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✨6✨

Esa noticia perturbadora de que Fastilin está secuestrada, no puedo negar que me ha dejado ansiosa toda la tarde.

—Otro regalo —suelta con alegría, Mariana.

Es su cumpleaños. Estamos en su casa. Invitó a Jaron, puesto que según ella hacemos bonita pareja. Sí, y yo qué pensaba que él le gustaba a ella. Ahora me quiere emparentar con el.

—Sí que tienes conocidos—. Expresa Jaron cuando observa la cantidad de regalos que ha recibido Mariana el día de hoy.

—No has visto nada. Cada año recibe como cincuenta regalos, mínimo.

Añado.

Sus ojos se abren como platos.

—¡Vaya! Ya quisiera yo, a duras penas mis padres recuerdan el día de mi cumpleaños.

Algo demasiado curioso, para ser un chico de buena posición económica.

—Curioso.

Frunce el ceño.

—Muchos tenemos casa, más no hogar. Padres, pero no una familia. Son conceptos diferentes.

—Sí, lo comprendo.

Caminamos hasta los columpios del jardín.

Desde que tengo uso de razón están aquí, recuerdo que Malcolm y yo nos peleábamos por quién debería usarlo primero ya que Mariana por ser su casa siempre tenía su columpio asegurado.

—Tienes una hermosa familia.

Cierro los ojos.

—Mi familia está muerta, Jaron.

Sostiene mi mano.

—No estás sola, tienes personas que te quieren. Eso las hace tu familia.

Estrecha mi mano más fuerte cada vez. No me duele, pero es una sensación incómoda. Más allá de Jackson, nunca me ha gustado tener contacto con ningún otro chico.

Abro los ojos de golpe, Jaron es primo de Fastilin.

—Oye... Hablando de familia... ¿Qué tan cercana es la relación que mantienes con tu prima?

Se aclara la garganta.

—Pues... Así como lo son Mariana y tú, no somos. Solo nos queremos por ser familia y eso. Cuando éramos más jóvenes, siempre la pasábamos juntos en las vacaciones. Pero con el pasar del tiempo, por su carrera y muchas cosas más, nos hemos ido alejando. Por eso tenía bastante tiempo pidiéndole que fuera al bar y ella accedió como tres meses después de tanta insistencia. Se llevó a su novio, el cual noté hoy que conoces más de lo que esperaba.

Conclusión: no tienen una relación tan cercana.

—Uh.

¿Qué más puedo decirle?

—¿Y tú sí eres amiga de su novio, no? —insiste.

Levanto una ceja. El tono que acaba de utilizar no está bien. Está dando a entender que me gusta Sam.

—Sí, nos conocemos hace mucho.

Y lo ayudé a volver a la vida. También duré semanas viendo cómo era un fantasma. Sumado a todo eso, lo besé pensando que eso lo iba a traer a la vida, como estúpida que soy. Pero de resto, nada, solo somos conocidos que se llegaron a conocer demasiado.

Irónico que alguien que conociste tan bien, pase a ser uno más. Así por así. Aunque en el fondo, él para mí nunca podrá ser uno más. Así actúe como si lo fuera.

—Uhm...

Comienzo a balancearme en el columpio. La brisa de la noche poco a poco mueve los mechones de cabello que salen de mi coleta de caballo. Una cola muy corta, en vista de qué he cortado mi cabello lo suficiente como para dejar de ser la antigua Angélica.

—¿Y has hablado con Karelin? —insisto.

Él me imita con esto de balancearse en el columpio.

—Ésta mañana, me dijo que iría de viaje, me pidió que le pidiera el favor de prestarle la avioneta de papá.

Freno el movimiento del columpio con los pies. Él me observa extrañada.

¿Acaso ella no estaba secuestrada?

—¿Estás seguro Jaron? —asiente— No puede ser...

—De hecho, lo es... El piloto me confirmó que ella abordó dicha avioneta y aterrizaron en la ciudad que ella pidió.

—¿Cuál era la ciudad?

Detiene su columpio también.

—¿Por qué tan insistente?

Trago saliva.

¿Le digo la verdad? ¿Miento? ¿Me dirá algo? Nada pierdo con intentar. Aunque estos meses he aprendido que con la verdad no se llega muy lejos, tendré que mentir.

—Peleó con Sam, y por eso él estaba hoy en la universidad. Me buscó, ya que soy lo más cercano a una amiga que tiene, y quería que lo ayudara a resolver la situación.

Asiente un tanto dudoso. Espero haber mentido bien.

—Bien, pues... Ella solo mencionó que debía ir a esa ciudad para resolver unos asuntos. Nada más.

—¿Puedes averiguar mejor esos datos?

¿Qué clase de chica intenta encontrar a la novia de su ex? Yo, Angélica la idiota. Así de idiota soy. Tal vez más. Pero ella no aparece, Sam morirá de la desesperación.

—Claro, solo con una llamada tendré toda esa información. Pero, ¿Está todo bien? Tu rostro me asusta. ¿Sucede algo más, cierto?

Niego.

—¡Stanley! —esa manía de tus compañeros de clases en llamarte por tu apellido.

Pongo los ojos en blanco.

—Hay algo que no cuadra y me acabas de dar una pista crucial. Prometo decirte todo apenas encontremos a Karelin, ¿Sí?

Efectivamente en su rostro lo que predomina es la confusión. Pero igual asiente.

Saca el celular del bolsillo de su ajustado pantalón. Y marca un número.

—¿Sebastián? Es Jaron, necesito todos los datos del viaje que hizo mi prima ésta mañana. Por favor envíamelos ya por WhatsApp. Correcto. Sí. Bien, espero tu mensaje—. Finaliza la llamada —Listo, ahora debemos esperar.

—Chicos, hora del pastel —aparece la madrina Osmi en el jardín.

—Yo quiero pastel —Jaron se levanta del columpio como niño chiquito, camina directo a la puerta de vidrio templado que da con la casa.

Da vuelta y me hace ademán para que lo acompañe.

—No puedo creer que no quieras pastel.

Sonrío de medio lado.

—Por supuesto qué quiero pastel, Jaron.

19 horas después de la llamada del secuestrador de Karelin Lancaster

—¿Bueno? —atiende Nashell.

A la última persona que pensé que llamaría de nuevo, es ella.

—Ehmm, Nash. Soy yo, Sam. ¿Estás ocupada?

—No, dime.

Escucho su respiración demasiado pesada.

—¿Estás bien?

—Estoy en el hospital. Ya sabes, hay días buenos, días malos... En fin, ¿Todo bien?

Cierro los ojos. Los últimos treinta minutos lo único que he hecho ha sido llorar como un bebé al que le han arrebatado su chupete.

Tengo miedo de tan solo pensar qué le pueda estar sucediendo a Karelin.

—Yo... Por casualidad...—tomo aire— ¿Karelin está contigo?

Silencio.

—No, Sam. Lo siento. Hace dos semana que no la veo, ¿Por qué? ¿Seguro qué está todo bien?

Aclaro mi garganta y presiono mis ojos, como si ese gesto fuera a detener las estúpidas lágrimas que emergen de ellos.

—No, está todo bien. Es solo que salió corriendo ésta mañana, y no entendí muy bien adónde iba. La estoy llamando y creo que se ha quedado sin batería.

Mentira no es, he llamado todo el día a su celular y solo tengo como respuesta su buzón de voz.

—No pues, no está conmigo. Lo siento.

Suspiro.

—Está bien, muchas gracias. Qué te mejores.

—Adiós.

Hace unos meses le diría lo mucho que la amo, pero Nashell me demostró que hay personas que por más que la vida se encargue de darle lecciones, jamás aprenderán a ser mejores personas. Ella me traicionó con mi hermano. Eso es algo imperdonable.

—¡TENGO QUÉ HACER ALGO!

Grito desesperado en mi habitación.

No hay nadie en casa. Mamá se fue a casa de Sofi, Steve no aparece desde ayer.

¡Steve!

Salgo corriendo muy acelerado de mi habitación y entro a la suya.

Todo luce perfectamente ordenado.

Extraño por el tipo de persona que es él. Siempre deja todo regado. Supongo que la señorita de limpieza ya pasó por aquí.

Hurgo en el closet. Y no hay nada nuevo, claro que la memoria USB no está aquí. Dejo todo como lo conseguí y me dispongo a salir. Justo cuando estoy por girar el pomo, noto algo que no diferencié antes...

La laptop sobre su cama.

Cambio de opinión, y en lugar de girar el pomo para salir, cierro con seguro y me siento en la orilla, coloco la laptop sobre mi regazo, la abro y me consigo con las cámaras de seguridad de la mansión.

¡Qué idiota!

¿Cómo no se me había ocurrido?

—Bien, según la ruta que me acaba de enseñar Sebastián. Mi prima tomó un vuelo a New Orleans.

Frunzo el ceño.

—¿Por qué ir para allá?

Se encoge de hombros.

—La verdad, no lo sé. Tal vez algún curso de enfermería... No sé.

—Como sea, ¿Me puedes pasar esos datos?

—Claro, ¿Se los darás a Sam, cierto?

Asiento.

—Para que al menos sepa que ella está bien..

Y que no fue un secuestro, sino que solo quiere llamar la atención, zopenca.

—Listo.

Pero claro... Yo no tengo batería.

Palm face para Angélica Stanley.

—Jaron, ¿No tendrás el número de Sam? —niega.

—¿Qué clase de primo no tiene el número del novio de su prima?

—Ehm, ¿Yo?

Bufo.

—Podemos ir a su casa, e informarle —ofrece.

¿Qué hago?

¿Qué hago?

¿Qué hago?

Porque por lo visto todo esto es una táctica de ella para llamar la atención.

—¡Angélica, cariño! —mi madrina Osmi me llama desde la cocina.

—Espera aquí, ya regreso —anuncio a Jaron.

Camino hasta mi madrina y noto que sostiene el teléfono de la cocina. Es de esos antiguos que están ceñidos a la pared y tienen un largo cable. Amo ese tipo de teléfonos.

—¿Quién es? —susurro.

Se encoge de hombros.

—No lo sé, solo dijeron que querían hablar contigo, una mujer... ¿Katherin? Algo así.

Abro los ojos.

¿Pero qué?

No entiendo nada.

Debe ser Karelin...

—¿Diga? —no sé porqué tengo miedo— ¿Hay alguien ahí?

Escucho una respiración pesada.

—No digas nada, soy Camila. Camila Regalado. Tenemos que hablar. Pronto.

¿Qué?

En efecto, no aparece en ningún momento cuando Karelin salió de casa. En ningún ángulo de las cámaras. En ninguna hora del día de ayer, ni de hoy.

La frustración me va a consumir.

Esto parece una novela de Wattpad con un autor completamente frustrado que quiere traspasar su frustración a los lectores y a los personajes. Porque yo vendría siendo un personaje y no sabe lo ofuscado que ésta situación me tiene.

Mi teléfono suena.

Tengo miedo de contestar.

—¿Diga? —mi corazón comienza a latir fuerte.

—¿Sam Yivcoff? —esa voz...

—¿Sí? Diga...

¿De dónde conozco esa voz?

—Soy Oriana.

—¿Oriana?

—Lady Caramelo—, aclara —a sus servicios.

Frunzo el ceño.

—No quiero ser maleducado... ¿Pero qué hace usted llamándome?

—Solo quiero informarle que Karelin corre peligro.

—¿No me diga?

Sarcasmo veinticuatro siete.

—¡Espera! ¿Cómo sabes...?

—Yo lo vi, todo esto ya lo he visto. Y tienes la decisión en tus manos. Debes decidir si hacerla continuar contigo, a pesar de las consecuencias... O dejarla vivir su vida.

—¿De quién habla?

—Alguien quiere hablar con usted.

Se escucha un ruido al otro lado del teléfono.

—¿Sam?

Las lágrimas se hacen más notorias.

—¡¿KARELIN?! ¿ESTÁS BIEN, AMOR?

No me importa si estoy gritando.

—Todo bien, cariño. Perdí mi celular. Vine a un viaje relámpago... Necesitaba verme con Lady Caramelo.

—¿Sucede algo?

—Recibí una llamada de Camila Regalado.

—¿Camila? ¿Cómo sabes de ella? Karelin, ¿Dónde estás?

Fin de la llamada.

—¡MIERDA!

Llegamos a la mansión Yivcoff y la patrulla está estacionada afuera. Como si nada estuviera pasando.

Tocamos el timbre y nos recibe la misma ama de llaves que me recibió la primera vez.

Le pregunto por Sam, y aquí nos tiene, en una especie de sala/biblioteca esperando por Sam.

Aparece completamente desaliñado. Con unas ojeras gigantes y la respiración pesada.

—¿Alguien me puede explicar qué sucede? Esto es algo más que una simple pelea de novios —espeta Jaron.

¿Novios?

¡Auch!

—Karelin no está secuestrada.

Toma asiento en una sofá al frente de nosotros.

—¡¿QUÉ?! —gritamos al unísono.

Yo, porque sabía que solo quería llamar la atención. Y Jaron, supongo que debido a qué no tenía idea de lo que realmente ocurría.

—¿Y entonces?

Sam sube la mirada y me observa, está perdido.

—Está visitando a Lady Caramelo.

—¿Oriana? Vayamos a su casa entonces... Problema resuelto—anuncio.

—Ni te molestes. Ella ya no vive aquí.

—¿Cómo sabes?

—Hace un par de meses fue a mi oficina a informarme que se iba a mudar, me comentó que intentó hablar contigo muchas veces. Pero tú la ignorabas en el café. Así que se despidió solo de mi.

Trago saliva.

—Sí... Bueno...

—También mencionó algo.

—¿Qué?

—A Camila Regalado.

Jaron y yo nos observamos.

—Precisamente vinimos por eso...

—¿Qué sucede?

—Tenemos qué ir a New Orleans.

🌸

Holi, ¿Les gusta el posho? 🌚

No sé qué más decirles😂😂🙈 como dicen en Venezuela: esto está candela 🔥.

Gracias por sus comentarios y votos. Ya sé que la imagen de arriba no tiene nada que ver con el capítulo, pero quería regalarselas... ¿Ya les dije qué los amo? Bueno: Los amo. Nuevamente recuerdo: Cualquier corrección ortográfica o gramática, será realizada al finalizar la novela. No pienso cambiar mi estilo de escritura (no hablo de ortografía) hablo en serio de mi estilo, así que abstenerse. Los amo 💓💓

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