
003⠀ ▌ august hurts
iii. agosto duele.
▰▰▰▰▰▰▰▰▰▰▰▰▰▰
Septiembre estaba llegando demasiado rápido, agosto iba volando a máxima velocidad como si alguien le hubiese colocado un cohete que lo impulsara. Argus comenzaba a odiar el octavo mes del año, ya no era lo mismo, Lycoris ya no era la misma de antes. Muchas cosas habían cambiado desde la vez que O'Connor había insinuado que él era un squib.
Comenzaba a creer que ella tenía razón, diez años y todavía no presentaba signos de portar magia en su interior ¿Cómo esperaba no creerle a Lycoris cuando cabía la posibilidad de que ella tuviese razón?
── ¡Hey, Lycoris! ── saludó al verla en el patio delantero de su casa, pero la rubia ni siquiera se inmutó.
No le devolvió el saludo.
── Qué raro.
Argus en su inocencia se dijo así mismo que tal vez ella no lo había oído, pero estaban demasiado cerca como para que eso fuera posible. Era la primera vez que Lycoris lo ignoraba, pero no sería la última y eso era una verdadera tortura para Argus. Su mejor amiga ya no iba a buscarlo a casa para jugar, probablemente estuviera castigada ¿No? De ser así, Lycoris no saldría de casa, pero lo estaba haciendo ¿Por qué había dejado de hablarle de forma tan repentina?
── ¿Qué ocurre dulzura? ── la señora Filch era una mujer muy cariñosa, sobre todo con su hijo y Lycoris ──. Cuéntame qué es lo que te agobia.
Bueno, hoy saludé a Lycoris, pero ni siquiera me devolvió el saludo. Siento que está evitándome solo porque piensa que soy un squib.
Su madre borró inmediatamente la sonrisa que tenía en su rostro. Aquellos recuerdos la invadieron, el cómo dejaron que su hermano se alejara poco a poco de la familia por no tener ni una sola gota de sangre mágica en sus venas. No quería que a su hijo le ocurriera algo similar, había sido un error aislar a su hermano por algo que él ni siquiera podía controlar; hacer lo mismo con Argus era como repetir la historia de una forma un poco más cruel.
── ¿Ella piensa qué? ¿Y tú le crees?
── ¡No! ¡Por supuesto que no! ── su madre lo abrazó, podía ver lo asustado que estaba.
¿Cómo era posible que su mejor amiga le dijera algo como eso? Ambos eran niños, esas palabras eran demasiado hirientes para que una pequeña lo dijera.
── Tranquilo cariño, no deberías de hacerle caso. Quizás Lycoris no lo dijo de mala forma, ella es tu amiga, jamás te lastimaría. Puede que cuando la saludaste ella no te haya oído.
── ¿Estás segura? ── murmuró.
── Sí cariño, realmente lo estoy.
Agosto comenzaba a ser el peor mes de ese año, Argus estaba empezando a odiar todo lo relacionado a aquel mes ¿Por qué tenía que haber nacido en diciembre y no en algún mes antes de septiembre? Todo hubiera sido mejor, así sabría que no era un squib y podría demostrárselo a Lycoris.
── ¿Me amarías incluso si soy un squib? ── la mujer rompió el abrazo y lo miró a los ojos.
── Te amaré sin importar qué, eres mi hijo ¿Cómo no voy a hacerlo? ¡Vamos! Cambia la cara, iremos a dar un paseo.
── No quiero herir tus sentimientos, mami, pero la verdad es que no me apetece salir de paseo.
── De acuerdo, entonces prepararé tu comida favorita y puedes jugar o ver algo en la televisión.
Aunque muchos magos se limitaban a la tecnología muggle, los Filch solían tener algunos cuantos aparatos tales como televisores y electrodomésticos. No eran cosas de primera mano, pero eran pequeñas cosas que hacían sentir que aquel lugar era especial, porque ni siquiera Lycoris tenía ese tipo de cosas en casa.
Era de esperarse, sus padres eran ese típico matrimonio de magos casados por conveniencia, la tradicional familia de magos con el mismo ideal impuesto. La sangre pura siempre sería superior. Esa podía ser una de las razones por las que tal vez ahora Lycoris no le hablaba; él le probaría que era igual que ella, le haría saber que también albergaba magia en su interior y volvería a hablarle.
O quizás eso nunca pasaría.
Agosto estaba doliendo demasiado, tanto que ni siquiera ver televisión le ayudó, incluso comer su comida favorita había sido en vano cuando dejó más de la mitad del plato intacto.
La madre de Argus temía de lo que pudiera pasar después de diciembre ¿Y si jamás le llegaba la carta? ¿Y si Lycoris tenía razón?
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro