
Capítulo 25: La suerte de la garza
Capítulo 25
La suerte de la garza
Greg pensó que aquella habitación, llena de ceniza negra, sería un buen lugar para esconderse por las enormes ventanas que tenía dentro, y que le permitían escapar.
—Oye, ¿Tú eres un humano?
Una voz femenina lo dejó temblando, pero también lo calmó por no ser cómo la de Decadencia o Pesadilla.
Lentamente, Greg se dio la vuelta para ver a una joven peli plateada de ojos plateados, que dejaban ver un brillo de vida.
Lo observaba con una gran curiosidad. Al lado de la mujer habían dos personas más.
Un joven de ojos morados y cabello negro que estaba regenerando el brazo a una versión masculina de Decadencia, pero este traía su máscara del lado opuesto y su rostro era atractivo.
No era cómo la Desterrado que sufrió un grave daño que la desfiguró.
—Deben correr, hay un Desterrado que me viene persiguiendo —Exclamó Greg aterrado.
Tomó la mano de la joven para tratar de llevársela, pero ella se soltó con una gran motivación en su rostro.
—Tonterías, tal vez tú debas huir, pero yo, yo tengo algo que corregir —Salió de la habitación conjurando una especie de energía blanca que formaban cadenas en sus manos.
Esa potente luz se extendió por todo el lugar. Al entrar al oscuro pasillo, se pudo dar cuenta de Decadencia.
Cuando la Desterrada se lanzó contra ella, la matriarca maldijo sus cadenas que salieron disparadas por todos lados junto a una barrera de energía, contra la que Decadencia chocó.
Esa expansión resquebrajó el edificio. Ahora estaban cubiertos por un domo gigantesco de un material similar al cristal y cubierto por cadenas negras.
Las Desterradas no podrían entrar a la barrera bendita. Dentro, Greg quedó asombrado, desde su encierro cómo una mano, jamás había visto una técnica tan hermosa ante sus ojos.
Salió de la habitación ayudando al hombre misterioso que se estaba quemando.
Mucho humo salía de su cuerpo, hasta que acabó por volverse mucha sal que cayó sobre Sabín, quien se mostraba asustado con esta situación.
Greg se dio cuenta de algo, no solo el hombre misterioso, sino también la hada, cayó al suelo revelando varias marcas de cortes en su cuerpo, pero más en su pecho.
—Tranquila, te puedo curar, Fritz hacía que la cure —Greg cayó al suelo para poner sus manos sobre la hada en un intento por curarla, pero ella solo tosió sangre antes de verlo con una sonrisa.
—No te molestes, mi cuerpo no soportará mucho, ¡agh! —La hada se agitó con agonía antes de caer tirada en el suelo dejando a Greg y Sabín en un salón protegido por magia bendita.
Greg se levantó con un sentimiento de horror, retrocedió para ir hacia la ventana en búsqueda de aire fresco.
Aunque afuera había una enorme batalla, esto no le importaba, vio muertes que, aunque no debían afectarlo, seguía siendo humano.
Su cuerpo era de un extraño material similar a carne, pero su alma seguía siendo humana.
—Quiero vomitar, pero no puedo —Murmuró. Sabín se acercó, podía sentir la angustia que había en Greg, quién intentaba llorar sin poder.
—Descuida, no te sientas mal, no fue tu culpa —Lo abrazó con un aura cálida.
—Lo sé, pero de que sirve tener el mayor poder de todos y no ayudar a otros.
—En eso tienes razón, ¿Pero qué hace ese cetro? —Sabín señaló al cetro extraño.
Greg lo vio para explicarle cómo funcionaba y que servía para revivir muertos.
No obstante, tras usarlo una vez, sintió que toda su vida se le iba, tuvo que usar mucho poder. Sabin lo vio un momento antes de tomar el cetro en sus manos sintiendo el material con el cual estaba hecho.
De pronto, al ver a la distancia a Maya pelear contra un hombre que le estaba ganando, Sabín se sentía furioso.
Deseaba salvarla, así que concentró maná en el cetro, lo empuñó firme apuntando contra sus rivales.
Cerró sus ojos y dijo:
—Escucha, alma que está de paso, te concedo tu libertad —Del bastón salieron hilos de energía azul que se unieron a todos los no muertos para concederles su libertad.
Greg se sorprendió al ver cómo los no muertos se detuvieron en sus respectivos combates.
Esto lo alegró y sin esperar, se envió usando Geo Traslado al campo de batalla dejando al niño detrás con el bastón dentro del domo bendito.
◇◇◇
Dos estelas de fuego seguidas por ojos de luz, volaban demasiado rápido. Mientras giraban y hacían piruetas, varios ojos formaban un enorme domo que aparecía cada dos segundos.
Para alguien que no fuera ellos, no parecería que tuviera sentido. No obstante, lo que pasaba dentro era que los ojos disparaban ondas a ambos contrincantes y flechas de luz para debilitarlos.
Las dos estelas cayeron al suelo revelando a una joven totalmente ensangrentada y a un hombre con ropa blanca.
Maya tenía muchos cortes que no podía curar, había perdido sus piernas y una mano, junto a su ojos izquierdo y escupía sangre.
Estaba asustada por no poder vencer a su padre. Las partes cortadas dejaban ver cómo su cuerpo estaba bañado en sangre por las ondas de exorcismo que salían de dichos ojos.
—Maya, dime, ¿Tienes algo que quieras decir antes de encontrarte con tu madre?
—P-padre, no creas me has vencido —Se intentaba levantar sin éxito, solo consiguió caer al suelo sin fuerzas—. Y-yo soy Maya Ketchum Shetza, la bruja ilusionista y ni mi padre, ni mi propio ser, evitará que cumpla mi deber.
—Eres fuerte, eso lo heredaste de mí y de tu madre, el chico que sea tu pareja debe ser afortunado —Sacó dos ojos de luz sobre sus hombros—. ¿Eres una Shetza?, vaya, bueno, eres parte de esos magos.
Eso significa que esos niños engreídos tuvieron a la más noble y protectora como sirvienta.
—Te equivocas —Se estaba curando así misma y con sus manos, recogía la sangre para beberla—. Cuando me recogieron tras tú y madre ser asesinados por un Desterrado, me llevaron para ser la sobrina de Ruth y de Layla.
》Soy hermana mayor de sus hijas y del nuevo Capa Sombría —Su respiración se hacía pesada y sentía que se restauraba por completo.
—¿Eh?, ¿Quién te dijo que morí por un maldito Desterrado?
—Espera, eso lo vi con mis ojos. Momento —Maya vio cómo el aura de miasma que rodeaba a su padre se desvaneció dejándolo libre del hechizo de control—. Padre, usted está —Quedó pasmada.
—No me cambies de tema jovencita. Soy tu padre y debes callar cuando te hable —Ordenó con un tono que hizo a Maya asentir algo sorprendida, estaba siendo sermoneada por su padre, cosa que jamás pensó que pasaría—. Estos niños de ahora, no investigan.
》No morí por un Desterrado y tu madre tampoco.
—Pero los ví tirados en el piso.
—Claro, pero no viste bien hija, resulta que esa noche, los Colmillos de Plata me perdonarían si les traía a Ruth Shetza.
》Así que decidí ir a mi casa para evacuar a mi esposa he hija, pero al llegar, Ruth ya había llegado.
》 Sabía que le informaron por una Semi-bruja, osea tú. Maya, eres mitad no maga y mitad maga, hay cosas que tu no haces por ser mitad humana.
》Por ejemplo, no pasas por el ciclo lascivo de las pubertas brujas y no eres alérgica al ajo y a la sal marina.
》En fin, yo pensé que peleaba contra Ruth, pero al final resultó ser una ilusión.
》Me enfrentaba contra la maga de la purga y a sus bestias del purgatorio, así es como morí, ellas me mataron.
—Vaya, no lo sabía. Bueno, eso no importa ahora —Maya se acercó a su padre revisando que estuviera libre del hechizo—. Si, estás limpio de miasma.
Dominic sonrió recordando algo muy lejano y dijo:
—Me recuerdas a tu madre cuando revisaba que no le fuera infiel —Dijo con una risita que a Maya no le dio gracia.
De pronto, alguien gritó el nombre de Maya haciéndola darse vuelta y junto a su padre, vieron a un hombre reanimado, cómo Dominic, ir hacia ellos.
Este sujeto era similar a Jeff, a excepción de la estatura y traía en la mano una espada muy peculiar para ambos. Cuando llegó a ellos, dijo:
—¡Maya!, me alegra verte, has crecido mucho —Sonreía por la felicidad que le daba reencontrarse con Maya.
La joven maga abrió sus ojos ante la imagen de alguien que conoció hace mucho, dio un paso al frente sorprendida.
—¿Señor Max?, no me esperaba...
—¿Verme vivo?, lo sé, pero no hay tiempo —Miró al cielo para percatarse de las grietas que se estaban haciendo más grandes—. Los portales van a tocarse, si lo hacen, se crearán cruzadas.
—¿Cruzadas? —Maya ladeó la cabeza confundida.
—Es cuando dos portales se tocan —Comentó su padre—. Si dos portales que llevan a dos lugares diferentes se tocan, pueden provocar que un segmento d cada lugar cambie entre sí.
》A veces las personas pueden desaparecer sin llegar a aparecer en ninguno de los tres lugares.
—Entiendo, debemos ir rápido —Maya se puso viendo a donde debían de ir.
Max usó Speed para llegar rápido, lo mismo Maya, quién cargaba a su padre.
Llegaron al tercer piso que fue arrancado anteriormente, entraron por una ventana que daba al exterior y al pasillo interior.
Caminaron un poco hasta llegar a una enorme puerta de jade con dos dragones chinos del mismo material a cada lado.
Maya lideró el grupo y tras tocar las manijas de la puerta, cerró los ojos y al respirar profundamente, la abrió de par en par para revelar un enorme espacio con ventanas gigantes y un panorama congelado.
Habían esculturas de hielo destrozadas por todos lados, también cristales rojos saliendo del suelo muy conocidos para Max.
No podía dejar de pensar en su esposa al verlos, sin embargo, sus pensamientos se materializaron al ver a una albina lanzando al suelo a una mujer peli castaña con piel palida cómo él y el padre de Maya.
Otra reanimada había estado combatiendo dentro de esa habitación, pero no solo ella, frente a la ventana más grande del lugar, estaba Asashi junto al cuerpo del emperador, quién de rodillas, gritaba y negaba su fracaso.
Cuando Max se acercó a la mujer con quien peleaba la albina, no evitó llorar y abrazarla pensando lo peor.
—¡Clara!, ¡No de nuevo! —Lloraba descontroladamente
—Max, no he vuelto a morir —Admitió Clara que veía sonriente y con ojos somnolientos a su esposo.
—¿Eh?, ¿No estás muriendo?
—No, de hecho, te quiero presentar a nuestra nuera —Se levantó para presentarle a Amelie.
Nerviosa, Amelie se desempolvó un poco la ropa, para luego poner una mano atrás y extender la otra a Max con claro nerviosismo.
—Mucho gusto, soy Amelie Frost, futura esposa de su hijo. Perdone, pero estoy nerviosa, no pensé que vería a mis suegros en esta mala situación.
—Descuida hija —Max le dio la mano controlando su felicidad, tampoco esperaba ver a su nuera—. Si no nos podemos ver ni en los momentos malos, ni en los buenos, ¿Entonces cuándo?
—Claro, ti-tiene razón, suegro —No sabía a dónde mirar.
—¡Magos, no se desconcentren!—Dominic admiraba a su hija acercarse con dos Arpones Nova en ambas manos.
La sensación de autorrealización llenó a Maya al sentir que esto estaba por llegar a su final y mientras se acercaba, no evitó escuchar un extraño silbido que aumentaba cada vez, hasta que, cuando lanzó su Arpón Nova, estos se desviaron.
Asashi desvió la mirada permitiendo que el emperador le propinara un golpe con su hechizo destructor de almas fragmentando la de aquella chica.
Asashi se puso muy pálida, sus ojos se abrieron y se volvieron blancos, ademas, sus venas se hicieron visibles de un color negro.
Cuando estaba por caer al suelo, el emperador la sujetó para lanzarla hacia atrás y usando su abanico negro, la lanzó por la ventana.
Clara actuó rápido y con un conjuro, envió a Asashi al prado, sin embargo, al mismo tiempo, el emperador creó una esfera de viento, que encogió para hacerla explotar en una onda expansiva que destrozó las paredes y techo del lugar.
Su poder solo dejó el suelo intacto. Maya tosía entre tanto polvo que se levantó.
Entre la cortina, Maya escuchaba cómo su padre estaba combatiendo junto a los padres de Jeff contra el emperador.
Cuando el polvo se disipó, los vio parados en tres puntos estratégicos, tenían al emperador contra el vacío. El suelo estaba volando a una gran altura.
Vio también a Amelie sujetando al emperador con cadenas de hielo, mientras tanto, Dominic le apuntaba con su garrote y Max con su Podah.
Además, Clara ayudaba de soporte al tener un vórtice sobre el emperador. No tenía oportunidad de liberarse.
—Bien, dinos, ¿Dónde está la daga? —Dominic le habló con enfado, estaba resoplando.
El emperador solo reía, De pronto, la daga apareció en medio de la sala.
Maya no tardó en tomarla y apagar los portales, sin embargo, no funcionaba, con desespero, intentaba cerrar los portales, pero no lo conseguía.
En ese instante, vio cómo un potente flash la cegó y cuando volvió a ver, se percató de cómo Amelie había desaparecido y en su lugar, estaba Metatrón muy confundida.
—¿Eh?, ¿Pero qué mierda pasó? —Estaba atónita.
Igual que apareció, desapareció nuevamente para regresar a ser Amelie, quién de inmediato fue tacleada por una sombra negra enviándola fuera de la plataforma.
Clara quiso ayudarla, pero una voz la detuvo.
Al ver a Dominic, este comenzó a temblar y a caer al suelo sin poder evitarlo. Con temor, Dominic dijo:
—¿Qué está pasando?
—Ji,ji —El emperador se acercó vacilante aun atado por las cadenas de hielo—. Creo que, aunque seas un Cazador de Brujas, no sabes mucho sobre magia de muerte.
》La Alarma de Vida tiene dos tipos de resurrección, la parcial y la completa.
》 Padilla me explicó cada una y no me quise a arriesgar a una traición, por lo que solo los reviví parcialmente.
》Por lo tanto, solo se desactivará el hechizo con el cetro o si cumplían con sus asuntos pendientes y creo que ver a tu hija era lo tuyo, ¿No? —Observó a Dominic caer pecho a tierra.
Tras sentir que no podía mover el cuerpo, Dominic gritó por impotencia, estaba por volver a morir.
—Maya, mi niña, cumple el último deseo de tu padre, mata a este desgraciado y al mago de la purga.
》Tal vez mi desaparición de este mundo no altere tu vida, pero verte vivir mejora la mia —Murmuraba mientras su vida se iba—. La hija de un Cazador de Brujas es la bruja más hermosa, que honor —Tras dar el ultimo suspiro, Dominic quedó en el suelo.
De pronto, el emperador gritó al ver llamas negras cubriendo la daga. Se desesperó y con una aura dorada oscura, destrozó las cadenas de hielo.
Estuvo por tomar a Maya, pero Clara la envió lejos de ahí. A la vez, Max cayó dejando a Clara sola frente al emperador.
La bruja sentía miedo, angustia y tristeza ante el fallecimiento de su esposo.
No quería demostrarlo, pero sus lágrimas salían de su rostro sin poder aguantar su llanto. El emperador se mostró melancólico.
—Qué envidia les tengo —Murmuró con cierta felicidad.
—¿De qué hablas? —Con furia, Clara sacó de sus manos cristales rojos.
—¿Crees que soy un monstruo?, la verdad es que solo quiero proteger al mundo.
》Sin embargo, hay tanta maldad que es difícil —Suspiró—. Traté de proteger a los magos muerte del mundo, quise vengar a mi hija aniquilando a la Talismán de la suerte, pero su maldad no me lo ha permitido.
》Pero ver cómo el mundo les permitió reencontrarse con su descendencia para darse el último adiós me hace sentir felicidad —Sonreía con euforia.
》Desearía volver a ver a mi bebita. Cómo tú también, soy padre —Sacó su abanico para cargar en el ambiente mucho polvo dorado—. Y si tengo que destrozar ambos mundos para ver su hermosa cara, que así sea.
—Veo que pensamos igual —Todo a su alrededor se distorsionaba—. Hasta que no vea a Jeff, destrozaré a quien tenga enfrente.
Sin esperar, ambos lanzaron sus poderes. La tormenta de oro se estrelló contra las distorsiones formando un domo de oro alrededor de Clara, quién intentaba resistir.
Era tanta la fuerza de esa ventisca, que estaba por salir volando, pero debía resistir y con mucho dolor en su cuerpo que estaba exhausto, se forzaba a resistir.
De repente, por el rabillo de sus ojos observaba las luces de cielo apagarse, no evitó sonreír al darse cuanta que su esposo logró aportar al combate antes de irse.
El Podah de Max destruyó la maldición de la daga permitiendo que Maya cierre las grietas.
◇◇◇
Por otro lado, en la fortaleza, Arpa regresó con una chica en brazos.
La joven convulsionaba, no parecía estar bien, la dejó frente a la entrada dónde Artemisa había levantado un puesto de salud improvisado.
Jeff y Greg la ayudaban. Ambos chicos prepararon la camilla y pusieron a Asashi en ella. Jeff quedó sorprendido por su presencia.
—Pero, ¿Por qué Asashi está aquí?
—No lo sé —Dijo Arpa—. Solo sé que su alma fue fragmentada en muchos pedazos pequeños.
》No hay posibilidad de juntarlos todos para volverla en sí sin una suerte increible, además, no tiene más maná de suerte y su cuerpo no parece producirlo.
—Pe-pero, ¿Entonces no hay nada que podamos hacer? —Jeff se le acercó para sujetarla, no podía resistir pensar en perder a Asashi.
—Solo si tuviéramos algo que mantenga los pedazos en su lugar hasta que ella vuelva en sí y los una con su magia, pero no conozco ningún hechizo —Comentó Artemisa cabizbaja.
—De hecho, si la hay —Dijo Greg dando un paso al frente haciendo que Jeff piense en cierto poder—. Puedo transformarla en una mano, pero solo por poco tiempo.
》Si me paso de cinco minutos, podría acabar por consumir su alma.
—Sino tenemos una solución, podríamos intentarlo, pero no podemos arriesgarnos a perder su cuerpo —Explicó Jeff viendo a Greg molesto—. Necesitamos pasar el alma a otro cuerpo para que ese sea transformado y asegurar el alma.
Todos asintieron dándole a Jeff la razón. Arpa puso dos dedos frente a su nariz de forma vertical y a cada lado aparecieron dos clones de ella.
Uno de los clones caminó al lado de Greg, quien con dificultad, activó Mil Manos del Rey Mono dejando salir de sus dedos hilos rojos que sujetaron las articulaciones del clon.
Mientras tanto, la segunda clon fue hacia Asashi y con respiración de boca a boca, comenzó a sacarle los pedazos de su alma para dárselos a su compañera.
Una vez que pasó todos los pedazos al clon recipiente, Jeff tocó su espalda y la cabeza de Asashi para cubrir sus cuerpos con unas llamas negras de maldición.
Dicha maldición sacaría el alma una vez que despierte para regresarla a su cuerpo original.
Greg no tardó en activar su hechizo haciendo que la Kitsune de cabello castaño se encogiera para tener la edad de doce años.
Era idéntica a todas las demás manos, solo que tenía orejas y cola de zorro, su vestimenta era un kimono corto de mangas largas y anchas con diseño floral, además de traer unos pantaloncillos con botas cortas.
En su cabello, que estaba recogido, llevaba varios adornos relucientes que la hacian ver cómo una princesa.
—Bien, debemos movilizarnos, aun quedan tres enemigos —Jeff activó Geo Traslado para irse de ahí. Greg lo siguió junto a su primera mano. Los tres se dirigieron a los tres puntos dónde los necesitaban.
Jeff subió a la plataforma dónde se encontró en medio de dos barreras chocando. La barrera de espacio impedía que la barrera dorada se manifieste por completo.
—¡Miren quién nos ha venido a visitar! —El emperador fue contra Jeff usando su abanico esperando darle con un corte en horizontal que expulsaba una enorme cuchilla de viento.
Jeff no tardó en usar Geo Traslado para cambiar de lugar con el emperador, pero al encontrarse dándole la espalda, el emperador se dio vuelta.
Interceptó el golpe de Jeff, quién voló hacia arriba. Disparó dagas de Podah que el emperador destrozaba con ráfagas de ventisca dorada.
De pronto, Jeff fue enviado atrás del emperador permitiendo darle un golpe apoyado de alguien más.
Esa persona sujetó al emperador con una llave de lucha evitando que esquive todos los golpes de Podah.
Hasta que Jeff creó una lanza de Podah dándole al emperador y a quién lo sujetaba.
No obstante, al ver esa tierna mirada que una madre le daba a su hijo, él Capa Sombría quedó con los ojos abiertos y en su mente gritando por su perdón.
Clara sentía mucho sueño, antes de caer cómo Dominic y Max, con una sonrisa dijo:
—Jeff, si haces sufrir a Amelie, te jalaré los pies —Soltó una sonrisa antes de que su cuerpo sea destrozado por una onda de energía oscura que salió del emperador, quién aguantaba el dolor.
Con ambas manos se sacó la lanza del pecho revelando una falta de corazón. Sus heridas de Podah, tanto en el cuerpo, cómo en su alma se extendían por todo su ser.
Con impulso, empaló la Jeff con su propia arma en su cabeza.
El crujido fue tragado por el sonido del viento dorado rodeándolos.
—Ya usé debo comer un mago muerte—Estuvo por tocar ek cuerpo de Jeff, pero este se prendió en fuego azul, así que salió volando.
Olfateaba un aroma a vainilla y lavanda, el característico aroma de un mago muerte.
Cayó en un edificio para presenciar a una joven de pelo negro y ojos morados levantándose algo confundida y desorienada.
Valentín tardó en recuperar la conciencia por completo, pero ya era tarde, salió corriendo esperando escapar saltando a otro edificio, pero el emperador la capturó en el aire dentro de una esfera dorada.
Esta se encogió y voló hacia su mano. Se sentía emocionado por poder restaurar su energía, así que tragó la esfera y un estallido de energía lo rodeó.
Con una sonrisa, levantó las manos a los lados y de estas salía miasma que se metía en su pecho para cubrir su cuerpo con una sustancia oscura que le dio una forma siniestra.
Su cuerpo se alargó y sus dedo se volvieron garras.
Sus brazos se volvieron alas gigantescas y muy emplumadas. Sus piernas eran iguales a las de una garza.
Pegó un grito de garza que fue escuchado por todo el valle.
En ese instante, el cielo se oscureció y dejó que el sol siga iluminando todo. La atmósfera fue cubierta por mucho miasma, tanto, que los refuerzo aéreos cayeron al suelo totalmente muertos.
El único que seguía vivo era Jeremy, pero estaba sintiendo tanto dolor que no entendía que le pasaba.
Frente a él apareció el emperador riendo cómo un demonio. Se agachó a punto de tomarlo de su cabeza.
—¡Alto!
Un grito llamó la atención del emperador, al ver hacia el frente, se encontró con un Jeff que tenía ojos y cabello negros, el azul de su capa se oscureció más al igual que el resto de su ropa.
Sus manos tenían garras igual que sus colmillos, además, su piel era palida y llamas negras en forma de cuervos se posaron en sus hombros.
—¿Cuántas veces debo matar al Capa Sombría? —Sonrió rencorosamente.
Jeff se estiró un poco antes de ejercer ver sus ojos volverse los de una fiera y de su capucha salían orejas negras de conejo que asemejaban unos cuernos muy largos.
Y para finalizar, le apareció un antifaz negro en la cara.
—Solo las veces que necesite morir hasta matarte con el Modo Berserker.
◇◇◇
En alguna parte del prado, Maya cerró los portales y abrió un último por dónde lanzó la daga del viajero. Cuando finalizó, se vio cara a cara con Simón, su bestia y Pesadilla.
—Bien, ya le di fin a esta aventura con la daga, que comience este duelo de garzas.
Fin del capítulo 25...
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