Juramento
Con la pasta de dientes mal enjuagada llego a la plaza en un santiamén, hay mucha gente, sobre todo chicos y chicas que disfrutan lo que queda de las vacaciones.
Alex está sobre el borde de la fuente buscándome entre la multidud y yo casi quiero gritarle dónde estoy. Se ve más alto y más guapo con su camiseta negra y sus jeans sencillos. Incluso me parece un poquitín más fornido, quizá porque se ha ejercitado más debido a su trabajo. Y yo no tengo ninguna queja al respecto.
Adoro cómo su cabello está algo despeinado, y sé que ha intentado en vano acomodarlo. Es una batalla perdida que empezó desde que se hizo ese corte.
¿Qué era lo que me preocupaba tanto? Sólo quiero correr y abrazarlo. Y cuando me percato, en un parpadeo, él ya no está.
Pero en un parpadeo más, Alex se abre paso, empuja a un par de chicos que están enfrente de mí y que salen disparados a los lados.
Me abraza. Muerta de risa y pena, me disculpo con los chicos.
―Sí, perdón no los ví―les dice―, pero estos no tienen la intención de reclamar nada y se van un poco atemorizados.
―No deberías ser tan cretino con los extraños―le digo alborotando su cabello, mientras el me rodea por la cintura.
―Fue un accidente―responde encogiéndose de hombros―.Oye, ya casi me olvida cómo eres y cuanto pesas―dice levantándome un poco.
―Ese no es un cumplido, creo que subí como tres kilos de puro comer pastelillos de cangrejo.
―¿Y no me trajiste ninguno?―me reclama con los ojos entre cerrados, toma mi mano y vamos hasta la fuente.
―Soy una chica de sociedad ahora ¿tú qué crees?―digo con tono ofendido, pero luego saco una bolsita de plaśtico con cierre hermético y la sacudo frente a su cara―.Esta bien refigerado, no temas.
―Sabía que no me podías fallar―dice besándome con fervor la frente.
Mientras abre la bolsa y yo me acomodo en el borde de la fuente, pienso en lo que voy a decirle y cómo.
El eco de las voces alegres en la plaza me hace envidiar la suerte de todos los que cursarán con sus amigos y novios el próximo semestre.
―Mis papás quieren que vaya a un colegio privado―le suelto con voz ronca.
Alex mastica despacio, mirándome por un largo rato, sólo asiente.
―¿No vas a decir nada?
Mastica otro poco.
―Dí algo, lo que sea.
―Son malas noticias, malas de verdad.
―Estás contestando a fuerzas.
―No, estoy poniendo mi actitud de auto control porque me imagino que debes estar en pánico.
Me cubro los ojos y me doblo sobre mi misma.
―Quiero ir a la misma escuela que tú, no a un estúpido colegio.
―Pero no puedes hacer nada, tus papás ya decidieron.
―¿No me conoces todavía?
Alex gira por completo su cuerpo hacia mí y luego se cruza de brazos.
―Estás maquinando un plan.
―Puede ser, puede ser.
Abre mucho los ojos.
―¡Sabía!
―Todavía no sé bien qué voy a hacer, pero me quedan unos cuantos días antes de que me inscriban. ¿Dolerá mucho una pierna fracturada?
―Que si duele. Mira, no te va a gustar nada lo que te voy a decir...
―¿Quieres que me resigne?
―No, pero tampoco quiero que te arrojes frente a un autobús.
―En realidad, pensaba meter el pie en la lavadora y dejar que la fuerza centrífuga haga de las suyas.
―¡Alto! ¡Alto! No es para tanto―cuando ve mi cara, se apresura a aclarar el asunto―, no como para que te lastimes o te mates.
―Sería la única manera de ganar tiempo, que no me mande ahí.
Alex sujeta mi cara.
― Voy a extrañarte mucho, no estar en el mismo salón contigo, pero tienes qué aprovechar esta oportunidad de salir adelante.
―La oportunidad es de mi papá ¡no mía!―digo apartando su mano, debería estar devastado como yo ¿no?
―Sí, y él trabaja para que tengas lo que necesitas, estudios, un techo, un día vas a poder escoger la carrera que quieras, no la que te ayude a pagar las cuentas.
Siento un nudo en la garganta. No porque Alex no esté gritando de dolor y rabia, sino porque pensé que me daría la razón.
―Voy a estar entre un montón de estirados, no es mi elemento―digo haciendo un puchero―, y no sé cómo vamos a hacerle para vernos si no estamos a la misma escuela.
―Ya nos las arreglaremos. Las tardes, los fines de semana, los días festivos. Si queremos vernos, vamos a vernos.
―¿Pero y si nos separamos poco a poco hasta que nos acostumbremos a no vernos?
―Sobre mi cadaver.
Su forma de decirlo es tan seria que por poco me río.
―Va a ser un poco difícil por la distancia, mi trabajo y todo, pero ya nos vamos a preocupar por eso cuando sea la hora.
Pone un mechón de cabello detrás de mi oreja y me imprime un pequeño beso, que aunque no correspondo por la conmoción, me hace sentir mariposas.
―Sí que sabes cómo convencerme―digo tocando mis labios.
―Todo va a estar bien, todavía somos un equipo ¿no?
Paso mi brazo por su cintura y recargo mi cara en su hombro.
―Nos hemos ablandado.
Respiro la mezcla de aroma a suavizante y el suyo que está impregnado en su ropa.
Sé que está aquí, y siento que no lo veía en años. Y tengo miedo de no volver a verlo. Pensar en la distancia, en las complicaciones que nos esperan me hace creer que desde este momento, una fuerza invisible me arrastra hacia a un lado y a Alex hacia el lado opuesto. Milímetro a milímetro, segundo a segundo, por lo que no podemos verla, y cuando ns demos cuenta ya estaremos muy lejos para remediarlo.
De acuerdo, a lo mejor estoy exagerando, aunque las probabilidades de que mi mal presagio se hagan realidad no son tan imposibles.
Me trago mis palabras, y trato de recordarme mi meta. Nada de escenas, ni explosiones de inseguridad. Quizá si finjo control como él, no pase nada malo, y si tengo suerte, me habré ahorrado verme como una demente haciendo escándalo por nada.
―¿Te gustaría que pasara a tu casa después del trabajo?
Muevo la cabeza.
―Vas a salir tarde, mejor te ves a descansar. Podemos vernos mañana un rato, espera, no, no voy a poder, tengo que ir a comer con Clara y de paso, darle la noticia.
―¿Vas a esperar a dársela en persona? Sí que quieres causar un impacto ¿eh?
―A veces extraño el drama.
―Bueno, más vale que no lo hagas porque crees que no nos importa tanto como a tí.
―Nunca―digo con voz poco convincente.
Alex se levanta y me da otro abrazo y un largo beso de despedida que me roba el aliento.
Al menos no me queda duda de que me quiere. Y si alguna vez la tengo, sólo debo recordar este beso.
―Te llamo entonces.
Veo de su bolsillo sobresalir el delantal que usa cuando sirve las mesas del café donde trabaja.
Pienso mucho en lo que me dijo de regreso a casa.
Es increíble lo ciega e insensible que he sido.
Alex sabe que las oportunidades no están a la vuelta de la esquina para todos, y mientras yo tengo la suerte de que mi papá consiga este trabajo, él debe preocuparse por pagar la cuota de la escuela y quién sabe cuantas cosas más.
Si mi papá no hubiera sido contratado por Global Corp. (insisto que no sé cómo ni porqué) yo abría tenido las mismas preocupaciones, salvo que mis aspiraciones en el futuro laboral son todavía muy difusas.
Lo que trato de decir es que tengo mucha suerte. Y debo ser agradecida con los privilegios que me tocaron aunque no me agraden. Sería una grosería desperdiciarlos, considerando que Alex haría algo bueno con ellos.
Así que, saco un cuaderno del año pasado al que todavía le quedan hojas y hago una lista de propósitos.
Yo lo llamo mi juramento secreto.
1.-Ayudar a papá a conservar su empleo.
2.-Ser mucho más segura independiente.
3.-Ser agradecida con los privilegios que me tocaron.
5.-Luchar con uñas y dientes por mantener mi relación con Alex.
6.-No dejar a Clara de lado ni siquiera por Alex, porque las amigas están antes que los chicos.
Arranco la hoja y la coloco en el espejo de mi pequeño tocador, bordeado con las fotos de Alex, Clara y mis compañeros.
Miro mi reflejo pensando en lo mucho que he cambiadp. Y aún así creo que no me ha servido de nada ante esta situación.Me pregunto qué diría Santiago, y si no estaré sobrevalorando obstáculos que ni siquiera tengo en frente aún. Comparándolos con Carmina y Chino parecen poca cosa, ya que ellos me daban miedo también, pero de una forma diferente. Ellos me hacían creer que no era lo suficientemente fuerte o ruda, esto es una cosa del todo opuesta.
Pero con todo y lo que implica, Alex y yo seguimos juntos, a pesar de tantas cosas que nos pasaron.
Sé que él no estará conmigo las 24 horas del día y creo que sería bueno probar que no voy a ser esa novia. Que puedo hacerlo.
Saco el pecho y me pongo derecha, dispuesta a revisar el sitio web del colegio de cuyo nombre no quiero acordarme. Mi nueva escuela y mi nueva vida me aguardan, y saber lo que me espera está a un simple clic.
El puntero vacila sobre el primer resultado de Google.
Entonces, un mensaje de Clara por Facebook me salva y voy a contestarle.
Concreta la hora para comer con sus padres en su casa mañana, y cuando mi amiga lo sepa, de algún modo todo será más real.
Doy un vistazo a mi lista, veo el rostro de Alex en una de las fotos.
Considero que soy muy afortunada, por tener un chico tan lindo y una gran amiga, a quienes voy a extrañar con toda mi alma cuando no los vea en la primera hora de clases ni a la salida.
No voy a tener miedo, no sé cómo ni lo que me espera, pero esta vez también voy a sobrevivir.
***continuará
Pues aquí está un reposteo de capítulo, no lo he releído y no me acuerdo bien qué pasaba, espero no sea muy horrible XD. Me da un poco de pena, pero bueno mushashas es lo que hay, escribí esto como en 2015, caray.
Cuídense mucho y espero que se diviertan.
pd-Creen que debería hacer como algo para hablar/hablemos de la historia? Usar discord, o alguna red social para platicar sobre la historia, no sé pensé que a lo mejor a algunos les gustaría, si no pues no pasa nada.
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