Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

Friday Night Live

Durante toda la semana Alex y yo somos uña y mugre, lo que no deja de causar curiosidad a los compañeros y maestros. Nuestras participaciones en clase empiezan a ser de las mejores, lo mismo que las tareas y los trabajos, incluso en las otras materias donde no somos equipo.

Vanesa y Daniel están gratamente sorprendidos, mientras que Valeria hace berrinches cuando cree que no la vemos. Sólo basta que voltee a mi lugar para que se muerda la lengua y guarde sus comentarios venenosos. Parece que se tomó muy en serio mi amenaza del otro día.

De hecho ha empezado a circular el rumor de que yo también soy una malosa, ¿me pregunto quién habrá podido a esparcir tales comentarios? Lo más gracioso es que nadie entiende realmente nada lo que ocurre conmigo. El otro día en los pasillos escuché a un par de chicas de primero que también son amigas de Valeria decir algo muy gracioso.

―... es una pandillera, fue la que empezó la pelea afuera de la escuela.

―¡Lo sabía!―decía la otra tapándose la boca―.Pero... ¿no es ella y el otro chico los que siempre están haciendo las tareas en el patio?

Las dos se encogen de hombros y proceden a quebrarse la cabeza con tal de no descartar la teoría de que ahora soy una chica problema.

Quizá mi comportamiento poco inofensivo y la ocasional compañía de los amigos de Alex también reafirmen esos rumores, lo cuál no hace sino confirmar mi opinión sobre algino de mis compañeros, respecto a la facilidad con que la que se dejan impresionar.

―Tonterías, Anabel es una buena chica―escuché decir a Daniel cuando dejaba el laboratorio de Biología en otra ocasión―.Deberían dejar de decir mentiras sobre ella.

Por supuesto que casi me siento tentada a recargarme en la pared apretando los cuadernos contra mi corazón y a suspirar soñadoramente. ¡No es cualquier persona defendiendo mi honor! ¡Es el dulce Daniel!

Lo curioso es que no estoy tan emocionada como sé que debería. Me da gusto sí. Y quizá hasta me haya sonrojado un poco, pero es todo. Antes habría dado cabriolas y chocado mis talones en el aire con escuchar sus palabras. No digo que no me encantaría tener una oportunidad con él, tan guapo y lindo como es, pero el hecho de que sea amable, no quiere decir que yo le guste.

¿No es todo maravilloso? Ahora puedo divagar y preocuparme por cosas normales como cualquier chica. Debería agradecer a Chino y a Carmina por complicarlo todo y hacerme valorar las cómodas simplezas de la vida escolar.

En casa canta otro gallo. Mamá entra constantemente a mi habitación mientras hago la tarea y chateo con Alex y Clara al mismo tiempo. La matriarca llega con el pretexto de llevarse mi ropa sucia pero echa miraditas hacia el monitor tanto como puede. Yo tengo que aguantarme el coraje porque si lo demuestro, creerá que le estoy ocultando algo.

¡Estoy harta de las violaciones a mi intimidad! Incluso papá parece haberse enterado apenas de que existo. Pasa de vez en cuando por el pasillo y va silvando o tarareando canciones que indirectamente aluden al amor joven.

Quisiera hacerles una intervención a esos dos y explicarles que: a) Alex no es un drogadicto y tampoco un pandillero (actualmente) y b) que tampoco estoy enamorada de él.

¿Es que un chico y una chica no pueden ser amigos sin que todo mundo asuma que se gustan?

Pues bien, otro viernes en la noche ha llegado y estamos donde siempre en las tardes. Yo metida en la computadora con un cerro de tareas sobre el escritorio, con Clara y Alex en línea.

Clarangel:¿Ya le madaste su besito de buenas noches?

Anabee: No, pero te puedo mandar un golpeador a tí.

Clarangel: Uy, ¿tú novio me va a golpear?

Anabee: Emoticón furioso.

En una ventana aparte...

Alx: Odio Facebook, te odio por obligarme a abrir una cuenta.

Anabee: ¡Amargado!

Alx:Tú lo serás.

Anabee: Elimínalo cuando aprobemos.

Alx: Estoy furioso.

Anabee: No tienes qué decirlo, usa un emoticón. :)

Alx: Eso es para niñas.

Anabee: El macho ha hablado.

Alx: Latosa, me voy a dormir.

Anabee:¿Tú? ¿Tan temprano?

Alx: A los machos también nos da sueño. Adios. No te quedes viendo cochinadas hasta tarde.

Anabee: Ja ja, por eso las veo temprano.

Alx: No lo dudo.

Cuando Alex se desconecta siento un gran alivio. Que se quede en casa es un factor para mi paz mental.

A las nueve de la noche ya tengo la pijama puesta y me meto a la cama, para ver(por fin) el DVD de Avengers. Me quedo dormida a la mitad de un chiste de Tony Stark y caigo en un sueño profundo.

De pronto estoy en la convención al momento de premiar los proyectos y a los ganadores de los torneos de diferentes materias. Por alguna razón, el lugar luce como la ceremonia de los Oscares. Alex y yo estamos vestidos de gala, y no sobra decir que se ve guapísimo. Luego de las nominaciones en la categoría a mejor maqueta subimos a recibir nuestros premios, Alex me lleva por el brazo pero entonces yo me tropiezo en la escaleras y caigo de boca con mi vestido todo desparramado.

Me despierto de un sobresalto, con el corazón latiendome de prisa ¿que no puedo probar el éxito ni en sueños? Pero entonces tengo otro motivo para sobresaltarme ¡un ladrón entrando por mi ventana!

Agarro de la mesilla de noche mi ejemplar enciclópédico de 500 páginas y me levanto dispuesta a mandar a volar al intruso, preparando también mi garganta para gritar a mis padres como una histérica

―¡No, Alicia! ¡Soy yo!

Enfurecida, enciendo la luz

―¿Carmina? ¿Qué haces aquí?

―Vine a visitarte.

―Es muy tarde para visitas.

Se sienta en el borde la ventana y me sonríe.

―Está bien, vengo a invitarte a salir, una noche de chicas.

―¿Tú y yo?

―Y si tienes más amigas...

―Pues si tengo. Pero no entiendo porque eres tan amable de pronto. Cuando nos conocimos me dio la impresión de que te caía mal y aparte de eso, tienes cierta actitud hacia mí.

―¿Eso es lo que crees? Es que así soy yo, no lo tomes personal―dice tomando un lapicero que está sobre mi cómoda e inspeccionándolo, me acerco y se lo quito de las manos, pero luego agarra uno de mis osos de peluche―.Como siempre que veo a Alex estás con él, se me hizo absurdo que tú y yo no fuéramos amigas, así que se me ocurrió que podríamos hacer algo divertido juntas.

Apago la luz y me meto a la cama.

―Estoy harta de repetirlo, estoy con Alex por el trabajo, no por gusto―me cubro con la sábana y me doy media vuelta―.Vete a casa Carmina.

Ella se para sobre mi cama.

―Qué persona tan deprimente, todas las chicas mueren por salir el fin de semana y tú te quedas a dormir.

Levanto la cabeza sólo para responder.

―Yo ya tengo una amiga y cuento con ella para todo. No te necesito a tí, buenas noches.

Y es la pura verdad. Clara incluso ha pagado el precio de ayudarme. Resulta que sus papás la descubrieron cuando usó el coche para llevarme a la casa de Alex y resolvieron qué, si podía conducir, también podía ir a la escuela. Así que todavía cojeando un poco, Clara iba a volver a clases el lunes. Razón por la que ella no ha dejado de reclamarme cada vez que puede.

―Pues siempre te veo con Alex―vuelve a lo mismo―.Si no te diviertes cuando eres joven ¿entonces cuando?

Entorno los ojos y resoplo.

―Clara y yo íbamos a algunas fiestas, se lastimó el pie en la fiesta del muelle nada menos.

―Y debe haber sido muy lindo todo, pero no se compara con la tocada de la bodega, varias bandas de rock, competencia de patinetas, lo que quieras tomar...

Admito que suena divertido. Una vez Clara y yo nos propusimos ir para conocer a algún chico rockero guapo. Pero nos daba un poco de miedo porque se decían algunas cosas no muy buenas de esos eventos, como que todas invariablemente terminaban con peleas, disturbios e incendios, dónde la policía rodeaba el lugar y los bomberos llegaban derrrapando.

Seamos realistas, no sé de que me espanto, esas cosas ya las he vivido y además, he tenido que ver con ellas. Ouch.

―Te concedo el beneficio de la duda en que puede ser divertido, pero tanta amabilidad de tu parte me parece sospechosa.

Carmina se pone a brincar en la cama.

―Qué desconfiada eres, yo vengo en buen plan ¿y así me lo pagas?

Me tapo de nuevo por completo. Merezco una mísera noche sin preocuparme porque ella y Alex se reúnan...pensándolo bien, si yo voy con Carmina, así voy a estar segura de que no corra a los brazos de él.

Como valoro mi vida aunque no sea perfecta, me destapo y salgo de la cama.

―Ok, vamos, pero quiero que sepas que no confío nada en tí.

―¡Haces bien!―dice ella sacudiéndome por el hombro, radiante de felicidad.

Cuando el coche se detuvo delante de la bodega, Clara no entendía bien que hacía en medio de un montón de extraños. Carmina había conseguido que un grupo de amigos y amigas la llevaran a mi casa y luego a la de Clara. Yo sospechaba que un par de las chicas que iba con nosotros en el asiento trasero era una de las cómplices de Chino, ya que nos miraba a las dos de forma asesina.

Al menos al entrar no nos llevamos una sorpresa desagradable, pues era exacto cómo uno se imaginaría que una tocada podía ser. Clara viste un vestidito violeta y yo una blusa azul pastel, lo que nos hace resaltar en la marea de camisetas negras y tatuajes como dos payasos en un funeral.

Llegamos justo cuando una banda, cuyo vocalista gritaba frases ininteligibles, terminaba de tocar. La siguiente ya se preparaba.

Hacía mucho calor y el ambiente era muy encerrado, pero fue dejándonos de importar con el paso de los minutos. Chicos y chicas saltaban con euforia al ritmo de una canción que nos encantó.

―Si quieren algo de tomar, pueden ir por allá―nos indicó Carmina con un cabeceo y despidiéndose un momento para saludar a otros chicos.

―Se me hace mucha amabilidad para invitarnos―dice Clara.

―Ya sé, yo tampoco confío en ella.

―¿Qué hacemos aquí entonces? Todavía no puedo caminar bien, sin mencionar que ya me estoy colmando del círculo de amistades de tú Alex.

Le doy un manazo y luego la arrastro hacia el otro extremo del almacén donde están las bebidas.

―Vamos Clara, hace tiempo que no salimos, es hora de que nos divirtamos un poco.

―¡Tú no eres mi amiga!―dice echándose a reír.

Luego de un rato nos damos cuenta de que la mala fama no hace justicia al lugar. Si la música es más estridente, y si, hay algunos muchachos que parecen ex-presidiarios, pero fuera de eso todos son bastante pacíficos. Fuera de algunas miraditas del tipo "qué hacen estás aquí" nadie se mete con nosotros.

Un joven, bastante abierto de mente por decirlo así, no tiene ningún problema en ofrecernos cervezas aunque está claro que somos menores. Clara y yo optamos por una soda porque el alcohol no nos sienta nada bien.

Así es, Clara y yo dejamos de ser vírgenes alcohólicas hace tiempo. Un veinticinco de diciembre fuí a visitarla a su casa, y mientras sus padres y tíos celebraban en la sala, nosotras tuvimos nuestra propia fiesta. Clara trajo a su habitación un par de cervezas de contrabando y las probamos muertas de curiosidad y sintiendo la cosquillita de saber que hacíamos algo malo. Al principio todo fue risas, y ponernos los vestidos de su mamá y los sombreros de ala ancha de su abuela, después convertimos el baño en un océano de lágrimas y vómito.

De eso salió una enseñanza muy valiosa: no estamos listas para beber en público

Más tarde Carmina nos encuentra saltando (Clara lo hace sobre un pie) mientras cantamos a grito pelado el coro de una canción, que por suerte es repetitivo tanto como pegajoso.

―¡Carmina!―gritamos la dos embrigadas de euforia y azúcar después de la tercer lata de soda de la noche―¡Ven a bailar con nosotras amiga!

―Iba a preguntarles si se la pasaban bien.

―¡Mejor no se puede!―gritamos al mismo tiempo.

Por alguna razón, ella no parece muy conforme con nuestra alegría.

Luego de un cambio de bandas, acompaño a Clara a uno de los baños del fondo. La fila es algo larga y huele feo. La diversión tiene un precio ¿no?

Cuando todavía faltan varias chicas antes del turno de mi amiga, voy a la rampa de patinetas. Es altísima y las increíbles suertes de los chicos, y algunas chicas me dejan con la boca abierta. En especial cuando una de ellas da un salto espectacular que hace que grite de emoción.

―Hola grandota―dice Beni a mi lado y sonriendo de oreja a oreja.

―Espero que hoy te comportes―le advierto, lamentando que no haya un tazón de guacamole picante cerca.

―Sí, lástima, mi novia ya regresó conmigo, pero si alguien te molesta-dice arrimándose mucho-.Tú nada maś dime.

Es una suerte que una chica que mide el triple de Beni y tiene complexión gruesa aparezca para darle un coscorrón.

―¡Por eso terminé contigo! ¿Crees que cualquier mujer se va a resistir si le coqueteas?

Me voy alejando de puntitas mientras Beni se deshace en disculpas.

Logro escapar al otro lado de la rampa, el cuál es un buen lugar porque hay grandes bocinas que separan el escenario de la sección de patinetas. Me subo a una de las bocinas para no perder detalle de las bandas ni de la exhibición.

Suelto un grito cuando un chico hace un aterrizaje limpio y abajo de la bocina hay otros chicos que tambien celebran.

―¿Anabel?―dice Alex que se asoma de entre los muchachos.

Yo me quedo helada, luego miro hacia donde toca la banda y veo a Carmina que viene a buscarnos a Clara y a mí.

*** Continuará...

Gracias por leer, deja tu votito y recuerda añadir la historia a tu lista de lectura, byee 😘


Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro