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5. Frustraciones

Todas las mañanas sin falta, SeHun llevaba al pequeño a clases y nunca perdía el tiempo para robarle algunos besos a su novia cuando nadie los veía. Él realmente se sentía feliz, casi como "un hombre nuevo", como le había dicho a JunMyeon, su más grande amigo luego de BaekHyun. Sin embargo, notaba que había algo que lo hacía sentir alterado. Era como si mirara una habitación perfectamente acomodada, pero algún elemento indetectable alterase la paz del ambiente para hacerlo ver un caos. Cuando besaba a su novia, cuando se acostaba con ella... las cosas le resultaban un tanto diferente de antes cuando estaba con otras chicas y no entendía por qué. ¿Era porque ahora había sentimientos de por medio? ¿Porque la había declarado como única para él?

Oh SeHun sentía un gran vacío en su pecho que sólo desaparecía al estar con BaekHyun, y sin embargo, él lo atribuía a que era su mejor amigo y no tenía nada que ver con lo que sentía con Joy. Porque, obviamente, no había ninguna otra clase de sentimientos más que ese amor intenso de hermanos que se conocían desde muy tierna edad. Definitivamente no tenía por qué ponerse celoso de ver a MinSeok de la mano con ChanYeol y BaekHyun, porque era simplemente tonto. Él había estado conforme con esa relación durante dos años, ¿y ahora qué? ¿Por qué sentía que de alguna forma BaekHyun cada vez se alejaba más sentimentalmente? Lo notaba distante, y a pesar de que ambos se llevaban muy bien delante de MinSeok —quien ahora comía mucho más que antes y sonreía un poco más, hasta soltaba algunas palabras seguidas—, en la intimidad, sólo ellos dos, las cosas estaban tensas como una cuerda de guitarra afinada. Ya no más SeHunnie, ya no más acurrucarse contra el pequeño cuerpo de su mejor amigo, ya no más ataques de cosquillas, ya no más...

—¿Estás enojado conmigo? —atinó a preguntar SeHun en un pequeño encuentro que tuvieron antes de que se fuera a trabajar—. Baek, te siento a mil kilómetros de distancia.

—No es nada, solo estoy muy sumergido en mis cosas... —murmuró al aire el mayor quitándole la chaqueta a MinSeok, quien jugaba al Candy Crush con el celular de este.

—A la noche hablamos —le advirtió.

Sin embargo, cuando regresó esa noche, BaekHyun ya estaba dormido. O al menos así parecía, porque cuando lo llamó entre susurros este no le respondió.

Las cosas comenzaron a decaer aún más entre ellos a partir de los siguientes días y SeHun no sabía cómo hacer para que BaekHyun no se le escurriera de las manos. Baek a veces dormía en lo de ChanYeol y lo esquivaba en los desayunos, se marchaba antes, o se hacía el de sueño pesado. JunMyeon lo miraba con desaprobación cada vez que SeHun le hablaba del tema, como diciendo, "te pasa por pendejo y no darte cuenta de la situación", pero ¿cuál era la maldita situación? ¿¡De qué diablos se estaba perdiendo!?

Y eso no fue lo único malo. Las cosas iban demasiado en picada, porque lo que peor lo puso en esas semanas fue ver a BaekHyun paseándose únicamente con una toalla por la casa, dejando ver sus carnosos muslos que hasta ese maldito día jamás le habían movido un pelo.

Pero una carpa creció dentro de su pantalón al verlo bambolear las caderas de un lado al otro por la habitación buscando su ropa rosa y jodidamente sexy. Y sí, él denominó esa camiseta rosada ajustada a su delgada figura y los jeans de cuero rasgado negros igual de apretados como malditamente calientes.

Y él tuvo una erección.

Y sólo se vino pensando en Baek.

Y eso no podía estar más mal.

Porque Baek era su mejor amigo.

—Tierra llamando a mi novio —canturreó Joy colgándose de su brazo. Mierda, otra vez se había tildado en medio de una conversación con ella—. ¿Estás ahí?

El pánico atacó a SeHun. Él simplemente no podía, ya no... simplemente necesitaba apartarse de cualquier sentimiento hacia Baek, y lo mejor que podía hacer era concentrarse en ella.

—Joy, yo... no puedo seguir con esto.

Esperen, ¿qué?

SeHun incluso se quedó en shock ante sus propias palabras, pero ella simplemente suspiró y acomodó mejor su cabello ahora rojo fuerte.

—A decir verdad, ya me lo esperaba —murmuró muy por lo bajo, aunque sin soltar su brazo—. Aunque siempre quise tener un mejor amigo gay. ¡Eso es mejor!

—¿Gay? —preguntó conmocionado SeHun, apartándose un paso. No, no podía ser que ella supiera, tan sólo había sido una vez, una sola, no...—. ¡Yo no soy gay!

—Ah, está bien SeHunnie, no tienes de qué avergonzarte.

—No soy gay.

Joy parpadeó.

—Está bien, te creo. —La joven sonrió amplio y le tomó la mano—. Ven, acompáñame a comprarme unos jeans.

SeHun no se esperaba que Joy lo metiera con él en un maldito probador, se quitara los jeans viejos que llevaba y se probase los nuevos, mientras le enseñaba unas redondas nalgas con una tanga roja que en cualquier otra ocasión, SeHun no hubiera tardado ni dos segundos en quitarle.

Pero su amiguito no se levantó.

Sin embargo, eso no significaba que él fuese gay, ni nada menos.

Sólo... necesitaba un tiempo a solas con su amigo para hacerlo entrar en razón.

Y a pesar de todo, ella no lo miró y tampoco buscó reacciones en él, pero SeHun se sintió demasiado avergonzado e incluso expuesto y se excusó para volver a casa. Durante todo el camino, pensó en... bueno, no se puede decir, pero en cosas muy sucias con chicas, y su amigo siquiera amagó, ni pinchó, ni tiró... simplemente... murió.

—¿Qué rayos te pasa, amiguito? ¿Por qué hoy no tienes ganas de vivir, eh? —lo acusó antes de abrir el departamento.

Metió las llaves en la cerradura y abrió la puerta de forma furiosa, rozando lo escandaloso, llamando la atención de los dos presentes en el departamento. Ambos levantaron la cabeza para verlo, y SeHun se guardó un gruñido para sí mismo.

—¿Cómo te fue? —preguntó BaekHyun cuando entró a la casa. Estaba haciendo la tarea con MinSeok sobre la mesa que había en la sala de estar.

—Genial —mintió—. Estoy muy agotado, ya sabes. Me voy a dar una ducha y a dormir.

—¿No vas a cenar? —La curiosidad de BaekHyun comenzó a despertar al verlo actuar tan extraño, rascándose de forma nerviosa la nuca y desviando la mirada hacia cualquier lado menos a los ojos de su compañero de piso.

—No, yo... simplemente me voy a dar una ducha y a dormir —repitió. Le sacudió el cabello a MinSeok y desapareció por el pasillo.

En el baño, su ducha demoró unos pocos segundos, puesto que el ruido de la ducha le trajo recuerdos de los que le dieron ganas de huir. Y cuando se echó en la cama a dormir, no pudo pegar un ojo. Su cabeza seguía dando vueltas a lo que había sucedido con Joy. Él no era gay. No lo era. No podía serlo. Pensar en alguien acercando algo a su culo le dejó el corazón tan acelerado que pensó que iba a vomitar, y de repente se sintió como si estuviera todavía en el baño, con el ruido del agua de las duchas de fondo, y olor a cigarrillo, y...

—¿Estás bien? —Ni siquiera se había dado cuenta de que BaekHyun entró al cuarto, pero estaba trepando a la cama. Su mera presencia lo hizo sobresaltar, y casi se cae de la cama—. Luces alterado.

—Estoy bien —mintió.

BaekHyun murmuró algo en respuesta y se acomodó bajo las sábanas, torturando a SeHun con su dulce calor corporal. Ni siquiera estaban tan cerca, pero la sola idea de aquella tibieza en la misma superficie le dejó el pecho sintiéndose apretado y sucias fantasías dando vuelta en el fondo de su mente.

Ese día, SeHun durmió en el sofá, y comenzaría a hacerlo todos los días a partir de ese entonces. Porque definitivamente no estaba sintiendo nada por Byun BaekHyun, y solo debía poner un poco más de distancia entre ellos para probarlo.


*


El joven de cabellos rosados observó ante el espejo del baño una vez más cómo había quedado su peinado. Estaba bien. Se sonrió y decidió salir a ver qué estaba haciendo MinSeok en lo que ambos esperaban a sus invitados; lo encontró sentado frente a la tele mirando Pororo como todos los días. Él definitivamente iba a denunciar a ese canal por hacer maratones de ese dibujito que captaba mejor la atención de MinSeok que él.

—Minnie, hoy viene Chen, lo recuerdas, ¿verdad?

El pequeño lo miró con los ojos demasiado abiertos y Baek se rió apenas. Aunque bueno, él absolutamente tampoco lo recordó ese día hasta las once de la mañana, cuando LuHan, el padre de JongDae, se encargó de acosarlo por teléfono para "refrescar su memoria". Tuvo que ordenar aquel pequeño desastre que era el departamento, pasar un trapo por el suelo de la cocina que tenía leche con chocolate pegajosa del día anterior, tirar los calzones de SeHun —últimamente llenos de sustancias masculinas con un fuerte olor— en la lavadora, y acomodar unas pocas cosas más. Él siempre intentaba mantener el orden en la casa para que luego no fuera un infierno en vida traer armonía al hogar.

La verdad, estaba entre emocionado y nervioso por la llegada de sus invitados. Resulta que BaekHyun se cruzó una vez en la entrada del colegio de MinSeok a la pareja conformada por LuHan y JongIn, y desde ahí que el mayor de esa relación no se le despegaba. No es que se quejara, a decir verdad; LuHan poco a poco se estaba abriendo paso hacia su corazón y BaekHyun sabía que no faltaba mucho para considerarlo un amigo digno de su confianza. No teniendo muchas personas en su círculo cercano más que SeHun y ChanYeol —si es que se podía contar últimamente a SeHun como alguien cercano—, para BaekHyun era un gran paso dejar a alguien más acercarse a él.

Para dar un paso más y conocerse aún mejor, con LuHan decidieron juntarse en el departamento de BaekHyun para que Chen saliera de casa y se divirtiera con MinSeok, quien era al parecer su amigo más cercano en la escuela. Ellos tenían una extraña relación según Joy... la señorita Park, en la cual MinSeok guiaba a Chen por todo el salón mientras este parloteaba sin pausas. Una relación simbiótica, sin lugar a dudas.

Esa tarde, su sobrino llevaba ahora unos pequeños pantalones de mezclilla, una sudadera miniatura color rojo y una bonita boina que no tardó en esconder detrás del sofá de la sala. BaekHyun iba vestido casi igual, aunque su sudadera era rosada y sus pantalones de mezclilla, mucho más ajustados a las piernas. Además vistió una bonita y sincera sonrisa cuando abrió la puerta y se encontró a LuHan tomado de la mano con Chen. El rubio le sonrió y Chen simplemente inclinó apenas la cabeza hacia un costado, como esperando escuchar la voz de su pequeño amigo.

—Bienvenidos —saludó Baek haciéndose a un lado en la puerta—. Pasen, pasen —los invitó.

JongDae, según lo que BaekHyun sabía, apenas podía ver más allá de un metro, y MinSeok de tanto tiempo compartido en la escuela con él, ya lo tenía asumido. Por lo que no tardó en acercarse al pequeño, quien le sonrió ampliamente como si fuese un gatito contento, y se dejó guiar en silencio hasta algún lugar de la casa.

LuHan y Baek habían estado observando todo aquello en silencio, dejándoles su espacio. BaekHyun había apretado sin querer, con un poquito más de fuerza, la mano del rubio, porque nunca había visto a su sobrino actuar con tanto interés sobre algo o alguien. Él realmente lo estaba cuidando, lo tuviera asumido MinSeok o no.

—¿Estás llorando? —se preguntaron al mismo tiempo.

Rieron ante la coincidencia y se limpiaron las lágrimas con sonrisas de oreja a oreja.

—Nunca había visto a alguien preocupándose tanto por Dae además de Kai y yo —admitió LuHan, mordiéndose la uña del pulgar—. Min es un sol.

—Y yo nunca había visto a MinSeok actuar de esta forma... preocupándose por él... —susurró—. Creo que ellos serán muy buenos amigos cuando crezcan.

—De eso no hay duda —dijo LuHan ensanchando su sonrisa—. ¡Espero que se casen antes de que me ponga viejo! Quiero salir joven en las fotos.

—¡LuHan! —lo regañó Baek con una risotada—. Sabes, yo también lo espero. Me pondría un traje rosa y corbata negra. Incluso si por ese entonces tuviera el cabello de otro color, me lo volvería a teñir de rosa también.

—Veo que tienes una pequeña obsesión con el color. —LuHan sonrió con calidez, una que se instaló en el pecho de BaekHyun. Se sintió tranquilo después de semanas por alguna fuerza desconocida, o tal vez no tan desconocida: la bella personalidad de su nuevo amigo.

Al parecer, Minnie no había sido el único en encontrar una nueva gran amistad desde que comenzaron a vivir juntos.

El día pasó en un santiamén: LuHan y BaekHyun se la pasaron charlando sobre sus vidas. LuHan era odontólogo, nació en China y durante su adolescencia vino a Seúl por intercambio hasta que decidió quedarse a vivir en Corea. Había conocido a JongIn a los pocos años por una extraña confusión en la cual sus respectivos correos extranjeros habían sido intercambiados. Ellos literalmente vivían en diferentes puntas del país, JongIn en Seúl y LuHan en Busan. El moreno recorrió toda esa distancia para intercambiar sus correos, pero resultó que la conexión entre ellos fue tan fuerte que decidió aceptar una oferta de trabajo en Seúl que antes había planeado rechazar, para poder estar cerca de LuHan. Luego el amor surgió por sí solo, y decidieron adoptar. Se encariñaron con Chen y se comprometieron en pagarle su tratamiento, aunque era probable que él de todas formas perdiera la vista de forma completa, cosa que ellos estaban intentando manejar con ayuda de un psicólogo. ¿Cómo explicarle a un niño que dejará de ver de a poco los dibujos en la tele, que tendrá que valerse en el mundo con ayuda de un bastón? No era algo que la pareja pudiera manejar por sí sola, así que de hecho, ellos también iban a terapia para sobreponerse a la tristeza y estar allí para JongDae.

BaekHyun se preguntaba si él y SeHun deberían hacer eso con MinSeok, aunque decidió dejarlo en el fondo de su mente por el momento.

Mientras tanto, él también le contó a LuHan un poco sobre su vida. Creció sin su padre ni hermana, la cual era madre de MinSeok. Se crió con SeHun ya que su madre se convirtió en la tutora cuando los padres del pelinegro fallecieron. Cuando llegaron a la universidad, decidieron mudarse a la casa que SeHun había heredado, trabajar y estudiar juntos. Les iba bien. BaekHyun tenía un novio del que había creído que estaba enamorado, pero últimamente se dio cuenta de sus verdaderos sentimientos. Así que ahora, le dijo a LuHan, estaba intentando superar lo que sentía por su compañero de departamento y corresponderle como debía a su novio.

La cosa era que se le estaba haciendo un poco imposible. Y eso lo hacía sentir sumamente culpable.

Entre chisme y chisme hablaron de tantas cosas que el día se les pasó volando. SeHun llegó tarde esa noche y se notó incómodo al ver a LuHan, pues este lo evaluaba de forma desaprobatoria luego de todo lo que BaekHyun le contó. LuHan prácticamente ya había adoptado durante esas horas al joven de cabellos rosados como su hermanito pequeño, y no iba a permitir que ese gigante le hiciera daño.

—LuHan, amigo y guardián de Baekkie —se autoproclamó ante SeHun cuando este le tendió la mano, curioso—. ¿Por qué has regresado tan tarde, jovencito?

BaekHyun se removió incómodo en el asiento. LuHan parecía su papá. SeHun sonrió de lado y eso lo crispó aún más.

—Trabajo en un maid café. —Se encogió de hombros mientras colgaba su abrigo en el perchero, junto a la campera de cuero del invitado y una pequeñita de mezclilla de quien supuso, era el hijo de LuHan del que había alcanzado a oír a escondidas en alguna charla de BaekHyun por teléfono—. ¿Ya cenaron?

—Sí, dejé comida para ti en el horno —respondió BaekHyun sin mirarlo—. Espero que te guste.

SeHun asintió y prefirió huir de la incómoda atmósfera que había comenzado a reinar desde que entró. Desapareció por el pasillo y BaekHyun sintió que podía respirar otra vez en paz. ¿Por qué sentía que entre ellos las cosas estaban peor que mal?

Con un nudo en el pecho, se levantó de la mesa.

—Yo... tengo que ir al baño —balbuceó.

LuHan no lo cuestionó. BaekHyun no sabía que su amigo entendía más de lo que parecía. Él había captado la tensión entre ellos y por alguna razón, su instinto le decía que el de cabello rosa iría a hablar con SeHun.

Al llegar al pasillo, BaekHyun se encontró a un SeHun de pie, estático a medio llegar a la puerta abierta del fondo, su ahora ex habitación. Se notaba agitado. BaekHyun caminó hasta él y lo abrazó por detrás, sin saber muy bien qué más hacer. Su amigo se tensó bajo su agarre y luego se relajó cuando BaekHyun hundió el rostro entre los omóplatos del chico y dejó que algunas lágrimas se escaparan por sus ojos. MinSeok cantaba en un tono muy bajito pero afinado una canción sobre girasoles, porque JongDae lo estaba alentando a que continuara, y el pequeño Min parecía querer mantener esa sonrisa en la cara de su amigo por el tiempo que fuera necesario.

SeHun se giró luego de unos momentos y lo atrapó con fuerza en un abrazo. Él también estaba llorando.


*


BaekHyun se despertó una semana después desparramado en el sofá, envuelto entre los brazos de SeHun, con una pierna fuera de la manta que estaba prácticamente congelada, y un enorme y duro bulto en su trasero. La resaca lo golpeó como un martillo en la frente cuando abrió los ojos. Y luego cayó en cuenta que él había llegado a casa borracho luego de una salida con unos compañeros de la universidad. Sólo recordaba haber encontrado, al llegar a casa, a SeHun dormido con MinSeok en brazos y él tirándose en medio para dormir.

Sólo que no había rastros del niño en el sofá. O al menos no lo sabía porque estaba de cara al respaldo y SeHun lo tenía bien aprisionado entre sus musculosos brazos.

Se removió, incómodo, pero sólo consiguió que la erección de su amigo se frotase aún más contra su trasero. Soltó un jadeo. Eso estaba muy mal, pero no iba a negar que lo estaba calentando. Esa posición podía ser muy buena sin ropa de por me...

¡Alto ahí, Byun BaekHyun! ¡Tú estabas intentando olvidarte de él!

Asintió para sí y se irguió de costado, empujando con el culo a SeHun para poder hacerse espacio para salir. Entonces escuchó un gemido alto de parte de SeHun, que comenzó a frotar su erección contra él entre sueños, y unos pasitos muy pequeños y silenciosos.

Cuando BaekHyun se giró hacia la tele, vio a MinSeok mirándolos con curiosidad, señalando a SeHun, probablemente preguntando qué le pasaba.

SeHun volvió a gemir.

—Como hacen a los bebés —exclamó MinSeok.

Y BaekHyun se puso rojo como un tomate.

—¡Tapa tus ojos, Min! —exclamó cubriendo a SeHun con la manta hasta la cabeza, y saltando del sillón por uno de los apoyabrazos—. Te confundiste, es que SeHunnie está enfermo, será mejor que vayas a tu cuarto así no te enfermas.

El niño abrió los ojos como platos y se fue corriendo a su cuarto, cerrando la puerta con expresión un tanto asustada. No entendía qué pasaba, pero esperaba que SeHunnie mejorase pronto.

BaekHyun respiró bien de nuevo cuando escuchó la puerta cerrarse. Cuando giró con cuidado hacia el menor, lo vio despierto y rojo hasta las orejas, destapado hasta el pecho.

—Lo siento.

—Tú en verdad tienes un serio problema, Oh. Deberías... deberías solucionar ese problema de calentura con Joy.

La boca de SeHun se convirtió en una fina línea, el color desapareció de su rostro, y la seriedad se apoderó de cada una de sus facciones.

—Claro —respondió secamente, y luego evitó su mirada—. Lo tendré en cuenta.


*


MinSeok iba contando en silencio cuántos pasos daba mientras sostenía la mano de BaekHyun. Uno, dos, tres, en realidad sólo sabía contar hasta cien pero a los cuarenta se perdía, así que había contado muchas veces hasta cuarenta. Su tío Baek le había comprado una paleta en el camino y él estaba muy feliz porque hoy en la escuela había visto a su amigo Chen. Hasta su maestra Joy lo felicitó por portarse bien hoy, y sus mejillas estaban adornadas por un pequeño sonrojo de felicidad.

La señora doctora a la que atendía con su tío algunas veces siempre le decía que él debía decir en voz alta lo que pensaba cuando sentía una piedrita en el pecho, así que decidió hacerle caso, porque esa piedrita lo había estado molestando y a él le entristecía ver triste al gigante con quien siempre miraba la televisión.

—Tío Baekkie, ¿por qué SeHunnie lloró la otra noche? —preguntó en un tono muy bajito que estrujó el corazón del mayor.

—No lo sé, Minnie, no lo sé.

Como si le hubiera lanzado una pelota, BaekHyun recibió la preocupación del niño entre sus manos y estuvo haciendo jueguitos con ella hasta la noche, cuando esperó sentado en el sofá a SeHun ya que él no dormía en la misma cama que Baek desde hacía más de un mes. Probablemente esa fue la razón por la que días atrás un celoso y borracho BaekHyun se arrojó al sillón en un arranque caprichoso.

—MinSeok dijo que te vio llorar —le arrojó la bomba a SeHun.

Este sólo se frotó la cara y se sentó junto a él. Su cabello aún seguía húmedo por la ducha. Hacía frío y se iba a enfermar, pero Baek se contuvo de decirle algo.

—Corté con Joy hace un mes —respondió en cambio SeHun.

—¿Por eso llorabas?

SeHun negó. Una gota de agua se deslizó hasta la rodilla y Baek siguió el recorrido, mirando el pantalón de algodón gris claro que llevaba SeHun. Se notaba la gota y parecía una lágrima.

Se sentía triste, como su relación. Y sentía un nudo enorme en su estómago. SeHun había tardado un mes entero en decirle.

—Lloraba porque el otro día, antes de que llegaras borracho, MinSeok me dijo te quiero. —Hundió el rostro entre sus manos, BaekHyun vio cómo sus anchos hombros se agitaban angustiados—. Debemos esforzarnos al máximo y darle todo nuestro amor, BaekHyun. Tenemos que estar bien entre nosotros para que él también lo pueda estar, que se sienta amado...

—Ya, SeHunnie, no llores —lo consoló Baek al borde de las lágrimas, acariciando su cabello húmedo.

—Sentí que estaba haciendo algo bien, Baek. Mi papá nunca estuvo presente para mí. Yo quiero estar ahí de alguna forma para él, porque se lo merece —susurró, mientras las lágrimas se escurrían como un río por su cuello—. Quiero que él sea muy feliz, Baek, necesito que MinMin sea feliz...

Y BaekHyun lloró con él, y quizás más de lo que ameritaba, porque en el fondo, sentía una profunda tristeza al pensar que quizás MinSeok nunca le diría "te quiero" a él también. 

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