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Capítulo 7 Imaginación

La semana pasó volando, era momento del tan esperado festival en honor al estudiante, claro que nadie lo veía así.

A donde sea que se mirara la escuela estaba totalmente decorada, había tanto puestos de comida como puestos de juegos. Se escuchaban risas ensordecedoras por todas partes, había personas corriendo y otras haciendo filas interminables, todo el lugar tenía la alegría rebosando en cada una de sus esquinas.

Los estudiantes participaban en juegos y los maestros intentaban divertirse por igual. Varios héroes profesionales fueron invitados como seguridad, no obstante, fue a lo último a lo que se dedicaron desde que pisaron la escuela.
Siendo la mayoría de héroes egresados de la escuela quisieron revivir sus tiempos de antaño, permitiendo a su adolescente interior salir una vez más a divertirse.

Dos alumnos del primer grado esperaban en las puertas de la escuela para entrar al festival; los festivales en esa escuela eran enormes debido a la  proporción que ofrecen los terrenos de la escuela.
Quien fuera a quien estaban esperando venía tarde, varios transeúntes del festival los veían esperando, hubo incluso quienes pasaron por el lugar más de una vez.

“¿Crees que vengan?” preguntó un peliverde a su amigo, quien se encontraba sentado en un escalón a su derecha. “Vienen muy tarde”

“Tal vez debamos adelantarnos.” respondió sin muchos ánimos. “Ni siquiera responden los mensajes.”

Izuku y Shouto llevaban cerca de treinta minutos esperando la presencia prometida de Kirishima y Bakugo, aunque éste último fue más a regañadientes.

“¡Aquí estamos!” se escuchó a lo lejos a lo que los dos chicos voltearon a ver de quienes se trataba, a pesar de la respuesta ser muy obvia.

Kirishima y Bakugo se acercaban a un paso normal. Para no esperar más, se dirigieron a ellos haciendo que el encuentro fuese más rápido.

“¿Por qué tardaron tanto?” preguntó el medio albino. La verdad esperar no es algo que le agrade mucho.

“Lo sentimos” se disculpó el pelirrojo en nombre de ambos, mientras se rascaba la parte trasera de su cabeza. “Ya estamos aquí, hay que disfrutar.”

Los cuatro chicos se dirigían a los puestos de comida, la primera -y probablemente única- de las cosas que querían hacer era probar la comida.
Bakugo caminaba atrás de todos, no tenía muchas ganas de convivir demasiado, no era de su estilo ser el amigo buena onda que se lleva bien con todas las personas que ve. Tenía sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, provocando que su chaqueta y playera se curvearan en esa parte.
Ésto Shouto lo pudo notar a la perfección con solo una mirada. Bakugo no parecía estar contento para nada; ralentizó sus pasos para quedar a la par con el rubio, dejando adelante charlando a su amigo y el pelirrojo.

“No querías venir.” se apresuró a decir Todoroki cuando quedó junto al de cabello cenizo después de seguirle el paso. No era una pregunta, él ya lo sabía de todos modos, desde el momento en que aceptaron ir la expresión de su compañero no fue más que disgusto en todo su esplendor.

“¿Y qué si es así?” preguntó arisco, como acostumbraba ser.

“No tenías que venir si no querías” ignoró la pregunta antes hecha. “No es como que seas necesario aquí. Y no me veas así,” en ningún momento lo volteó a ver, solo supo cómo lo miraba por la pesada esencia de sus ojos sobre él. “No digo que por eso yo sea más importante aquí que tú o cualquiera. Solo digo que estés o no estés los demás se van a divertir, y que si no es de tu agrado este ambiente mejor no te arriesgues a incomodarte a ti.”

“Parece que hoy estás muy parlanchín” dijo, sin quitar la mirada asesina que tenía desde que el otro empezó a hablarle.

“Nunca dije que fuera callado.” concluyó, enfureciendo aún más a su acompañante.

“¿Me estás provocando?” a punto de estallar preguntó de forma retórica; desde luego que el otro lo hacía para molestarlo, para medir su paciencia.

“Como sea.” evitó la pregunta y antes que el otro le reprochara algo, dijo “Los perdí de vista”.

Se refería a sus amigos, Kirishima y Midoriya. Ellos iban al frente, mientras él hablaba con el cenizo. Nunca fue muy bueno para encontrar lugares, más bien tenía una facilidad para perderse por cualquier lado.

El cenizo detuvo su andar y miró a todas partes, él tampoco sabía dónde estaban. Si le preguntaban era culpa del distractor a su lado que se hacía llamar Shouto Todoroki.

“Mierda.” bufó cruzando sus brazos, recordó que no llevaba su celular, ya que al ser el festival dentro de la escuela dudó necesitarlo.

Estaban en una parte hermosa de la escuela; una fuente en medio del lugar, rodeado de arbustos, rosas, tulipanes y algunos lirios se asomaban por la vista verdosa del lugar, eso lo acompañaba el olor a agua fresca y la tierra mojada -posiblemente recién regada-. El único que lo notaba, por su siempre serena personalidad, era Todoroki. Mientras Bakugo se sentó sobre la fuente para descansar un rato, si estaba perdido no le veía sentido a seguir caminando.

Se dedicó a maldecir en su cabeza el infortunio de haber quedado a solas con el más alto. Era su rival, no su amigo.
Pero sus ojos y cabeza, tal vez junto al corazón, se aliaron para jugarle una mala broma.

No podía creer lo que estaba viendo, más bien cómo lo estaba viendo.
Él sentado en la fuente, al descubierto del ruido del agua cayendo y la tranquilidad que eso le provocaba, junto con la imagen de hebras tanto rojas como blancas revoloteando por la nuca del contrario, sus pestañas pequeñas y delicadas, su ojo azul como el cielo y su ojo grisáceo, uno bañado por una cicatriz y el otro como si no tuviera imperfecciones, su nariz refinada y su piel. Era como una vista que solo se podía apreciar una vez en la vida por personas privilegiadas. No se había dado cuenta de lo atractivo que el bicolor era.

“¿Katsuki?” Todoroki volteó a ver a su acompañante en aquél solitario lugar.

Pudo sentir cómo su corazón se detenía al escuchar su nombre dicho por los labios del más alto. Rogaba que en su cara no se pintaran sus pensamientos en un rubor, porque a pesar de la noche ser fresca, él se sentía hirviendo de la cara y con la respiración que solo un deportista después de correr un maratón debería tener.
Bakugo se levantó de el lugar que ocupaba en la fuente y se acercó al bicolor a paso lento. Podía él mismo sentir cómo se lo estaba prácticamente comiendo con la mirada. No le gustaba esta sensación de deseo que lo invadió de un momento a otro, quería tenerlo más cerca, quería chocar sus cuerpos, quería entrelazar sus dedos en las hebras de ambos colores. Tal vez, quería algo más.

“¿Bakugo?” llamó el otro confundido.

Siguió su rumbo al más alto, y al momento de llegar no pudo tomar control de sí mismo y se vió juntando sus labios; de no ser por una interrupción que no tenía prevista.

“¿Bakugo?” su cuerpo se vió zarandeado por el brazo ajeno que intentaba atraer su atención. “Tierra llamando a Bakugo” molestó al darse cuenta que no había respuesta del otro.

Se vió perdido. Aún sentado en la fuente con las vista a la nada, donde unos momentos atrás se encontraba parado su acompañante. Agitó su cabeza de un lado a otro para recobrar la postura y viendo a su acompañe un poco preocupado y a la vez molesto.

“¿Me estabas escuchando?”

“La verdad no, y no me importa mucho.” se mostró como siempre hablaba, a pesar de que los latidos de su corazón se escuchaban resonantes en sus oídos, como si lo tuviera a un lado de éstos.

“¿Entonces no quieres comer?” el más alto alzó una ceja. Algo le ocultaba el cenizo, pero se cuestionó si debía importarle o no.

El cenizo instintivamente llevó su mano a su estómago como indicio de que en realidad tenía hambre. Pero no le podía decir que no lo estaba escuchando, no le podía decir lo que estaba pensando. Porque ni siquiera él sabía lo que pasaba por su mente para mostrarle esos escenarios.

“Si, tienes hambre.” frunció el ceño un poco irritado por el comportamiento del otro. “Te decía que intentemos buscar el camino al festival para ir por algo de comer.”

“Como sea” la verdad no quería regresar a un lugar ruidoso lleno de personas gritando. Pero tenía hambre.

“No te entiendo.” el cenizo lo volteó a ver por sus palabras. “Primero dices que no tienes hambre, pero ahora parece que sí la tienes. No querías venir al festival, pero aun así viniste.” continuó, los actos del cenizo eran imposibles de descifrar para él. “¿Por qué?”.

“No sé de qué hablas” y era la verdad, no lo entendía en absoluto.

“¿Por qué harías algo que no te gusta hacer?”

“Porque dije que vendría”

“¿Y qué? Pudiste cancelar.”

“¿Tanto te molesta mi presencia aqui?” preguntó provocándole, le parecía raro que alguien tan calmado se enojara a esa escala, le parecía algo divertido.

“No es eso” frunció nuevamente el ceño. “No me importas, como para que me moleste o no tu presencia.” sonó frío, pero no eran amigos en primer lugar.

“¿Y qué tiene? A mí todo me molesta, incluso estar con amigos. Pero no por eso voy a dejar de hacer las cosas.” dijo algo enojado él también, él lo respetaba aun con sus cosas raras de chico genio, que el otro hiciera lo mismo con él. “Si digo que haré algo, lo hago.”

El bicolor destensó su ceño y sus hombros que inconscientemente elevó. Luego cerró sus ojos y dibujó una leve sonrisa en sus labios. No lo entendía para nada, pero algo le llamaba la atención, quizá sea que era alguien impredecible para él o tal vez le atraía algo que no estaba dispuesto a descubrir.

“Eres imposible” susurró para sí mismo, pero el contrario lo escuchó.

“Y tú muy molesto” le replicó.

Ambos chicos caminaban uno al lado del otro por el camino que recordaban haber recorrido cuando llegaron. No sabían a dónde se dirigían, puesto que sus conocimientos de la estructura escolar no eran muchos, pero iban en silencio, no era incómodo como se pensaría que lo era, más bien fue un silencio necesario para aclarar sus mentes. Uno más que otro, desde luego.

Bakugo aún no podía dejar de reprimirse lo que había pensado, se maldijo una y mil veces, luego a su cerebro, luego a sus ojos, luego a su corazón, y por último al bicolor. No entendía porqué su imaginación jugaba de esa forma por él, no caería.

Pero inconscientemente volvió a pensar en la imagen del bicolor mirándolo, esos ojos heterocromáticos, se preguntaba si solo era atracción física, algo que un adolescente atraviesa inevitablemente en su vida, pero esperaba que las alucinaciones se debieran al hambre, porque no quería que algo más pasara.

“¿Quién es tu familia?” preguntó cansado de no llegar a ningún lugar y en un vasto silencio.

Eso lo sorprendió. “Mi papá y mamá” dijo sin ninguna emoción, de solo recordar a su mamá el vello se le erizaba.

Shouto

“¿Si?” preguntó volteando a ver al cenizo, quien le devolvió la mirada confundido. No podía creerlo, había escuchado perfecta y claramente que lo llamaban, y sobre todo que era la voz de Bakugo quien lo hacía.

“¿Qué te pasa? ¿Tanta hambre te volvió loco?” preguntó en broma, aunque sí pintaba seriedad en su rostro, no se esperaba una reacción tan disfuncional en el rostro del más alto.

“No es nada” volvió a su mirada normal, no era la primera vez que le pasaba y no sería la última. Es más, a cualquier persona le podía pasar, no era algo raro.

Bakugo no le creyó, nadie ponía una cara de espanto por “nada”. Pero no le tomaría mucho problema si el otro tampoco lo hacía.

Ambos chicos siguieron caminando hasta poder dar con el centro del festival, no supieron com6o se perdieron ni cómo dieron de regreso, lo único que sabían era que tenían hambre.

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Hola ;)
¿Se esperaban una actualización en la madrugada?
Yo tampoco jeje

Muchas cosas que decir, primero, gracias por todos los votos y comentarios hermosos que he recibido, me hacen feliz.
Segundo, la parte donde dice “Parece que hoy estás muy parlanchín” “Nunca dije que fuera callado” es una escena sacada del anime Bungou Stray Dogs, porque no lo pude evitar y lo tenía que poner.

Iba a poner otra cosa pero se me olvidó qué era :p así que procedo a volver a mi tumba. ⌐■-■

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