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MAL DE AMORES
— ¡Amiga, lo siento muchísimo!- chillaba con pequeñas lágrimas en los ojos
— ¿De qué hablas Momo?-
— Yo... Por accidente dije que te habías enojado con Kaminari-kun...-
La mirada de la albina se volvió triste –Bueno... algún día lo sabrían...-
— ¡No les dije qué paso!... Sólo mencione que por ahora no se hablaban...-
— No te disculpes... Gracias por decirme y no ocultármelo... -
Ambas estaban en la habitación de la azabache, había desempacado muy rápido y eso permitió que ambas estuvieran recostada en la cama sin problema.
— ¿Momo?-
— Dime...- ambas miraban el techo de la habitación,
— ¿Está mal que me vaya a disculpar con Katsuki? Ayer discutimos por una idiotez en el avión...-
La azabache sonrió ante las palabras de su amiga, y no sólo por lo que ella decía, sino por el tono que su voz transmitía al hablar, nervioso.
— Yo opino que tú sólo quieres ir a verlo a su cuarto-
— ¡N-no es así!-
— A mí no me engañas, niña-
Ambas rieron con gracia y pronto el silencio volvió a hacerse presente en la habitación.
— En serio me gustaría hablar con él y decirle que no fue mi culpa lo de los boletos... Pero él es tan... ¡Ah! Terco y testarudo-
— Y un amor... guapo... con buen físico...- mencionó la azabache con picardía
— ¡Momo!- las mejillas de la albina se tornaron de un color rosado.
— No me digas que no lo has dicho-
Al no escuchar respuesta de su amiga, Momo sonrió. — No debes avergonzarte por eso, Nahir-
— Es que es tan humillante que la persona que admiras e incluso es tu crush... Te vea como la chica del instituto a la que nunca apreció... -
— Se exactamente por lo que estás pasando... También lo viví...-
— ¡Pero tú fuiste correspondida de inmediato!... Seguramente a mí me iría fatal...-
— ¡Ah, el amor tan dulce que llena de lindura tu corazón querida amiga!-
— El amor es una maldita perra...- murmuró ella
— Dale tiempo... Hazle pequeñas muestras de cariño y deja de pelearte tanto con él-
— ¡Es culpa de ese imbécil!-
— Sí claro...- bromeó la azabache
— De todas formas... Me alegro de verlo nuevamente-
— Créeme que ya lo sospechaba, así que ni siquiera intentes negarlo-
Ambas guardaron silencio por unos minutos mientras respiraban aquel aroma de la habitación.
— Debo hacer una llamada, ¿De acuerdo? Regreso en breve-
— Está bien-
La albina se levantó de su asiento, estirándose en el proceso y tomando su celular mientras caminaba afuera de la habitación. Marcó un par de números en su celular y espero dos tonos para que le contestaran, mientras hablaba, se sentó en el suelo.
— ¡Hola! ¿Cómo estás cariño?- una sonrisa se formó en sus labios — ¡Muy bien! He comido un delicioso helado que Eijiro-kun me compró por la tarde... ¡Te llevaré un poco cuando regrese!-
De pronto, del pasillo comenzaron a aparecer un par de siluetas que se acercaban a paso lento.
— ¿Quién está ahí?- preguntó el rubio
— Shh, es Nahir-
— ¿La anciana? ¿No le dolerá estar ahí sentada?-
— ¿Acaso te preocupas por ella?- preguntó con burla el pelirrojo
La chica giró su rostro para ver como el rubio arrastraba con fuerza a su amigo dentro de la habitación de Bakugō.
— ¡No me preocupo por esa idiota! Sencillamente estorba en medio del pasillo. Yo realmente espero que no vuelva a interferir en mi camino como en U.A-
— ¿De verdad crees eso? Supongo que yo realmente aprecio mucho su compañía, su kosei es realmente increíble para la batalla... Además es una gran amiga a quien le tengo aprecio, ¿Tú realmente no te sientes así?-
— Pues más que estar fascinado por su presencia, siento un tipo de movimiento en mi estómago que no puedo detener cuando la veo... - se sinceró por primera vez en un largo tiempo mientras dejaba su ceño fruncido de lado.
— ¿De verdad?-preguntó curioso
— Sí... Seguramente es asco-
La cara de negación del pelirrojo sorprendió al rubio, que lo miró extrañado, sabía que Bakugō era demasiado listo e inteligente, por algo logró ser de los primeros de su clase además de Todoroki, sin embargo en temas en donde tenía que involucrar sus sentimientos todos terminaban en algo negativo.
— ¿Has pensado que podría ser otra cosa?-
— ¿A qué diablos te refieres?-
— Me pasa algo similar con alguien, aunque en realidad yo disfruto de esa sensación...-
Bakugō miraba con atención a su amigo, tal vez él podría ayudarle a aclarar sus dudas.
— Ella es muy linda y es muy fuerte... no en cuanto su quirk sino en su voluntad, tiene tenacidad y un gran ejemplo a seguir, es muy risueña pero en momentos de seriedad ella se lo toma en serio... Sus diferentes facetas me agradan demasiado- el rubio notó cómo las mejillas del pelirrojo se colorearon de un tono rosado e hizo una pequeña mueca. — Además aprendí eso gracias a unos cuantos consejos que he recibido, te daré las pocas notas que recibí- lo vio suspirar — Ella es una chica increíble-
— ¿También estás enfermo?- preguntó el rubio
Eijiro lo miró con una tierna sonrisa, no dirigida hacia él, sino por recordar a la chica antes mencionada. — No amigo... Me enamoré-
El silencio llegó sin invitación y se instaló en aquella habitación, el pelirrojo estaba listo para los gritos, las burlas o inclusive las explosiones del rubio cenizo pero al no recibir nada más que un silencio, se preocupó.
— ¿Estás bien?-
— No creo estar enamorado de una extra que solo me acosaba en clases durante el instituto... Pero algo... ¡Maldita sea! Algo cambió cuando salimos de la escuela... Cuando ella dejó de enviarnos mensajes... Cuando comenzó a salir con el imbécil de chispitas... ¡Incluso eso fue antes de que saliéramos de U.A!- gritó molesto mientras que de sus manos salía un poco de humo —
— ¿Te sentiste incomodo cuando te enteraste de que ambos salieron?- preguntó el chico, tratando de ayudar a su amigo para que se diera cuenta de sus sentimientos.
— Tal vez... No sé, es algo molesto que dos de tus compañeros salgan...-
— ¿Y si ella realmente era feliz? ¿Qué pasaba si ellos se complementaban?-
— ¡Pues no creo que se así por que terminaron! ¡Algo debieron hacer mal para no estar juntos!-
— ¿Y estás satisfecho con que sólo ella se feliz? ¿Aún a costa de tu propia felicidad?- soltó irritado el pelirrojo porque Bakugō no se daba cuenta.
— ¿Mi felicidad que tiene que ver con mi dolor del estómago?-
— ¡Olvida a Denki! ¡Imagina que es Izuku o Sero quienes están enamorados de Nahir! ¿Qué sentirías al saber que es feliz con ellos? ¿Qué ríe con ellos?-
Los ojos carmesí de Granade mostraban cierta molestia ante las palabras del chico filoso, apretó sus puños y evito mirarlo a los ojos, no quería admitir en voz alta que le jodería eso.
— Ya no quiero hablar de esos idiotas...-
— Lo que tú digas, al final quien se quedará sólo no será ninguno de los tres... Sino tú, Bakugō, por no saber admitir tus sentimientos... ¡Eso no es de hombres!- dijo Red mientras salía de la habitación.
El explosivo andante trató de alcanzarlo pero justo cuando abrió la puerta y levantó un pie para ponerlo afuera de la habitación escuchó la voz preocupada de quien lo había regañado minutos antes.
— ¿Estás bien?-
— No pasa nada... Es sólo una basura en el ojo- dijo la albina con la voz pastosa.
— ¿Segura? ¿Puedo ayudarte en algo? ¡No es de hombres dejar sola a una señorita!-
La albina estaba por negar de nueva cuenta pero sintió cómo alguien tiraba de sus brazos para que se pusiera de pie, trastabillando en el proceso y sorprendiéndose al ver al rubio llevarla a la habitación de la fémina.
— Que no vayan a molestar- le pidió Bakugō a Kirishima mientras el segundo asintió con una sonrisa.
— ¡Yes Sir!-
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