos para dos personas, ¿qué tal si jugamos a las escondidas?
— ¿Cómo se juega?
— Hmm tú te escondes en cualquier parte de esta casa y yo te buscaré, luego puedes buscarme tú a mí. — le explicó mientras le revolvía los cabellos oscuros.
— ¡Sí, suena divertido! — Yui se lanzó a abrazar a su padre mientras reía.
— Ve a esconderte, yo contaré hasta 20 y te iré a buscar.
Yui se fue corriendo, Kirito le dio la espalda e inició con la cuenta en ese instante. Contaba en voz alta para que Yui escuchara en donde sea que se escondió, cuando terminó la cuenta se dio la vuelta y comenzó a buscar a la pequeña.
La buscó por la sala, era pequeña pero siempre había probabilidades que se escondiera ahí. De ahí tomó su último objetivo, las habitaciones. Busco debajo de las camas, en el baño, e incluso dio un vistazo alrededor de la casa, pero nada. No había señal alguna de su hija. Desesperado, optó por llamarla por su nombre.
— ¡Yui! — gritó a todo pulmón, pero la niña no respondió. — Mierda... — murmuró a la vez que abría su ventana para enviarle un mensaje a Asuna.
Oyó un fuerte golpe afuera de su casa, imaginándose lo peor, corrió hasta abrir la puerta y salir de su casa a buscar el origen de ese sonido. Pero grande fue su sorpresa al ver como su esposa tenía a la niña en brazos y también tenía una expresión amenazante.
— H-hola, Asuna... regresas temprano. — habló con nerviosismo, sudó una gota gruesa al saber lo que venía.
— ¿Cómo se te ocurre jugar a las escondidas con Yui? — preguntó Asuna levemente molesta.
Kirito quien había bajando la mirada, rápidamente la vio directo a los ojos, sorprendido de que no sacara su estoque y le diera su merecido en ese momento.
— ¿No estás molesta? — fue lo único que se le ocurrió decir.
— Claro que estoy molesta contigo. — respondió Asuna. Sus ojos color miel se posaron en la pequeña que tenía en brazos, los veía con ojos temerosos de lo que pudiera pasar. — Pero Yui se veía muy feliz jugando. Sé que somos muy jóvenes y no eres experto en esto, yo también no sé mucho de esto, y por eso te lo dejaré pasar esta vez. — con una sonrisa se adentró a su casa con su hija, dejando a un confundido azabache.
— ¡Espera, espera! — Asuna detuvo su andar. — ¿Dónde estaba Yui?
— En el techo. — fue su vaga respuesta.
— ¿Qué? ¿¡Yui cómo llegaste ahí!? — gritó desesperado Kirito. Saliendo de su asombro se apresuró a seguirlas de cerca y tratar de saber como su pequeña hija llegó hasta el techo de su casa, algo que era teóricamente imposible.
...
— Todo se ve muy bonito, mamá. — la pequeña alzó su mano al cielo y le sonrió a su madre.
Tiempo después, luego de salir del juego de la muerte y salvar a Asuna de Sugou, al fin podían disfrutar de tiempo de familia. Era el cumpleaños de Asuna y decidieron pasarlo en ALO junto a Yui.
— Sí, en el mundo real no puedo ver las estrellas en la parte donde vivo. — Asuna le sonrió con amor a su hija. — Así que este paisaje no está nada mal.
— Quisiera ver una estrella fugaz. — habló con emoción Yui.
Kirito que estaba junto a Asuna giró para verla, recordaba la promesa que hicieron en Aincrad, el ver una lluvia de estrellas juntos. Aún faltaba para eso, pero él se aseguraría de poder hacerlo real. Sentía mucha más determinación al estar justo en el mismo lugar donde hicieron la promesa.
— Haré lo posible para que Yui vea una estrella fugaz en el mundo real. — su esposa y su hija voltearon a verlo de forma inmediata, el brillo en sus ojos demostraba lo felices que estaban. — Lo haremos los tres juntos. — Yui y Asuna abrazaron a Kirito. — Ustedes sin duda son mis estrellas fugaces, gracias.
El azabache estaba embelesado con el cabello azul de la Undine que tenía por esposa, y en la sonrisa de su hija que rara vez dejaba su forma pixie.
— Mira, Kirito. — Asuna se alejó del abrazo y abrió su inventario, sacando una cesta.
— ¡Asuna, es tu cumpleaños, tú no tenías que preparar nada! — la preocupación en los ojos del azabache se notaba, estaba demasiado avergonzado de hacer que su esposa
— Eso no importa, Kirito. — tomó un sándwich. — Come. — se lo dio justo en la boca, luego hizo lo mismo con Yui.
— Feliz cumpleaños, Asuna. — dejó el sándwich en la cesta y Yui volvió a su forma pixie, Kirito activo sus alas y se elevó con Asuna en brazos.
La vista que tenían en ese momento nunca la tuvieron en SAO, el lago se miraba en todo su esplendor durante la noche y su casa se veía pequeña e iluminaba, sin duda ese era su lugar en el mundo.
— No pude dártelo hoy, pero mañana iré a verte a tu casa a darte tu regalo. — un leve rubor tiñó las mejillas del azabache.
— Está bien. — Asuna asintió y llevó sus manos a las mejillas del azabache. — Déjame adivinar... apenas lo compraste hoy y pasaste mucho tiempo pensándolo.
Kirito no podía estar más rojo que un tomate.
— Te conozco mejor que nadie. — confesó.
Unieron sus labios en un beso necesitado, uno que duró bastante tiempo.
— Te amo. — dijeron al unísono.
...
Lamento que sea tan corto y no quedó como esperaba :'v, pero necesitaba quitarme el mal sabor de boca que me dejó cuando omitieron el beso de mis bebés y nada mejor que terminar el fic con un beso :3.
Gracias a todo aquel que lea, deje su comentario y/o voto. En serio me hace muy feliz saber que les gustó la historia. Iniciemos la #kiriasuweek2020 con el pie derecho.
Nos leemos pronto.
-April.
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