
Capítulo 2
Sandrine estaba en el patio con su familia hablando del incidente del otro día. Algunos le estaban reclamando sobre haber dejado entrar a Liam. Los niños estaban en un cumpleaños.
—Sabemos que ya no quieres volver con ese tipo, pero al dejarlo entrar, le estás dando esperanzas —dijo Spencer.
—La próxima vez que quiera hablar contigo, no lo dejes entrar —agregó May—. Además, no creas que no nos dimos cuenta de cómo aflojabas a veces cuando te acariciaba —señaló regañandolá. Sandrine no le respondió, pero no le gustó ese llamado de atención.
—Pero, ¿él te forzó? ¿Cómo fue? —se preocupó Grace.
—No, sólo empezó a rogar, yo me senté en el sillón esperando a que se fuera, y empezó a acariciarme tratando de convencerme. Pero no fue agresivo. —Su hermana menor se relajó.
—No confíes en el arrepentimiento de tu ex, esos tipos siempre hacen eso —le advirtió Nigel—. Te pegan, te piden perdón y vuelven a hacer lo mismo. Tú sigue alejada de él y exigiendo que lo vigilen cuando está con tus hijos.
—Pero Liam está demostrando ser bueno de verdad. Yo le daría una segunda oportunidad, por mi parte como amigo nomás —opinó Grace.
—¿Eres tarada? —la insultó Spencer.
—¿Hace falta insultarla? —lo retó su papá.
—Bueno, se me salió, perdón —se disculpó quejandosé.
—Yo también lo perdonaría —opinó Katrina—. A todo esto, hasta donde sabemos se le están acabando los ahorros de su trabajo como mozo.
—Reconsíliense ustedes dos con Liam si quieren, yo no lo quiero ni ver —dijo Sandrine.
—¡Mamá, Grace no pueden aceptar a ese como yerno y cuñado de vuelta! —se quejó May; no podía creer lo que escuchaba.
—No dije eso —aclaró Katrina—. Ya quedó claro que, si tu hermana no quiere volver con él, nadie la va a obligar. Pero si algunas queremos perdonarlo y darle un trabajo, nadie lo va a prohibir.
—Ese tipo no merece ninguna oportunidad, y si tiene que mantener a sus hijos, que busque trabajo él solo —intentó convencerla Spencer de que no lo ayudara en lo más mínimo.
—No está de más ser solidario —dijo Grace—. En cuanto pueda, voy a su casa. Ya lo decidí. Además, tengo un par de amigos que están buscando gente para su bar.
Días después, Spencer estaba con Noel y Natasha en un bar.
—Hay una cosa que queremos decirte, y es sobre cómo trataste a mi cuñado —introdujo Natasha.
—Ustedes también me van a decir que me pasé, ¿no? Mi familia ya me lo dijo.
—Tienen razón —dijo Noel—. Mira, Liam hizo muchas cosas malas, pero ya pasó y está tratando de solucionar todo. Y con lo que le dijiste sobre mi sobrina, lo hiciste sentir peor. Ahora se encierra de vuelta y cree que sus hijos lo odian por ponerse agresivo de nuevo.
—Los chicos no han hablado mal de él en ningún momento, así que tu hermano puede estar tranquilo.
—Está bien, y te pedimos que ya no lo trates mal. Antes te dejaba un poco porque se lo merecía, porque era malo con Naty, pero ya aprendió. Ya tuvo suficiente castigo, así que no lo ofendas.
—Bueno, no le digo más nada. Pasa que tu hermano nos mintió tanto y fue tan violento con Sandrine y contigo, Naty, sobre todo contigo, que es difícil creerle.
—Entiendo, pero Liam es sincero cuando se da cuenta de sus errores —aclaró Noel—. Y él reconoció a Jenna porque quiso, no para quedar bien con Sandrine.
—Te creo, tú y tu mamá lo conocen bien. Pero te prometo dejarlo en paz, no tratar de llevarme bien.
—No es necesario. Gracias.
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