Sesión de Mimos
-Senko sirve la mesa que está dentro de tu habitación y se sienta junto contigo-
Tn: *Viendo la comida* Se ve todo muy rico.
Senko: Lo hice especialmente para ti *abre una olla con arroz*.
Tn: *Lo miras* Guau, arroz rojo, me recuerda al que hacia mi mamá acompañado con el mole poblano.
Senko: Hice también mole, puedes comer algo de pozole y más tarde acompañar el mole con el arroz.
Tn: Espera, no puedo comer tanto, a parte hiciste demasiado arroz.
Senko: Tranquilo, yo te acompañaré.
-Ambos terminan de servirse y se ponen a comer-
Tn: *Probando el pozole que hizo Senko* Mmm... está muy rico.
Senko: *Te mira comer contenta y casi como enamorada*.
Tn: *En tu mente* -Esto es un poco incomodo, mmm... pero la comida está muy rica- *sigues comiendo de lo demás*.
Senko: ¿Qué me dices?, ¿delicioso?
Tn: Todo está muy rico, este... ¿Senko?
Senko: Sí, Senko jeje, prueba un poco de mole que preparé, te va a gustar mucho.
Tn: *Tomas un trozo de pollo con mole y lo acompañas con arroz y lo pruebas* Mmm... ah... dulce y rico, este me recuerda a la comida que solía preparar mi abuela.
Senko: Eso es bueno, y me alegra mucho *toma sus cubiertos* en ese caso, ahora me toca a mí comer un poco *se pone a comer*.
Tn: *La miras detalladamente por sus aspectos semejantes a un zorro* -Me sorprende un poco sus caracteres semihumanos, son extraños pero a la vez son lindos, parece ser una niña pero la noto muy madura; esto... esto de alguna manera me trae algunos recuerdos, me recuerda a mis momentos de casa antes de independizarme y comer con alguien más, es un dulce recuerdo- *en eso tu oscuridad y malas vibras comienzan a descender hasta dejarte nuevamente restaurado*.
Senko: ¿Quieres que te sirva más arroz?
Tn: Si claro *le pasas tu palto y ella te sirve*.
Senko: Aquí tienes.
Tn: Gracias *sigues comiendo* te molesta si te pregunto...
Senko: ¿Sí?
Tn: ¿Qué eres tú?
Senko: Jeje, sabría que en un algún momento lo dirías *se pone de pie* soy la sirvienta personal del Tercer cielo; he vivido el tiempo desde la fundación de la tierra, los cielos, los mares y el universo a nuestro alrededor, podrías considerarme como tu ángel guardián.
Tn: ¿Angel guardián, sirvienta del cielo, tienes miles de millones de años?, ¿cómo?
Senko: En primera la tierra no tiene tanto tiempo como esos semi teólogos dicen, y soy un ángel del cielo que ha venido hasta ti por llamado de Dios para solucionar los problemas de tu vida.
Tn: Entonces... eres un ángel de Dios mandado a mi vida para ayudarme con mis problemas, ¿y tienes la edad de la tierra?
Senko: Poco más de 6,000 para ser exactos.
Tn: Pero te ves como una niña.
Senko: No todos los ángeles somos iguales ni tenemos las mismas funciones, yo puedo ser cocinera y ama de casa, pero algunos de mis compañeros como Gabriel entregan mensajes de parte de Dios a los hombres o Miguel que libra batallas con el reino de las tinieblas aquí en la tierra.
Tn: Me llenas de mucha información que no entiendo.
Senko: Entiendo que no la sepas, hoy en día muchos hombres ya ni la conocen; pero lo único que tienes que saber, es que estoy aquí para ayudarte, te purifiques y mejores tu vida para que el enemigo no te lleve consigo al lago de fuego.
Tn: ¿Cuál enemigo?
Senko: Me refiero a Satanás.
Tn: ¿Satanás existe?
Senko: *Viéndote algo molesta* ¿Qué si existe?, es más real que tú niño.
Tn: *Te quedas con cara de confusión*.
Senko: Solo escúchame, estoy contigo por decisión propia, el Señor no me obligó ni me puso por orden divina estar bajo tu cuidado; yo decidí venir aquí y te voy a mimar y complacer hasta que estés satisfecho, Tn.
Tn: ¿Por qué?
Senko: *Te sirve más arroz* ¿Más arroz?
Tn: Oye, no me has respondido; pero gracias *lo tomas* mmm... está muy bueno.
Senko: Gracias.
Tn: ¿De dónde sacaste los ingredientes?, porque no tenía nada de esto en mi cocina.
Senko: Los traje conmigo.
Tn: ¿Oh? *vuelves a comer* están muy ricos, ¿dónde los compraste?
Senko: Vienen de mi hogar en el cielo, ahí nos abastecemos de prácticamente todo.
Tn: *La miras impresionado* Con razón todos quieren ir ahí.
Senko: Sí, aunque no todos consiguen llegar.
Tn: *La volteas a ver* ¿Eh?
Senko: No nada, sigue comiendo.
Tn: *Continúas comiendo* Mmm... y por cierto.
Senko: ¿Aja?
Tn: ¿Por qué decidiste venir aquí conmigo?
Senko: *Sonriendo* Jeje, no podía evitarlo.
Tn: ¿Por qué?
Senko: No podía soportar verte tan demacrado, por eso vine a ayudarte.
Tn: ¿Fue por eso?, bueno... en ese caso... te agradezco mucho la ayuda; pero... ¿en serio yo valgo completamente el problema?
Senko: *Bajando la cabeza* Escucha con atención por favor.
Tn: Ajah.
Senko: La verdad es que tú... eres el tipo de hombre que me gusta.
Tn: *Confundido* ¡¿Esa es tu razón?!
Senko: ¿Qué quieres decir con eso?
Tn: Ah... no, quiero decir... que supongo que los ángeles carecen de esos gustos y atracción hacia otras personas como lo hacemos los seres humanos.
Senko: No es del todo así, a veces nosotros también los envidiamos en algunas cosas.
Tn: ¿Cómo qué?
Senko: Pues... nos llama la atención lo libres que son para tomar sus decisiones y ser ustedes los responsables del control de sus propias vidas, nosotros vivimos al margen de lo que se nos ha encomendado desde nuestra concepción hasta los tiempos venideros; aunque al decir verdad no sé bien que sea de nosotros cuando la tierra deje de existir.
Tn: ¿Ustedes dependen absolutamente de la tierra?
Senko: Laboramos entre el cielo y la tierra, cuando se libran batallas, cuando ayudamos a los hombres, intervenimos en las causas naturales del mundo y cumplimos con las ordenes de Dios.
Tn: Quizás me tengas que explicar muchas cosas durante el tiempo que estés aquí.
Senko: Tomemos eso como punto y aparte, por ahora... solo concéntrate en lo que quieres y yo te ayudaré en lo que necesites, tengo una gran deuda con tu familia.
Tn: ¿Qué?
Senko: Solo llamémoslo caprichos de la divinidad, todo lo que necesitas hacer es aceptar mis mimos.
-Pasan el tiempo compartiendo la mesa hasta terminar de cenar y recogerla-
Tn: Gracias por la cena.
Senko: Ha sido un placer, ¿te sientes mejor?
Tn: Un poco más renovado que antes, te lo agradezco mucho.
Senko: Me alegra que estés mejor, ten *te sirve una taza de té*.
Tn: *Lo bebes* Ah... este té sabe increíble.
Senko: Bueno, entonces será té después de la cena para justo antes de ir a dormir; creo que todo el café que bebes está destruyendo tu rendimiento diario.
Tn: *La volteas a ver* ¿Qué?, ¿cómo sabes eso?
Senko: Te he estado observando muy de cerca por un tiempo *levanta los trastes*.
Tn: Quizás sabes cosas de las que yo aún no me he dado cuenta, oye espera yo los llevo.
Senko: Tranquilo yo me encargo, tú quédate sentado y acepta mis mimos.
Tn: Pero no está...
Senko: *Lleva los platos* Vamos tu té se te está enfriando.
Tn: *Bebiendo* Este té es muy bueno.
Senko: *Regresa a tu cuarto*.
Tn: Dime, ¿tampoco tenía sobres de té verdad?
Senko: Claro que no, esos también los dispuse yo.
Tn: Lo lamento.
Senko: ¿Por qué te disculpas?; vamos, solo siéntate y déjame mimarte un poco.
Tn: No estoy seguro de saber cómo ser mimado.
Senko: Si necesitas algo solo dilo.
Tn: *Volteas a ver el fino pelaje de su cola y la miras cautivado mientras la mueve* ¿Ah?, mmm... *la miras de frente* quizás haya una cosa.
Senko: Dime.
Tn: ¿Me dejarías tocar tu cola?
Senko: *Algo sorprendida* ¿Eh?, ¿mi cola?
Tn: Ah... no, de acuerdo, si no te agrada está bien.
Senko: *Te mira un poco avergonzada y luego te mira un poco más convencida* Bueno... *se sienta sobre el suelo* puedes hacerlo si quieres.
Tn: Gracias *te acercas con ella y te pones tras sus espaldas* ¿estás segura?
Senko: Claro, solo... no te excedas demasiado.
Tn: Ok *miras maravillado la esponjosidad de su pelaje* -oh... es increíble, este pelaje es tan claro y sedoso que es maravillosamente perfecto* *preparas tus manos y las acercas cuidadosamente a su pelaje*.
Senko: *Sintiéndote* ¿Ah?
Tn: *Comienzas a acariciarla* Ah... es tan esponjosa...
Senko: *Comienza a sonrojarse un poco* Ah...
Tn: *Continúas acariciando su cola* Es tan suave, podría hacer esto para siempre. Esta debe ser la piel más lujosa que ha de existir, es completamente celestial, es como estar completamente envuelto en un suave abrazo.
Senko: Ah... ¿podrías controlarte un poco? por favor.
Tn: *Acaricias de extremo a extremo su cola*.
Senko: *Sintiendo como la tocas* Ah... *se deja caer rendida*.
Tn: ¿Ah?, lo siento, ¿quieres que pare?
Senko: *Inhalando y exhalando aire* Está bien, no me hagas mucho caso. Puedes continuar todo el tiempo que quieras.
Tn: Gracias *continúas acariciándola ahora juntándola con tu rostro*.
Senko: *Comienza a mover sus orejas mientras se pone cada vez más roja* Ah... ah... ahhhh...
Tn: *La sueltas* Gracias por permitirme hacer esto, ya me siento mejor.
Senko: *Exhala aire* ¿Te sientes mejor?
Tn: Como un hombre nuevo.
Senko: Eso es bueno, me alegro de verte feliz.
Tn: *Viendo nuevamente su cola* Ah, lo siento, arruine un poco tu pelaje, sentí como si estuviera acariciando a mi perrito de casa.
Senko: No hay problema, recién se acababa de esponjar.
Tn: Ah... *volteando la mirada* lo siento, me has ayudado mucho durante toda esta noche, y... yo no he hecho aún nada por ti.
Senko: *Ríe un poco* Jeje, no te preocupes, ver una sonrisa en tu rostro es todo lo que necesito a cambio para ser feliz yo también.
Tn: Aún así, pienso... que un tipo de mi edad no debería ser cuidado por una niña pequeña.
Senko: Tonto, te recuerdo que he vivido todas las vidas de los hombres.
Tn: Aún así, no quiero terminar convirtiéndome en un perezoso.
Senko: ¿Eso será un problema?
Tn: ¿Ah?
Senko: Todos tienen sus defectos, inclusive yo que he tenido más de 6,000 años para resolverlos; creo que ya estás trabajando lo suficiente. Hice todo esto por ti porque quería hacerlo, no tienes que preocuparte por eso.
Tn: Yo... en verdad no sé qué decir.
Senko: Además, tengo que agregar una cosa en la que estás equivocado.
Tn: ¿Equivocado?
Senko: El cuidado de un ángel guardián no tiene precio, ningún número de buenas acciones podrían sumarse a eso, todo lo que necesitas hacer... es disfrutar de los mimos.
Tn: ¿Ah?, Dios... es que yo...
Senko: *Ofreciéndote su regazo* Vamos, has trabajado mucho, solo relájate y déjate mimar, estoy aquí para cuidarte.
Tn: *Accediendo a sus palabras, te acuestas sobre su regazo y te quedas profundamente dormido*.
Senko: *Acariciando tu cabeza* Descansa mucho, mi dulce hombre.
-Te quedas dormido y comienzas a tener un sueño relacionado a tu pasado-
Tn: *Corriendo por un parque y un sendero cercano a un templo mientras juegas durante los años de tu infancia* Sí... jejejejeje... *en eso te tropiezas y caes al suelo* Agh... ah... abuela... abuela ayúdame...
-Ves a tu alrededor y no la encuentras ni escuchas por ningún lado-
Tn: Abuela... ¿dónde estás?
-En eso escuchas una extraña voz proveniente de uno de los árboles-
¿?: Por aquí.
Tn: *Volteas a ver* ¿Eh?
¿?: *Se da la vuelta y corre lejos de ti*.
Tn: Espera *te pones de pie y pretendes ir tras ella* oye...
-La persigues a través de todo el sendero hasta llegar cercas del templo y reencontrarte con tu abuela-
Abuela: *Viéndote llegar* Hijo.
Tn: *Vas hasta sus brazos* Abuela... *sueltas unas cuantas lagrimas mientras ves de nueva cuenta hacia los arboles y el sendero y no logras ver a quién te ayudó*.
-Mientras tanto al siguiente día en la parada del camión-
Miko: *En su mente* -Bien, ahora todos estos demonios se han ido y puedo continuar mi vida como si nada- *se dirige a la escuela*.
-En la escuela-
Miko: *Camina entre los pasillos mientras sus compañeros se saludan y dan los buenos días* -¿Por qué vi todo eso ayer?, ¿estaré cansada o estresada?, o... ¿acaso lo que me dijo ese ángel sea cierto y en serio ahora tengo la visión del invisible mundo espiritual?, no lo sé-.
-Eso llega su mejor amiga hasta ella-
Hana: *Llega hasta ella y la toma por la espalda* Hola...
Miko: *Brinca y se quita del susto* Ah...
Hana: ¿Cómo estás amiga?, ¿eh?
Miko: *Dejándose caer al suelo y tratando de tranquilizarse* Ah... ah... no me asustes de esa manera.
Hana: ¿Estás bien?, ¿qué es lo que te ocurre?
Miko: Hay... hay... no, no es nada *se vuelve a poner de pie mientras mira a su alrededor*.
Hana: Miko, yo siento que no estás bien, ¿qué te pasa?
Miko: *Acercándose a ella* Hana escúchame, hay algo que tengo que decirte y creo que tú lo sabrás comprender más que yo.
Hana: ¿Eh?, ¿qué pasa? Dime.
Miko: Resulta que... *en eso mira a pasar a otro ende cerca de la ventana y mientras lo ve de reojo retoma la plática* veámonos solas en el receso.
Hana: ¿Eh?
Miko: Busquemos un salón.
-Fin del segundo capítulo-
Mensaje del autor:
Hay un mundo espiritual invisible alrededor de todos nosotros, el mundo espiritual invisible está bajo el dominio de Satanás. Cada hombre (cada ser humano) tiene la vista física en el mundo físico, el invisible mundo espiritual es un mundo que cado hombre es incapaz de ver, existe una ceguera espiritual que significa que cada incrédulo (persona que se niega a creer) es incapaz de ver a Cristo y a Dios. -Colosenses 1:15-16
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