Extra: Italia (final)
—Michael, no sé qué mierdas pretendes, pero me niego a actuar.
—Capullito —habló de nuevo Rob —solo queremos hacer una prueba, vamos a tomar unas fotos y...quizás necesitemos un beso.
—¡Un beso! Me estás jodiendo Rob —movió su cuello hacia ambas direcciones hasta lo escuchó crujir —¿Cómo voy a besar a alguien que ni siquiera conozco?
—Un beso no se le niega a nadie.
—Pero, pero ¿y mi novio?
—¿Novio? ¿te refieres a Harry? —preguntó Rob, divertido ante la frustración del castañito —la primera vez que besaste a Harry no eran novios, entonces no pusiste ningún "pero". ¿Y qué descubrimos? Que hay amigos que besan muy rico, ¿cierto?
—Pero Harry...
—Harry nada —dispuso el director —las fans se van a volver locas cuando te vean este vez a ti, siento que estoy de suerte. ¡Jack! ¡Jack!
No hubo respuesta, como siempre. Giró a buscarlo y lo halló a unos metros, sentado en una silla con un pequeño cartel que decía "ding-ding"
—¡Te odio! —resopló —¡Enciende aro de fuego!
Jack lo miró, pero no se movió, el director rodó los ojos y aclaró como si la referencia no hubiese sido clara.
—¡La cámara! ...Maldita sea, ¿puedes? O traigo a Spielberg.
(...)
El castañito fue conducido a un roulette muy similar al que tenían en Londres, con el interior blanco y aquel sofá en el que se acurrucaba con Harry entre escenas.
Tomó su teléfono y le llamó, el actor no respondía y los nervios ya jugaban en su contra. Escuchó el golpeteo en la puerta del roulette y casi cayó de bruces cuando abrió la puerta.
Aquello no era un set oculto entre cuatro paredes, no. Ese era el paisaje más inesperado para Louis y apenas comenzaba.
La misma luz del sol encendió primero el cielo y de inmediato iluminó su rostro. Podía sentir la brisa salina golpeando sus pómulos, en sus cabellos que se movían ante ráfagas de viento, el archipiélago toscano se abría como un arcoíris para él.
—Pero... ¿dónde estamos? Rob, Michael —preguntó con inocencia —¿de cuánto es el presupuesto para esta película?
El mar azul podía apreciarse en todo el horizonte y el director suspiró sarcásticamente.
—¿Ves toda la tierra que baña la luz? —dramatizó —Todo eso es nuestro reino, Cachorro.
Louis le lanzó un golpe con el codo, tocando justo en sus costillas.
—El organizador no escatimó en gastos, específicamente dijo —sacó de su bolsillo una nota que leyó en voz alta con una falsa voz grave —"Todo lo que el señor Tomlinson necesite, quiera o mande. Sus deseos son órdenes, excepto strippers, esos no".
—¡¿Strippers?! —gritó el castañito —no lo había pensado.
—Era una sugerencia... demasiado tiempo con Michel y Jack que ya les estoy perdiendo el asco, y Jack no es tan feo.
—Dios mío, Rob! Tú no caes en las tentaciones, ¡tú te arrojas sobre ellas!
—La carne es débil
—Pues ve a misa! No te quiero encontrar en el infierno, por favor.
—Nah, no te preocupes Campanita, tengo boletos VIP —guiñó un ojo mientras puso su brazo sobre sus hombros para rodearlo.
—¿Te gusta mi perfume? —preguntó con socarronería —es "Shumukh homosexuality grado 12" dura 12 horas en la piel, suficiente para que Jack caiga en mis redes —carcajeó.
Su radio sonó y cuando puso el altavoz, Louis escuchó el mensaje, era Rick.
—Todo listo —sonrió —vamos, vamos que el nuevo Tom está que arde! Y ya nos está esperando.
Caminaron sobre el muelle y Louis podía sentir los nervios rasgando su pecho. El cabello estaba acomodado hacia un lado como el guion lo requería según la época. Los tirantes sujetaban la camisa blanca mientras rodeaban su torso y descendían por éste mismo.
Estaba guapísimo, como siempre.
Harry había recitado poemas enteros por las noches cuando creía que Louis dormía, a veces pasaba gran parte de la noche mirándolo mientras Louis dormía entre sus sábanas, y dedicaba un tiempo masivo a alabar sus pestañas, su nariz, otras veces sin embargo, era su piel o su aroma lo que lo mantenían despierto.
Que lo juzgue el mundo si se atreve, él era un hombre positivamente enamorado.
Él había conseguido que ese hombre, su "casi algo" se convirtiera en "todo", ¿cuántos podrían decir lo mismo?
El sonido de sus pisadas acompañaban sus latidos pero se perdían entre las maderas del muelle y casi chilló cuando una ráfaga de aire hondeó el rastro de una vela y entonces lo vio.
No fue el lujoso yate lo que llamó su atención, sino el nombre que se erguía sobre su estructura "Sweet cretaure" estaba escrito con letras doradas.
Louis lo observó con cierta inquietud, miró por todos lados pero no halló más cámaras, ni gente de producción, no habían maquillistas, ni siquiera había una claqueta que indicara que una escena se filmaría allí.
Su teléfono por fin sonó con una notificación, lo desbloqueó y sintió su corazón saltar cuando leyó el mensaje, era Liam, su mánager.
"Oficialmente libre. Se acabó, Louis."
Adjunto encontró una foto, lo escaneó y sintió sus ojos arder. En el lado izquierdo, casi al final de la hoja, había 3 firmas, reconoció la de su agente, el abogado de su sello y el de Helena.
El contrato con ella estaba finalizado, paras siempre.
Fue inevitable sentir que el corazón volvía a latir furioso, a punto de salírsele del pecho. Estaba seguro que, su peso se volvía más ligero cada vez que miraba la foto.
¡Era un hombre "legalmente" libre! Libre para tomar la mano de Harry ante mil reflectores y besarlo ante la mirada atónita de un mundo que los habría perseguido, libre para gritar "¡Novio!" si alguna vez iban a un bar, para dejarle claro a todos que su amor era correspondido.
—Sube —indicó Michael, señalando la pequeña escalinata del yate.
Rob se colocó a su lado nuevamente y lo giró para que lo mirara de frente.
—Vamos a hacer una escena Capullito, digamos que es una historia más real esta vez. Subirás y te acomodarás en la marca que está en el suelo. Jack filmará desde este ángulo —señaló hacia la derecha donde Jack estaba, con sus manos dentro de los bolsillos —te colocarás frente al sol y cuando el otro actor comience a hablar, contamos hasta 3 y giras sobre tu eje, quiero que lo mires a los ojos, es muy importante y cuando termine de hablar, haz un movimiento para indicarnos si estás cómodo.
—Pero, esta vez tampoco hablaré?
—Sí, lo harás. Tienes que hacerlo —había un esto pícaro en el director que solo elevaba más sus nervios y aunque trató de mantenerse profesional, distaba mucho de serlo —él va a hablar primero, escúchalo y luego responde.
—¿Qué?
—Para esta escena no hay guion, debes improvisar como lo haría el personaje, Capullito. Piensa en lo que el tipo este te dirá y respóndele como lo harías tú mismo. ¡Suerte!
—Rob, —llamó antes de que el director se alejara, su estómago se unía a su pecho con las pulsaciones que sentía, estaba irracionalmente nervioso porque sus instintos gritaban que aquella escena sería especial —¿quién es el otro actor?
—Un tipo con suerte —resolvió fácilmente.
El yate se movía hacia los lados como arrullándolo, sus pies se sentían torpes y tuvo que sostenerse del barandal para no caerse.
Encontró una X en el suelo, igual que en había en el set mientras filmaron en Inglaterra antes, pero esta era de color azul. Notó que, junto a la suya, había una más, pero en color verde.
El lugar era maravilloso, no sabía exactamente dónde estaba pero era seguro que no era Inglaterra, el clima era diferente, el sol apabullante y la isla que se miraba con solo girar un poco, le confirmaban que estaban lejos de Londres.
Dudó en actuar una vez más, por un momento se cuestionó por qué había accedido en primer lugar, se habría negado, pero Rob no le dio tiempo. la orilla estaba lejos pues el yate había zarpado y de pronto todo lo que podía ver rodeándolo erael mar.
—¿Te gusta?
Su cuerpo entero se paralizó cuando lo escuchó, por un momento casi perdió el equilibrio, pero se recompuso de inmediato. Giró como Michael había dicho, dándole la espalda al sol, pero teniendo la mejor vista frente a él.
Era Harry.
—Deberías estar en un set en LA —soltó cuando lo vio junto a él, pero fue imposible no sonreír —¿Qué hacemos aquí?
—Primero bésame, después déjame besarte yo. Al final, nos besamos los dos.
—Tonto.
A pesar de las falsas quejas, ninguno pudo quitarle las manos de encima al otro, aquello no era más que el amor y las ganas de no soltarse, era el agua para sus bocas después de un tiempo sedientos en agonía.
Harry le tomó por las mejillas con ambas manos y lo pegó a sí mismo, Louis correspondió dejándose llevar, sus manos buscaron la cintura del actor mientras su novio tomaba hasta la última gota de la esencia de sus labios.
El beso, aunque fuerte y muy apasionado nunca dejó de ser tierno. Harry pegó sus frentes y sonrió, todavía con los ojos cerrados. La piel de Louis seguía bañándose bajo los rayos del sol que iluminaba sus pómulos, Harry los acarició con la misma ternura con que había besado su frente y contra su voluntad; se separó un poquito.
—¿Sabes dónde estamos, Amor? —cuando Louis negó, el corazón de Harry se volvió un tambor de guerra, con golpes en lugar de latidos —en Italia.
Los ojitos azules se abrieron y Louis se sintió mareado.
Italia solo significaba una cosa para ellos, y ambos los sabían.
—Harry...
Louis estaba intentando comprender, pero todo el asunto le estaba golpeando al mismo tiempo.
Lo único que sabía hasta ese punto, era que Harry lo había llevado a Italia, en un yate!
El único yate que de verdad importaba.
—Estamos en la isla de Montecristo, en la toscana italiana.
—Italia... ¿por qué aquí?
—Sabes por qué...
Sus sentidos estaban a mil, se sentía histérico de la mejor manera, todo su cuerpo estaba en un frenesí de amor y las emociones se desplegaban sin darle tiempo de procesarlas.
Su respiración agitada se volvía cada vez más arrítmica y todo en su mente pasaba tan rápido que, tuvo miedo de estar soñando, ahogado por una cruel pesadilla y seguir en Londres, tres años atrás cuando Harry era tan solo, su mejor amigo.
Miles de recuerdos lo apresaron por un momento, se vio a sí mismo recostado en su cama, envuelto en mantas mientras miraba la pantalla de su móvil en el que una fotografía de Harry, del brazo de una mujer le hacía sentirse inferior.
Negó con la cabeza para sacudirse y casi tuvo que pellizcarse cuando otra oleada de recuerdos le llegó, esta vez eran más agradables, "Italia es mi lugar favorito para proponerme" había dicho antes.
Sus ojitos se dirigieron esta vez hacia los verdes y cuando notó las venitas rojas en ellos y el borde mas brilloso, supo que el actor estaba por llorar, porque ambos sabían cuál era la única razón para ir a este lugar.
—Dijiste que Italia era para-
—Para comprometerme, sí, lo recuerdo bien, mi vida.
El aire se quedó atrapado en sus pulmones y solo una exhalación surgió ruidosa.
—Harry...
—Se terminó Louis, no más Amelias, ni Helenas para nosotros. No quiero a nadie más junto a mí, que tú. Estoy cansado de amarte de lejos, a escondidas. Sé que el mundo es cruel ¿y qué? ¿Tengo que seguir escondido porque ellos no están preparados para ver a dos personas amarse por encima de los obstáculos? Ese es problema suyo, no nuestro.
—¿Se ha ido? —preguntó como si aún no pudiese creerlo, como un niño al que le han levantado un castigo por haber roto algo que nunca tocó —¿para siempre?
—Sí, para siempre.
—¿Esto —señaló entre ambos —es lo que la gente llama "libertad"? ¿poder mirar a los ojos al otro, fuera de casa y no preocuparse por una cámara o un contrato? —sonaba histérico, pero feliz y nadie podría juzgarlo —Harry, ¿estás diciéndome que también eres libre? ¿Que no tengo que volver a esconderme detrás de unas cortinas para estar junto a ti?
—Mereces que tu novio grite en alto cuánto te ama, desde que tenía 18. Por supuesto que jamás te volverás a ocultar Louis.
El castañito no había dejado de llorar ni de sonreír por igual, dejó que algo más fuerte lo dirigiera, mordió su labio inferior cuando preguntó.
—¿Qué es lo que estás pidiendo exactamente?
—Déjame crear un cielo para tus alas —pidió —Filma conmigo no un escena, ni una película, dejemos de actuar y comencemos a escribir nuestra propia historia, te prometo que esta vez, tendrás todos los créditos.
Louis sintió el amor correr y expandirse más en todas sus células, el fuego que mueve su corazón lleva 5 letras que no le consumen, que lo iluminan, que sanan y salvan.
Quería decirle todo aquello, urgía hacerle saber que nunca sería amado de la misma manera, que no importaba el escenario, nunca importó, él solo quería compartir su amor y sus vidas.
Harry estaba de pie sobre aquella X verde, pero hizo un ademán de arrodillarse, pero Louis lo impidió.
—No te atrevas a arrodillarte Edward —sentenció.
Sintiendo la urgencia de estrecharlo entre sus brazos y olfatear su cuello como tanto les gustaba a ambos. Louis solo lo quería más cerca, lo habría adherido como una segunda piel si pudiera, porque incluso estando tan cerca, todavía había un hilo de aire que se colaba entre sus cuerpos.
—Pero necesito hacerlo para preg-
El castañito negó, al mismo tiempo que un sollozo se escapaba de sus labios.
—Mi corazón ha sido tu hogar desde el primer día y lo seguirá siendo hasta el final, solo estuve haciendo reparaciones para recibirte, pero está listo.
Demandante y elemental, indispensable como respirar, así se sentía la necesidad de gritarle a Harry cuánto lo amaba.
La argolla fue colocada en medio de un océano, en Italia, el lugar que Harry había mencionado y con elque Louis solo había soñado.
—Estoy esperando que me concedas el honor de llamarte mi esposo.
—Estoy esperando que beses a tu prometido...
Cuando sus esperanzas se unieron a través de sus labios, el rio más dulce corrió entre ellos llevándose las penas de un pasado de silencios y malos entendidos. En ese beso se volvían uno solo, con sus decisiones a la par y sus futuros engarzándose más, en plena libertad de elección.
Harry se empapó de Louis hasta el último espacio, porque Louis ya había tomado la misma porción de Harry. Sus manos estaban arraigadas en la cintura del ojiverde mientras que Harry, inclinado sobre el cuerpo más liviano respiraba el amor que pensó jamás sería correspondido.
Escondido bajo su armadura de "mejor amigo", Louis había llevado su amor por Harry, pero el velo que lo escondía había caído y no volvería jamás, porque en Italia había caído el último trozo de esa armadura.
Los vítores se escucharon delante de ellos aquella tarde cuando volvieron al muelle. Rob, Michael, Jack, Liam y Zayn estaban allí, para celebrar al amor.
Exactamente tres meses después, Bristol se engalanó con la boda más esperada por todos.
Louis parecía un ángel, mientras esperaba a su futuro esposo que recorría el pasillo hasta el altar.
Tal vez Patrick y Tom no tuvieron su final feliz, pero eso no importaba porque eran personajes ficticios. Louis y Harry en cambio, eran reales.
...Y felices.
En un mundo actual, donde más de siete mil billones de opciones se encontraban, cada uno había hecho su elección, apostando todo al otro.
—Te elijo a ti, sin importar nadie más —finalizó Harry sus votos.
—Eres tú Harry, siempre fuiste tú —fue como comenzaron los de Louis.
Había contado los días para tenerlo justo como en aquel momento, su mejor amigo había evolucionado, con el tiempo llegó a ser no solo su amor secreto, se volvió su novio, su prometido, su esposo.
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"Cuídate mucho, no olvides que voy a guardarte en un lugar especial, donde viven todas las cosas que he amado de verdad"...Gian franco Huacache.
Gracias, muchísimas gracias por leer y comentar, tu compañía siempre ha sido el impulso necesario para escribir, espero que el final haya sido tan bueno para ti, como lo fue para mí.
No me gustan las despedidas, así que te ofrezco una nueva historia "Gardenias para mi alfa" o "Escúchame" que son las actuales, están proceso y me harías muy feliz si me dieras la oportunidad.
Besos, de gratitud.
MAKI <3
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