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Capítulo largo, espero que les guste y no se aburran :3
Estaba cerca de cumplir dos meses sin ver a su alfa, y la espera cada día se volvía más agobiante. Sus bebés lo ayudaban a distraer, así como las actividades que solía realizar en su tiempo libre, sin embargo, nada se comparaba con estar separado de su pareja.
Algunas veces no dormía con el solo pensamiento de que a Jungkook le pasara algo. Pensó que ya tenía bajo control el sentimiento de angustia y también el miedo. Sobre todo ese, el cual había adquirido desde el incidente en su manada, que luego empeoró con lo de los mellizos. Algunas noches se despertaba angustiado e iba a revisar que los cachorros estuvieran en su cama, incluso si dormían con él, no podía evitarlo, y los contemplaba hasta que su omega y él estuvieran un poco más tranquilos.
Por eso no era de extrañar que ahora cargara unas inmensas ojeras en su rostro. En el día terminaba cansado y esperaba dormir en la noche aunque a veces no fuera posible, o por lo menos no del todo.
Se encontraba sentado en el sofá, mientras veía a los cachorros jugar con sus peluches. Extrañamente el día estaba más tranquilo de lo usual y le agradaba. Justamente hoy era uno de esos pocos días en los cuales podía relajarse un poco.
Sonrió en cuanto vio como Elian hacía soniditos mientras movía su peluche. Ainara por otro lado, lo veía fijamente como si hubiera algo realmente interesante en mirar su cara.
-¿Que pasa princesa?- se acercó con una sonrisa a su hija. Esta amaba cuando su papi omega la sostenía en brazos y le daba besitos en los cachetes, pues gritaba de emoción y en consecuencia daba manotazos que terminaban en el rostro del mayor.
A pesar de que algunos golpes le dolieron, no dejó de reír con la niña. Estaba completamente enamorado de esos niños. Si antes pensó que sería imposible encontrar el amor, el tener una familia lo veía como una fantasía. Tal parece que en la vida nada es imposible.
Agarró el peluche de tigre y lo acercó a la niña mientras tomaba asiento en medio de la sala. Ella lo agarró entre sus gorditos brazos y lo apretó contra su pecho con una gran sonrisa en el rostro.
Elian no tardó en llegar a su regazo y poner su peluche prácticamente en su rostro para obtener un poco de atención. El rubio sonrió con ternura y agarró al niño y por si acaso, también a su niña y los sentó en sus piernas para no tener quejas después.
-Ustedes son unos consentidos que buscan el cariño de papá- dijo mientras repartía besos en ambos cachetes-. Aprovecharé que son dos enanos para darles amor, estoy seguro que cuando crezcan no querrán que les de besitos.
Ambos bebés aplaudieron y rieron mientras el mayor también lo hacía.
-Iré a preparar algunos aperitivos para los tres, así que por lo que más quieran- dijo el rubio, viendo lo más serio posible a los infantes-. No quiero desorden, a menos que quieran pasar el resto de la tarde en la zona de castigos, sin juguetes, sin comida y sobre todo, sin papi para que les de amor ¿entendido?- esperaba que por lo menos esta vez si le hicieran caso.
Con mucho cuidado los dejó a ambos en la sala y se fue dando un vistazo cada nada a la sala. No se confiaba para nada, menos cuando extrañamente ambos habían estado muy calmados desde que inició el día. De hecho, todo el día había estado extraño para él. Primero Seokjin rechazando su oferta de ir a dar un paseo, luego su hermano disculpándose por tener programado turno en el local donde los tres o bueno, donde futuramente los tres trabajarían porque por el momento solo eran Jin y Jimin y finalmente, su clase de alfarería fue cancelada; justo cuando tenía tiempo y los mocosos estaban tranquilos, es que la vida por ratos lo odiaba.
Se ocupó de picar algunas fresas, porque sus pequeños y él luego del embarazo quedaron enamorados de aquella fruta. Además de preparar algo de oniguiri con un poco de limonada para el día tan bonito que estaba haciendo. En unos platos como algo adicional agregó unos pequeños dulces que compró hace unos días y que a los mellizos también les gustó. Con todo listo, en una bandeja llevó los platos a la sala y aunque no quiso sorprenderse, lo hizo, cuando vio a sus dos retoños como los había dejado minutos antes.
-¿Porqué siento que ustedes están planeando algo?- le preguntó a los niños muy inquisitivo- ¿Es alguna clase de conspiración que me hará perder la cabeza?
Suspiró luego de ver como era olímpicamente ignorado por la comida que ya estaba en la pequeña mesita de centro. Los niños sin esperar aprobación alguna intentaron agarrar el palto con la fruta. De no ser porque el mayor los acomodó y repartió la fruta de manera equitativa, tendría que haber aguantado una pelea entre ambos. Es que simplemente algunas veces llegaban a ser tan posesivos, otras veces tan revoltosos y otras tan, pero tan serios que lo asustaban y confundían.
Agarró un oniguiri y se sirvió algo de limonada. En cuanto dio el primer mordisco la puerta principal fue golpeada y él se extrañó porque no esperaba a nadie y además sus conocidos hoy estarían ocupados.
Vio con duda a los cachorros, quienes veían la puerta mientras comían fruta. Con indecisión fue hasta la puerta y abrió. Elevó una ceja al ver a su hermano al otro lado con su lindo sobrino en brazos.
-¡Tío Tete!- escuchó el grito de su sobrino, quien estiró los brazos para ser sostenido por su tío favorito.
-¡Pero si es mi pequeño Hyun!- dijo igual de contento al ver a el niño. Lo sostuvo en brazos y le dio un beso en la mejilla- Cuanto has crecido pequeño engendro.
-Lo viste hace tres días Tae- dijo el pelirrojo con las manos en la cadera. El menor lo miró mal y fijó su vista en el pequeño cachorro.
-Creí que estabas trabajando- dijo haciéndose a un lado para darle paso al mayor-. Además, creí que Jihyun estaría con Yoongi.
-Hola para ti también hermanito, también es un placer verte- dijo entrando el mayor al lugar-. Estoy bien, gracias por preguntar- se dirigió a la sala y abrió los brazos para recibir a sus dos sobrinos, quienes apenas lo vieron dejaron su comida para correr a los brazos de su tío con cabello color fresa- ¡Escuincles! ¡Tío Mochi también está feliz de verlos!
El menor sonrió apenado con su mayor y cerró la puerta.
-Lo lamento hyung- puso al niño en el piso y se acercó a darle un cálido abrazo al pelirrojo-. Estaba un poco desconcertado porque dijiste que hoy no tendrías tiempo, y Seokjin hyung está ocupado saliendo con Eunwoo así que me sentía un poco solo.
-Cerramos temprano el día de hoy- dijo con simpleza- además, vengo porque te tengo una propuesta.
Taehyung levantó una ceja algo confundido y sonrió un poco al ver la felicidad que emanaba su hermano, hace bastante que no lo veía tan animado como ahora.
-¿Qué quieres ahora?
-¿Ya no hay un Mochi o Minnie de por medio?- dijo con dramatismo- De seguro era por la euforia del reencuentro ¿verdad? Tengo que desaparecer otros dos años para que me trates lindo ¿no desgraciado?
Taehyung rio ante aquello. Ya recordaba que el dramatismo venía de familia y Jimin podía ser igual o mucho peor que él.
-Jiminie hyung no sea así- dijo con gracia-, se supone que de los dos usted es el mayor.
-Si, bueno, no me importa- dijo cruzándose de brazos-. Me gusta cuando me tratas bonito.
-No lo voy a tratar bonito si no me dice de que va su propuesta.
Jimin hizo un pequeño puchero pero al final volvió a sonreír en grande al recordar el motivo de su visita.
-Quiero hacer un pijamada con los niños- Taehyung realmente esperó otra cosa, y aunque la idea le gustaba, se sintió mal porque iba a pasar la noche solo. Esto de la soledad no le estaba pegando tan bien, además de aquella inseguridad que le causaba estar lejos de sus bebés- ¿Qué dices? ¿Dejas a los mellizos conmigo esta noche? Te prometo que van a estar muy bien, vamos a jugar, comer y no les voy a quitar el ojo de encima, bueno, Yoongi tampoco porque seremos los cinco.
-Creo... creo que no es mala idea- dijo viendo a los niños, quienes jugaban con sus juguetes en compañía de su primo a quien realmente adoraban-. Digo, se llevan muy bien y ¿porqué no? Pero ¿Estás seguro? Los conoces y no será nada fácil cuando ya no son dos, sino tres.
Jimin lo entendía a la perfección. A pesar de solo tener un niño, que, aunque no se comparaba demasiado con sus sobrinos, seguía siendo un bebé bastante inquieto. Además, no es como si nunca hubiera estado con su hermano tratando de manejar sus ataques de nervios por no encontrar a los bebés.
-Tu tranquilo que yo me ocupo de las pequeñas bestias- dijo viendo el rostro desanimado de su hermano-. No te preocupes bebé- acarició con cariño su mejilla- sabes muy bien que yo no dejaría que nada malo les pase, y además, ambos sabemos el miedo del otro con respecto a nuestros hijos.
El menor suspiró rendido, sabía que las cosas ya estaban bien, ya no tenía que preocuparse, sin embargo, su omega y él no dejaban de descartar que en cualquier momento todo pudiera irse al demonio nuevamente. Desde que Jungkook no está, su lado protector solo ha aumentado con el paso de los días. Inconscientemente todavía se culpaba por el secuestro de sus cachorros.
-Lo sé, créeme que lo se hyung. Pero es tan difícil no estar cerca de ellos, aun tengo miedo y creo que soy muy paranoico.
Jimin sonrió con ternura y lo estrechó en sus brazos. Hace mucho tiempo que no sentía el calor de los brazos del menor y viceversa. El olor a jazmín se hizo más fuerte y los ojos de Taehyung se cristalizaron al recordar los días en los cuales corría para ser consolado por su hermano, justo como ahora.
-Había olvidado lo que se sentía estar así- dijo con un nudo en la garganta.
-El sentimiento es mutuo- dijo de la misma forma-. Extrañaba tener a mi bebé grande entre mis brazos, ya sabes, cuando eras un cachorro llegabas llorando porque estabas asustado de los monstruos del baño y cuando creciste venías llorando por los comentarios mal intencionados hacia ambos. Ahora, quien diría que volvería a hacerlo cuando ambos hemos formado nuestra propia familia.
-Eso es algo que no va a cambiar nunca-dijo un poco más relajado y muy a gusto-. Siempre necesitaré de tus abrazos, así como siempre necesitaré los de mamá- recordó que ninguno de los dos habló demasiado del tema. Solo le entregó la caja a Jimin y entonces el tema quedó en el olvido- ¿la extrañas?
Permanecieron en silencio unos minutos, viendo a los pequeños jugar con los peluches y bloques de construcción. El menor iba a esperar paciente hasta que su hermana dijera algo.
-La extraño como no tienes idea- terminó diciendo-. Siempre necesitaré más tiempo a su lado y preguntarle tantas cosas, que me consuele y me diga que todo va a estar bien. Me hubiera gustado que conociera a sus nietos y hubiera permanecido más tiempo a nuestro lado tratando de recuperar su papel de madre.
-Ella... ella nos amó, de una manera extraña pero lo hizo.
-Cuando leí aquello...- las lágrimas ya brotaban de los ojos del mayor quien se aferraba fuertemente de su menor. No quería llorar, pero tampoco fue capaz de hablar demasiado del tema- me cerré al inicio, porque no creía que ella pensara eso. Llegué a odiarla ¿sabes? Porque siempre estaba en su sombra cuando vivía en la manada, parecí no importarle cuando fui expulsado y me sentí morir cuando solo quise que ella estuviera reconfortándome.
-¿Y ahora?
-Ahora solo quisiera tener de vuelta a mi mamá- terminó por romper en llanto al saber que lo único que le quedaba estaba entre sus brazos llorando de igual forma.
Una manito se posó en su brazo y levantó la vista para encontrarse con su cachorro, quien lo veía preocupado y con los ojos aguados. Jimin sintió sus corazón estrujarse y al mismo tiempo llenarse de un lindo calor al ver a aquel pequeño ser que iluminaba su vida.
-¿Papi tliste?- Jihyung odiaba ver a su papi triste, cuando eso pasaba en consecuencia el terminaba llorando de igual manera- ¿Poque papi llola?
El pelirrojo se separó de su hermano, quien fue atacado por dos pequeños torbellinos, quienes de igual manera se preocupaban por la tristeza que desprendía su papi.
-No es nada corazón- cargó al pequeño y lo puso en sus piernas, con el dorso de su mano izquierda limpió las lágrimas y puso su mejor sonrisa-. Papi Minie solo está muy feliz porque tío TeTe lo quiere mucho, mucho así como te quiero a ti pequeña bolita de arroz.
-¿Papi no tliste?- la inocencia con la que decía las cosas solo le derretía más el corazón.
-Claro que no zorrito- dejó un besito en la mejilla del bebé quien se acurrucó mucho mejor en su pecho-, papi Minie es muy feliz porque tiene el cachorro más lindo del mundo.
El niño se sintió satisfecho con las palabras de su padre, y en vez de ir con sus primos, quienes estaban siendo mimados de igual manera por su padre omega, decidió quedarse en el mejor lugar del mundo. Entre los brazos de su papi, los cuales lo cuidaban y le daban ese calorcito que le daba seguridad. Y al parecer sus primos pensaban igual, porque estaban recostados en el pecho de su tío quien les acariciaba la cabeza y repartía besos en el rostro.
Jimin ya estando calmado decidió que era momento de irse, sin embargo, tenía que cumplir su misión y llevar a sus sobrinos con él.
-Entonces, ¿aceptas la oferta o le tienes miedo al éxito?- dijo con el ánimo arriba otra vez.
Taehyung, quien acariciaba a sus bebés le dio una pequeña sonrisa. Definitivamente la influencia de Min Yoongi en la vida de su hermano había servido de mucho.
-Voy a sentirme solo, pero creo que es buena idea. La última vez fue Hyun quien se quedó.
-Yo que tú me relajaría lo que queda el resto del día, no sé, tal vez se te presente algo más interesante.
El menor levantó una ceja y asintió dudoso, de igual manera lo más interesante que haría lo que quedaba del día sería comer y por iniciativa propia empezar a leer un libro. Jungkook tenía bastantes en su cuarto y él nunca se había interesado por leer, así que ¿porqué no? Su vida no era precisamente interesante, o no estando solo, porque de quedarse con su alfa estaba más que seguro que lo disfrutarían al máximo.
-Ven, ayúdame a organizar la maleta- dijo con los niños en brazos. Ambos se dirigieron al segundo piso y entraron al cuarto de los bebés. Taehyung sacó una pañalera y fue hasta el armario donde sacó algunas mudas de ropa y pijamas para los pequeños, además de eso, metió algunos pañales, lociones y cremas.
Jimin se quedó viendo, porque Taehyung no iba a dejarlo hacer nada. Ese ayúdame era solo una simple invitación para acompañarlo. Le daba gracia y ternura como su menor se movía en la habitación buscando y acomodándolo todo mientras los bebés veían todo desde una de las cunas.
-Los peluches serán necesarios. Desde que Jungkook se los regaló no se han despegado- le entregó la maleta a Jimin y este se la acomodó en el brazo mientras volvían al primer piso para hacer lo anterior dicho por su hermano.
Taehyung arregló un poco su cabello y agarró dos onigiris. Uno lo metió a su boca y el otro se lo tendió a su hermano, acto seguido, agarró en cada brazo a sus bebés y se dirigió a la salida.
-Qué- dijo viendo como el mayor lo miraba con duda- no estarás pensando que no voy a acompañarte, no puedes cargar a tres niños.
-Pensaba llevarlos en la carriola.
-Pues no, yo quiero ir, estoy aburrido.
Jimin simplemente asintió y salieron directo a su casa, en el camino hablaron de cosas algo más triviales, por ejemplo como porqué Yoongi había dormido en el patio por tres días otra vez, o porqué le costaba tener los muebles de su casa intactos.
En cuanto llegaron un Yoongi medio dormido les abrió la puerta y se quedó mirando con expectación los dos pequeños. Unos segundos después los mellizos fueron puestos en sus brazos y él no lo entendió hasta que vio a Taehyung despedirse de ambos con besos y palabras bonitas, además su omega cargaba un bolso que obvio no era suyo, así que suspiró rendido de recuperar sus horas de sueño.
-¿Y ellos porqué están aquí?- preguntó algo confundido. Ambos cachorros agarraban sus orejas y le sonreían con inocencia.
-Lo olvidaste ¿verdad?- preguntó el omega con una mano en la cintura.
-Yo... Ah... bueno si, lo hice.
-Se quedarán con nosotros esta noche, así que espero que los entretengas mientras yo preparo algo para la noche- le dio un beso en la sien para después encaminarse a la sala y dejar a su hijo en el suelo.
-Pero yo...- miro a ambos cachorros, suspiró y sonrió al ver el parecido que tenían con Jungkook, sobre todo el pequeño. De todos, era el que menos tiempo había pasado con los cachorros así que esperaba que no fueran a llorar con su presencia- Bueno pequeños, vamos a jugar un buen rato, así que espero que les encanten las escondidas y las luchas.
Jimin al escuchar lo que planeaba su alfa corrió a cerrar las puertas y dejar en un lugar seguro sus fotografías y porcelanas.
Esta sería una larga noche.
🐺🦊
Taehyung caminaba de vuelta a casa muy desanimado y con el corazón en la mano, mordía su labio con insistencia al sentir aquella ansiedad de volver y cambiar de opinión. La idea de pasar la noche solo le estaba carcomiendo la mente, pero también estaba consciente de que debía empezar a aceptar aquello. Él y su omega tenían que empezar a confiar un poco más.
Quiso ir a casa de Seokjin pero recordó que este estaba en una especie de cita con Eunwoo así que lo descartó de inmediato, simplemente decidió ir de regreso y tomar un relajante baño, luego abriría una botella de vino y tomaría algunas copas en la noche mientras dejaba que la tristeza lo envolviera por completo.
En cuanto abrió la puerta de su residencia, el lugar se sintió demasiado grande para él. Anhelaba que los tres meses pasaran para volver a ser una familia completa, extrañaba a su alfa y no hallaba la hora de volver a estar entre sus brazos. Se quedó un rato en el sofá de la sala pensando y viendo a la nada.
Era extraño, tener la casa en silencio y sobre todo sin tener que vigilar cada cinco minutos algún lugar en específico lo tenían un poco intranquilo. Solo habían pasado dos horas de que sus hijos se fueron y ya los extrañaba. Meses atrás antes del incidente confiaba en que Seokjin o su hermano los cuidaran por algún tiempo, ahora le costaba demasiado.
Tomó de su vaso con limonada servida desde hace ya algunas horas y le dio un gran sorbo antes de decidirse por darse un baño. Empezaba a oscurecer y necesitaba distraerse con algo.
La puerta fue golpeada y él se extrañó, de seguro su hermano olvidó algo y venía por eso. Con algo de pereza abrió y se sorprendió un poco al ver a Namjoon en frente suyo.
-Hola Namjoon- hizo una pequeña inclinación y lo vio confundido, ese alfa nunca se aparecía en su casa, de hecho, no lo hace desde que Jungkook decidió darse un tiempo- ¿Qué te trae por aquí?
-Hola...- se le veía nervioso, no lo entendía.
-¿Ocurre algo?
-No, no, nada de eso, es... tienes correspondencia- dijo alargando un pequeño sobre.
El omega tomó el sobre con recelo, había aprendido en este tiempo que los sobres no traían nada bueno así que por si acaso lo abrió frente al de pelo morado.
Un día encontré a un chico medio muerto en el bosque. Era un pequeño zorro sin muchas probabilidades de vivir, aún así, decidí hacer una buena acción sin saber que se convertiría en la mejor decisión de mi vida.
Tuvimos un comienzo nada convencional, un intermedio lleno de alegrías y amarguras, y el final... Aun no quiero un final, no cuando no está ni cerca de comenzar.
No hemos tenido un cuento de hadas, de hecho, nuestra historia es mucho más parecida a una mala novela juvenil dramática, sin embargo, luego de todo lo que hemos pasado quisiera empezar a vivir mi propio cuento de hadas después de todo.
Kim Taehyung, te pido que me dejes demostrarte una vez más cuánto te amo en el lugar donde todo empezó para ambos y no hablo de donde te encontré medio muerto.
PD: Namjoon se encargará de llevarte.
PD2: Te amo bebé.
Taehyung sintió su respiración cortarse en cuanto leyó aquello, su corazón se aceleró y por un momento sus ojos se aguaron. Rio un poco al leer aquellas palabras que le quitaban el romanticismo a la carta, de hecho, le pareció dulce, porque solo su Kookie podía ser así.
-Ponte cómodo mientras me organizo Namjoon- dijo el omega bastante feliz-¿Quieres limonada? Hice algunos oniguiris hace rato así que puedo calentar algunos mientras esperas.
El alfa entró con timidez al lugar y fue hasta las sillas- Me encantaría.
Taehyung corrió a hacer lo que el alfa quería y en unos minutos ya le estaba sirviendo todo. No hablaron demasiado, porque no había confianza entre ellos, después de que el alfa lo ayudó con Jungkook no volvieron a cruzar palabras y por el momento lo deseaba así. Todavía no olvidaba que ese hombre era el causante de la tristeza de su hyung.
Corrió al segundo piso en cuanto dejó al alfa alimentándose en la primera planta. Estaba nervioso, ¡por la luna! Se sentía como un adolescente esperando por su primera cita, aunque Tecnicamente lo era porque jamás tuvieron una cita como pareja normal.
Se dio una ducha algo rápida a comparación de lo que tenía en mente al comienzo, luego llegó a su armario y empezó el dilema. No tenía idea de que ponerse, de hecho, primero pensó que un suéter blanco ancho sería algo ideal hasta que halló una camisa de seda roja algo descotada en sus clavículas. Era una cita con su alfa y no podía llegar tan simple así que aquella era una buena elección, después sacó un pantalón negro que ajustaba perfectamente en sus piernas, era un atuendo bastante formal según él así que con eso en mente buscó unos zapatos blancos que combinaban perfecto.
Aplicó un poco de maquillaje suave en su rostro. Delineó y aplicó sombras a sus ojos, un poco de brillo para sus labios y finalmente algo de rubor para sus mejillas; no quería perder su naturalidad y tampoco quería correr el riesgo de que a Jungkook no le gustase. Luego como toque final buscó entre su joyería y sacó un lindo pendiente de plata que se puso luego de un buen tiempo en el que olvidó usar y vestir de esa forma.
Con un suspiro se vio en el espejo y por primera vez en mucho tiempo le gustó lo que estaba al frente suyo. Se veía lindo con un aura sensual, esperaba de todo corazón que a Jungkook también le gustara.
Bajó hasta la primera planta en donde un muy aburrido Namjoon se encontraba, hace ya más de una hora esperando por el omega y ya le estaba dando sueño. En cuanto lo tuvo al frente se asombró completamente de la belleza del chico. Taehyung siempre había sido lindo, pero ahora, ahora solo pensaba en la suerte de Jungkook por poder tener a un chico tan... estupendo podría ser la palabra correcta en su vida.
-¿Que tal me veo?- preguntó nervioso.
-Muy bien-dijo con sinceridad-, esta noche vas a verlo caer rendido a tus pies.
Aquello alivió mucho al omega quien sonrió con gratitud.
-Dame un minuto ya vuelvo- el menor asintió sabiendo que el alfa iba a guardar su ropa. Unos minutos después un gran lobo apareció y él lo tomó como la señal para partir.
El transcurso al bosque fue realmente tranquilo, el viento daba en su rostro de una forma placentera. La noche ya había arribado pero el clima fresco no se perdía. Su sonrisa se ensanchó en cuanto logró divisar a lo lejos la cabaña en la cual despertó luego de su pequeño accidente.
Namjoon se encargó de dejarlo en frente del lugar. Estaba muy agradecido con él aunque no fuera de su total agrado, quería agradecerle y hacerle algunas preguntas, pero el momento no sería ahora. Dejó que el lobo se fuera luego de hacer una inclinación con la cabeza y esperó a que se perdiera en la espesura del bosque.
Tomó aire en cuanto se encontró completamente solo. Caminó hasta la puerta de aquella cabaña y el nerviosismo que invadió su cuerpo cada vez empeoraba con el paso de los segundos. Por la luna, solo era Jungkook, su alfa a quien no veía hace dos meses, maldición que si debía estar nervioso.
Abrió la puerta con lentitud e ingresó. Se extrañó un poco al no ver al alfa en la sala así que recorrió la cabaña con intención de encontrar a Jungkook. Cabe destacar que estaba un poco sorprendido por como todo había cambiado, no dejaba de ver los lindos cuadros y muebles que el pelinegro había vuelto a diseñar en su ausencia, incluso sonrió como idiota al ver la habitación de sus pequeños.
Revisó la cocina, el baño y finalmente su cuarto. Ahí en medio de la cama se encontraba un lindo ramo de margaritas, una pequeña caja asegurada con un pequeño candado dorado envuelta con un lindo listón azul, junto a otro sobre. Se acercó con el corazón latiéndole a mil, estaba un poco confundido pero no negaba que le gustaba la sensación de misterio.
Tomó el ramo entre sus manos y recordó ese día donde se besaron por primera vez, rio luego al recordar lo que ocurrió después. Ese día estuvo en el cielo y en poco tiempo sufrió una caída que le rompió el corazón.
Tomó el sobre entre sus manos y sonrió con calidez.
Hey, bonito.
Las margaritas son tus flores favoritas y ahora también las mías. Recuerdo que te veías hermoso con aquella flor en tu cabeza, creo que me enamoré mucho más de ti en ese instante, luego nos dimos nuestro primer beso ¿lo recuerdas? Fue un momento increíble, aunque dejemos los malos recuerdos para luego.
Es una preciosa noche de luna llena. Estarás un poco confundido de no verme ahí, cuando yo te cité ahí, pero cambié de opinión.
Te espero en el lugar donde nos conocimos por segunda vez.
PD: Si quieres saber lo que hay en la caja, no olvides traerla.
PD2: Te amo Kim Taehyung.
El lugar donde se conocieron por segunda vez. Pensó por unos segundos hasta que aquél lugar llegó a su mente. Los sentimientos y la emoción que sintió eran indescriptibles.
Esta noche estaba llena de sorpresas y estaba emocionado por descubrir cada una de ellas. Mucho más si sabía que Jeon Jungkook era el autor intelectual de ellas.
🦊🐺
Hola solecitos ¿cómo están?
Espero que les guste el capítulo.
Se extendió más de lo que imaginé y por un momento pensé que tendría que dividirlo.
Cuidense mucho y espero que tomen awita.
Es Semana Santa y me dieron una cortitas vacaciones así que esto se acaba sí o sí esta semana como tengo previsto, a menos de que me surja algo.
saludos.💜💜
🐺Any.🦊
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