
La cena familiar.
Pov de Freen.
Me desperté a las cinco y media de la mañana para poder arreglarme y preparame con tiempo.La noche anterior le había avisado a mi papá que saldría temprano para asistir al partido de Becky. Papá era definitivamente él más feliz sabiendo que tengo novia y que esa novia es Becky, la joven mujer que había sido tan amable con él cuando lo encontró en el bar; la joven mujer que le había regalado una flor tejida en la ceremonia de su esposa a quien tanto amaba.
Después de darme una ducha, me puse un pantalón deportivo, mis tennis blancos y mi sudadera verde que era mi favorita.
Cuando faltaba media hora, tomé mi tabla de skate y y salí de casa. Iba casi durmiéndome en cada impulso que daba para avanzar. No acostumbraba a despertarme tan temprano pero hoy era una ocasión especial... Era el partido de fútbol de mi preciosa novia.
Sabía que Becky ya estaría ahí porque era la capitana. No podía evitar pensar en que la primera vez que nos vimos había sido así, en un partido de fútbol.
Llegué a la escuela y recorrí todos los pasillos para poder llegar a la cancha. Cuando llegué, ya habían muchos asientos llenos de parte de las dos escuelas que jugarían hoy.
Me senté en una banca a cierta distancia y mientras yo centraba mi atención en el campo para buscar a Becky, sentí que me tocaron el hombro.
-Hola. -Me saludó una chica desconocida.
-Hola. -La saludé solo por cortesía.
-No te había visto antes. -Comentó. -Eres muy linda.
-No soy de esta escuela. -Respondí. -Vine a ver a mi novia.
Ella asintió, se disculpó conmigo y se alejó.
Seguí tratando de buscar a Becky con la mirada per volví a sentir una mano en mi hombro, esta vez era Seoul.
-Freen, ¿Qué haces tan lejos? -Preguntó. -Eres la novia de la capitana.
-Yo... -Intenté decir pero me jaló del brazo para que me levantara.
Me guió y bajámos unos cuantos escalones hasta que llegamos a la cancha.
Ella me sentó en una de las bancas que estaba a unos pasos de en donde jugaban.
Al lado de mí, por suerte, estaban Mela, Irin y ahora también Seoul.
Las saludé a las tres y volví a buscar a Becky.
Fue entonces cuando la vi salir a lo lejos.
Tenía su uniforme ya puesto y se estaba atando el cabello.
Sonreí instántaneamente.
Ella se veía preciosa.
Sus piernas se veían perfectamente definidas e incluso podía notárse desde la distancia. Su uniforme se le veía deslumbrante y...
Era todo un deleite verla haciendo cualquier cosa y simplemente existiendo.
Ella estuvo calentando un tiempo hasta que se levantó del césped y me miró.
Levantó su mano y me saludó, ondeando suavemente de lado a lado. Yo hice lo mismo, respondiendo a su saludo junto a una sonrisa.
Vi que empezó a correr hacia mí pero justo sonó el silbato del árbitro haciendo que se detuviera.
Tenía muchas ganas de abrazarla, pero supongo que tendría que esperar.
Habían muchas personas, pero yo no quitaba mi vista de Becky.
Después de unos pocos minutos de conversación entre el ábitro y las capitanas de los equipos, el partido comenzó.
La verdad es que daba mi mayor esfuerzo por entender, pero lo poco que sabía era gracias a las veces en las que había visto a Nam jugar.
Todo lo que sabía es que Becky estaba jugando muy bien y que ella era la estrella de su equipo.
Cuando el partido estaba en lo más complicado, Becky comenzó a acercarse a la portería, pero una jugadora del otro equipo le dio una patada por el mismo juego y cayó al piso.
Me levanté del asiento preocupada.
Ella se quedó acostada en el piso unos segundos, pero logró levantarse. Habló un poco con el árbitro y después levantó su dedo pulgar en señal de que estaba bien.
Suspiré de alivio.
Volví a sentarme y ella empezó a prepararse para lo que yo creía que era un tiro libre... ¿O penal?
No sabía la diferencia.
Seoul me dijo que en realidad era penal porque le habían hecho falta dentro de un área específica.
Todos en las gradas hicieron silencio. Observé a Becky respirando profundo, tomando un ligero impulso y finalmente, corriendo para golpear el balón.
Fue gol, a pesar de que había tirado con su pierna izquierda.
Nunca antes un gol me había emocionado tanto.
Me volví a levantar del asiento pero esta vez para aplaudir.
-¡Bravo! -Grité.
Becky volteó a mirarme con una sonrisa y me mandó un beso en el aire.
Me había encantado, pero justo después de eso sentí que los ojos de todos estaban sobre mí.
El partido iba uno a uno y había llegado el medio tiempo.
Conversé brevemente con las amigas de Becky sin apartar mi mirada de ella y fue entonces cuando noté que ella no tenía agua en su botella.
Probablemente se le había derramado.
No podía dejar que siguiera jugando así o le daría un golpe de calor.
-Mela, ¿Hay alguna tienda por aquí? -Pregunté.
-La cafetería está abierta. -Respondió. -Solo que si quieres algo vas a tener que recorrer media escuela.
Me levanté rápidamente y corrí hasta la cafetería para comprarle una botella de agua. Sabía que tenía que apresurarme y lograr que tomara agua antes de que empezara el partido.
La cafetería estaba realmente lejos de la cancha.
Miré mi reloj y noté que quedaban tan solo dos minutos.
Volví a bajar al campo. No me importó nada y entré en medio de las jugadoras.
-Becky... -La llamé agitada por haber corrido.
Ella me miró sorprendida.
Le extendí la botella de agua y ella la recibió con una sonrisa.
-¿Estás bien? -Pregunté. -¿Te duele algo?
Ella sonrió.
-Estoy bien, no te preocupes. -Respondió. -Gracias por el agua.
Asentí con una sonrisa. Intenté extender mis brazos para envolverla pero el árbitro me pidió que saliera del campo porque estaba a punto de reanudar el partido.
Volteé para asegurarme de que hubiera tomado aunque sea un poco de agua y ella lo estaba haciendo.
Regresé a la banca y volví a sentarme al lado de sus amigas.
El resto del partido fue muy bueno.
Al final quedaron cuatro a uno y tres de esos goles habían sido hechos por Becky con asistencia de sus compañeras.
Estaba completamente orgullosa de ella.
Enseguida que terminó el partido, la observé felicitando a sus compañeras para después venir corriendo hacia mí.
Tal vez estaba por convertirme en fan del fútbol... Estaba tan enamorada de mi novia que perfectamente podía levantarme a las cinco de la mañana todos los días para venir y verla jugar.
Pov de Becky.
Ella estaba aquí.
Nunca antes me había sentido tan feliz por jugar y eso era mucho decir considerando que a mí verdaderamente me gustaba el fútbol.
La estuve buscando por todos lados desde que salí al campo, pero solo pude verla hasta que terminé de calentar.
Nunca antes la había visto con ropa deportiva y me parecía que se veía deslumbrante.
Esa sudadera verde que tenía le quedaba muy bien.
La saludé y pude ver su sonrisa a metros de distancia.
Sé que estuvo pendiente de mí todo el partido porque cuando tenía unos segundos libres volteaba a verla y ella siempre estaba mirándome.
Me sentía más apreciada y valorada que nunca.
Cuando se derramó mi botella de agua y ella enseguida fue a traerme una casi me hace llorar de amor.
La verdad una de las razones por las que había jugado tan bien hoy es porque quería hacerlo especialmente para ella y por suerte lo había logrado.
Terminó el partido y rompí la costumbre de quedarme celebrando con las integrantes del equipo durante tanto tiempo. Las felicité por supuesto, pero fui corriendo hasta donde estaba Freen.
Yo iba a darle un beso, pero ella me abrazó enseguida, antes de que pudiera hacerlo.
-Freen, espera... -La detuve apartándome de ella. -Estoy muy sudada.
-¿Y qué tiene que ver? -Preguntó.
Tomó las mangas de su sudadera y empezó a secar el sudor de mi frente con ellas. Después volvió a abrazarme muy fuerte, hundiendo su cabeza en mi cuello.
-Jugaste muy bien. -Expresó. -Felicidades.
No sabía si concentrarme en el hecho de que no le importara que estuviera sudando a mares o si concentrarme en sus palabras y en su abrazo tan lleno de cariño.
-Tal vez fue porque tú estabas aquí. -Comenté.
Volví a apartarme de sus brazos, pero esta vez para dejar un beso en su labios.
Ambas nos mirámos con una sonrisa, ella con sus manos en mi cintura y yo con las mías alrededor de su cuello.
-Hola Becky. -Dijo Seoul. -Nosotras también existimos.
Me reí.
Freen me soltó al escuchar el comentario de Seoul y yo tomé el momento para acercarme a mis amigas. Le di un abrazo corto a cada una mientras me felicitaban con alegría.
Volví a acercarme a Freen y tomé su mano.
-¿Te lastimaste con el golpe? -Preguntó.
-No, no. -Negué. -Me lastimé más cuando me estrellé contigo aquella vez.
Ambas nos reímos.
-Gracias por venir. -Expresé. -Me hace muy feliz verte aquí.
-Voy a ir a donde sea que me pidas que vaya. -Aseguró. -Y yo estaré feliz de verte siempre.
Sonreí.
Ella provocaba en mí un sentimiento que ni siquiera sabía que existía... Era como si lograra que mi corazón bailara de felicidad adentro de mi pecho.
Me incliné ligeramente para dejar un beso más en sus labios, suave y corto.
Probablemente en este momento ya toda la escuela sabe que estamos juntas.
Ambas tomámos nuestras cosas y salimos de la escuela con las manos entrelazadas; Ella con su tabla de skate en una mano, yo con mi mochila sobre mi hombro.
-¿Qué sigue ahora? -Cuestionó. -¿Cuándo vuelves a jugar?
-En algunas semanas. -Contesté. -El entrenador me avisa con tiempo.
Ella asintió.
Caminámos hasta que llegámos a mi moto. Ella dejó su tabla a un lado en el piso y yo recargué mi cadera en el asiento, situándome enfrente de ella para poder llenar su boca de besos.
Me volvía loca que ella siempre sonriera en medio de nuestros besos largos. Sentía el movimiento de su lengua enlazándose con la mía y de repente... Ella sonreía, haciéndome sonreír también.
Le puse el gorro de su sudadera y se lo quité muchas veces porque me encantaba como se veía, además era la excusa perfecta para deslizar mis manos en su cabello y peinarla.
Estuvimos varios minutos así, hasta que lo único que quería era recostarme sobre su hombro.
Pasé mis brazos entre los suyos y la abracé con fuerza. Recargué mi cabeza en su hombro y cerré los ojos.
Los besos con ella eran increíbles pero la sensación de estar entre sus brazos era algo inexplicable. Sentía que podía quedarme dormida de pie con tal de que ella me abrazara mientras tanto.
Me sentía tan segura con ella.
-Me hace muy feliz tenerte. -Comenté.
-A mí también. -Aseguró. -Me hace muy feliz que me hayas dejado ser parte de tu vida.
Yo no solía abrazar a nadie, mucho menos en relaciones anteriores pero con ella era diferente. Quería quedarme en sus brazos para siempre. Me sentía tranquila y protegida y sentía lo mismo respecto a mi niña interior.
Sin apartarse del abrazo, empezó a llenar mi mejilla derecha de besos.
Me hacía cosquillas, pero me encantaba. Ambas reíamos levemente mientras ella besaba mi mejilla y tan solo fuimos interrumpidas por una voz que yo conocía muy bien.
-¡Becky! -Escuché la voz de mi papá no tan lejos.
Estaba acercándose a nosotras.
Ambas nos apartámos e intercambiámos miradas.
Sabíamos que mi papá nos había visto abrazadas.
Él se acercó muy serio y miró a Freen.
-Papá, ella es Freen. -Mencioné. -Es mi novia.
Se quedó en silencio unos segundos y entonces su mirada seria se centró en mí.
-¿Una más? -Preguntó.
No podía estar haciéndome esto ahora.
Miré a Freen, me sentía completamente avergonzada.
Ella tocó suavemente mi espalda para hacerme saber que no pasaba nada.
-No. -Negué. -Esta vez es diferente, voy en serio.
Freen volteó a verme con una sonrisa.
Ella extendió su mano.
-Es un gusto conocerlo. -Dijo.
Mi papá extendió su mano también y la estrechó con ella.
-¿Estudias aquí? -Cuestionó.
Todo lo que le importaba era saber si es adinerada.
-No, estudio en el Colegio Philips. -Respondió. -Solo vine a ver jugar a Becky porque tenía partido hoy.
Esta vez, él fue quien me miró avergonzado.
Él nunca había venido a uno de mis juegos.
-Vine a buscarte porque vamos a cenar todos hoy. -Mencionó hacia mí. -Tu hermano y su esposa también vienen.
Freen me miró, apartándose ligeramente.
-Creo que debería irme... -Exclamó.
-También puedes acompañarnos si quieres. -Sugirió papá.
Muy extraño de parte de él.
Tal vez solo estaba intentando ser amable porque vio que dije que con Freen sí iba en serio.
O tal vez solo quería saber más sobre sus ingresos... Era una posibilidad.
-Le agradezco las invitación pero no quisiera molestar. -Contestó. -Es algo en familia.
-Puedes acompañarnos. -Insistió.
Ella buscó mis ojos, pidiendo mi aprobación con la mirada. Yo sonreí y le respondí asintiendo.
-Gracias. -Expresó. -Ahí estaré.
Mi papá me hizo una seña para que lo acompañara.
Antes de ir con papá, volví a acercarme a Freen y le di un abrazo corto para despedirme.
-Te veo en un rato. -Dije.
Ella sonrió.
-Nos vemos. -Respondió.
Volvió a estrechar la mano con mi papá para despedirse y empezó a alejarse con su tabla de skate en la mano. Ella no la estaba usando solo porque mi papá seguía ahí.
-No hagas comentarios así. -Le pedí. -Ella de verdad es importante para mí.
Mi papá simplemente asintió.
-Es que has tenido tantas novias, Becky. -Me recordó. -¿Cómo puedo saber cuando vas en serio con alguna?
Suspiré.
Subí a la camioneta de papá, sin siquiera guardar mi mochila en el maletero. Él comenzó a manejar después de subir.
Casi habíamos llegado y no preguntaba absolutamente nada sobre mi partido.
-¿Cómo se conocieron? -Preguntó. -¿Qué estudia?
-Literatura, escribe precioso. -Mencioné. -Nos conocimos porque su escuela jugó contra la mía en un partido.
Él se quedó en silencio, sin agregar nada más.
Cuando llegámos a casa, intenté buscar a mamá para saludarla pero ella estaba en una junta del trabajo, como de costumbre.Me dirigí a mi habitación y mientras llegaba la hora de la cena, traté de avanzar con unas cosas de la escuela.
Después de terminar con la tarea que tenía pendiente, comencé a arreglarme. Me puse una camisa y una falda elegante. Rocié un poco de perfume en mi cuello y en mis muñecas y después de maquillarme ligeramente, bajé a la sala para esperar a Freen.
Sabía que ella llegaría incluso antes que mi hermano.
No me equivocaba.
Escuché que tocaron el timbre y me levanté enseguida.
Ella estaba ahí enfrente de mí cuando abrí la puerta, deslumbrantemente hermosa con una camisa y un pantalón de vestir.
Tan solo la había visto vestida con ropa formal el día de la ceremonia de su mamá en la florería y volver a verla hoy con ese estilo de ropa, me hacía confirmar que ella nunca dejaba de vérse linda.
Me aseguré de que ni papá ni mamá estuvieran observando y después de mirarla con una sonrisa, me incliné levemente para saludarla con un beso corto que ella me correspondió
Mientras la invitaba a pasar, pude ver que ella traía cuatro cajas de chocolates en la mano.
-Espero que no hayan invitados sorpresa. -Comentó. -Solo traje cuatro cajas.
Me reí.
-¿Y para mí no hay? -Bromeé.
Ella se puso nerviosa, llevando su mirada a las cajas de chocolate y después mirándome a mí con las mejillas levemente rojas.
-Estoy jugando. -Aseguré. -No tenías que molestarte.
Mi mamá y mi papá bajaron antes de que ella pudiera responderme.
Yo centré mi vista en mamá.
-Mamá, ella es Freen. -Mencioné. -Es mi novia.
-Ya veo. -Respondió. -Es un gusto conocerte.
Sería mentira si dijera que no me molestó que no se acercara a darle un abrazo o aunque sea la mano.
Ella se acercó a mis padres y les extendió las cajas de chocolates.
-Gracias por la invitación. -Exclamó. -Es un gusto conocerlos.
Yo conocía la marca de esos chocolatos y me hacía sentir un poco mal saber que había gastado tanto dinero solo para esta cena.
Mis papás le agradecieron muy fríamente y casi sin mirarla.
Por suerte, llegó mi hermano y cortó la tensión del momento.
Fui a abrir la puerta después de que el timbre sonara. Él venía con su esposa, el vientre de la esposa de mi hermano estaba gigante. Probablemente le faltaba tan solo un mes para dar a luz.
Saludé a ambos con un abrazo corto pero lleno de cariño para después hacerlos pasar.
Mi hermano volteó a mirarme enseguida que vio a Freen.
-Es ella. -Le dije. -Es mi novia.
Una sonrisa sincera se marcó en su rostro.
-¿La estudiante de literatura? -Me preguntó en voz baja.
Yo asentí.
Él se acercó a Freen y le dio un abrazo, incluso antes de que alguno de los dos pudiera presentárse.
-Es un gusto conocerte. -Expresó. -Becky me ha hablado mucho sobre ti.
-Es un gusto para mí también. -Aseguró. -Ella también habla mucho sobre usted.
Mi hermano la miró con una sonrisa mientras Freen se acercaba a su esposa. Ellas estrecharon las manos y poco después, Freen les extendió las cajas de chocolates.
Ambos le agradecieron muy amablemente. Nada que ver con mis papás.
Fue el momento de sentárnos en la mesa y yo me sentía muy nerviosa, inevitablemente.
Me senté al lado de Freen, Reese y su esposa enfrente de nosotras y mamá y papá en lo asientos principales de la mesa.
-Freen... -Mi mamá cortó el silencio. -¿Solo estudias?
-Sí. -Confirmó. -Es decir, mi padre tiene una florería y a veces me encargo de la administración pero no es algo tan común.
-Florería... -Repitió mi mamá mirando a mi papá.
Suspiré nerviosa.
-¿Qué tal tu partido, hermana? -Preguntó Reese, cambiando de tema. -¿Ganaron?
Sonreí.
Cuando estaba por responder mi papá me interrumpió.
-Reese, no hemos hablado sobre tu viaje a Brasil. -Agregó mi papá. -¿Todo salió bien? Dijiste que nos contarías.
A mi papá ni siquiera le importaba nada sobre el equipo de fútbol.
-Le fue muy bien. -Respondió Freen a la pregunta de mi hermano. -Ganaron y Becky hizo tres de cuatro goles.
La miré y sonreí.
Al menos tenía a alguien que sí se preocupaba por darme mi lugar.
-Felicidades hermana. -Dijo Reese. -Y papá sobre el viaje...
Amaba a Reese, pero sabía que ahora venía una conversación de una hora sobre él y sobre su trabajo.
Me preocupaba un poco que a Freen también le pareciera más interesante mi hermano que yo.
Reese empezó a hablar sobre los lugares que visitó y todos lo miraban con atención, pero hubo algo me que tomó por sorpresa.
Freen lo escuchaba, pero al mismo tiempo, me pasaba la ensalda cuando se daba cuenta de que yo no la alcanzaba; tomaba los cubiertos y me ayudaba a cortar la carne y me servía mi vaso de agua.
Sentía que apesar de que estviera escuchando a mi hermano por coordialidad, estaba muy pendiente de mí.
-Y en ese restaurante probé una bebida con maracuya y era maravillosa. -Seguía contanto mi hermano.
Freen me miró y se inclinó hacia mí.
-Esa es la fruta que me habías dicho. -Susurró.
La miré confundida.
-No recordaba cómo se llamaba, pero es esa. -Agregó.
Mi papá hizo un sonido para llamar nuestra atención.
-Seguimos escuchándote, hijo. -Comentó.
-Les ofrezco una disculpa. -Expresó Freen. -Es solo que Becky me había contado sobre un mercado orgánico al que había ido en un viaje con sus amigas. Ella dijo que vio esa fruta y se había quedado con ganas de probarla.
La miré con una sonrisa.
Yo nunca le había contado sobre las comparaciones que me habían hecho con mi hermano toda la vida y es como si ella supiera al respecto. Era como si ella estuviera sanando heridas que no había causado.
-Ella vio esa fruta en el mercado y le impresionó porque no la había visto antes. -Agregó. -El dueño del lugar era Brasileño y ella le pidió permiso para probarla pero le dijo que no porque quería mantenerla como adorno para mostrársela al público durante el tiempo que la fruta se pudiera mantener en buen estado.
-Y además tenía un tipo de fijador para que no se echara a perder. -Complementé.
Ambas nos reímos levemente.
-¿Fuiste a un mercado orgánico? -Cuestionó mi papá. -¿Cuándo?
Suspiré.
-Hace cinco meses cuando viajé con mis amigas. -Respondí. -Te conté acerca de la ciudad en general. Muchas gracias por recordarlo.
Silencio en la mesa.
Después de unos minutos dicho tema sirvió para iniciar una conversación en la que hablé con mi hermano, su esposa y Freen sobre esa ciudad.
Fue agradable sentir que por primera vez, estaba siendo escuchada.
Todo iba bien hasta que observé que Freen había terminado su comida.
-Freen, sírvete más. -Dijo mi papá. -Sé que debes estar acostumbrada pero aquí es diferente.
Cerré los ojos y los apreté con fuerza.
¿Dijo lo que creía que había dicho?
Freen frunció el ceño y se inclinó en la mesa para observarlo.
-¿A qué debo estar acostumbrada, perdón? -Preguntó.
Mi papá giró levemente la cabeza, suspiraron y restándole atención a lo que había dicho.
-No sé si estoy entiendo mal... -Agregó Freen. -¿A qué debo estar acostumbrada?, ¿A quedarme con hambre?
Mi hermano y yo intercambiámos miradas, completamente avergonzados.
Freen rió levemente.
-Yo también tengo dinero suficiente para vivir una vida plena. -Comentó. -Es solo que no lo gasto en mansiones extravagantes ni cenas exageradas.
Definitivamente esa era una de las cosas que más me gustaban de ella.
Se defendía de todo el mundo si era necesario hacerlo. No se iba a quedar sin decir nada si la hacían sentir mal, ni siquiera por ser mis papás.
Mi papá y mi mamá la miraron molestos.
-Discúlpate con ella. -Ordené desde mi lugar.
-No me refería a nada malo. -Mintió. -Creo que Freen me entendió mal.
-Discúlpate con ella. -Repetí.
-Beck, está bien. -Expresó Freen. -No pasa nada, solo estamos intercambiando palabras.
La miré con un gesto de tristeza.
-No me tomo nada personal. -Agregó.
Asentí.
-Les agradezco por la cena. -Exclamó con una evidente molestia. -Buenas noches a todos.
Ella alejó la silla de la mesa y se levantó.
Me sentía terrible después de lo que acababa de hacer mi papá.
Tomó sus cosas y salió por la puerta.
Me levanté para seguirla.
-No tiene modales. -Comentó mi papá. -¿Cómo se atreve a hablarme así?
-Tiene más modales y valores que tú que yo y que todos los que estamos en esta casa. -Aseguré.
Ni siquiera lo volteé a ver y salí rápido por la puerta.
-Freen... -La llamé.
Ella ya iba por la mitad de la calle, pero se detuvo cuando me escuchó. Se dio la vuelta y empezó a caminar hacia mí.
-Perdóname por el comportamiento y por las palabras de mis padres. -Me disculpé. -Lamento mucho lo que pasó.
Ella sonrió.
-Tienes que dejar de disculparte por cosas que no son tu culpa. -Dijo. -Está bien Beck, tú no hiciste nada mal.
Me acerqué más a ella y tomé su brazo.
-Me fui porque no tengo porqué escuchar comentarios como esos. -Agregó. -Espero que me entiendas.
Asentí.
-Lo hago. -Contesté.
Ella me abrazó y puso una de sus manos en la parte de atrás de mi cabeza.
-Estamos bien, ¿Sí? -Expresó. -Olvidémos lo que pasó.
Suspiré, dejando un beso suave en su hombro.
Nos apartamos y la miré con una sonrisa.
-Te aviso para nuestra visita al campo. -Agregó. -Descansa, buenas noches.
Dejé un beso en sus labios y le pedí que me avisara cuando llegara.
Definitivamente nunca iba a perdonar a mi papá por esto.
...
¿Qué opinan sobre los papás de Becky? JAJAJAJA.
Nos vemos en la sección de "Conversación" en un momento para hablar e intercambiar opiniones sobre los capíulos de la semana.
Nos vemos el lunes!!
-Key.
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