
Capítulo 5🌟
Rehabilitación
Carter
🌟🌟🌟
Los padres de Savannah se suben al auto junto a su hermana mayor y espero a que se vayan para correr hacia la mansión. Nuevamente, Marishka es quien me recibe, me deja ingresar directamente al sótano donde aún sigue encerrada la rubia. Está mucho más delgada que la última vez que pude verla, su cabello es un desastre y apenas tiene fuerzas para moverse en la cama. Mañana será el último día de su encierro, pero viendo el estado tan débil en que se encuentra supongo que tardará uno o dos días más en volver a la normalidad.
—Hola —saluda la rubia con un hilo de voz, tiene los labios resecos y los ojos hundidos con dos bordes negros bajo sus ojos.
—Hola ¿ansiosa por lo que pasará mañana? —interrogó sentándome en la silla que estaba junto a su cama, ella sonríe con los labios cerrados y cierra los ojos un instante antes de volver a mirarme.
—Solo estoy ansiosa por beber la sangre que me espera mañana, por ser mi último día aumentaran mi ración y dejaré de sentirme como la mierda —se ríe ella sin humor, pasa sus manos por sus mejillas hundidas y vuelve su atención a sus muñecas con los grilletes. —Estoy tan débil que apenas puedo levantarme sola para ir al baño, pero mi familia me sigue considerando peligrosa —espeta ella dejando caer sus manos sobre el colchón, esta era una sombra de la joven sonriente y llena de vida que conocí hace un mes.
—Intentan hacer lo mejor para cuidarte, resiste una noche más y mañana podremos comenzar con tu verdadera rehabilitación —declaró intentando darle ánimos a la rubia, ella sonríe muy débilmente entrecerrando apenas los ojos.
—Espero que no me pongas grilletes tu también Franttini —bromea intentando levantarse, pero no puede y tampoco parece querer pedir ayuda para salir de la cama.
Poniéndome en pie me acerco a ella ayudándola a salir de la cama, está muy delgada y lo peor es que apenas si logra mantenerse en pie por sí misma. Se sostiene de mis hombros para girar y dejar que la vaya llevando a lo que parece ser un cuarto, cuando entramos la rubia enciende la luz dejando ver un cuarto de baño pequeño.
—¡Marishka! ¡Necesito ayuda! —grita Savannah sosteniéndose del lavado con ambas manos, manteniendo su vista fija en la cerámica blanca de esta me alejó dándole privacidad. Por la misma puerta en la que ingrese al sótano aparece Marishka, rápidamente se encierran en el baño.
Me siento a esperar en la silla que antes estaba ocupando y pasados veinte minutos ambas rubias salen del baño. Las cadenas de los grilletes hacen ruido arrastrándose por el suelo Savannah es ayudada por su hermana hasta llegar a la cama donde nuevamente se recuesta. Ahora dándonos la espalda.
—Puedes irte —suplicó la rubia girando en la cama, se veía peor que antes con las mejillas muy hundidas y la mirada sin brillo —Mis padres llegaran pronto Romeo, no creo que quieras verlos si has esperado a que se vayan para tocar la puerta —alega ella acomodando sus sábanas para cubrir su delgado cuerpo.
—Ellos piensan que le diré a mi padre que mordiste a un humano, por eso no me dejaban verte y tuve que esconderme para poder hablar contigo —le respondo poniéndome en pie, me iré porque ella me lo pidió, se nota que necesita estar sola —Nos vemos mañana, te dejaré descansar.
—¿Por qué estás tan seguro de que no voy a recaer? —interroga. Se acomoda en la cama apoyando su palma debajo de su rostro para escuchar mi respuesta, como cuando vas a contarle un cuento a un infante y este te mira expectante a que comiences con la lectura.
—No soy yo el que tiene que luchar día a día con lo que carga, esa eres tú, pero si me gustaría darte las herramientas para esa lucha diaria —respondo dándole la espalda, si dentro de no mucho tiempo tendré que hacerme cargo de una comunidad como lo hace mi padre tengo que aprender a manejar a personas como Savannah. Criaturas que luchan contra sus propios instintos naturales y quizá otras adicciones adversas que desatan sus instintos más primitivos.
Me fui de la mansión de los vampiros para regresar a mi propio hogar donde mi hermanita me estaba esperando en las escaleras de la entrada principal. La pequeña rubia al verme llegar se puso de pie y vino a mi encuentro tomando mi mano para arrastrarme dentro, no me decía nada solo me empujaba para que la siguiera.
—Tengo algo que enseñarte, pero ¿promete que no se lo dirás a mamá y papá? —dice la menor deteniéndose frente a la puerta, su inusual pregunta me resultó extraña Brook usualmente no me pedía este tipo de cosas.
—¿Qué ocultas Brooklyn? —interrogó alzando una ceja viendo los ojos miel de la pequeña, ella de inmediato hizo un puchero con los labios y juntó sus manos en manera de ruego.
—Solo promete que guardarás el secreto —insistió la rubia marcando aún más el puchero en sus labios y poniendo una mirada dulce e inocente.
—Lo prometo —digo al fin para que me enseñe lo que sea que esté ocultando. Entramos en la mansión que para nada inusual estaba desierta, pero no silenciosa, una caja escondida debajo del mueble del recibidor hacía ruidos y se movía. Brook se acercó a la caja tomándola entre sus manos y abriéndola, por esta se asomó una pequeña cabecita negra. Era un felino.
—Encontré a este pequeño amiguito abandonado en un callejón de un restaurante del pueblo, lo traje a casa porque no tiene un hogar —alega mi hermana acercándose a mí con la caja y felino, era demasiado pequeño y adorable. Debía admitirlo no podía negarle quedarse en la casa, pero esta no es mi decisión es la de mis padres y estaba seguro de que ellos no iban a querer tener a ese felino rondando la casa.
—Brook —intento decirle lo obvio, pero ella me interrumpe.
—Prometiste que no le dirás nada a mamá y papá. Déjame decirles yo misma, Carter, por favor no tiene hogar y está solo igual que yo estos últimos años —chantajea la menor viéndome con ojos de corderito. Finalmente, solo pude asentir, sus últimas palabras me dolieron, en verdad la había abandonado por ir detrás de algo que sabía fracasaría.
Savannah
🌟🌟🌟
A primera hora de la noche mi hermana Marishka me dio a beber mi primer gran ración de sangre animal y disfruté cada gota de ella, se sintió como volver a la vida. Posterior a ello me quito las cadenas dejándome nuevamente sola para que me recuperara con la sangre de animal ingerida, este proceso tarda más por la dieta. Mis padres no bajaron al sótano, pero si lo hizo Aleera con Carter, parece que no podría quitármelo de encima como esperaba en un principio, es persistente lo reconozco.
—Tienes visitas —habla la rubia arqueando su perfilada ceja en mi dirección, la clara advertencia de que no haga nada estúpido —Mamá y papá salieron, pero me dejaron a cargo de ti, te estaré vigilando —amenaza la mayor volviendo a retirarse del sótano, sé que esta tarea le pesa tanto como a mí me va a joder tenerla detrás de mí todo el tiempo.
—Hola, Savannah. ¿Cómo te sientes? —interroga el rubio, acercándose un poco a la cama donde estaba recostada perdiendo el tiempo viendo el celular. Dejando el aparato sobre mi vientre lo observó, ya no estaba tan cansada como antes, mi reacción fue la justa para devolverme la fuerza y vitalidad que había perdido a causa del hambre este último mes. Pero la cosa aún no termina aquí todavía me quedan otros dos meses más para que finalmente esté limpia de todo y ese es un duro trabajo. Es por eso que me mantienen vigilada todo el tiempo, es como si estuviera en una jaula, una preciosa jaula de oro que fue construida para que no me autodestruya.
—Hola —respondo sin ánimos, no esperaba que cumpliera con su palabra, tampoco terminaba de tragar que quería ayudarme por simple bondad de su alma. Pero sabiendo que Aleera me vigilaba tendría que ser amable y no mandarlo a la mierda como quería hacer desde un principio. —Estoy mejor que ayer, mi cuerpo está recuperándose lento, pero estaré bien y lo bueno es que mi niñera no me deja cometer ni una sola estupidez o vendrá a detenerme por lo que sí estaré bien y los humanos igual —comentó en un claro tono irónico. Mi clan es de los pocos que son "vegetarianas" el resto de clanes y hasta la mismísima familia real consumen sangre humana, ya sea comprando en bancos de sangre o de humanos que son donantes voluntarios y que luego de un tiempo se les borra la memoria y se los deja ir con una fuerte suma de dinero.
El clan Hoult tiene esta dieta desde hace más de mil años, cuando mis padres se casaron decidieron seguir las costumbres de un clan que conocieron cuando aún vivían en la corte de Transilvania. Se adecuaron a esa costumbre de beber sangre animal y cuando tuvieron a mi hermana Marishka lo primero que bebió fue sangre animal. Posteriormente, aprendieron que debían tomar una vez cada mucho algo de sangre humana para que su salud no empeore, su dieta y estilo de vida se mantuvieron muy bien. Lo que llevó a que otras familias quieran unirse a nuestro clan y seguir las costumbres vegetarianas, pero en toda familia está la oveja negra y en el clan esa oveja soy yo. Décadas atrás mi fuerza de voluntad fue quebrantada por un humano del cual no pude resistirme a beber su sangre, fue algo casi animal no podía controlar mi sed y fue cuando todo vino cuesta abajo.
—¿Crees sentirte bien como para salir a dar una vuelta en el pueblo? —interrumpe mis pensamientos el rubio. Me lo pienso unos segundos, entre ir y quedarme encerrada con Aleera respirándome en el cuello prefería recorrer el lugar donde moraremos por lo que parece un largo tiempo.
—Vamos, necesito un respiro de esta casa y sus habitantes —respondo sabiendo que mi hermana nos estaba escuchando, Aleera es de los pocos vampiros nacidos que tiene poderes y entre esas habilidades tiene la de volverse invisible.
Subimos al primer piso de la mansión, dejando a Carter en las escaleras de la entrada, corrí a velocidad sobrehumana por un abrigo y me peiné frente al espejo antes de marcharme de mi habitación. Con el rubio salimos de la casa, la noche estaba cubierta de nubes, pero aun así no parecía que llovería por lo que podíamos pasear por el pueblo sin problemas. En silencio comenzamos una caminata de mi casa a la suya pensando que iríamos en su coche le sigo, más mi sorpresa fue mayúscula cuando una niña de unos doce o trece años sale de la casa con un abrigo puesto una vincha con orejas de gato negro y a un felino envuelto en una sabana entre sus manos.
—Savannah, ella es Brooklyn mi hermana y la bola de pelos es un gato que temporalmente está viviendo con nosotros. Brook ella es la amiga vampiresa que te dije nos acompañaría —hace las presentaciones Carter dejándonos a ambas analizándonos, me acerco a la niña apartando un poco las mantas para ver al pequeño gato de ojos amarillos. Es el típico gato negro que se asocia a las brujas, pero este tiene la peculiaridad de tener una mancha de pelaje blanco en forma de corazón en el ojo derecho.
—¿Temporalmente? —interrogó arqueando una ceja —Es su gato, quien podría dejar botado a una criatura tan adorable —hago énfasis en la palabra su porque este pequeño felino ya se considera el bebé de la niña y por la manera en que lo carga dudo mucho que ella quiera renunciar al minino y viceversa.
—Te lo dije, Anubis se quedará con nosotros —reprocha la menor observando a su hermano y casi por obligación me hace sostener al animal con las mantas para señalar a su hermano. —Ella me agrada, no es tan egocéntrica como las otras vampiresas —me señala la rubia volviendo a sostener a su mascota que se acurruca entre las sábanas observando todo con sus amarillentos ojos.
—Vamos al pueblo antes de que me arrepienta —nos dice a regañadientes el rubio señalando que nos subiéramos al coche que estaba aparcado frente a la casa.
🌟🌟🌟
Hola mis lucesitas, ¿Cómo están tanto tiempo? Primero que nada perdón por no actualizar tan seguido, pero para compensar les traigo doble actualización. Espero que les guste y que se mueran de ternura con Anubis el gatito de Brook y que les guste la salida de Sav y Carter. La vampiresa parece que todavía desconfía un poco de nuestro valiu, veremos que pasa con estos dos.
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