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Capítulo 7 "Que duela mañana"


Dedicado a @fallingymissyou ,espero que hayas tenido un excelente cumpleaños cariño! Buena vida!


—¿Por qué Louis Tomlinson estaba en el set? —reclamó Amelia con evidente desacuerdo.

—¿Por qué? —Harry sintió un desagradable sabor cuando lo escuchó. Amelia no tenía derecho siquiera a pronunciar su nombre, y menos con aquel tono irritable —¿Eso es lo que te tiene de mal humor?

—Responde Harry, —devolvió con el mismo tono impaciente cuando las cosas no salían como ella quería — ¿Qué hacía él en el set?

—Estaba grabando...—respondió, casi con culpabilidad, ya presintiendo lo que vendría.

—Exactamente ¿Qué-estaba-grabando-Louis Tomlinson-contigo? —preguntó, haciendo pequeñas pausas que solo indicaban la evidente ola de ira que se desataba en su interior. Durante el tiempo que pasaba con Harry, Amelia descubrió su pequeño gran* secreto, sabía de su enamoramiento por el cantante, pero jamás lo enfrentó, prefirió callar antes que perder la oportunidad de obtener mayor fama, de cualquier forma, antes de Harry ella no era tan conocida —Dime.

—Escenas...

—¡Por un carajo! ¡¿Qué escenas?!!! ¡Él no está en el maldito libreto! ¡¿Qué escenas está grabando?!

—Está...—exhaló impotente y resignado —está grabando las escenas de...de David... está haciendo el doblaje...Louis es...mi David.

—¡¿Disculpa?!

—Louis es mi pareja...

—¡¿Qué?!

—En las escenas...Louis es mi David, el de Tom—añadió, como si esa simple palabra evitara la revolución que se originó en su pecho con aquella porfiada declaración.

—¡No es verdad! ¡Harry, no te atrevas a filmar con él... con él no! —su voz subió varios decibeles, pero inmediatamente se contuvo, ese no era el camino para obtener lo que quería y ella lo sabía —por favor Harry, —habló de nuevo, esta vez modulando su volumen —conseguiré a alguien, déjame arreglar esto, yo...yo puedo hacerlo! Conseguiré a alguien que se ajuste y...

—No hay nada que arreglar porque nada está mal...Louis va a ayudar con ésto, así que, está hecho.

Amelia daba vueltas por la sala, habían llegado al departamento hacía unos minutos y desde que la puerta fue abierta la, la guerrilla comenzó.

—¡Puedes tener a un extra! El que sea...conozco algunos chicos, serían extras y podemos elegir el que nos convenga... —Llevó sus manos a su cabello y comenzó a tirar de este, intentando calmar la frustración que sentía. 

Louis Tomlinson representaba para ella el único y verdadero  obstáculo para sus objetivos a largo plazo, a pesar de que nunca lo había enfrentado realmente.

—¡Conseguiré a alguien! —dijo, con una sonrisa torcida que el ojiverde conocía ya muy bien —Será fantástico, lo prometo, tengo un amigo que...

—Ya firmó —declaró el actor, con la voz templada, aunque hubo un pequeño instante en el que tembló a causa de la inminente amenaza de la mujer, Harry sabía que no podría mantener su mentira por mucho tiempo, pero a la vez; algo muy dentro le susurraba que ella no lo haría.

—Entonces hablaré con Greg, con Michael, con el studio, me conocen harry, tengo contactos...por favor, no lo hagas con él.

Quiso ser condescendiente, pero sería como desechar aquello que le llenaba el cuerpo de felicidad. Sí, felicidad... Louis le daba esas porciones de alegría que tanto anhelaba, ¿por qué entonces disculparse por ser feliz?

—Ya firmó, te lo dije.

—¡Pueden echarlo! ¡Pediré que lo echen! si lo que Greg quiere es un hombre puedo traer a cualquier extra —la voz chirriante lo trajo de vuelta, como atándolo a su lado, cuando allá en lo alto, Louis le extendía un par de alas a través del recuerdo burbujeante de sus labios

—Hazlo —exhaló, cansado de aquella palabrería y los berrinches infundados de la chica —si quieres que te prohíban llegar al set.

Amelia crujió su mandíbula con aquella declaración y tuvo que contenerse, por el momento; pero no cedería tan fácil ni pondría su imagen a merced de las burlas, tendría que actuar y frenar cualquier cosa que pudiera surgir, sin importar si en el proceso lastimaba a Harry o destruía a Louis. Finalmente, ella y su proyecto estaban primero.

La conversación se prolongó un poco más después de aquella respuesta del actor, pero él ya no le prestaba atención, estaba junto al ventanal de su departamento, sus ojos contemplaban las estrellas y sin embargo; su mente estaba en los labios más complacientes que había probado jamás.

La noche era perfecta. Sí, era verdad que estaba al lado de una mujer a la que no amaba, por la que solo sentía el compromiso casi ineludible de tratar, pero todo su cuerpo, sus emocione y su mente estaban colmados de excitación y no precisamente por ella.

Las chispas explotaban en su pecho con la impaciencia de estar solo y poder dedicarse a evocar cada sensación de este día. Había sido tan, tan feliz, había probado el sabor más exquisito que la miel, había tocado las nubes con un beso y su piel todavía se rehusaba a despedirse de aquel remolino de sensaciones.

Harry pensó ¿cuánto tiempo había esperado por ello? Y tuvo que ser bajo un manto de mentiras, ocultos bajo el siniestro cúmulo de cuidados de otras personas dirigiendo sus movimientos, como si ellos mismo no fueran capaces de sobrepasar la vida de los personajes.

¡Joder! Eran un maldito par de adultos con el corazón lleno de amor por el otro ¿por qué esconderse para besar a la persona que amaba? ¿por qué no podían amarse sin tener un dedo acusador? ¿por qué un beso debía ser tan cuidado tras el "¿Qué dirán?"

Todo era risible, en un mundo donde el amor es lo que más falta hacía, pero todavía se escandalizaba y censuraba cuando lo veía frente a sus ojos. Un acto tan inocente como un simple beso consensuado, escondido tras el pálido libreto de alguien que parecía conocer sus propias vidas.

Beso...

Recordar el beso fue lo que lo mantuvo con los pies en la tierra para tranquilizar a la mujer, y al mismo tiempo; fue precisamente aquel beso lo que le dio alas para volar sobre la mierda que estaba respirando justo en ese momento.

Quiso sonreír porque los labios de Louis todavía palpitaban sobre los suyos, temblorosos, dulces, suaves, deliciosos...

Harry había subido a un segundo plano, alejado de la mediocridad de una compañía arreglada, lejos de la presencia contratada de una mujer, la imagen vendida de su eterna heterosexualidad pendiendo de la mano de una chica que no podría ser empática cuando había sobrepasado sus límites y lo acorralaba cada día más.

En cambio; Louis le había regalado un pedacito de cielo en cada beso que le dio, había dibujado una constelación entera de estrellas para su bóveda oscura y ahora brillaban en sus memorias, trayendo los recuerdos de cada movimiento de sus labios sobre los suyos.

¿Cómo pudo vivir tantos años sin tocarlos antes? Harry no entendía cómo había subsistido sin aquel elixir que lo traía de vuelta a la vida, entendió entonces que, hasta un segundo antes de besar a Louis, él no había vivido realmente, él solo habría sobrevivido y eso ya era suficientemente triste.

Aquella noche se acostó sobre su cama, apresurado por dormir, para volver a encontrar en el sueño la calidez de unos besos que calentaban su espíritu y que remendaban sus alas rotas.


(...)

La ducha no pudo borrar ni un ápice todas las emociones del día, su boca, sin embargo; estaba anhelante, como sollozante por la pérdida de contacto de aquel rio de agua dulce que bebió una vez para hacerse adicta a su fuente: la boca de Harry.

Louis quiso empacar en una maleta todos los recuerdos de sus labios unidos, y así llevarlos consigo, porque preferiría desaparecer antes de olvidar alguno de ellos.

Se recostó sobre su cama fría y por primera vez, su propio calor corporal; mientras cerraba sus ojos con fuerza y apretaba la sábana recordando la dulce carne de los labios de Harry, fue suficiente para llenar su habitación con la flama de su amor secreto.

Llevó dos de sus dedos a sus labios y de pronto su boca le pareció tan vacía, había probado los labios de ¡su mejor amigo! Y ese fue; Louis juró, el mejor beso de toda su vida. Un beso como nunca antes había tenido, no por falta de labios...sino por falta de verdadero amor.

Se levantó de su cama y se acercó al gran ventanal, las estrellas parpadearon, tímidas ante la luz que tenía él mismo en sus ojitos, miró el cielo y su voz interna gritó "¡Hey Mundo! He besado a Harry ¿escuchaste? Yo, Louis Tomlinson lo besé y ¿sabes qué fue lo mejor? ¡Que él me lo devolvió!... —se deslizó por la pared mientras su risa casi se ahogaba entre las lágrimas que derramaba —¿Qué importa si fue actuado por él? Yo no lo hice... ¡Cinco malditos años y esperaría mil más, si al final tengo su sabor! Y no, no pienso devolvértelo, ese recuerdo ahora es mío y es mi tesoro".

Había una lucha interna que todavía revolvía todo, era como una llama que encendía su alma, tanto como para gritarle al mundo lo enamorado que estaba, sabiendo que su amado no lo escucharía, pero la luna sí, y tal vez ella se compadecería y le concedería su deseo. Una fuerza igual, pero contraria; le recordaba que todo era solo una falsa realidad que su mente había creado. 

Finalmente cada quien elige la mentira que lo hace más feliz.


—Hola —respondió sin abrir los ojos después de que su móvil no dejara de sonar.

—¿William?

Bastó solo aquella palabra para reiniciar su felicidad, con la puta habilidad de alterarlo por completo incluso a mil millas de distancia, sin un solo roce. Eso decía mucho de cuán arraigado estaba y si una palabra lo alteraba así, un nuevo toque le haría cruzar la barrera de lo desconocido.

—Hey...—sonrió a la nada, todavía manteniendo los ojitos cerrados —¿todo bien?

"No, o sí... ya no sé nada después del beso...nos besamos ¿lo recuerdas?", pensó, más no lo dijo, en su lugar respondió diferente —Sí, solo estaba pensando...

—¿En qué?

—En ti, estaba pensando en ti...

Louis cerró sus ojos con fuerza, odió no tener una grabadora lista para guardar aquellas palabras, porque las repetiría todas las noches y todas las mañanas, tan solo para apaciguar su alma errante y acariciarla con la voz, más dulce que había escuchado.

—¿Por qué? —se arriesgó, mandando al carajo sus miedos, tan solo por ese momento. No iba a confesar nada, solo quería dejar salir uno que otro pensamiento tonto, uno de los muchos que rogaban por una confesión que él mismo no se atrevía a hacer.

—¿Por qué no? —escuchó la voz grave de Harry, tan acompasada y melodiosa que lo llevó a cerrar los ojos de nuevo —Siempre, siempre pienso en ti.

Una sonrisa se dibujó, traicionera y rebelde se asomó para bailar en sus labios —¿Qué es lo que piensas? ¿Pensaste que estoy fuera? ¿de fiesta? ¿O crees que he venido a casa acompañado?

—No, no pienso nada de eso, solo pienso en ti... así de importante eres, que ocupas todo, sin dejar espacio para nada más.

Louis sonrió y su pobre corazón enamorado ganó un doble latido que se agolpó en su pecho, Harry estaba pensando en él y aunque no sabía más, eso fue suficiente razón para levantarse, secar sus lágrimas y sonreír, como si nunca hubiera llorado por él.

—Tú... has pensado en... nosotros?

—¿Nosotros?—se encontró diciendo. "Nosotros" Louis nunca había soltado ese concepto, pero escucharlo en la voz de Harry era muy diferente, emocionaba y reivindicaba.

—En... en nosotros como, ahmm como, como compañeros de trabajo, quiero decir eso somos ¿no?

—Sí.

—¿Sí? "Sí" como: he pensado en nosotros o "sí" como: sí somos compañeros de trabajo.

—La respuesta es "Sí"... tú haz la pregunta correcta Edward.

"Te amo ¿me amas también?" , habría preguntado si fuese más valiente, si la respuesta era "Sí", las preguntas ya las tenía listas, pero las calló.

—Louis...

—¿Sí?...

—Yo...

—Ajá...

—Quisiera estar ahí... si fuera un pájaro, o si pudiera volar, estaría volviendo directo a casa, contigo.—declaró y aquellas palabras estaban cargadas de sentimientos que ya no intentaban esconderse —Mi departamento se siente, frío.

—Aquí se siente tibio...

—Lo sé, tú eres así, cálido...—después de dos respiraciones pesadas y algunos segundos sin decir nada, finalmente preguntó aquello que quería saber —Loueh... ¿Me extrañas? Porque yo sí.

—Nos vimos hace unas horas.

—¿Y?... quisiera verte... yo siempre quiero verte ¿es eso malo?

"No, porque yo también estoy pensando en ti...por cierto; no sé si ya lo había mencionado pero estoy enamorado de ti", fue la respuesta automática de su cerebro, su boca; sin embargo fue más prudente al responder —¿Por qué lo sería?

—¿Qué haces? —cambió el tema porque en realidad no encontró ninguna razón para avalar el error.

—Estoy mirando la luna.

—Yo también—sonrió, la luz de la luna iluminó  su rostro y su perfil quedó enmarcado en la penumbra —No estamos tan lejos entonces, si miramos la misma luna.

Hubo un silencio, aunque sonara ilógico con la ausencia de palabras, ahí, escondida entre sus respiraciones acompasadas estaba la mejor conversación, una confesión de amor entre dos personas que en realidad no dicen nada.

—Lamento mucho lo de hoy —aquellas palabras devolvieron a Louis a su realidad súbitamente, ¿Harry estaría arrepentido de los besos? —Amelia y los estúpidos contratos, no sabía que nos llevarían en autos separados, no lo habría permitido. —aclaró, y eso impidió la caída de louis.

—Lo entiendo.

—¡No! No deberían, hablaré con Greg, no estuvo bien. Eres tú, además estás conmigo, —calló por un segundo pero inmediatamente corrigió —quiero decir estamos juntos...No, es decir, que estamos trabajando juntos.

—Lo entendí Edward, ya cállate.

—Cállame.

—Necesitaría que estuvieras aquí para callarte como quiero —se aventuró a deecir, sus alarmas internas decían que no siguiera, pero su razón era un brioso corcel que se manejaba solo.

—¿Cómo sería eso?

Louis lo pensó, estaba pisando un terreno pantanoso y no sabría hasta qué punto había tierra firme. Estaba por responder "A besos" cuando la voz de Amelia sonó, alto y claro.

—¿Harry? Ven a la cama.

Esa era la señal para emprender la retirada. Con el corazón estrujado, Louis se volvió a su escondite, a lamer sus heridas en un rincón. Sacó su mejor sonrisa, como si aquello no lo hubiese herido y habló —Ve a dormir superestrella.

—Louis no.

—¡Harry! —volvió a sonar aquella orden, ni siquiera compartían una cama, esto era una simple venganza de la chica —Vamos, vamos a la cama.

—Lou...tengo que irme —dijo, con el dolor filtrándose en su tono sin poder disimular, estaba exhausto y solo quería que ella le dejara...— hasta mañana.

—Ten una noche enferma "amigo" —soltó, y cada una de esas palabras se clavaron como espinas dentro de su pecho.

El dolor de imaginar a Harry en los brazos de ella le oprimían y casi podía sentir su estómago revolverse ante las imágenes. Estaban hablando y ella no tenía por qué interrumpir pensó el cantante, él le habría dado su lugar a Harry y se habría desecho de ella, pero Harry no, él decidió por la chica y aunque doliera, Louis sabía que siempre sería así.

Se deslizó hasta llegar al suelo y lloró, con el corazón inestable y bullicioso, colmado y a la vez un poco vacío por la añoranza de la distancia.

Tomó su teléfono y llamó a su mánager.

—Liam... —escuchó un ruido detrás de la bocina, lo había despertado —¿alguna vez deja de doler?

—¿Qué? ¿Louis? ¿Qué- qué pasó?

—El rechazo...

—Louis, —habló con un tono neutro, imaginando el contexto —Harry no te ha rechazado, básicamente ni siquiera sabe lo que tú sientes. El hombre tiene un par de bolas lo sé, pero ninguna es de cristal así que no, no lo sabe.

—Entonces hablemos del desamor, ¿algún día deja de doler que la persona que quieres no te quiera de vuelta?

—...

—Eso pensé.


(...)

Rick estaba puntual en su puerta a la hora acordada, la camioneta oscura esperaba por él con los cristales arriba y el más absoluto silencio después de escuchar las indicaciones que la producción tenía para él.

Harry se acercó como siempre a saludarlo y sus brazos lo envolvieron con fuerza, le soltó después de que Rick carraspeara y el actor e indicara que podía salir.

—¿Cómo estás cariño? —tenía una maldita sonrisa cuando inspeccionó que todo estuviera bien con él —¿dormiste bien?

—Sí —mintió, se había quedado despierto durante horas, pensando en Harry y cuán feliz podrían ser juntos. tuvo que cubrir sus ojeras con una tímida capa de polvo y si Harry fingió no notarlo, sería cosa suya.

—Okay caballeros —dijo Michael cuando llegaron al set, había una habitación parecida a una sala de alguna casa antigua —hoy haremos algunas pruebas, quiero ver cómo encajan. Harry, para esta escena vas a acercarte a Tomlinson y tomas su cintura con ambas manos, lo jalas hacia ti, nada demasiado agresivo solo un poco ¿de acuerdo? Bien, quiero tus manos sobre su espalda y vas a recorrerla con lentitud. Vamos a poner la cámara aquí —señaló algo parecido un tripié —de manera que podemos tomar tu rostro, quiero dos tomas diferentes Jack... Harry, quiero besos sobre su cuello y muy importante —recalcó —todo esto sin olvidar las manos en su espalda.

—¿Dudas? —cuando ninguno se atrevió a preguntar nada, el director prosiguió —la primera prueba no requiere los besos, necesito ver sus manos...Louis —habló entonces al cantante —sé que no eres actor pero necesito una reacción natural de tu cuerpo ¿me explico? Haremos una toma de primer plano de la piel de tu espalda, ¿crees que podamos tener un escalofrío? Si necesitas hablar a tu novia para lograrlo podemos darte un apuntador y enlazar la llamada con ella —Harry tragó grueso, evidentemente ofendido por la mención de la chica, ¿es que acaso él no podría hacer sentir nada a Louis?

—No creo que sea buena idea —replicó Harry —hay un DNA ¿recuerdas? Nadie puede saber nada, nadie sabe que él está aquí. —Refiriéndose al contrato de confidencialidad.

—¡Oh muchachco! —rió Michael —no es necesario, Tomlinson puede pedirle que le diga cositas sucias, lo que haga falta para lo que queremos, no tiene que decirle que está aquí, seguramente lo hacen siempre, así que no será problema.

—No —afirmó Louis, sin atreverse a mirar a los ojos de su mejor amigo —no es necesario, haré mi mejor papel —"¡hipócrita!" se dijo a sí mismo, Harry era el único que podría desencadenar un maldito Tsunami en su cuerpo con solo un roce. Descartó la idea de aquella inadmisible llamada porque no hacía falta, aquello saldría tan natural que incluso, tuvo miedo.

—¡Genial! Vamos entonces, a sus posiciones!

—Ahmm ¿Louis? —dijo Rob acercándose al cantante —creo que no necesitas esto —dijo, mientras le despojaba de su camisa.

—¿Qué? —por un momento se sintió expuesto ante los únicos tres hombres presentes, pero cuando alzó la mirada para encontrarse con Harry, el corazón casi se le salió del pecho, él lo miraba sin decir nada, pero absolutamente complacido con lo que veía. Así que se mantuvo, lo más estoico que pudo y se posicionó donde le indicaron.

—Toma ciento dieciséis, My Policeman ¡Acción!

Harry se acercó y sus pies torpes casi pisaron a su mejor amigo, tomó sus mejillas con adoración y sus manos temblorosas no pasaron desapercibidas para Louis, así como él tampoco fue capaz de ocultar la piel caliente que picaba por ser recorrida. Harry buscó sus ojos y Louis pudo ver cómo sus pupilas se dilataban con el propósito de apreciar mejor el tremendo tesoro que tenía en sus manos.

Su nariz buscó su cuello igual que el día anterior y acarició un poco mientras inhalaba su esencia, se mantuvo ahí, estacionado en el cuello y en el tiempo a la vez. Deslizó con temblores una mano hasta su cintura y la otra comenzó a bajar por la extensión de su espalda, tan lento como el implacable reloj le permitiera. Sus yemas fueron las primeras que tocaron aquella sedosa piel y pronto sus palmas se asentaron con reverencia hasta encontrar los primeros valles de su columna.

Harry exhaló aún en su cuello y justo ese aire caliente que golpeó el cuello de Louis le regaló un jadeo quedito que, nuevamente solo el actor presenció. Sus manos se cruzaron una sobre la otra y de inmediato acariciaron con ahínco toda la piel que hallaron a su paso. Sus labios se abrieron un poco en un beso que se prolongó mientras se arrastraba sobre su cuello, y la nariz continuaba cada caricia, en su espalda la historia no se acababa, las manos de Harry comenzaron a danzar sobre aquella pista de baile en la que se convirtió el cuerpo del castañito y cuando Harry apretó los labios sobre el cuello y succionó apenas, el sistema de Louis colapsó, regándole un jadeo más fuerte y cada punto se alzó en un precioso escalofrío que de inmediato fue captado por la cámara.

—¡Corte! —Michael se acercó a ellos para felicitarlos—¡Excelente! ¡Jack ¿lo tienes?, bien, ahora Harry, vamos a tomar desde este ángulo, quiero que repitas todo, pero vas a bajar a su hombro, te vamos a contar hasta 5 y lentamente cruzas al otro, luego regresas a su cara —revisó el libreto, solo para estar seguro—sí, si esto sale bien tendremos un beso real.

—¿Louis, estás bien? —preguntó Rob mientras se acercaba al cantante.

—S-sí.

Rob escaneó su lenguaje corporal, estaba agitado y el rubor de sus mejillas era jodidamente precioso y natural. el hombre sonrió en su interior y trató de fingir una tos para no avergonzar más al cantante —Entonces ¿te gustó la fotografía?

—¿Por qué me la enviaste?

—Pensé que te gustaría tenerla. —confesó con simpleza pero pronto su tono se volvió más serio —Escucha Louis, no quiero que me digas nada, pero si esto te causa problemas, entonces habla. Soy un profesional, no arriesgaré mi trabajo por ésto, por eso necesito que seas sincero ¿Hay algo que no estés dispuesto a hacer? Sé que firmaste un contrato pero-

—Yo...no, yo...—balbuceó —No, estoy bien con esto.

—¿Lou? —Harry tenía los ojos brillosos y el calor de Texas seguramente porque sus manos seguían calientes cuando se acercó a ellos —¿Todo bien? —Rob se alejó y Louis no podía mirar sus ojos todavía —¿Cariño? ¿Es demasiado? ¿Te hice daño? ¿Fue demasiado incómodo?

—¡No! —se cubrió la boca cuando su tono se elevó y volvió a bajar —Harry basta, no preguntes eso a cada rato, te pedí que no lo vuelvas incómodo

—Louis yo...

—¡Harry! —gritó Michael —ven aquí.

Las cámaras se colocaron donde el director señaló y algunos micrófonos se agregaron, la cortina de una ventana falsa se acomodó y un reflector de luz casi azul se colocó sobre el lado izquierdo del set, cada detalle se acomodó justo como debía mientras a lo lejos Harry recibía las últimas indicaciones de Michael y Rob se acercaba a ellos.

—¡Vaya! —dijo Rob cuando Michael se retiraba para dar instrucciones a Jack —no había visto a ninguna pareja tan comprometida con las escenas como ustedes. Louis es un compañero ideal ¿no es así?

Harry levanto el rostro en su dirección, lo miró de lejos, intentando esconder su sonrojo y sonrió, así, sin ninguna explicación.

—Lo es.

Contempló su cuerpo a medio desnudar, su piel era exquisita, no solo en su textura sino en su aroma, era suave y embriagantemente seductora. Harry sintió que Louis era como un deseo materializado, él ya no necesitaba soplar las velas en su próximo cumpleaños, él ya había tenido su deseo cumplido justo frente a él.

—¿No preferirías entonces grabar con alguien más?

—No.

—Es curioso que todo sea tan acertado para el personaje, es como si hubiese nacido para ser tu pareja, me refiero a que Louis es similar a David, la pareja de Tom.

—No. En realidad, no. Louis es incomparable. Y sí, creo que él nació para...bueno, ya sabes a lo que me refiero.

Rob sonrió satisfecho con su trabajo ya hecho y le palmeó la espalda —Lo sé, me alegra... Porque necesitamos que Patrick no se intimide con lo que sigue.

—¡Todo mundo a sus posiciones! —escuchó la enérgica voz de Michael —¡Harry! ¿Qué esperas? — ambos volvieron a sus lugares, menos sus corazones, aquellos ya estaban casi en la punta de sus lenguas, agitados como las olas cuando el viento emitía más energía.

La claqueta sonó mientras las luces blancas se apagaban muy lentamente y el reflector azul fue dirigido a la pareja en el centro.

Jack obtuvo el primer plano en la espalda curvilínea del cantante, cuando las manos de Harry le tomaron de la cintura y sus dedos se hundieron sobre su piel. Sus dedos reclamaron ese lugar como suyo y Louis no objetó, por el contrario¸ a juzgar por el estremecimiento que mostró, Harry supo que era bienvenido a quedarse por siempre.

Sus manos jugaron un poco en aquella curva de su cintura hasta que tiró de él y lo acercó, hubo un choque de sus torsos, pero Harry amortiguó el golpe con su pecho y rápidamente buscó su mejilla para acariciar su mandíbula, demasiado tiempo para una caricia corta pero es que con Louis no se podría hacer eso, él estaba hecho de piezas finas que merecían adoración y Harry estaba dispuesto a hacerlo.

Sus labios buscaron de nuevo sentir la piel como nunca, comenzó a besar con lentitud cada centímetro y cuando encontró su punto pulsante abrió los labios y succionó, cuidando de no dejar marcas.

La respiración de Louis se cortó en medio de una agitación que su cuerpo no ocultó, los labios de Harry eran un tizón lleno de brasas que quemaban y atravesaban cada una de sus capas, su cuerpo se volvió un mapa que ansiaba ser explorado por aquel hombre que le sostenía. Sus manos no se reprimieron y se enroscaron en su cuello, no recordaba si eso lo había mencionado Michael o fue solo su amor el que dirigía aquella situación, pero poco le importó porque ese movimiento le regaló un jadeo de parte del actor.

Las manos de Harry danzaron en su espalda, deteniéndose en cada espacio para memorizarlo. Su boca, envidiosa de sus manos, se abrió camino sobre la longitud de su cuello, la piel estaba perfumada con la colonia de afeitar que usaba el castañito y Harry se volvió loco cuando encontró de nuevo su pulso y esta vez no solo escuchó el jadeo, puso ver a Louis morder su propio labio inferior, así que usó sus dientes para cepillar un poco en esa zona.

El torrente de adrenalina se disparó en sus cuerpos y atravesó sus pensamientos. En el oído de Harry se escuchaba la voz de Michael indicándole que besara su hombro, apenas pudo escucharlo, tan concentrado estaba en sentir a Louis hasta el último centímetro que casi lo ignoró. Fue su propio sistema el que le llevó a su hombro izquierdo con el conteo al 5 como indicó antes el director, pero Harry llevaba su propia cuenta y estaba seguro que le faltaba una vida para terminar, sin embargo; se arrastró lentamente hasta el otro extremo donde repitió la acción, mordisqueando apenas la piel, mientras sus manos ceñían a su mejor amigo hasta golpear su pecho contra el suyo y de nuevo se retorcían buscando el croquis que lo llevara a un nuevo nivel de locura.

Sus huesos temblaron cuando las manos de su mejor amigo lo acariciaron y comenzó a contar una historia puntual con cada trazo que dibujó, tal vez era su mente jugándola en contra, pero Louis casi juró que un mensaje de amor fue depositado en su piel.

—¡Corte!

Fue la señal que los separó tres segundo después que sonó por segunda vez, Michael, Rob y Jack estaban en silencio, observando. Harry fue el primero en abrir los ojos, sus manos, incapaces de soltar a Louis lo enroscaron contra su pecho para envolverlo de ojos ajenos.

—Harry...

—Sh...

Ninguno pudo decir más en ese momento, pero sabían que las palabras atascadas en sus gargantas quemaban con la intensidad de mil soles. Un nudo se apretó en Louis y solo pudo pensar "Si va a doler, que duela mañana, hoy voy a ser feliz."

Correspondió al abrazo y ahí supo que su siguiente canción sería tal vez, sobre lo que pudo ser si fuera valiente, lo que podría ser si el amor reposara en dos cuerpos como uno solo.

Sus besos habían quemado su piel y Louis lo comprendió, aquella canción vino a su mente y confirmó que, solo el amor duele así de intenso cuando quieres gritar que es real y el silencio se apodera de su voz.

Lo que no imaginaba todavía era que si aquello lo había sacudido, las siguientes escenas lo romperían desde dentro.


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"Hoy hablé con las mariposas que viven en mi estómago. Les pedí que revolotearan más despacio y disfrutaran su existencia, que tienen que parar porque se pueden cansar...no tuve el coraje para decirles que este amor se muere y ellas pronto también desaparecerán"...anónimo.

Mil gracias por estar aquí, dar de tu tiempo es otra forma bonita de querer.

Lamento si es demasiado extenso el capítulo, lo he estado escribiendo toda la semana pero no logré reducirlo más.

¿Algo bonito te pasó hoy?

Besos.

MAKI <3

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