Capítulo 1
Punto de vista de Atenea.
Era mi primer día del segundo año de universidad, tras un verano bastante complicado en el que lo único bueno que saqué de él fueron las dos semanas de vacaciones en California. Habíamos hecho un viaje de chicas, Kaylee, Jane, Olivia y yo. Ellas eran mis tres mejores amigas, siempre habíamos estado unidas desde el instituto. Cada cual tenía su manera de vivir la vida, Kaylee vivía por y para estudiar y poder algún día convertirse en la doctora que siempre quiso, Jane se la pasaba preparándose para el futuro y parecía tener toda su vida planeada, Olivia y yo queríamos estudiar, de hecho estudiábamos la misma carrera, pero no queríamos desaprovechar la vida. Tenemos veinte años y mucho tiempo para disfrutar de ella, algo que a Kaylee y Jane no les entraba en la cabeza. Con este viaje a California parecieron desmelenarse un poco, aunque aún así tuve que despegar del teléfono a Jane unas veces para que dejara de hablar con Tyler, su novio.
Retiré las sábanas blancas de mi cama entrando en el baño para poder arreglarme antes de ir a clase. Apoyé mis dos manos en el lavabo y me miré fijamente al espejo. Tenía mi pelo rubio totalmente alborotado debido a lo mucho que me muevo por la noche. Lo cepillé un poco y lo arreglé en una coleta alta, puse un poco de base de maquillaje y la fina línea del eye-liner. La ropa era básica, usé una camiseta blanca y unos vaqueros azules claros, cogí mi mochila y bajé a la cocina para desayunar con mamá.
Al llegar la vi preparando el desayuno ya perfectamente uniformada para ir a trabajar, era enfermera del Hospital Central de Brooklyn. Su vocación era su trabajo, ayudar a las personas era algo que la hacia feliz y aunque echaba a veces horas extras de más y a penas nos veíamos los fines de semana porque trabajaba de noche, mi madre siempre había estado en todo cuando la necesité. Estaba preparando tortitas con sirope de chocolate, mi desayuno favorito. Ella sabía que estaba de los nervios por la universidad, todos los principios de año me ponía igual de nerviosa porque nunca sabía lo que me iba a deparar cada año y todo se me hacía un auténtico mundo.
--Buenos días, mamá. --le dije apareciendo detrás suya dejando un beso en su mejilla, ella sonrió cuando se lo di y sirvió el desayuno en ambos platos. Me senté en un taburete tras la barra de la cocina a comer.
--¿Irás este fin de semana a ver a tu padre? --preguntó, cortando un trozo de su comida. Mis padres se habían separado cuando yo tenía trece años, no fue por nada simplemente el amor se acabó y antes de seguir forzando algo que podría haber acabado mal, decidieron separarse. Tienen una bonita amistad y se llevan muy bien, además de que mantengo una buena relación con ambos. Mi padre se casó con otra mujer con la que me llevo bastante bien, es como mi segunda madre, viven en pleno Nueva York y les suelo visitar cada dos semanas.
--Hablé anoche con papá y me dijo que este fin de semana tenía una reunión en Connecticut. --Le expliqué mientras comía y sentía toda la atención de mi madre puesta en mí. --Pero me dijo que Kenna tenía que trabajar durante todo el día el sábado y no tenía con quien dejar a Sophie. Así que el sábado estaré con Soph.
Sophie era mi hermana por parte de padre, tenía cinco años y era una niña encantadora y llena de vida a la cual yo adoraba y espero que ella a mí también.
--Muy bien, cariño. Lo vais a pasar genial. --dijo sonriéndome y bajándose del taburete dejando su plato en el fregadero. --Tengo que irme, pero te veo en la noche, ¿sí?
--Claro, te quiero. --le dije mostrándole una sonrisa aunque me sintiera apenada porque se fuera.
--¡Yo a ti más! --lo siguiente que escuché fue la puerta cerrarse indicándome que mi madre ya no estaba en casa.
Me puse a fregar los platos sucios para hacer tiempo ya que Olivia no me había avisado aún de que fuera a por ella para ir a la universidad. Mi teléfono se iluminó con un mensaje de Olivia pero no el que necesitaba para ir a por ella.
Olivia; Hay fiesta de universitarios en el Empire 103 este viernes, ¿Nos apuntamos?
Jane: Tengo cena con la familia de Tyler, a la próxima será. :(
Olivia: Siempre estás con Tyler, dile que le adoro, pero que echo de menos a mi amiga!!!
-Kaylee, ni te pregunto ¿no?
Kaylee: Quiero llevar al día todas las materias, este viernes no puedo. Tengo que organizarme.
Olivia: Ya sabía yo que Einstein no vendría. Atenea, a ti ni te pregunto, sé que sí.
Olivia siempre era la que avisaba al grupo de todas las fiestas que había, aunque rara vez nos apuntamos todas, siempre solíamos ir mayormente ella y yo, porque como ya dije, pocas veces, Kaylee y Jane se desmelenaban.
Sí, pero no podemos volver tarde, el sábado voy a Nueva York a cuidar a mi hermana.
Olivia: ¿Qué le ha pasado?
Nada, solo que Kenna trabaja durante el día y mi padre tiene una reunión en Connecticut.
Olivia: Está bien, ya encontraremos algún guaperas universitario que te traiga a casa. Bueno también puede ser chica, que Nea no le pone pegas a nada.
En la diversidad está la felicidad, cariño.
Olivia: Ya, déjate de diversidad y ven a buscarme o llegaremos tarde el primer día.
Y ahí estuvo el mensaje que había esperado. Cogí mi mochila y me dirigí a la puerta, asegurándome de que había puesto la alarma.
Me monté en el coche blanco que estaba en el garaje y conduje hasta la casa de Olivia que estaba a diez minutos en coche de la mía. Son ventajas de vivir en el mismo barrio. Corría con la suerte de que mis amigas también vivan en Greenpoint y podíamos vernos muy a menudo, siempre y cuando a Kaylee la universidad la dejara y a Jane la universidad y su novio.
En menos de lo que esperaba Olivia ya estaba montada en mi coche hablándome sobre todos los chicos guapos a los que quería conocer este curso, por su boca solo salían romances tórridos con chicos morenos de ojos verdes.
--Basta, Olivia. En veinte minutos que llevamos juntas has tenido como veinte romances diferentes llenos de fantasía. --dije estacionando el coche en el aparcamiento del campus.
--Es que tú eres más de una noche, yo soy una romántica. --dijo abriendo la puerta y saliendo del coche.
Olivia era muy fiestera, pero muy partidaria del amor. Por el contrario, yo nunca me había enamorado, tampoco quería hacerlo. Cuando salía de fiesta y conocía a chicos o chicas, ya dije que soy muy diversa, no solía más que compartir una noche y al día siguiente nada había pasado. Esa faceta de mí, las únicas que la conocían eran mis amigas, porque normalmente suelo ser la chica aplicada y correcta que todos siempre han querido que sea y lo que esperan de mí.
--Liv, que yo no sea tan romántica como tú, no significa que no crea en el amor. Pero es que has estado fantaseando con media facultad, y chica, tampoco creo que sea para tanto el sentimiento ese. --fui diciendo mientras entrábamos en el edificio de ladrillos marrones.
--Nea, algún día te enamorarás de alguien y verás lo que se siente, cuando solo quieras estar con esa persona y veas que todo está en contra. --me dijo Parándonos frente a mi taquilla.
--Vale, pero mientras tanto, tenemos historia de la literatura inglesa. Así que vamos. --Casi que la mandé facturada a su taquilla, pero si supierais lo pesada que se pone cuando dice cosas como la de antes...
Cuando llegó la hora de entrar a clase, caminé por los pasillos de la facultad, hasta llegar al salón donde Olivia ya debería de haber llegado dado que su taquilla está más cerca que la mía. Pero cuando llegue allí no había rastro de la rubia de mi amiga.
Donde te metiste, Olivia.
Lo siento olvidé decirte que este año no cogí Historia de la literatura inglesa, sino alemana. Perdóname ¿sí?
Te odio, Olivia Beck.
Te amo, Atenea Lovelock.
Cuando guardé mi teléfono en el bolsillo trasero de mi pantalón me dispuse a buscar un sitio lo más alejada posible de la sociedad. No puedo creer que Olivia me dejó sola en esta asignatura en la que no conozco a nadie.
Iba tan distraída matando mentalmente a mi amiga que ni siquiera me di cuenta por donde iba y choqué con un cuerpo musculoso. Al levantar la vista tremendo dios Griego veían mis ojos que nunca habían visto antes.
—Ten cuidado, no queremos que una chica tan bonita se desfigure la cara. —dijo haciendo que su acento británico fuera como melodía para mis oídos, y sonriendo dejando ver a la perfección su bonita dentadura blanca. Tenía el pelo negro oscuro y los ojos marrones, llevaba una camiseta negra de mangas cortas que dejaban a la vista sus tatuajes, el que más me impresionó fue la rosa que tenía en la parte superior de la derecha.
—uno, soy más que una cara bonita, dos ¿eres nuevo? —dije tratando de parecer amable, muy lejos de la primera impresión que él daba.
—Uno, no sé lo que eres no te conozco y dos, tú vida va a seguir siendo igual de cutre tanto si te respondo como si no. —dijo ofreciéndome una sonrisa sarcástica. —¿cómo te llamas?
Esto es alucinante, primero es sarcástico conmigo y después me pregunta mi nombre, ¿sufre algún trastorno bipolar?
—Para ti, señorita Lovelock. —respondí tajante.
—Está bien, señorita Lovelock. Digamos que tú estás socializada con toda esa gente de la otra punta, a mí las personas no me gustan, me producen bastante vergüenza ajena. —hace una mueca y aspira. No voy a negar que el chico era bastante apuesto, pero todo lo que tenía de guapo lo tenía de bocazas.
—Ve al grano...
—Señor Halliwell. —respondió cuando supo casi al instante de que intenté decir su nombre.
—¿siempre eres así?
—¿así cómo? —preguntó sonriendo, una vez más. Me estaba comenzando a poner nerviosa.
—Así de maleducado. —dije apartando un mechón de pelo de mi cara.
—¿y tú así de estirada? —dijo mirándome de arriba abajo. Por ahí si que no, yo no soy una estirada, él es un cínico que ya me cae mal.
—Yo no soy una estirada.
—Ni yo un maleducado. —No que va, solo hay que ver cómo me habló hace tres segundos.
La profesora Hudson había entrado en clase por lo que tenía que sentarme rápido en el asiento. Pero Halliwell o como quiera que se llame este tío, se me adelantó.
—¿Qué haces? —le dije murmurando para que la profesora no me escuchase.
—Dar clase. —respondió mirándome sin intención alguna de darme mi sitio.
—No, no, quítate de ahí. Ese es mi sitio.
—No, yo por aquí no veo tu nombre. —dijo riéndose.
—Venga vamos, yo llegué mi primero. —volví a decirle con la esperanza de que me dejase sentarme ahí.
—Y yo te dije que la gente me cae mal. —volvió a responder lo que causó que bufara más fuerte de la cuenta, por lo que la profesora se percató de que no estaba sentada.
—Señorita Lovelock, ¿Qué ocurre? —preguntó parando de dar clase. Esto me iba a costar algún porcentaje de la nota seguro.
—No sé dónde sentarme. —dije suspirando.
—Bien, tome asiento al lado del señor Halliwell. —me indicó el asiento que estaba a su lado y antes de hacerlo le dediqué una mirada fulminante, él solo respondió una mirada cínica.
Por lo general la primera clase fue bastante cargante, era la primera vez que me enfrentaba a ella sin Olivia y al no tenerla observando a chicos todo el tiempo se me hizo rara y larga. Después nos habían mandado como nueve mil trabajos para entregar antes del final del primer cuatrimestre, ahora entiendo porque Kaylee planifica tanto sus estudios, ya estoy estresada.
Al salir de clase vi a Olivia, Kaylee y Jane esperándome en la puerta. No sé muy bien que hacían Kaylee y Jane si ellas están en la facultad de medicina y nosotras en la de filología, pero fue una grata sorpresa.
—¿Qué hacéis aquí? —pregunté dirigiéndome hacia Kay y Jane.
—Es el primer día, ni siquiera tienen organizado los horarios como para tener las facultades. —respondió Jane.
—Si dejarais de haceros las científicas, estaríamos las cuatro juntas en la misma facultad, ¿verdad que sí, Nea? —dijo Olivia poniendo su mano encima de mi hombro.
—Tú ni me hables, que me has abandonado. ¿Sabes que el mal rato que pasé allí dentro? —dije señalando a la puerta justo en el momento que Halliwell salía por ella.
—Espero verte en más clases, señorita Lovelock. —dijo y volvió a dedicarme una de esas sonrisas de antes. Yo rodé los ojos.
En 3, 2, 1...
—¿cómo puedes haberlo pasado mal con semejante bombón en clase? Dios mío, creo que hice mal al cambiarme de asignatura. En la mía solo hay cerebritos con gafas. —dijo Liv.
—¿quién es, Nea? —preguntó Kaylee.
—Nadie, solo un idiota.
Ojalá se hubiese quedado solo en eso.
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Holaaaa, aquí les dejo el primer capítulo de siénteme, tenía muchísimo miedo por ver cómo iban a recibir la nueva novela pero creo que la reciben muy bien!.
Recuerden seguirme.
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Lectoras fantasma no. 💙
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