
El nuevo integrante.
Pov de Freen.
Desde el día que Becky preocupó a su hermano por quedarse a dormir conmigo y no llegar a su casa, él le pidió mi número para poder contactarme en caso de cualquier cosa.
El día anterior a la noche del evento al que Becky a su hermano asistitían, había llevado a mi papá a la clínica para que pudiera empezar su rehabilitación. La verdad es que lo extrañaba mucho y tan solo había pasado un día sin él en casa.
Después de ir a ver a Becky a la universidad, me puse a arreglar un poco la casa. Estar sola era una sensación realmente extraña porque a pesar de que papá pasaba mucho tiempo fuera, normalmente tomando, al menos sabía que llegaría pero ahora era diferente. Sabía que él estaría bien pero el no tener su compañía era ciertamente extraño. Estaba tratando de emplear mi tiempo libre en arreglar la casa cuando me entró una llamada del número que tenía registrado como "Reese".
Él me explicó sobre la fiesta de manera muy breve, dijo que me pasaría la dirección y también mencionó que podía usar la invitación de su esposa, quien no asistiría.
La verdad es que a mí no me gustaban ese tipo de eventos pero yo sabía muy bien que a Becky tampoco le gustaban y cuando Reese dijo que tenía que devolverle el favor a su hermana por haberlo acompañado, me decidí.
Por cómo me describió el evento supuse que era completamente de gala, así que me puse un traje negro que tenía guardado desde hace un par de años. Un traje que solía permanecer en mi closet todo el tiempo y el cual incluso ya tenía la bolsa de plástico llena de polvo.
Después de pasar una cantidad de tiempo considerable arreglando mi cabello, salí de la casa y caminé hacia una de las calles principales en donde logré tomar un taxi.
Cuando llegué a la dirección que marcaba mi celular. Me sorprendí al ver que el lugar era realmente elegante. La entrada estaba tranquila y solo bastó con enseñar la invitación para que me dejaran pasar. Entré y enseguida empecé a buscar a Becky en todas las mesas hasta que la vi a lo lejos... deslumbrante y preciosa como siempre, con un vestido que dejaba al descubierto de su clavícula.
Una sonrisa instantánea se marcó en mi rostro al verla y entonces comencé a acercarme lentamente. Tan solo me detuve un momento porque vi que un hombre se acercó a ella.
Él era bastante apuesto y elegante. Era realmente alto, tenía la espalda considerablemente ancha, barba de candado del mismo color que se cabello, negro...
Si no supiera que a Becky no le gustan los hombres, me hubiera puesto muy celosa de él.
No quise interrumpir y me situé en una de las mesas que estaba detrás de ellos.
Mi intención no era escuchar lo que estaban conversando, mi intención era simplemente esperar a que Becky terminara de hablar con él para poder saludarla pero todo lo que hablaban se oía, inevitablemente.
Yo estaba muy tranquila hasta que vi al hombre mirando a Becky de arriba a abajo varias veces.
Yo no soy celosa, pero creo que eso hubiera puesto mal a cualquiera, aún más considerando que gran parte del pecho de Becky estaba descubierta.
No iba a hacer nada a pesar de que me sentía un poco incómoda, pero fue entonces cuando escuché que Becky comenzó a hablar de mí y se me hizo la oportunidad perfecta para aparecer.
Me presenté con él y noté que ella estaba gratamente sorprendida por verme ahí.
Noté la incomodidad en su rostro al verme ahí pero debía aceptar que parecía ser un hombre amable. El gesto en su rostro cambió al verme al lado de Becky, sus ojos verdes se suavizaron y en cuanto empezámos a hablar... Se despidió de nosotras.
Cuando él se fue, Becky me contó un poco sobre a situación. Me dijo que el hombre se llama William Wright, mencionó que es tres años mayor que nosotras y también dijo que es hijo del mejor amigo amigo de su papá.
También mencionó que su papá ha intentando emparejárlos durante años pero ella nunca ha estado minimamente interesada.
Después de estar hablando sobre temas aleatorios y de chocar nuestros vasos que no tenía más que agua natural o gasificada en ellos, la invité a bailar.
Ambas pasamos a la pista de baile sin tomarle mucha importancia al hecho de que nos estaban mirando.
El baile que ella aseguraba que era una cosa aburrida se tornó en algo bastante agradable.
De verdad tuve que dar mi mayor esfuerzo para no llevar mi mano a sus hombros y deslizárla de manera suave para después besar su clavícula pero eso era lo que quería hacer.
-Te ves preciosa. -Susurré varias veces en su oído.
Ella acariciaba suavemente mi espalda con las yemas de sus dedos cada vez que se lo decía.
En un momento durante nuestros movimientos suaves al ritmo de la música en el baile, sentí la respiración de Becky agitada sobre mi cuello y supe que era tiempo de que abandonáramos la fiesta a pesar de que aún no fuera media noche.
-Deberíamos ir a otro lugar. -Sugirió en mi oído.
-Completamente de acuerdo contigo... -Contestéd en voz baja. -Mi amor.
Nos apartamos e intercambiámos miradas llenas de deseo. Regresámos a la mesa en donde se encontraban nuestras cosas y comenzámos a recoger. Yo esperé algunos minutos ya que Becky iría a buscar a su hermano para decirle que dejaríamos la fiesta.
Estábamos ya en un hotel pero la realidad es que ambas sabíamos que mi casa era el mejor lugar. Papá no estaba debido a la rehabilitación y Becky ya estaba familiarizada con todo en la casa. Yo no quería que ella gastara dinero en una habitación de hotel y yo en este momento no tenía dinero para pagarla debido al ingreso de mi papá en la clínica.
Mi casa era el mejor lugar para que pudiéramos tener sexo toda la noche, ambas lo sabíamos.
Salimos del hotel tomadas de la mano. Mi saco ahora estaba sobre sus hombros, protegiéndola de la brisa que se sentía en la zona. Ambas decidimos alejárnos un poco del hotel y caminar hacia la avenida para poder tomar un taxi con dirección a mi casa pero después de algunos cuantos metros recorridos... Escuché un ruido extraño en medio del césped descuidado y alto que rodeaba las calles.
Fruncí el ceño y me detuve, haciendo que Becky se detuviera también.
-¿Oíste eso también? -Cuestioné.
-¿Como un chillido? -Preguntó para confirmar.
Asentí.
La solté de la mano y giré mi cuerpo hacia el césped.
-Quédate detrás de mí. -Expresé, mientras daba un par de pasos, adentrándome en medio del pasto.
Tan solo me tomó unos cuantos pasos y entonces después de abrirme camino ligeramente, pude ver de que se trataba...
Era un perrito pequeño.
Se veía demasiado asustado y temblaba mucho.
Becky se acercó cuando lo vio desde lejos.
-No puede ser... -Exclamó. -¿Quién se atrevió a dejarlo aquí?
Me llené de tristeza al verlo.
Desde hacer algunos minutos, había empezado a llover ligeramente y su pelaje se veía húmedo.
-Voy a levantarlo. -Dije.
Becky asintió, con un gesto de tristeza en el rostro.
Acerqué mi mano a él pero cuando intenté levantarlo me soltó una mordida.
No me había causado dolor porque sus dientes eran diminutos, pero eso me dejaba ver que no confiaba en mí.
También eso me sirvió para darme cuenta de que una de sus patitas delanteras estaba lastimada y que esa era probablemente una de las razones por las que estaba soltando chillidos.
Becky comenzó a quitarse el saco para cubrirlo con él.
-Mi amor, no te lo quites. -Le pedí. -Te vas a resfriar.
Me levanté del piso y quité el chaleco sobre mi camisa, envolviéndolo de manera en la que me sirviera como un soporte cálido para el perrito.
-No voy a hacerte daño, pequeño. -Aseguré. -Solo quiero ayudarte...
Notaba el miedo en sus ojos, no lo culpaba por no confiar en mí. Después de todo, alguien lo había abandonado aquí.
Acerqué una de mis manos y la dejé suspendida en el aire. Le tomó algunos segundos acercarse pero después de olerme, comencé a mover mi mano hacia su cabecita hasta que me dejó acariciarlo.
Sonreí.
-Eso es... -Agregué. -Qué perrito tan lindo eres.
Becky me ayudó a abrir el pasto y yo me agaché para poder cargarlo, acerqué el chaleco de mi saco y lo envolví con él.
Mientras yo secaba su pelaje con la tela del saco, Becky logró detener un taxi. Ambas nos subimos con el pequeño de manera cuidadosa y seguimos secándolo entre las dos al mismo tiempo que el taxi aceleraba.
Él temblaba de frío.
-Es muy pequeño. -Comentó Becky. -Es precioso.
-Lo es. -Confirmé con una sonrisa.
Becky y yo pasábamos nuestras manos delicadamente sobre su lomo y su cabeza durante el camino.
Después de recorrer el camino que nos llevaba a mi casa, finalmente llegamos. Pagámos el taxi en cuanto entramos, me dirigí hacia el mueble del baño. Comencé a buscar en el pequeño botiquín que mi papá tenía en caso de emergencia y logré encontrar una venda elástica.
Regresé a la sala y sonreí al ver al pequeño perrito sobre las piernas de Becky, envuelto en mi saco y ambos acomodados sobre el sofá.
-Esto es provisional. -Mencioné, mostrándole la venda. -Mañana lo llevo al veterinario.
Me senté al lado de ellos y tomé su patita delicadamente para envolver la venda.
-Me encantaría llevarlo conmigo. -Expresó Becky. -Pero no creo que mi hermano acepte tan fácilmente, tendrá un bebé y él es alérgico al pelo de los perros y gatos.
-No pasa nada. -Respondí. -Puede vivir conmigo.
Ella sonrió.
-¿Te lo vas a quedar? -Preguntó, sin dejar de sonreír.
-Claro. -Contesté. -Además, necesito compañía.
-Al menos no vas a ser madre soltera. -Dijo. -Voy a ayudarte a cuidarlo.
Terminé de vendarle la patita y subí mi vista a su rostro.
-¿Entonces es como nuestro hijo? -Cuestioné.
Ella asintió con una sonrisa.
-Me encanta. -Expresé. -Tendrémos que pensar en un nombre.
-Pensaré. -Aseguró. -Préstame tu secador de cabello mientras tanto.
-Claro. -Respondí.
Ella se levantó con el perrito en sus brazos y comenzó a caminar hacia el baño. Yo la seguí y la ayudé a conectar el secador para poder pasarlo sobre el pelo del perrito. En cuanto terminámos de hacerlo, volvimos al sofá.
Él era una completa ternurita. Era realmente muy pequeño pero tenía unas orejas muy grandes. Era en su mayoría de color negro con manchas de color café y detalles grises.
-Nos cambió nuestros planes. -Mencionó. -Veníamos a divertirnos y terminámos formando una familia.
Me reí.
-Tengo una idea. -Expresé.
Me levanté del sofá y me dirigí velozmente a mi habitación con la intención de buscar sábanas y almohadas.
-¿Alguna vez hiciste una casa de almoahadas cuando eras niña? -Pregunté, desde mi habitación.
-Nunca. -Respondió. -Mis papás siempre me hacían "guardar la compostura".
-Será tu primera vez entonces. -Comenté.
Regresé con todo y lo dejé sobre el sofá.
-Ven a ayudarme. -Le pedí. -No es lo mismo si no la construyes tú.
Ella dejó al perrito sobre el sofá y se levantó. Enseguida le dije que tomara dos sillas del comedor para poder hacer el techo de nuestra casa. Las estábamos poniendo de el sofá a las sillas y tenía una buena distancia para que los tres pudiéramos entrar sin problemas.
-Ahora acomoda estas almohadas alrededor. -Agregué. -Como tú creas que serán más cómodas.
Becky terminó de arreglar todo adentro y yo fui por la lámpara de luz amarilla que tenía sobre mi mesa de noche y que funcionaba con baterías.
Tomé mi laptop que en mayor parte usaba para estudiar y se la pasé antes de entrar. Ellos dos ya estaban adentro, solamente faltaba yo.
Me hice camino entre las sábanas y finalmente, entré a la casa de almohadas que habíamos construido entre las dos.
-Nam y yo casi siempre hacíamos esto para ver películas. -Mencioné mientras encendía la lámpara.
-Es muy cómodo aquí. -Admitió. -En realidad, se siente cálido.
Sonreí.
Puse al perrito en medio de nosotras y miré a Becky detenidamente.
Ella me miró también, logrando que hiciéramos contacto visual.
-Toby. -Fue lo único que dijo.
Hice un gesto de confusión.
-Me gusta Toby para el perrito. -Agregó. -¿Qué opinas?
Sonreí.
-Me gusta. -Aseguré.
Ella se acercó a él y le dio un pequeño beso en la frente.
-Creo que a él también le gusta. -Expresó.
Tomé su mano y dejé un beso en ella.
-Estás fría aún. -Dije.
Tomé sus dos manos con las mías y soplé dentro de ellas para calentarlas al mismo tiempo que las frotaba despacio.
-Me di cuenta que no sabía lo que era ser feliz hasta que te conocí a ti. -Comentó.
Mis ojos se cristalizaron ante su comentario.
-Me siento completamente amada por ti. -Agregó.
-Eres completamente amada por mí. -Confirmé. -Te amo, con mi alma entera.
Ella se acercó a mi rostro y dejó un beso en mis labios.
-Te amo a ti con todo lo que soy. -Expresó. -Gracias por darme las herramientas y la seguridad para ayudarme a sanar heridas que tú no causaste.
Sentía como si literal ya tuviera todo lo que quería en la vida... por supuesto que me faltaba mi mamá, pero sentía como si mamá me hubiera mandado a Becky. Lo sentía desde ese día que me mandó la señal a través de la flor tejida.
Sentía a mi mamá en el amor de Becky hacia mí y además podía sentir a Becky completamente también. Era como tener el amor de las dos en Becky... Como si ella pudiera ser capaz de amarme doblemente.
Nadie sería capaz de causar eso en mí... Nadie que no fuera Becky.
-¿Vemos películas? -Pregunté. -Mañana no tienes escuela, es sábado.
-¿Por qué no vemos tu favorita y después vemos mi favorita? -Sugirió.
-Me parece perfecto. -Acepté.
Puse la laptop sobre mis piernas y empecé a reproducir mi película favorita.
Toby estaba tranquilo pero yo podía notar que aún intentaba analizar mi comportamiento y el de Becky.
Becky y yo por otra parte, nos abrazamos con él en medio dejándole un pequeño espacio para que no se incomodara.
Pasamos así toda la madrugada hasta que literal, nos quedámos dormidas.
Cuando amaneció, nos despertamos justo como habíamos dormido y después de dárno nuestro respectivo beso de buenos días y de arreglárnos y cambiárnos de ropa, salimos de casa con el pequeño Toby, con la intención de llevarlo al veterinario.
Cuando llegamos a la clínica, lo atendieron enseguida y dijeron que no era nada grave y que solo le pondrían una venda y un medicamento para aliviar el dolor. Le hicieron un chequeo completo y afortunadamente estaba saludable, a expeción de la pequeña fractura que tenía en su patita delantera.
Cuando salimos a la recepción yo iba a pagar, pero Becky me dijo que esta vez ella lo haría.
Becky se quedó en el mostrador mientras yo tenía a Toby cargado en una mano buscando un collar para él con una medalla para ir a ponerle su nombre después.
-Tiene que haber un error. -Escuché que dijo Becky.
Me di la vuelta y caminé hasta donde ella estaba.
-¿Hay algún problema, mi amor? -Pregunté.
-La señorita dice que mis tarjetas no pasan. -Me comentó. -Ya intenté con tres.
Noté que Becky estaba confundida.
-Esta tiene fondos ilimitados. -Agregó.
Yo ya suponía algo, pero no quería decirle nada porque sabía que se enojaría con su papá si era lo que yo pensaba.
-Cuando lleguemos a la casa habla con los bancos. -Sugerí. -Yo pago.
Ella guardó sus tarjetas y le pasé a Toby para poder sacar el dinero de mi billetera y pagar.
Terminámos de pagar y regresamos caminando a la casa.
Becky fue muy pensativa durante todo el camino.
-¿Crees que mi papá...? -No terminó de decir. -No, no creo que llegue a ese extremo.
Me quedé en silencio porque sabía que sí era probable que su papá hubiera cancelado sus tarjetas.
Llegamos a la casa y ella hizo una llamada a sus bancos para pedir una explicación. Mientras tanto, yo estaba sirviendo el agua de Toby en el recipiente que habíamos comprado.
Todo estaba tranquilo hasta que escuché que empezó a gritar.
-¡Muchas gracias por ser el padre del año! -Escuché.
Becky enseguida salió de mi cuarto y azotó la puerta a sus espaldas.
-Mi papá canceló mis tarjetas. -Comentó. -Dijo que no me va a tolerar más después de el evento de ayer.
Alguien le había dicho que yo había ido y eso lo había enfurecido. Tenía mis sospechas sobre quien había sido.
-Amor, lo siento. -Expresé. -No quería causarte problemas.
-Babe, no. No pasa nada. -Respondió. -Tú no tienes nada que ver.
Suspiré.
-Mi papá piensa que haciéndome elegir entre él y tú va a lograr algo... -Mencionó. -Pero él va a ser el que saldrá perdiendo.
-¿Por qué no intentas hablar con él? -Sugerí. -Tal vez te escuche, es tu papá...
-No lo hará. -Contestó. -Lo que tengo que hacer es alejarme de él.
La miré con tristeza.
-Si me sigo quedando en casa de mi hermano va a seguir tratando de controlarme. -Agregó. -Y ahora ya no tengo dinero para buscarme un lugar propio.
No sabía si ella aceptaría, pero aún así se lo diría.
-Ven a vivir conmigo. -Propuse. -Solo si quieres.
Ella me miró con una sonrisa.
-¿Me dejarías vivir aquí? -Preguntó.
-Si quieres, claro. -Respondí. -Además dijiste que me ayudarías a cuidar a nuestro hijo. No quisiera que te alejaras de tus papás pero si eso te hace sentir más tranquila... Puedes quedarte aquí.
Ella se acercó a mí, con una sonrisa marcada en sus labios y enseguida me envolvió entre sus brazos.
-Nada me haría más feliz en el mundo que vivir contigo. -Admitió.
Sonreí, sintiéndome totalmente feliz.
-Pefecto entonces... -Exclamé. -Puedo acompañarte por tus cosas y después te ayudo a instalarte.
Ella me dio un beso tierno y volvió al sofá con Toby.
Pasó todo el fin de semana y tal como lo dijimos, Becky habló con su hermano. Ella le contó sobre todo lo que había pasado y él la entendió perfectamente. Él en realidad nos ayudó a poder transportar las cosas de Becky de su casa a la mía. Ella solo tenía ropa, mucha ropa y algunos accesorios, por lo que el proceso fue bastante veloz.
Las cosas estaban mejor que nunca y me sentía muy acompañada, más ahora que mi papá no estaba. Además, yo tendría mucho tiempo libre porque no estaba teniendo clases.
Esta tarde, me encontraba en la cocina preparando la comida cuando escuché un portazo. Becky había llegado ardiendo en ira.
Incluso Toby estaba asustado con el sonido y se quedó al mío en la cocina.
Becky tiró su mochila en el piso y se dejó caer en el sofá.
-¿Pasó algo? -Pregunté acercándome a ella.
-Me queda una semana de colegiatura. -Comentó. -Mi papá dejó de pagarla.
La miré detenidamente mientras me sentaba a su lado en el sofá.
-Pero a ti no te gustaba esa carrera. -Dije.
-No me gustaba para nada. -Confirmó. -Pero me molesta el comportamiento de mi papá.
Puse mi mano sobre su pierna.
Ambas nos quedamos en silencio varios minutos hasta que...
A mi mente llegó una idea.
-Mi amor, dime la verdad... -Le pedí.
Ella me miró fijamente.
-¿Te gustaría estudiar algo relacionado con la agricultura y con todo eso que siempre te ha apasionado? -Pregunté.
-Creo que eso sería lo único que me faltaría para poder sentirme plena. -Admitió. -¿Por qué?
-No, por nada... -Contesté. -Solo quería saber.
Llevé mi vista al reloj sobre mi muñeca.
La felicidad de Becky era mi prioridad y sabía que con una parte del dinero que ganaba de la florería podía hacerme cargo de los gastos de la casa...
Tenía la idea perfecta para que ella finalmente pudiera estudiar lo que de verdad le gustaba.
...
¿Qué piensan que va a pasar ahora?
¿Ya se imaginan en que consiste la idea de Freen?
Nos vemos en la sección de "Conversación" después para intercambiar opiniones sobre los capítulos de la semana.
Nos vemos el lunes!!
-Key.
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