Horas más tarde se encontraba en el gimnasio junto a Dexter, encontrándose con que estaba solitario, estaban en receso, por lo que Klaus le enseñaría a su nuevo compañero el método de entrenamiento que solían usar, curioso ante la gran diferencia frente al chico de la otra institución.
—Por lo que veo aquí son mucho más exigentes, con razón salen buenos deportistas de este lugar, me hablaron mucho antes de venirme, aunque en los nacionales nunca llegue a toparme contigo.
—Ni yo, creo que si nos fuésemos conocido antes sería raro adaptarse a la competencia.
—Tienes razón, aunque estoy compitiendo por la universidad desde hace un año apenas, pero ahora estaré juntó a un campeón, eso es un logro.
Ríe un poco para negar mientras lo miraba, este chico en verdad agradaba, por lo que se cambiaron empezando a calentar con lo básico, que por poco Klaus le da un golpe a la cabeza sin el protector, todo esto por haber visto entrar a Bruno con Eliette al gimnasio; este con el mismo uniforme de entrar que ellos dos, esto no podía ser cierto.
—Hermano, te pasaste, he, casi me vuelas la cabeza, menos más que fue más arriba.
—Lo siento Dex, no pude controlar mi fuerza, tenemos que trabajar más en esos reflejos.
Lo mira posando sus dos manos en los hombros del chico para notar como el entrenador se les acercaba junto al chico, su suspiro fue evidente mientras sentía la mirada de su amigo; ambos hicieron el respectivo saludo mirando al coach.
—Mis campeones, qué puntuales son.
—Gracias, señor, debemos prepararnos bien, Leandro llegará algo tarde, está indispuesto.
—Sí, lo mandé a casa porque vómito todo el baño, la exigencia como que le cuesta, así que, para refuerzo del equipo, aquí su compañero Bruno se integrara con ustedes.
Lo que le faltaba, la cereza del pastel, el enemigo se encontraba cerca, aunque bueno, le haría huir pronto cueste lo que cueste. Bruno se ha metido con el chico equivocado, igual quien manda es el mejor, y el mejor se llama Klaus Lovsatt. Durante la primera semana los entrenamientos se volvían cada vez más exigentes, que Leandro se tuvo que retirar y Bruno siempre se quedaba sin fuerzas a la media hora, la esperanza estaba en Dexter y Klaus, y claro, de sus compañeros de las otras facultades, solo que por tiempos no entrenaban igual.
Eliette en ocasiones quería que fuera más amigo de su novio, pero simplemente su actitud podía patear a cualquiera, se creía demasiado por tener cierta cantidad de dinero en sus cuentas, pero era tan torpe que a veces en vez de enojo daba pena. Pero todos tienen un límite y Bruno los sobrepaso.
—Klaus, necesito un favor tuyo.
—¿Para qué soy bueno Dex?
—Me muestras como logras hacer la furio después de la bandal, que no se vea algo forzoso, porque después el oponente se da cuenta y se cubrirá.
—Claro hermano, como no.
Sonríe poniéndose en pie para hacer la debida demostración. Estaban los dos y Bruno, en esquina con sus amigos, fue un balón que casi hace caer a Klaus lo que desato la contienda entre los dos.
—Hey imbécil, ¿qué te pasa?
—Klaus, tranquilo —sujeta a su amigo del brazo, pero estos quedaron frente a frente, Dexter noto que algo pasaría aquí.
—Creo que te advertí que no te metieras conmigo, ¿por qué no te atreves a pelear conmigo? ¿No eres tan hombre?
—No hables tonterías Klaus, te podría vencer hasta con los ojos cerrados, soy mucho mejor que tú.
La risa del más alto se escapó en burla antes de ser empujado; aquella sonrisa se convirtió en una mirada de regreso, por lo que un empujón de vuelta provoco el intento de un golpe por parte de Bruno, que fue ágilmente esquivado, esto había derramado la gota del vaso, este idiota estaba muerto.
De un solo golpe termino Bruno en el suelo, el taekwondo era su vida, pero de joven aprendió a pelear en el barrio para sobrevivir, de las peleas callejeras todos salían con el rostro colorado, y así fue como lo dejo antes de ser llevado a rectoría.
—No puedo creer lo que has hecho, tendré que darte un castigo algo severo, Klaus.
—¿Me va a sacar del equipo?
—Aunque no quiera lo que has hecho es antideportivo, estás fuera del equipo y suspendido de la institución por dos semanas.
—¿Es una broma? En verdad va a preferir dejar la institución por los suelos por un estúpido como Bruno que solo tira la piedra y después esconde la mano, esto es fantástico.
—Klaus, por fa...
—Por favor nada, usted no me saca, yo renuncio y espero que no me busque cuando estén perdiendo, porque yo no les voy a ayudar.
Tomo sus cosas tirándole en la mesa de la directora el morral donde tenía todo, saliendo así azotando la puerta; no pensó en más que irse a casa, Bruno no se saldría con la suya, esto lo pagaría caro.
Cuando estaba recostado en la casa dispuesto a tomar una siesta para pasar el mal trago, su celular sonó que contesto al notar que era Eliette, lo que faltaba, seguro que iba a reclamar por haber lastimado a su lindo novio.
En la llamada
—¿Hola? ¿Quién habla?
—Klaus, no puedo creer que en verdad hayas golpeado de Bruno, le has dejado el ojo morado. ¿Por qué tenías que atacarlo? Él no te estaba haciendo nada.
—Por favor Eliette, no conoces al sujeto que tienes de pareja, Bruno no es un pan de Dios y el golpe que le di fue merecido.
—Te prohíbo que le pongas un dedo encima a Bruno, si no quieres que dejemos de ser amigos.
—¿Me estás cambiando por él? Jódete, entonces, quédate con Bruno hasta que te ponga el cuerno como lo hace con todas.
Colgó de golpe la llamada por la molestia que sentía ante lo sucedido, del ataque de ira termino por romper contra el suelo su celular, ahora era él el malo de la película, y Bruno el inocente, no estaba dispuesto a seguir con estas tonterías, por lo que se cambió por ropa más cómoda, y luego de dejarle una nota a su hermana se encaminó a uno de los bares que frecuentaba cuando quería distraerse; unas copas no harían daño, a fin de cuentas no tiene que cumplir con la universidad, le han expulsado.
—No puedo creer que te vea por aquí entre semanas, ¿te ha costado romper con Harper aún? En estos días era su aniversario.
Comenta el bartender mientras le extendía un vaso vacío, por lo que este le mira sin una pizca de gracia antes de negar e ir tranquilizándose, las personas no tenían que pagar su malhumor.
—Para nada, Harper, ya no es motivo de ningún sentimiento en mí, solo vine a despejarme un poco, lo necesito.
—¿Qué te agobia, hermano? Yo sé que no eres una manzana en dulce, pero repito, verte un día entre semana, es raro.
—Me expulsaron por dos semanas de la universidad por haber golpeado a un idiota, por eso es por lo que estoy aquí, todos están al lado de él y no saben que es una compleja oveja negra.
—Vaya, entonces hasta yo te acompaño en este brindis.
Ríe un poco el hombre antes de servir dos tragos, sonriendo por como el joven se lo tomaba y saboreaba el intenso calor pasar por su garganta. De copa en copa hablaban de la situación que sin estar pasado decide volver a casa; para su sorpresa se encontraba Eliette esperando con Gwen, ambas en la sala de estar mirando a la puerta sin decir una sola palabra, esa mirada penetrante que se sintió al ingresar.
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