
🍃73🍃
Jeon Jungkook nunca pensó que volvería ese lugar. La última vez que lo hizo estuvo a punto de mandar todo al demonio, su estado anímico prendía de un hilo y el cansancio mental superaba con creces al físico.
Le parecía increíble. De hecho, aún estando ahí parado no hallaba palabras para describir exactamente sus sentimientos. No pensó que llegaría el momento de visitar la tumba de Ji Hoo.
Le tomó una jodida semana decidirse completamente a hacer esto. A penas volvió a su cabaña, aquél pensamiento lo invadió y ahora, estaba ahí. Recordando su muerte y entrando en pánico.
No fue fácil encontrar el cuerpo del chico. Luego de su muerte, fue tirado en un lugar lejano como si no valiera nada. Jungkook jamás se sintió tan miserable en su vida como aquella vez, luego de que recuperara la memoria y fuera consciente de lo que hizo se sumió en la tristeza y culpa. Contrarió a su padre quien olvidó el asunto como si no se tratara de nada y fue en busca del cuerpo sin vida de su amigo.
Ahora, estando ahí parado, frente a aquél árbol cubierto de arbustos y lindas flores, se encuentra la tumba de Choi Ji Hoo; justamente a unos metros más alejado del estanque donde suele ir cuando necesita pensar. No tuvo demasiado tiempo en ese entonces para hacer algo decente por él, así como tampoco tuvo el suficiente tiempo para pedir perdón por lo hecho. En su afán y desconsuelo apiló como pudo algunas rocas y con una navaja grabó en el árbol el nombre del muchacho.
Desde ese día, hoy iba a ser la primera vez que visitara ese lugar. Jamás tuvo el valor ni la fuerza suficiente para pararse en ese lugar sin martirizar su mente, o revivir el momento exacto en el cual la sangre manchó sus manos, y el cuerpo sin vida de Ji Hoo caía bajo la mirada atenta de su padre y la suya misma.
Había acabado con la vida de muchos más, no tuvo piedad, su expresión siempre era la misma cuando terminaba un entrenamiento. Esos pobres chicos no eran lo suficientemente fuertes para dejarlo tirado justo como su padre lo hacía; tampoco tenían la fuerza para dejarlo inconsciente y con heridas que muchas veces rogó que acabaran con su pobre existencia.
Él lo sabía, su padre y todos los soldados lo sabían. Aún así era su obligación si quería ser reconocido, debía dejar sus sentimientos de lado para poder cumplir y ganar algo de la confianza de su padre. Aunque todo se fue al demonio cuando el cuerpo de Ji Hoo estuvo frente a él sin vida.
En ese momento su mente se perdió y conoció por primera vez el terror y la culpa. Estuvo triste por el abandono de su madre, vivió como un soldado y lo único que se había permitido sentir hasta entonces era apatía, resentimiento y una fuerte necesidad de aprobación; además de la poca felicidad que le otorgaban los momentos junto a sus mejores amigos.
Por eso con Ji Hoo fue tan diferente. Porque en ese momento comprendió que no importaba cuantas cosas hiciera por tratar de complacer al líder. Nada de lo que hiciera iba a ser suficiente, y solo pudo comprenderlo en el momento en el que acabó con su amigo, porque días después recibió una paliza por no ser lo suficientemente fuerte. Aquello que lo llevó a sumergirse en una profunda depresión. Todo a costa de su poca estabilidad.
Se arrodilló frente al montón de rocas que aún seguían igual a como las dejó hace cuatro años. La hierba y maleza había crecido demasiado, sin embargo, el montículo de rocas lograban sobresalir un poco. Después observó el nombre grabado en el árbol y un nudo se creó en su garganta, con los recientes sucesos aun le parecía algo irreal y una pasada total que aquél chico fuera su medio hermano.
Tomó aire y se sentó justo en frente. Primero trató de quitar toda la hierba y pasto posible para dejar despejada la zona; luego dejó un pequeño ramo de crisantemos blancos apoyados en la lápida improvisada y finalmente se quedó pensando y viendo fijamente las flores.
-No tenía idea de cuales pudieron haber sido tus flores favoritas- empezó diciendo. Estaba nervioso-. De hecho no tengo idea de que tipo son, sin embargo, si son blancas, supongo que le pega a la ocasión ¿verdad?- sonrió sin gracia.
Suspiró luego de quedarse un tiempo en silencio.
-Es la primera vez que vengo luego de cuatro años Ji Hoo. No tienes idea de lo difícil que ha sido todo para mí.
De hecho jamás imaginó que llegaría el día en el que estuviera ahí. Pensó que justo en el momento en el que lo enterró, todo terminaría ahí. Bueno, la vida no es como lo planeamos siempre. Luego de lo ocurrido con Choi se replanteó tantas cosas en su vida, que al final decidió pasar por ese lugar que muchas veces ignoró y pretendió olvidar.
-Me siento culpable, abatido por todo lo que ha pasado. Sobre todo por lo que te hice. No hay día que no lo recuerde. Eras mi amigo, te consideré alguien especial para mi vida y hace poco me acabo de enterar que eras mi hermano- sonrió con autenticidad al decir lo último aunque sus ojos se empezaran a empañar-. No es de extrañar la razón por la cual congeniamos tan rápido, aunque tú siempre lo supiste y yo era un ignorante en esos días. Estoy agradecido de que aún así seguiste a mi lado.
No estaba siendo fácil hablar sin dejar de sentir ese odioso nudo en la garganta y tener ganas de llorar. Estaba frente a su tumba y aún así, sentía que no debía estar en ese lugar, fue su culpa y por lo tanto su castigo sería cargar con su muerte y las demás que formaban una extensa lista. No tenía derecho de aparecerse, menos cuando dejó pasar cuatro años para hacerlo.
-Se que ya es muy tarde, pero- apoyó sus manos sobre el césped y bajó la cabeza hasta que su frente casi tocó el suelo. Hizo una reverencia aunque sabía que no era suficiente- quiero pedir perdón por todo, en nombre mío y del hombre que ideó aquello. Ji Hoo, lamento y sufro mucho por haberte arrebatado la vida. Lamento haber sido un cobarde e ingenuo, lamento haber sido un traidor y más que nada, un completo estúpido e impulsivo.
"No voy a poner excusas, mi instinto me dominaba sin embargo, supe en todo momento lo que hacía y aún así no me detuve. No pido ser perdonado completamente, pero si tan solo, si tan solo me dieras la oportunidad de sentirme bien conmigo mismo o aceptar todo mi arrepentimiento; te aseguro que seré mejor de lo que alguna vez fui.
Soy un desastre, más bien mi vida ha sido un desastre; un infierno completo. Quiero ser mejor para mi familia, para todos Ji Hoo, incluso para ti, que eres mi hermano. Quiero que veas, desde donde sea que estés, la clase de hombre en el cual me he convertido, ya no quiero más sufrimiento, ya no quiero más remordimiento. Solo quiero que vean quien es el verdadero Jungkook, no el que el alfa Jeon se encargó de crear y hacer temer. Solo quiero que las personas vean, que Jeon Jungkook, el hijo del gran alfa despiadado nunca ha sido ni será como él."
Tomó aire tras decir aquello. Jamás se sintió tan liberador expresar todo lo que pasaba por su cabeza. Estar frente a su tumba ya representaba un reto grande. Hablar, por otro lado lo sintió tan bien, en un principio se creyó incapaz de hacerlo. Solo planeaba dejar unas flores, revisar el lugar y si se animaba, saludar un poco. Ahora, no pensaba callar todo su pesar y remordimiento acumulado por cuatro años.
Él ya no estaba, y Jungkook lo aceptaba. Lo mató. Si, y también era otra cosa con la cual debía cargar. A raíz de eso, se ganó el odio de más personas y por poco se muere, pero tampoco se arrepiente de mucho y es mejor así.
-Ji Hoo, aunque pareciera que aquellos dos meses que pasamos juntos no fueron importantes. Quisiera que supieras, que fuiste mi primer amigo. Se que tengo a Namjoon y Seokjin, pero tú. No había encontrado a una persona con la cual hablar y sentirme como alguien normal. Con mis hyungs debía guardarles más respeto por ser mayores y además, seguía siendo el hijo del líder y no podían tratarme tan a la ligera.
"Me hubiera encantado conocerte en otras circunstancias. Haber pasado mucho más tiempo juntos y poder actuar como dos adolescentes tontos, hubiera querido saber de ti desde el inicio e incluso haber podido hablar una vez con mamá. Siempre desee una familia, como la que todos tenían; por eso tal vez sentía un poco de envidia de todo el mundo.
Conociste a mi padre, un amor de persona, ya sabes- quiso quitarle un poco de hierro al asunto-. El hijo de puta fue el peor padre del universo, así que espero que ella haya sido buena contigo, no sé mucho sobre tener madre, pero espero que ella si te haya mimado y dado todo el cariño que deseaste.
Lo más cercano que tuve a una, fue la señora Seo. No sé si lo hizo por obligación o porque le di pena, pero cuidó de mí un tiempo y agradezco eso. De un día para otro dejó de ir a casa y yo lo entendía, yo no era su hijo y además ella tenía los suyos. Tiempo después me enteré que murió. "
Se quedó en silencio luego de que una pequeña brisa moviera su cabello un poco y chocara contra su cuerpo. Aquella sensación de tranquilidad y silencio lo reconfortó. La tarde apenas comenzaba y el sol no era tan molesto para su piel. Se sintió feliz.
-Tengo tantas cosas que contarte-dijo ya más calmado-. Vas a tener que estarme aguantando más de seguido por aquí. Hay unas personas a las cuales quiero presentarte, creo... creo que si no hubiera tomado la decisión de aislarme no sería posible tenerlos en mi vida ahora.
"Estoy seguro que van a agradarte, son mi familia- sonrió recordando a su lindo omega y a sus dos pequeños terremotos-. Taehyung es el amor de mi vida ¿sabes? También tenemos dos cachorritos, ellos son mi vida- si fuera consciente de como lucía su rostro, entonces se sorprendería por aquél brillo que adquirían sus ojos y la bonita sonrisa que adornaba su cara con solo mencionar a su pequeña familia-.
Nunca se lo he dicho, pero estoy infinitamente agradecido con él. No solamente por darme una familia, si no, por aceptar y hacerme entender que yo no soy malo, por amarme como soy y no abandonarme a pesar de todo. Mi mayor miedo siempre ha sido, llegar un día a casa y que hayan decidido abandonarme.
Creo que ya ha sido suficiente con esto de no sentirme suficiente para él- dijo más para él, que para la tumba que estaba frente suyo-. La vida sigue y yo tengo mucho por recorrer a su lado."
Suspiró con una sonrisa en su rostro y palmeó sus propias piernas antes de pararse. Limpió su pantalón e hizo otra reverencia nuevamente.
-Espero no haberme visto como un tonto hablándole a la nada, pero realmente pienso que estás escuchando y me ves desde alguna parte- se acercó hasta el árbol donde se encontraba grabado el nombre del chico y lo acarició una vez más-. Volveré, esta vez si voy a hacerlo.
Con una última mirada al montón de piedras, se despidió mientras caminaba sin rumbo alguno. Su alma parecía haber tomado un respiro con aquella visita, lo estuvo meditando un buen rato hasta que se decidió. Ya tenía suficiente con los remordimientos y después de todos los incidentes que tuvo que pasar, lo mejor que podía hacer era entonces darle vuelta a la página y volver a empezar de cero.
Pensar en que ahora su historia de vida tendría un nuevo inicio, en el cual ya no iba a haber más sufrimiento. Algo así como una bonita historia para contar desde el momento en el cual decidió soltarse de los remordimientos y miedos, y ser entonces alguien completamente diferente a lo que alguna vez mostró.
Sonrió en grande al saberse complacido por sus pensamientos. Ya necesitaba un descanso de su estúpida conciencia que lo atormentaba día y noche. Sin embargo, se recordó que apenas va en el inicio y aquella felicidad puede convertirse en tristeza y culpa de un momento a otro, así que no podía acelerar las cosas. Se dijo que desde ahora las cosas serán diferentes.
-Un paso a la vez idiota.
[...]
Ya había pasado una semana desde su visita a Ji Hoo y no podía sentirse más tranquilo. Hace tres días que empezó con su trabajo de reconstrucción y remodelación para la cabaña, así que andaba un poco ocupado planeando los diseños y el tipo de madera que iba a ocupar.
Las cosas estaban sobre ruedas, o al menos casi todas, pues había algo que ya le había costado unos buenos cortes en las manos y no fue precisamente por andar tallando un pedazo de madera.
Cocinar nunca ha sido su fuerte. Volver a quedarse solo no fue la mejor de sus ideas, así como tratar de hacer algo para sí mismo.
Está tan acostumbrado a que Taehyung le de comida deliciosa, que olvidó su nula capacidad para hacer algo diferente a un soberano sándwich. ¡Es que ni un huevo! Por la luna, necesitaba clases urgentemente o alguien que lo ayudara. Ya era la tercera vez que intentaba hacer algo sencillo, como lo es la sopa de algas que Taehyung solía prepararle, o aquellos rollitos de pollo, o kimbap o incluso aquellas galletas que según él, no tenían tanta ciencia.
Nada terminó bien, ni para él, ni para la cocina.
La sopa tenía una dudosa procedencia así que apenas vio el resultado lo desechó. No iba a arriesgarse a contraer una intoxicación. Los rollitos de pollo por otra parte terminaron quemados, el Kimbap no pudo ser finalizado por la simple razón de que a penas sabía que llevaba arroz y no estaba seguro de como se hacía aunque su omega lo hacía ver tan fácil. Y las galletas, bueno, la masa en su cabello y la cantidad de platos regados con harina, sal y algo de chocolate esparcido en la mesa le hicieron desistir del todo.
Al final del día, luego de limpiar todo y botar todo el desastre que creó en la cocina, se sentó en la sala a comer un sándwich con algo de té.
Quería cambios, así que por lo menos tendría que saber rollitos de pollo y kimbap para cuando volviera a la manada. Debía impresionar a Taehyung y demostrarle que si sabía hacer más que lo que estaba comiendo. Pero, necesitaba ayuda y después de pensarlo por una tarde completa, luego de terminar su diseño para la repisa nueva, su cerebro se iluminó.
Ya sabía a quien acudir en estos casos, estaba seguro que sería extraño al inicio, pero lo necesitaba y ellos eran buenas personas.
[...]
Trataba de no parecer nervioso ante las miradas de tantas personas. Su porte grandote estaba siendo opacado por los cuchicheos y miradas indiscriminadas de aquellas personas. Ahora ya sabía como se sentía Taehyung cuando visitó su manada por primera vez.
-¿Jungkook?- volteó ante la voz de Hoseok quien lo veía un poco confundido por su inusual e inesperada visita- Es una sorpresa tenerte aquí- el pelinegro se sintió más tranquilo por la sonrisa que el alfa le brindaba, estuvo a punto de devolverse por pensar en lo estúpido que era venir por esa razón-. Pensé que vendrías con Tae y el cachorro.
-No, en estos momentos no estamos juntos.
Levantó una ceja sin entender- ¿acaso pelearon y te echó de casa?
-No, no, es algo complicado de contar, él y yo estamos bien, los cachorros también. Es solo que por algunas razones decidí darme un tiempo para mí. No sé si me entiendas- Terminó diciendo mientras negaba con las manos y trataba de no ponerse más nervioso, ¡por la luna! Parecía que el alfa malo y medio retorcido se había esfumado por completo y hubiera dado paso a un niño miedoso.
-Creo que lo hago- dijo Hoseok analizando las palabras del pelinegro-. Espera un segundo, ¿acaso dijiste, los cachorros?- un brillo de emoción se instaló en el rostro del hombre cuando Jungkook le dio su afirmación. Ósea que ya no era un mini Taehyung, eran dos- ¡felicidades! Espero poder ir a conocerlos. No puedo creer que Taehyungie tuviera dos bebitos.
Jungkook sonrió en grande ante la mención de sus cachorros.
-Son dos lobeznos muy fuertes, sanos y algo problemáticos- dijo recordando el comportamiento de sus hijos-. Aunque, también son preciosos. Ainara y Elian se han convertido en la luz de nuestros ojos.
-¿Así se llaman? Maldición son hermosos, esto lo tiene que saber Minmin, sígueme por favor- dijo lo último tratando de parecer serio al recordar que era el líder de la manada y debía guardar la compostura hasta que llegara a casa.
-Hoseok- lo llamó el pelinegro, quien lo seguía a una distancia prudente. Su nerviosismo volvió a aparecer.
-¿Pasa algo?- se detuvo al verlo cohibido nuevamente.
-Bueno, quisiera saber si hay algún problema con que Minseok me de algunas clases de cocina- el pelinegro quería evitar problemas con el alfa así que prefería tener el consentimiento de Hoseok para cuando le preguntara al omega.
La mirada del alfa fue un tanto extraña para el pelinegro, así que espero paciente. Supuso que Hoseok pensaba en lo estúpido que era al querer aprender algo "nuevo".
-No veo problema, aunque no es a mí a quien debes preguntarle- Hoseok siguió hasta su casa y una vez ahí, le dio pase de entrada al pelinegro- Minmin debe decidir si quiere hacerlo o no.
-Pensé que ibas a reírte o algo así.
-No, me pareció un poco extraño no te lo niego, pero no es muy común ver alfas queriendo aprender cosas que todo el mundo cree que son para omegas.
-Si bueno, vivo solo en estos momentos y no puedo vivir a base de sándwich, además quiero sorprender a Taehyung.
-Vaya hombre, al parecer si eres inofensivo.
-¿Disculpa?
-No es nada, espera un momento iré a buscar a Minmin.
Jungkook agradeció mientras veía salir de la sala al alfa. Se le acababa de ocurrir algo que jamás pensó hacer y le llenaba de emoción la sola idea de pensar que en poco tiempo podría hacerlo. Él ya era su omega, pero hacer algo más profundo para ambos le hacía latir el corazón como la primera vez que pudo apreciar su mirada.
🐺🦊
Hola solecitos ¿cómo están?
Se supone que yo iba a publicar esto unos días después de haber publicado el 72, porque ya tenía la mitad escrito, pero que creen, la universidad me tiene hasta la madre y hoy apenas encontré tiempo para acabarlo.
Espero que les guste mucho, y diganme que les pareció. Tocando un poco sobre los extras, les estoy preparando algo así que espero que les guste.
Qué les pareció la portada, muchas gracias a @Ariaagalez por la linda portada, me encantó.
Por otro lado @EilynYeseniaBenavide ¡Feliz cumpleaños super atrasado linda! 🥳🥳🎉🎉 te lo prometí y claro que no me olvidé incluso si lo hice algo muy tarde.
¿Quieren algún capítulo dedicado? apenas aprendí a hacer eso por si lo desean, solo ponganme el número del capítulo, pero eso sí, solo los primeros la recibirán.
Bueno, eso es todo por hoy, trataré de ser más constante con esta y las demás historias. les mando muchos besitos y abrazos psicológicos a todos.
Saludos.💜💜
🐺Any.🦊
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