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Una Chica Zorro

-Continuación de Wataten x Tu-

-Una lluviosa noche cercas de una parada de autobús-

Miko: Diablos, debí haber traído mi paraguas.

Miko: Estoy toda empapada, hasta la falda se me mojó, ¿a qué hora pasará el siguiente camión? *saca su celular* espero mi teléfono esté bien *lo enciende y entra a una conversación con una amiga*.

*Chat de Miko*

Hana: Miko ¿estás bien?,
me enteré que te agarró
la lluvia saliendo de tus
asesorías.

Miko: Estoy bien
Hana, un poco
empapada pero bien.

Hana: Gracias a Dios,
me alegro mucho,
¿quieres que pase por ti
y te lleve un paraguas?

Miko: Estoy bien
tranquila, mírame.

*Fin de los mensajes*

Miko: Sí, dale gracias a Dios por eso, yo muchas gracias le doy por mandarme la lluvia y regresarme toda empapada a mi casa, gracias Jesús.

-Guarda su teléfono y se espera unos momentos a que pase algún camión-

Miko: *En su mente* -Me lleva, ¿acaso ya habrá pasado el horario de circulación?- *saca nuevamente su teléfono mientras al momento le llega un nuevo mensaje* ¿eh?

*Chat de Miko*

Hana:

*Fin de los mensajes*

Miko: ¿Eh?, ¿por qué me mandó la misma foto?

-En eso la misma imagen le vuelve a circular una y otra vez llegando al punto de ponerla nerviosa-

Miko: *Asustándose* ¿Eh?, ¿Qué caraj...?, ¿qué está pasando?

-La misma imagen sigue circulando una y otra vez de manera aleatoria, hasta que...-

*Chat de Miko*

Hana:

*Fin de los mensajes*

Miko: *Asustada tira el celular al suelo* Ah...

-Miko espera unos segundos tratando de recuperar el aliento y trata de relajarse-

Miko: Ah... ah... *se agacha y toma nuevamente su celular* al parecer no se dañó, y yo... *ve de nuevo su chat*.

*Chat de Miko*

Hana: Ok, de todos modos
oraré por ti, que Dios te
proteja.

*Fin de los mensajes*

Miko: *Apaciguándose* Ah... tonta, quizás solo fue mi imaginación *baja su teléfono y voltea a ver hacia el frente*.

Miko: *En su mente* -Ah... pero... ¿qué ching...?, ¿qué demonios...?-.

¿?: *Dirigiéndose hacia ella* Dime... ¿puedes verme?

Miko: *Tratando de guardarse la calma y aguantándose a duras penas las ganas de llorar* Mmm... creo que el camión ya no va a pasar.

¿?: *Tratando de confirmar que ella en verdad no lo ve* Oye... ¿no puedes verme?

Miko: *Prosigue en su afán de ignorarle, y vuelve a su teléfono* Ah, creo que tengo que responderle *se pone a hacer como que escribe*.

¿?: ¿Acaso... no me ves...?

-En eso un destello de luz hace presencia sobre ese extraño ser-

¿?: ¡Ah... aléjate ser de inmundicia!

Miko: *Lo voltea a ver y se hace a un lado mientras uno con un destello de luz derriba al otro* -Dios mío, ¿pero qué clase de cosas me estás haciendo ver?, ¿o acaso me estaré volviendo loca?-.

¿?: *Lo termina echando fuera con su espada y se acerca a ella* No temas Miko, no vengo a lastimarte, mi nombre es Miguel y soy un arcángel del Señor, soy comandante del ejercito de Dios y defensor de los hombres ante las artimañas de Satanás que intentan apartar al hombre del camino del bien.

Miko: *No le responde y se queda completamente quieta, pero esta vez no por ignorarlo sino de la impresión de verlo; se queda completamente estática*.

Miguel: Bien, solo quería pasarte un mensaje de parte de Dios y enviado originalmente por mi colega Gabriel hasta que este demonio se opuso; que el Señor te ha concedido la visión del mundo espiritual para que seas presente de aquello que el hombre no ve, pero ronda entre él en la tierra compuesto por nosotros y las fuerzas de las tinieblas. No temas porque los demonios no pueden escuchar lo que te estoy diciendo ahora, solo camina con fe y no te dejes intimidar por ninguno de ellos, cumple con el mandato de Dios y pronto tus ojos volverán a ser como los de los mortales.

Miko: *Más confundida que entendida* ¿Ah?

Miguel: Si necesitas de mi ayuda yo estaré presente, que el espíritu del Señor te ilumine *en eso se va emprendiendo vuelo a una velocidad superior a la luz que Miko no pudo apreciar sin siquiera parpadear*.

Miko: *En su mente mira hacia diferentes lados mientras la confusión se abruma de ella* -¿Ahora puedo ver ángeles y demonios?, ¿qué es todo esto?, quizás... diablos, quizás debí preguntarle ¿cuánto tiempo duraré así?-.

-En el Tercer Cielo-

Miguel: *Llega hasta los aposentos de Dios y desciende entre ellos* Mi Señor, he cumplido con lo que me mandó.

Dios: *Destilando un aura de poderío y santidad omnipotente hasta para el mismo Miguel, le responde* Buen trabajo Miguel, he de decir que mi decisión entre ella y los demás hombres se deberá cumplir según mi palabra.

Gabriel: *Acercándose a su compañero Miguel* Ciertamente el poder y la misericordia de nuestro Señor se debe cumplir tanto con hombres como mujeres, sobre todo en aquellos que se han atrevido a negarle bajo sus propias concupiscencias.

Miguel: Tienes razón Gabriel *dirigiéndose a su Señor* pero mi Señor, ¿qué le deparará a esta noble alma ahora que es presente de nuestra lucha constante entre nuestras legiones y las legiones de las tinieblas dentro de su mundo?

Dios: *Respondiendo con un aura de autoridad y sabiduría sin contraste* Sus caminos son mis caminos, sus pasos son mis pasos y sus días están contados por mí; mi ley y mi misericordia estarán con ella durante todos sus días, pero seré neutro entre la forma en la que ella me deseé abrir su corazón.

Miguel: ¿Qué hacemos hasta entonces mi Señor?

Dios: Procura velar y acampar alrededor de su caminar, porque tú eres el comandante de mi ejercito y tú compromiso estará con ella al igual que conmigo; no la desampares y sigue sus pasos alrededor de la inmundicia que bloqué su caminar.

Miguel: *Poniendo la mano en su pecho* Como deseé mi Señor *toma su espada y su yelmo y vuela nuevamente hacia la tierra*.

Gabriel: *Dirigiéndose a Dios* Mi Señor, sé que no me ha llamado ni me ha hecho pendiente a su autoridad, pero he de decirle...

Dios: *Deteniendo su conversación* Gabriel, mi fiel siervo, conozco tus mensajes y tus envíos antes de tan siquiera ponerlo bajo remitente, y sé lo que tienes para decirme, tu labor está con los hombres y tus mensajes vienen a nombre de tu Señor.

Gabriel: Perdóneme su excelencia; pero creí conveniente hacerle saber un caso que llamó mi atención al momento de dirigirme a la tierra y llevar su mensaje que terminaría por llevar mi compañero Miguel.

Dios: Háblame de aquello mi noble arcángel.

Gabriel: Mi Señor, cuando volé entre los rincones de esa parte de la tierra en la que esa noble alma habita, fui presente de un hombre corrompido que necesita de nuestra misericordia Padre.

Dios: Háblame más de ese hombre, por favor dígame su nombre.

Gabriel: Se llama Tn mi Señor, más este está afligido y atareado sobre las fuerzas y las malas vibras que cargan sus espaldas con el trabajo y la soledad de un hombre.

Dios: *Poniéndose de pie de su trono, hace resplandecer una enorme luz que enceguece al mismo Gabriel* Manda llamar a Senko, que con ella yo quiero hablar, dile que el Rey la manda a llamar.

Gabriel: Al momento mi Señor *se inclina y va a buscar a Senko*.

-En la tierra en una oficina-

Una empleada: Terminé.

Otro empleador: Ya es hora de irnos.

Tn: *Escribiendo incansablemente en una computadora*.

Tn: *En tu mente* -Ah... ya quiero ir a casa, mmm... terminé- *te levantas y te diriges a tu jefe* bien, ya me retiro.

El jefe: Adelante.

Tn: *Estás a punto de juntar tus cosas, hasta que...*.

Un colega tuyo: Tn...

Tn: *Lo volteas a ver* ¿Qué pasa?

Tu colega: Lo lamento, pero el proyecto del otro equipo está hecho un desastre, ayúdanos por favor.

Tn: *Exasperándote* Ah... ¿por qué yo?

Tu colega: *Suplicándote* Por favor.

Tn: *Exhalas aire* Ah... está bien.

Tu colega: Gracias, eres el mejor.

-Te pones a cubrir el proyecto del otro equipo mientras el cansancio y el pesar del exceso de trabajo te abruma poco a poco-

Tn: *Estás escribiendo y realizando el proyecto del otro equipo cuando una enorme vibra oscura comienza a recorrer de poco a poco tu cuerpo a medida que el cansancio se va apoderando de ti*.

-En el cielo en los aposentos de Dios-

Dios: *Mostrándole el plano de ti en la tierra a Senko mientras estás laborando* Tanta oscuridad en sí mismo le está trayendo ruina y perdición a su vida, el solo hecho de que esté viviendo así hace que lo perdamos de las páginas del libro de la vida, debemos actuar pronto.

Senko: *Viendo como te afliges* -Los hombres se afligen día con día, pero estos extremos se están haciendo cada vez más notables por la constancia del estrés en estos tiempos y la sobre carga de trabajo; yo no soy la primera ni la única a la que Dios ha mandado a hablar, pero los hombres hoy en día nos necesitan más que en los inicios del mundo hace 6,000 años terrenales- Deme las ordenes Señor y yo encabezaré cualquier misión que me haga practica de mis habilidades para este hombre.

Dios: La orden y el mandato de esta misión no dependerá de mí, si no de ti Senko; tus obligaciones en el cielo son extraordinarias y sirven a tus compañeros como ninguna otra, pero si te ves en el compromiso y la encomienda de llevar tu luz a las tinieblas que abruman a este hombre, la decisión recaerá sobre ti.

Senko: ¿Mi Señor?

Dios: Pero esto con la enmienda de que una vez asumidos tus deberes, no podrás volver ni tener más contacto con el paraíso fuera de la tierra hasta que hayas cumplido con tu llamado.

Senko: *Poniéndose a debatir por unos instantes consigo misma* -Mmm... aceptar algo así me encomendará a ponerme al servicio de este hombre y perder con ello una parte de mi contacto con mis compañeros y mis actividades diarias aquí en el cielo; no puedo desobedecer las ordenes de Dios, pero las mismas requieren sacrificio y lo tengo que tomar asumiendo mi pureza y mi convicción con él, debo ser fuerte y asumir mi rol con los hombres, o en este caso, con este en lo particular- *te mira detalladamente* ¿ah?, no puede ser.

Dios: ¿Cuál es tu respuesta Senko?

Senko: *Tomando iniciativa* Iré con él mi Señor, el deberá ser liberado de su corazón atribulado y encontrar la paz en su torbellino; será fácil, soy una experta en eso.

Dios: Tus palabras se están convirtiendo en tu ley, ¿irás a tu llamado?

Senko: *Hablando con algo de dulzura y amor* Lo voy a mimar hasta que su corazón esté satisfecho.

-En la tierra saliendo del trabajo-

Tn: *Escuchando un mensaje de voz de tu mamá*.

Mensaje: Tn, soy tu mamá ¿cómo estás?, estamos cercas del sexto aniversario del fallecimiento de tu abuela, a todos nos está yendo bien; dime, ¿vendrás a casa para el festival?, mantenme en contacto ¿sí?

Tn: Ahí estaré.

-Subes al metro y regresas hasta tu vecindario-

Tn: *Dirigiéndote hacia tu departamento* Ah... *volteas a ver hacia una taquería* ¿cuándo fue la última vez que comí otra cosa que tacos de esquina?, bueno, tampoco importa.

-Llegas a tu departamento y subes las escaleras-

Tn: Ah... estoy muy agotado, si las cosas siguen así colapsaré tarde o temprano *hueles un olor proveniente de tu piso* mmm... huele muy rico *llegas hasta tu cuarto e insertas la llave de la puerta y descubres que está abierta* ¿eh?, ¿deje abierto?, ¿cómo se me pudo pasar? *abres de a poco la puerta y descubres las luces encendidas* ¿las luces están encendidas?, ¿acaso yo...? *terminas de abrirla y te vuelves presente de un impresionante hallazgo*.

Senko: *Te voltea a ver mientras prepara la comida* Bienvenido, ¿tuviste un día largo verdad?

Tn: *Todo apenado* Perdóname, me equivoqué de departamento *cierras la puerta* uf, que vergüenza *volteas a ver el número de casa* ¿eh?, espera sí es el mío *vuelves a abrir la puerta*.

Senko: Bienvenido, ¿tuviste un día largo?

Tn: *En tu mente* -¿Qué es esto?, ¿qué hace esta extraña niña metida en mi casa y...? *la volteas a ver* -con orejas y cola de zorro, esto...- *te golpeas, pellizcas y aclaras tu visión una y otra vez esperando no estar volviéndote loco* ¿ah?, ¿estás aquí?

Senko: *Se acerca* Claro que estoy aquí, y estoy para ayudarte a mejorar tu vida.

Tn: *Algo confundido* ¿Mi vida?

Senko: Sí, es lo que necesitas ¿no?

Tn: *Volteando la mirada* Ah... sí, eso era lo que pensaba hace un momento, pero yo... *la volteas a ver directamente* ¿qué haces aquí?, ¿y quién eres?

Senko: Me presento, mi nombre es Senko y vengo ante ti hoy en nombre del Señor para ayudarte a mejorar tu vida y librarte de la oscuridad que te ha estado atormentando en estos últimos días.

Tn: ¿De qué Señor hablas?, y ¿cómo sabes tanto de mí?

Senko: Te vi cuando estaba en el cielo y me pude dar cuenta, así que permíteme recibirte, preparé pozole y arroz para que cenes, sé muy bien que te gusta.

Tn: *Volteas a ver a la cocina* ¿Eh?

Senko: Debes tener hambre luego de haber trabajado hasta tan tarde.

Tn: *Sientes como tu estomago ruge por falta de alimento*.

Senko: Eso lo escuché bien, te serviré en seguida.

Tn: *Tanto por nervios como por confusión la dejas hacer lo suyo*.

-Por otro lado, en la casa de Miko-

Miko: *Lavándose los dientes frente al espejo* -¿Qué fueron esos dos seres tan extraños que vi cerca de la acera?, voy a tener pesadillas; si lo que me dijo ese tal Miguel es cierto, entonces... estaré condenada a ver ángeles y demonios por cada rincón que vaya, ¿cómo podré vivir aparentando que no los estoy viendo, van detrás de cada persona- *en eso ve una mancha de una mano sobre el espejo* ¿ah? *la limpia nuevamente*.

-Escupe la pasta, se enjuaga y deja el cepillo en su lugar-

Miko: *Mirando en dirección al lavabo* -Esta noche tendré que hacer algunas oraciones si pretendo querer resistir esto, me voy a dormir- *levanta la mirada y ve a otro ser junto a ella en el espejo*.

Miko: *Comienza a sudar y a guardarse los nervios nuevamente mientras el ser demoniaco pone su mano sobre el espejo y junta su cabeza de una forma físicamente imposible hacia Miko*.

¿?: ¿Puedes... verme...?, ¿puedes... hacerlo...?

Miko: Ah mierda, me entró algo en el ojo *se lava la cara en el lavamanos mientras oculta sus lagrimas con el agua por los nervios que siente* -resiste, resiste... haz lo que te dijo el arcángel, no te dejes intimidar por ninguno, no puedo reaccionar de ninguna manera, simplemente no puedo-.

-A poco de eso el demonio se va y Miko va rumbo a la cocina-

Miko: *Abriendo la alacena* A ver... tiene que estar por aquí... 

Miko: Sí *saca una bolsa de sal y se la lleva para su cuarto*.

-En su cuarto-

Miko: *Pone la sal en un mini plato para sopa y lo pone junto a la puerta* Bien, esto los retendrá -aunque den mucho miedo, se saben ir si simplemente los ignoro, aunque el del baño estuvo ahí casi 10 minutos, quizás para la próxima mejor los tenga que pasar de largo- *se echa sobre su cama y se pone a buscar en la web* -objetos para exorcizar fantasmas, ¿rosarios eh?, quizás deba conseguirme uno-.

Miko: -No importa, me voy a dormir- *deja su celular y se acurruca pretendiendo quedarse dormida mientras se da cuenta de que alguien movió la sal del plato* ¿eh? -¿cuánto tiempo más duraré así?-.

-Trata de ignorar eso cuando de repente siente un cosquilleo proveniente de una de sus piernas-

Miko: *Levanta la cobija y ve de reojo que es otro demonio* -Ah... no...- *se vuelve a cubrir con la cobija y pretende dormirse a duras penas* -vamos... duérmete, duérmete, duérmete-.

-Fin del primer capitulo-

Mensaje del autor:

Las fuerzas diabólicas son formidables, estas fuerzas son eternas y existen en la actualidad. El cuento de hadas es cierto, el diablo existe, Dios existe, y nuestro destino como pueblo decide de a quién decidamos seguir. - Ed. Warren.

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