Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Fuga

La expresión de Alex no necesita palabras, quiere saber qué hago aquí.

Salto de la bocina y caigo junto a él.

―Es el último lugar donde esperaba verte―grita cerca de mi oído.

Me encojo de hombros y recordando que Carmina viene hacia acá, lo tironeo de su camiseta detrás de una improvisada galería de arte urbano-gótico.

Lo empujo hacia una pared, todavía sujetándolo de la camiseta a una distancia muy corta.

―Mira esto―digo señalando a su lado donde hay una pintura que muestra una cabeza de muñeca sin cabello y cubierta por alfileres―¿En qué crees que estaba pensando el que lo pintó?

―En lo mucho que todavía odia las muñecas de su hermana... ¿y estamos aquí porque...?

Además de nosotros hay una pareja de novios en una esquina besándose de lengua, hacia donde Alex voltea en busca de respuestas.

―Eh... porque...

Estira su cuello en mi dirección a la espera.

―¿Será lo que estoy pensando?―dice con una gota de sudor corriéndole por la frente.

No sé qué está pensando, a mí sólo se me ocurre una explicación.

―Es que hay un sujeto acosándome.

―¿Quién?―dice dando un paso fuera de la galería y yo lo jalo de nuevo.

―No importa, mientras no me vea otra vez.

―Eres muy ingenua, estos sujetos son capaces de todo. No son como la gente que conoces.

―Bueno, no fue la gran cosa.

―¿Te metió mano? ¿Cómo es?―dice golpeando el puño contra su palma.

Me asomo y veo Carmina merodeando cerca de los amigos de Alex.

―Ven, yo te digo quién es.

Alex va tras de mi con cara de matón, buscando en todos los rostros masculinos a mi potencial manoseador.

A mí lo único que se me ocurre es encontrar a Clara y llevarnos a Alex lejos de aquí ¿con qué pretexto?

Y justo la encontramos bailando frenéticamente sin que nadie alrededor se percate. Entonces cuando hace su complicado paso de baile (el mismo de la fiesta del muelle) se le dobla la pierna desplomándose como una muñeca de trapo.

―Zas―murmura Alex.

―Madre mía―grito corriendo a su lado y luego me arrodillo, igual que Alex.

―¿Te puedes levantar?―le pregunta él.

―Oh no, otra vez me duele el tobillo, ese paso está maldito―dice mirándome de forma suplicante―¿Por qué? ¿Por qué?―solloza.

En lo que Alex sigue averiguando qué tan mal está, yo aprovecho para asegurarme que Carmina no se acerque.

Como tiene que ser, ella está a unos cuantos metros de nosotros y empiezo a temerme lo peor. Alex sabrá que yo vine con Carmina, no creo que decirle que olvidé mencionárselo vaya a funcionar.

Entonces la salvación viene entrando por la puerta grande, por así decirlo.

―¡La policía!―grita alguien desde una de las rampas

―Ah, pero no creo que sea para tanto porque...―empiezo a decir y otro grito me interrumpe.

―¡Corran!

Y la corretiza no se hace esperar, me agazapo junto a Alex pero este levanta a Clara en sus brazos y me dice que me apure.

―Nosotros no hicimos nada malo―dice Clara con la voz trémula por los rebotes.

―Estar en un lugar donde se reparte alcohol a menores de edad y otras cosas, es razón suficiente―responde Alex.

Después de escapar a duras penas de la estampida humana, quedamos acorralados en un callejón. A Alex se le ocurre escondernos detrás de unos gigantescos contenedores de basura y cajas amontonadas. Apesta a rayos, pero es un pequeño precio a pagar con tal de que no nos detengan y avisen a nuestros padres.

Clara tiene un pie metido hasta el fondo de un charco grasiento y putrefacto. Cada 30 segundos ella suelta un gimoteo.

Cuando no se oyen gritos ni pisadas, Alex verifica que sea seguro salir.

―Todavía no, se ven las luces de las patrullas, hay que esperarnos un rato―dice poniéndose cómodo en el suelo sucio entre nosotras.

―No voy a soportarlo más―dice Clara.

Yo también me acomodo en la mugrienta pared.

―Si hubiera sabido que todas las tocadas terminaban así...―digo.

―¡Pero sí lo sabíamos!―protesta Clara, y Alex y yo le chistamos al mismo tiempo―.Todo lo que decían las malas lenguas era verdad...¡me debes unas sandalias!―dice levantando su pie que escurre.

―Para que conste―aclara Alex―.No todas terminan así, algún llorón fue con el soplo. Más si les dicen que hay drogas, a los polis no les importa si es cierto o no, hacen la redada.

―Lo que yo nunca supuse es que terminaría escondida en un basurero―dice mirándome con furia.

―No está tan mal Clara, ¿o qué prefieres, una celda?

Ella mantiene una mirada iracunda y por eso mejor no insisto.

―Voy a vomitar, ¡debe haber un lugar mejor para esconderse!

―En un rato más va a ser seguro salir, tengan paciencia―le dice Alex―.Los polis nunca se asoman a la basura.

―Me pregunto cómo es que sabes eso―dice Clara cruzándose de brazos.

Volteo hacia Clara que está después de Alex.

―Mira, él sabe lo que dice, hay que hacerle caso.

Ella enarca las cejas y abre mucho la boca.

―¿Te pones de su parte?

―¡No! Pero hace lo que puede para que no nos atrapen.

―No estaríamos aquí si no fuera por su culpa.

A lo que Clara se refiere es que esto es parte de mi plan, pero Alex no lo nota.

―Este no es lugar para ustedes, las fiestas del muelle están muy lejos.

―Puede que seamos muy vainilla―le digo yo―¿Y qué? Así somos, tenemos derecho a ser difrente a tus chicas rudas de las tocadas.

―Entonces no vuelvan si no les gustan.

―¡Por mí perfecto!―dice Clara.

―Yo voy a donde quiera―contesto.

Clara hace una mueca de fastidio, en tanto que Alex se ve orgulloso de mi repuesta, aunque tiene mucho cuidado de no demostrármelo.

Mi amiga se encarga de registrar todos sus movimientos, esta vez no tiene la intención de molestarme después.

―Están mal los dos―dice―Ahora les parece muy chistoso, pero un día se pueden meter en un peligro todavía más serio, si fueras un amigo de verdad o lo que sea no animarías a Ana a meterse en tantos líos.

―¿Qué?Yo no le dije que viniera―contesta Alex.

―Quizá, pero siempre termina metida en un embrollo relacionado contigo.

―Porque quiere, eso no es culpa mía.

―Sí y de nadie más. Quiero que trates bien a mi amiga, Ana hace muchos sacrificios por tí.

―¡Clara! ¡Ya cállate!―le digo haciendo toda clase de señas faciales.

¿Se volvió loca? Alex va a sospechar y todo se vendrá abajo.

―A ver ¿y qué puedo hacer yo?―dice Alex―.Fue su idea que siguiéramos en el mismo equipo, yo no tengo nada que ver con los daños colaterales.

―Que si no, lo único que pido es que le tengas un poco de consideración.

Alex me voltea a ver con los ojos entrecerrados.

―Le has hablado mal de mí. Creí que me habías perdonado.

Clara suelta un pequeño chillido.

―¿Te pidió perdón? Me hubieras dicho.

Le hago más señas para que se calle.

―Ya habrá tiempo para hablar de eso.

Clara suspira.

―Hoy es un basurero, pero mañana podría ser la fosa común, por favor Alex, ten mucho cuidado de en dónde y con quién te metes, no vayas a donde Anabel no pueda seguirte.

―Yo no lo sigo―digo entre dientes.

―No le pido que me siga―dice él.

Ahora Clara suelta un gruñido.

―Da igual que se hagan los desentendidos, ustedes dos están metidos hasta las orejas en su relación.

―¿Cuál relación?―preguntamos los dos al mismo tiempo.

―Por favor, a quién tratan de engañar me refiero a su "amistad, alianza" como quieran llamarle. Tienen un compromiso el uno con el otro, así que deben dejar de ser unos idiotas irresponsables.

Alex se rasca la cabeza con las dos manos y casi se arranca el cabello.

―Me estás dando un sermón cómo si yo estuviera casado con ella.

―No lo digas ni de broma―le digo.

―Yo no hice nada malo, desde el principio dejé en claro que no le convenía saber mucho de mí.

―Aunque no te guste, tienes que recapacitar―insiste Clara.

Alex se levanta protestando.

―Ey, no nos dejes aquí―digo asomándome a gatas, luego me dirijo hacia Clara―.No deberías haberle dicho todas esas cosas, todo iba muy bien.

―¿A esto le dices bien? De veras Anabel, te estás acostumbrando a los problemas y ni siquiera te das cuenta de lo grave qué es. Estás cambiando y me temo que no para bien.

―Soy la misma de siempre Clara, estás son cosas que pasan nada más.

Alex da unas palmadas encima del contenedor.

―Beni nos va a dar un aventón, vengan―dice en tono seco.

De no muy buena gana ayuda a Clara a subirse al asiento trasero del auto, mientras me lanza miradas furtivas. Damos media vuelta hacia la portezuela del lado opuesto y le hablo a él en voz baja.

―Esas son ideas de Clara, te juro que yo no le dije nada para que te sermoneara.

―Cuando tratan de regañarme siento que voy a reventar...―dice recargando los brazos sobre la puerta y recargando la barbilla.

―Estás en tu derecho, ella se preocupa por mí es todo.

―Tampoco tienes que disculparla, en cierta forma tiene razón.

―Y lo siento porque... ¿qué?

―Ya me oíste, y súbete al coche antes de que regrese la policía.

Los ojos casi se me salen de mi órbita cuando abordo. Clara se da cuenta pero no dice nada y va con la mandíbula tensa, mirando hacia la ventana.

El ambiente es tan denso como bizarro, ya que la novia de Beni le va reclamando todo el camino que es un coqueto de lo peor, pero en los semáforos, cuando toca rojo, los dos se trenzan en un apasionado beso y yo no sé si reír o llorar.

Clara no da señales de vida, mientras que la mirada de Alex se encuentra con la mía. Parece a punto de decir alguna broma, pero no encuentra el momento.

Nos dejan en casa de Clara, y Alex se despide a duras penas.

Clara se va derecho a la ducha sin decir nada más, luego es mi turno y cuando salgo con una pijama prestada puesta, la encuentro cepillándose con furia.

―Todo se salió de control, no se suponía que iba a terminar así―le digo enrollando inconscientemente un extremo de la blusa―Nos estábamos divirtiendo antes ¿a qué sí?―digo dejándome caer junto a ella.

―Un basurero Ana, una redada policial, todo en una noche.

―Ya te he dicho no siempre es así.

―Lo tomas como si fuera muy normal, y es una cosa tras otra―dice dejando caer el cepillo sobre el colchón―Y no veo que Alex tenga la más mínima intención de reivindicarse.

Me levanto como un resorte.

―Yo no espero que Alex cambie, sería muy tonto.

―Está bien, vivamos en el mundo de la negación, supongamos que sólo fueran amigos.

―Amigos, no es tanto como si lo fuéramos y a la vez es más complicado que eso―digo riendo.

―Suponiendo que lo fueran―insiste―.Los amigos no exponen a sus amigos al peligro. Tienes que ponerte un límite y dejar de intervenir en cada cosa que ocurra alrededor de él.

―Ya te lo expliqué miles de veces, no lo hago por él, sino para que Chino y sus locas amigas no me golpeen.

―Sigue diciendo eso, a lo mejor algún día tú te lo crees.

Se mete en la cama, se enreda en la sábana y me da la espalda. Un típico movimiento que quiere decir que la conversación está terminada.

―Vamos Clara, si te enojas conmigo no sé que voy a hacer.

Desde su capullo, me da un ultimatum.

―Sólo ten más cuidado, y no cuentes conmigo para la siguiente operación suicida. Si algo llegara a pasarte no quiero ser cómplice.

Me parece justo, pero me siento abandonada a la mitad de mi maravilloso proyecto.

Cepillo mis dientes con el dedo y me miro un momento en el espejo. Aunque me he comportado en forma impulsiva, no me siento diferente, de hecho, nunca me sentí tan cerca de cómo soy en verdad.

Quizá sea un desastre ¿es eso tan malo? ¿existe tal cosa como el balance? De todos modos, estoy segura de que no me habría preguntado ninguna de estas cosas si no hubiera pasado por tantos líos, y sí, Alex tiene algo que ver con eso, aunque sería injusto achacarle toda la culpa.

Cuando pienso en él, hay un cosquilleo en mi estómago.

―Detén eso―digo bajando la mirada hacia mi ombligo―.Nosotros no pensamos en Alex de esa manera.

Nosotros no.

Yo no.

¡Lo juro!

La tonta de Clara pone ideas en mi mente.

♥ ♥ ♥



Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro